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http://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2018-220305

ARTÍCULOS

 

Retos y Herramientas Generales para el Desarrollo de la Inteligencia Emocional en las Aulas Universitarias

Challenges and General Tools for the Development of Emotional Intelligence in the University Classrooms

 

Rocío Fragoso Luzuriaga*

 

Resumen: La importancia del desarrollo de habilidades socioemocionales en Educación Superior ha sido enfatizado en diversos documentos internacionales como el informe Delors y el informe DeSeCo. Entre dichas habilidades se encuentra la inteligencia emocional (IE) que ha demostrado tener múltiples beneficios en profesionistas de todas las áreas del conocimiento. No obstante, son pocos los trabajos que analicen los desafíos que implica su instrumentación en las aulas universitarias o sistematicen herramientas, a través de modelos teóricos sólidos, que aterricen sus postulados teóricos en actividades prácticas. Por lo anterior, este trabajo tiene dos objetivos: el primero, exponer los retos que implica el fomento de la IE en los salones universitarios, y el segundo, proporcionar herramientas generales para la promoción de la IE en el aula a través diversas técnicas organizadas bajo el modelo de Mayer y Salovey (1997).

Palabras clave: Inteligencia emocional; Habilidades emocionales; Aulas; Educación Superior; Universidades

Abstract: The importance of socioemotional skills development in higher education has been emphasized in several international documents. Among these skills, emotional intelligence (EI) has demonstrated multiple benefits in professionals. However, few studies analyze the challenges involved in its implementation at the university classrooms or systematize tools, through solid theoretical models which root theoretical postulates in practical activities. Therefore, this work has two aims: first, to expose the challenges involved in promoting EI in university classrooms, and second, to provide general tools to promote EI in the classroom through various techniques organized under Mayer and Salovey´s model.

Key words: Emotional intelligence; Emotional abilities; Classrooms; Higher education; Universities

 

Introducción

Antes de la Revolución Cognitiva de los años 50’, las emociones fueron consideradas enemigas del razonamiento alienándolas casi por completo de los ámbitos científicos y educativos (DeMarrais & Tisdale, 2002). Hoy gracias a autores como Maturana (2001), se afirma que todo sistema racional tiene en su base un sistema emocional, es decir, las emociones son mecanismos esenciales para la supervivencia humana que han ido complejizándose a la par del pensamiento del hombre con la finalidad de ayudarlo a subsistir. Por tanto, se puede afirmar que existe una estrecha relación entre la inteligencia y la afectividad. Se requiere de la emoción para establecer comportamientos racionales y de la razón para profundizar en la metacognición de las emociones (Morin, 1999). Es por ello que las instituciones de educación superior tienen un doble compromiso con sus estudiantes: equiparlos con las herramientas técnicas de su profesión y contribuir a su desarrollo afectivo. Esto obliga a las universidades a repensarse y verse a sí mismas como espacios de educación emocional.
Lo anterior es respaldado por documentos internacionales como el Informe Delors (1997) o el Informe DeSeCo, compilado por Rychen y Salganik (2006), donde se exige que dentro de las salones de clase, además de los conocimientos propios del área de especialización, se desarrollen habilidades socioafectivas como la Inteligencia Emocional (IE), que brindan un valor agregado, en el mercado laboral, a los futuros profesionistas.
Contar con niveles óptimos de IE auxilia a los egresados universitarios a: disminuir el riesgo de presentar conductas desadaptativas (Goleman 2000, 2002); resolver con mayor éxito problemas académicos y laborales (Thi Lam & Kirby, 2002; Goleman 2000); establecer mejores relaciones interpersonales (Pellittei, 2002; Schutte et al., 2001); y manejar de manera efectiva los efectos el estrés laboral (Extremera Pacheco, Durán & Rey, 2007) entre muchos otros beneficios.
Sin embargo, a pesar de que son múltiples las ventajas de fomentar la IE son escasas las publicaciones que abordan cómo desarrollarla en un espacio tan íntimo como las aulas universitarias. Entre los autores que han estudiado la temática se encuentran: Landau y Meirovich (2011) quienes indagan sobre la correlación entre la creación de ambientes participativos de aprendizaje en el salón de clases y el desarrollo de la IE; y Mortiboys (2016) quien sistematiza una serie de prácticas y técnicas que pueden ser desarrolladas fácilmente en las aulas de educación superior para fomentar la IE aunque sin una base teórica definida.
También son destacables las aportaciones del programa de aprendizaje socioemocional RULER nombrado así por el acrónimo de las siglas que representan las cinco habilidades que busca desarrollar en sus participantes: recognizing, reconocer las diferentes manifestaciones de los estados emocionales propios o ajenos; understanding, comprender las causas y consecuencias de las emociones; labeling, etiquetar emociones básicas y complejas; expressing, expresar emociones de manera constructiva; y regulating, regular las emociones de forma adecuada. Dicho programa basado en la teoría de Mayer y Salovey (1997), se encuentra avalado por la organización CASEL (Collaborative for Academic, Social and Emotional Learning) y ha sido aplicado a nivel universitario (Nathanson, Rivers, Flynn & Brackett, 2016; Castillo, Fernández-Berrocal & Brackett, 2013).
Debido a los beneficios que puede aportar la IE a los estudiantes universitarios y la escases de investigaciones donde se aplique el constructo directamente en las aulas de Educación Superior se han formulado dos objetivos para éste trabajo de investigación: exponer los retos que implica el fomento de la IE en los salones universitarios, y el proporcionar herramientas generales para la promoción de la IE en el aula a través diversas técnicas organizadas bajo el modelo de Mayer y Salovey (1997). Para alcanzar estos propósitos el texto se ha dividido en siete apartados: dentro del primero, se abordan los retos a superar para poder desarrollar la IE en los salones de Educación Superior; en el segundo, se explican las características generales del modelo de habilidad de Mayer y Salovey (1997); el tercero, aporta herramientas para la promoción de la percepción y expresión de las emociones en el aula; el cuarto, expone los diferentes ambientes que favorecen la facilitación emocional en los salones universitarios así como consideraciones generales para crearlos: el quinto, muestra algunas técnicas empleadas para promover la comprensión de las emociones entre los estudiantes de educación superior; el sexto, presenta diversas técnicas para el desarrollo de la regulación emocional en los salones universitarios, y finamente se abordan las concusiones del artículo.

Retos para el desarrollo de la IE en las aulas de Educación Superior

Hablar sobre la IE dentro de las aulas universitarias es un tema complicado, en especial, porque erróneamente se piensa que el docente es el único encargado de fomentar el aprendies cierto que los maestros son un elemento clave en la educación emocional del alumnado, también lo son los administrativos y directivos además de que el currículum debe guiar las acciones de todos los actores implicados en la formación profesional de los estudiantes. Cada uno de estos elementos presenta en sí mismo diversos desafíos como son:

a) Inclusión de la IE en el Currículum Universitario. Insertar la IE dentro del currículum no es sencillo debido a la imposibilidad, en la mayoría de las instituciones educativas o licenciaturas, de añadirla como una materia regular o eje transversal. Sin embargo, el fomento de habilidades socioemocionales se encuentra presente en el diseño curricular base de muchos programas en Educación Superior aunque su estructuración y organización es desarticulada. Esto es debido a que existe un desconocimiento sobre modelos teóricos sólidos de IE por parte de los diseñadores y a la falta de asesoría de expertos en el campo. Al no haber un sustento conceptual fuerte difícilmente se pueden formular objetivos concretos en el currículum explícito lo que impide la planeación de actividades en el aula, su implementación y su posterior evaluación (Teruel Melero, 2000; Sala Roca y Abarca Castillo, 2001; Ruiz-Aranda, Fernández-Berrocal & Salguero, 2008).


S/T, collagraph. Marta Arangoa

b) Integración de la Organización Educativa en el Desarrollo de la IE. El sistema áulico es un sistema abierto adherido al suprasistema de organización educativa con el que se intercambia información constantemente por lo que estas interacciones afectan la dinámica del salón de clases. Una universidad insensible a las necesidades emocionales de trabajadores y alumnos promueve un clima laboral negativo acompañado de sintomatologías como: aislamiento de los miembros de la organización, sentimientos de inadecuación, frustración, cinismo, pereza social, agresividad, entre otras. Por el contrario, una institución educativa preocupada por contar con personal capacitado en habilidades socioafectivas fomenta la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo efectivo y relaciones interpersonales saludables. En pocas palabras es capaz de reforzar las estrategias docentes empleadas en el aula para promover la IE. Además, es importante mencionar que muchos padres no pueden ser modelos de IE para sus hijos lo que ocasiona que las instituciones de Educación Superior se conviertan un espacio donde la comunidad busca estrategias para superar las deficiencias emocionales de jóvenes y adultos (Goleman, 2002; Ibarrola, 2003; Vásquez de la Hoz, 2007; Quezada & Canessa, 2008).

c) Inclusión de los Directivos en el desarrollo de la IE. Los mandos altos son el subsistema rector del suprasistema de organización educativa. Por esta razón los directivos tienen un gran impacto en el clima de cualquier institución, de hecho, una de sus labores más complejas es orientar las emociones de las personas a su cargo en un rumbo positivo para lo cual requieren habilidades socioemocionales como: iniciativa; resistencia al desánimo ante los obstáculos; interés por realizar un trabajo de calidad; dedicación para alcanzar los objetivos organizacionales propuestos; autoconfianza; capacidad de persuasión e influencia; reconocimiento de la importancia de las relaciones interpersonales; y liderazgo. Un directivo con baja inteligencia emocional no es capaz de controlar emociones negativas como el estrés y la ansiedad lo que genera ambientes poco favorables para la cooperación, la toma de decisiones, la comunicación y la expresión de ideas. En cambio, un directivo con alta inteligencia emocional crea sinergias positivas que incrementan el éxito académico y la gestión administrativa (Goleman 2000; Ibarrola, 2003; Vásquez de la Hoz, 2007).

d) Sensibilización y capacitación de los docentes universitarios para la promoción de la IE en el Aula. Muchos maestros piensan que el único requisito para impartir una asignatura es dominar la materia en cuestión, olvidando que poseer y aplicar habilidades “blandas” como la IE dentro de los salones de clase crea una diferencia significativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando un maestro universitario tiene un mal manejo de sus estados emocionales hace que los alumnos se sientan amenazados, construye un ambiente de desconfianza y dificulta tratar los conflictos dentro del aula. Por el contrario, un docente con óptimas habilidades socioemocionales crea climas que favorecen la comunicación, la expresión de los sentimientos, el trabajo en equipo, la exposición de vivencias y la solución de problemas. Sensibilizar y capacitar en IE trae beneficios tanto para los alumnos como para el propio maestro debido a que funge como un factor protector ante padecimientos físicos y psicológicos ocasionados por el estrés propio de una profesión asistencial (Extremera& Fernández-Berrocal, 2004a; Vázquez de la Hoz, 2007).

e) Compromiso de los estudiantes hacia el desarrollo de la IE dentro del aula. Existen situaciones donde, a pesar de que el docente cuenta con sólidos fundamentos teóricos que le permiten establecer objetivos coherentes e implementar en el salón de clases estrategias que promuevan la IE y conjuntarlas con los contenidos de su asignatura, los aprendizajes no son los esperados. Incluso maestros universitarios altamente efectivos y experimentados han enfrentado esta dificultad que es fuente de frustración, enojo e insatisfacción en trabajadores de la educación. Lo anterior puede explicarse al considerar que el aula no se rige bajo el paradigma lineal causaefecto sino que es un sistema complejo donde cada alumno es un ser activo en su proceso de formación (Quezada & Cannessa, 2003; Bain, 2017). Por lo anterior, se puede inferir que si bien el docente es el encargado de crear un marco propicio para el desarrollo de habilidades socioemocionales, el alumno es quien debe reconocer la importancia de éstas en su instrucción con la finalidad de exponerse a actividades que potencialicen la IE.
Con base a los retos anteriores se puede afirmar que el desarrollo de la IE dentro del aula requiere del esfuerzo de toda la organización educativa ya que por su naturaleza la educación emocional es una actividad sistémica, aunque, el docente es quien tiene la delicada labor de instrumentarla dentro del salón de clase, por lo anterior a continuación se desarrollan diversas herramientas que pueden auxiliar al profesorado en ésta tarea.

Características Generales del Modelo de Mayer y Salovey

Antes de aplicar cualquier estrategia que tenga por objetivo el desarrollo de habilidades emocionales en el aula es fundamental contemplar los siguientes aspectos: el respeto al contexto socio cultural del estudiante; la planeación de las actividades; la capacitación del docente; el respaldo de la institución educativa; los métodos de evaluación; su incorporación a los contenidos de la materia a impartir y sobre todo un sólido sustento teórico que fundamente cualquier intervención.
En el caso de este trabajo las herramientas que se proporcionarán se encuentran organizadas con base al modelo de Mayer y Salovey (1997), que acorde a Extremera y Fernández Berrocal (2003a, 2003b), es el que cuenta con mayor número de investigaciones en el ámbito educativo, además de ser considerado por Sternberg (2000) el más sólido en su campo. Dicho modelo se basa en el enfoque cognitivo, más específicamente en la teoría del procesamiento de información y define a la IE como:

Una característica de la inteligencia social que incluye un conjunto de capacidades que explican las diferencias individuales en el modo de percibir y comprender las emociones. Dichas capacidades son las de supervisar los sentimientos y las emociones propias así como las de los demás, de discriminar entre ellas, y usar la información para guiar el pensamiento y las acciones (Mayer y Salovey, 1997, p. 10)

De la definición anterior los autores desprenden cuatro habilidades básicas de la IE: percepción y expresión emocional; facilitación emocional del pensamiento; comprensión de las emociones; y regulación reflexiva de las emociones. En seguida se desarrollarán cada una de ellas y las herramientas que puede emplear el maestro universitario para fomentarlas en el salón de clase.

Desarrollo de percepción y expresión emocional en las aulas universitarias

La percepción y expresión emocional es la habilidad más básica de la IE. Hace referencia a la certeza con que las personas pueden identificar las emociones y el contenido emocional en ellos mismos, otras personas, obras de arte u objetos. El docente que cuenta con esa habilidad reconoce con exactitud lo que siente y lo que sienten sus estudiantes, además es capaz de expresar a través del lenguaje verbal y no verbal sus emociones ante el grupo (Mayer y Salovey, 1997: Caruso y Salovey, 2004). Algunas herramientas que puede utilizar el maestro universitario para su fomento dentro del aula son:

Pase de lista emocional. El objetivo de la técnica es expresar las sensaciones, emociones o sentimientos que experimentan los estudiantes y el docente dentro del aula. Generalmente se aplica al inicio de la clase para crear rapport con los estudiantes, aunque también puede emplearse al final como retroalimentación después de una sesión de trabajo. Para su aplicación se le pide a los alumnos que al escuchar su nombre definan en una palabra u oración corta cómo se sienten, al terminar, el docente también debe compartir su estado emocional. Aunque, parece sencilla es una herramienta poderosa para el maestro ya que lo auxilia para comprender el clima emocional del aula. Puede usarse en grupos numerosos en poco tiempo si se emplea en su forma básica o, debido a su flexibilidad, existe la posibilidad de hacerla más compleja empleando dibujos para la expresión gráfica de emociones. (Williams de Fox, 2014)
Análisis de fotografías, documentales o películas. El objetivo de la técnica es identificar las emociones que exteriorizan otras personas a través de su lenguaje verbal y no verbal. Para su ejecución el docente debe seleccionar fotografías o filmes que reflejen un contenido emocional determinado que posteriormente es analizado mediante un formato, previamente elaborado, donde se indican los personajes que se están estudiando así como las emociones que experimentan y la manera en que fueron detectadas. Esta herramienta puede utilizarse en grupos numerosos y es de gran ayuda para iniciar la discusión de temas complejos comenzando por el componente afectivo. (Bracket & Katulak, 2006).

Desarrollo de la facilitación emocional en las aulas universitarias

La facilitación emocional implica la capacidad de analizar cómo los estados emocionales influyen en los procesos cognitivos. Manejar esta habilidad es una gran herramienta, ya que, experimentar las emociones adecuadas en el momento correcto ayuda a mejorar los procesos de atención en el aula. El docente, domina la habilidad cuando es capaz crear un ambiente de aprendizaje que fomente la empatía, el pensamiento creativo, la resolución de problemas y la motivación intrínseca de los alumnos (Mayer y Salovey, 1997: Caruso y Salovey, 2004). Para desarrollar el entorno mencionado se requiere:

Fomentar ambientes emocionalmente seguros. Éstos se distinguen por facilitar la autoexploración de ideas y sentimientos; establecer relaciones de confianza entre los integrantes del grupo, y promover la libertad de expresión. Su creación necesita de cierta pericia por parte del facilitador pues deben de usarse dos herramientas: el manejo congruente del lenguaje no verbal y el establecimiento de reglas claras de actuación.


S/T, collagraph. Marta Arangoa

Fomentar ambientes de aprendizaje participativo. Se logra a partir del uso de técnicas que potencializan las interacciones sociales productivas entre los estudiantes y el maestro de la asignatura. Algunas actividades recomendadas para favorecerlos son: la lluvia de ideas, el análisis de casos y la conformación de equipos de trabajo. (Landau & Meirovich, 2011; Williams de Fox, 2014)

Desarrollo de la comprensión emocional en las aulas universitarias

La habilidad hace referencia al conocimiento que se tiene del propio sistema emocional y el de otras personas, es decir, conocer cómo se procesan las emociones a un nivel cognitivo. Un docente que domina la habilidad tiene un rico vocabulario emocional; posee un sofisticado conocimiento de las emociones; acepta que tanto él mismo como sus estudiantes experimentan complejas sensaciones y sentimientos todos los días, y hace predicciones precisas sobre el comportamiento emocional de sus alumnos (Mayer y Salovey, 1997; Caruso y Salovey, 2004). Algunas de las herramientas que pueden emplearse para su promoción en el aula son:

Secuencia interrumpida. El objetivo de esta técnica es hacer predicciones sobre las consecuencias que acarrea un sentimiento intenso. Para esto el docente tiene que seleccionar la escena de una película donde alguno de los personajes principales experimente una fuerte emoción sin mostrar sus efectos. Posteriormente la secuencia elegida es mostrada a los alumnos quienes la analizarán a través de un formato previamente diseñado por el facilitador, en función de las necesidades de la asignatura, donde puedan hacer inferencias sobre las consecuencias de la emoción en función de la trama. Otra variación de la técnica consiste en presentar el resultado final y los participantes del curso deben de deducir qué emoción llevó a esas repercusiones a los personajes implicados. Se recomienda el uso de un formato para registrar las observaciones. La técnica puede ser aplicada en grupos numerosos pero requiere de planificación previa (Antunes, 2009)

Juego de Roles. El objetivo de la técnica es profundizar en el conocimiento emocional analizando los comportamientos, pensamientos o necesidades de una persona ante un contexto determinado. Para su aplicación el docente tiene que planificar la situación que desea analizar, establecer reglas para la representación y asignar a los estudiantes los papeles que deben ser interpretados. Tras la representación se abre un diálogo estructurado a través de preguntas del tipo: ¿cómo crees que se sienten las personas representadas?, ¿cómo lo sabes?, ¿qué pensamientos están pasando por la cabeza de los involucrados? La representación puede ser tan sencilla o tan compleja como lo desee el docente, aunque no debe perder de vista el contenido emocional. Al igual que otras herramientas presentadas es aplicada para la promoción específica de la IE o combinarse con el contenido de la asignatura (Ruiz-Aranda et al., 2008; Antunes, 2009).

Desarrollo de la regulación emocional en las aulas universitarias

La regulación reflexiva es la más compleja de todas las habilidades que conforman la IE y consiste en manejar a nivel intra e inter personal las emociones, disminuyendo sus efectos negativos y maximizando los positivos sin reprimirlas o exagerarlas. Los maestros universitarios que han perfeccionado la habilidad pueden animar, calmar o inspirar a los alumnos dentro del aula o a ellos mismos cuando la situación lo requiere (Mayer y Salovey, 1997: Caruso y Salovey, 2004). Algunas herramientas que pueden emplearse para su fomento en los salones de Educación Superior son:

Simulaciones. Su objetivo es recrear las emociones que experimentará el alumnado ante una situación laboral o personal concreta. Antes de su aplicación es necesario estructurar la situación que se va a simular; implementar reglas para la interacción; y diseñar preguntas de reflexión. La técnica requiere de entrenamiento emocional por parte del docente para manejar contingencias que puedan suscitarse a lo largo de la intervención. No es recomendable su aplicación en grupos numerosos (Antunes, 2009)

Técnicas de Relajación. El propósito de implementarlas es reducir la tensión de los estudiantes dentro del aula. Entre las más comunes se encuentran el control de la respiración, cuya finalidad es hacer conscientes a los estudiantes de cómo ésta se relaciona con estados emocionales positivos; los masajes corporales, que tienen como propósito aliviar la rigidez muscular ocasionada por fenómenos como el estrés o la ansiedad; el cambio de posturas y movimientos corporales, que tiene por meta modificar el estado emocional del alumnado a través la moción de diversas partes de su cuerpo, entre otras. Muchas técnicas de relajación pueden ser aplicadas en grupos grandes, no obstante, a medida que sube el grado de complejidad se requiere mayor experiencia por parte del facilitador y una menor cantidad de estudiantes (Gutiérrez Martínez & Ángeles Jiménez; Williams de Fox, 2014).

Conclusiones

Los retos para implementar la IE dentro de las aulas son en su mayoría de carácter sistémico porque la educación emocional es el resultado de las interacciones de todos los actores de la organización educativa: alumnos, docentes, administrativos, directivos y en muchos casos integrantes de familia. Por lo anterior, es imposible que en un solo artículo se presenten todas las herramientas para su fomento en las aulas, sin embargo, la aportación que brinda este texto consiste estructurar diversas técnicas en un marco teórico sólido que permita la planificación de estrategias para el desarrollo general de la IE.


Amparo 2, escultura. Gabriela López

En adición es importante resaltar que es fundamental el conocimiento docente de las propias habilidades emocionales, ya que, aunque la institución educativa debe ser el soporte de la IE en los estudiantes, es el maestro, en las interacciones cotidianas con el alumnado, quien construye los cimientos.

Notas

* Doctora en Educación. Facultad de Psicología BUAP; adscrita al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) | México. http://orcid.org/0000-0003-1454-0844. psicrocioluzu@hotmail.com.

 

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Fecha de Recepción: 03 de Febrero de 2018
Primera Evaluación: 10 de marzo de 2018
Segunda Evaluación: 10 de julio de 2018
Fecha de Aceptación: 10 de julio de 2018

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