Quinto Sol, vol. 30, n.º 2, mayo-agosto, ISSN 1851-2879, pp. 1-21
http://dx.doi.org/10.19137/qs.v30i2.8691

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Artículos
Migraciones y escritura epistolar: propuestas metodológicas para el análisis de la carta
Migrations and epistolary writing: methodological proposals for the analysis of the letter
Migração e escrita epistolar: propostas metodológicas para a análise da carta
Mónica Baretta
Universidad Nacional de San Martín. Centro de Estudios del Lenguaje en Sociedad
Argentina
Correo electrónico: monicabaretta@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7256-8805
Resumen
Este artículo está orientado a desplegar las potencialidades analíticas que las cartas de la migración tienen, en tanto fuentes y como objetos de estudio en sí mismas. Con ese propósito, se presentan cuatro modos posibles a partir de los cuales se pueden analizar corpus epistolares: a) la carta como fuente, b) la carta como registro de la lengua en uso, c) la carta como discurso, y d) la carta como producto. Para dar cuenta de estas posibilidades analíticas, se examina un conjunto de cartas escritas por migrantes europeos a sus familiares y amistades durante los primeros años de su vida en Argentina, entre las décadas de 1850 y 1870. Se espera que los lineamientos propuestos sean extensivos a epístolas producidas en diferentes marcos sociales, culturales e históricos.
Palabras clave
correspondencia; migración; discurso; escritura
Abstract
This article aims to explore the analytical potential of migration letters, both as sources and as objects of study in themselves. To this end, four possible ways of analyzing epistolary corpuses are presented: a) the letter as a source, b) the letter as a record of language in use, c) the letter as discourse, and d) the letter as a product. To illustrate these analytical possibilities, a corpus of letters written by European migrants to their relatives and friends during the early years of their lives in Argentina, between the 1850s and 1870s, is examined. It is expected that the proposed guidelines will be applicable to epistles produced in different social, cultural, and historical contexts.
Palabras clave
correspondence; migration; discourse; writing
Resumo
Este artigo tem como objetivo explorar o potencial analítico das cartas de migração, tanto como fontes quanto como objetos de estudo em si mesmas. Com esse propósito, apresentam-se quatro maneiras possíveis de analisar corpora epistolares: a) a carta como fonte, b) a carta como registro da língua em uso, c) a carta como discurso e d) a carta como produto. Para dar conta dessas possibilidades analíticas, examina-se um conjunto de cartas escritas por migrantes europeus a seus familiares e amigos durante os primeiros anos de sua vida na Argentina, entre as décadas de 1850 e 1870. Espera-se que as diretrizes propostas sejam extensíveis a epístolas produzidas em diferentes contextos sociais, culturais e históricos.
Palavras-chave
correspondência; migração; discurso; escrita
Recepción del original: 4 de noviembre de 2024.
Aceptado para publicar: 1° septiembre de 2025.
Migraciones y escritura epistolar: propuestas metodológicas para el análisis de la carta
1. Introducción
En 1856, Jean Grenon tenía 52 años cuando llegó a Esperanza (provincia de Santa Fe, Argentina) junto a su esposa y sus diez hijos, provenían desde Champéry, Suiza. A partir de entonces sostuvo una fluida correspondencia con sus familiares. En una de las cartas, le pedía a su sobrino: “A veces podrías añadir algunas palabras, deshilvanadas, como se dice, sin incomodarte, tal vez puedas escribirlas a lápiz, para no crearte problemas” (Carron y Carron, 2009, p. 102). En este breve fragmento de su escrito, es posible distinguir un abanico de potenciales y diversos problemas a ser indagados. ¿Cómo se sostenían los lazos afectivos entre familiares separados, probablemente de forma definitiva, por un océano de distancia? ¿Qué rol tuvieron las cartas en ese vínculo? ¿Por qué, para qué y para quiénes escribían las personas que migraban? ¿Con qué instrumentos ejecutaban un escrito los hombres y mujeres del pasado? ¿Es que la competencia letrada condicionaba la elección de los materiales para la escritura? ¿Qué pasaba con aquellos que no eran capaces de leer o de escribir?
Este artículo está orientado a desplegar las potencialidades analíticas que tienen las cartas de la migración, en tanto fuentes y objetos de estudio en sí mismas. En estos discursos hay una singularidad que las hace únicas dentro del conjunto de aquello que constituye el género epistolar. Son ejemplares de la escritura del yo que se inscriben en una experiencia trascendental para la historia moderna de Occidente: lo íntimo aparece absolutamente atravesado por lo masivo, lo público, lo global. En efecto, algunos autores señalan que la migración transoceánica fue uno de los factores que aceleraron la incorporación de las clases subalternas a la cultura escrita, al empujar a millones de hombres y mujeres, a menudo con una escasa o nula experiencia escolar, a tomar la pluma para comunicarse con sus deudos (Lyons, 2016; Castillo Gómez, 2002).
Con ese punto de partida, este trabajo sistematiza algunos lineamientos metodológicos que permiten aproximarse a las cartas desde diferentes enfoques, a partir de la revisión bibliográfica de una extensa producción académica que ha analizado la correspondencia de las migraciones a lo largo de las últimas décadas. Sin pretensiones de exhaustividad, se plantean cuatro abordajes posibles desde los cuales se pueden examinar estos documentos, producidos por sujetos que protagonizaron la experiencia de la migración transatlántica: a) la carta como fuente, b) la carta como registro de la lengua en uso, c) la carta como discurso y d) la carta como producto. Para ilustrar estas posibilidades analíticas, trabajaré con un corpus de cartas escritas por migrantes europeos a sus familiares y amistades durante los primeros años de su vida en Argentina (entre las décadas de 1850 y 1870), que fueron editadas y publicadas inmediatamente después de haber sido producidas. Estas epístolas circularon, generalmente a sabiendas de sus autores, en periódicos europeos, en folletos y en libros que, tanto instituciones públicas como empresarios colonizadores y, eventualmente, otros actores, mandaban a imprimir como material propagandístico para atraer nuevos migrantes (Baretta, 2023).[1] A continuación, se ofrece un breve repaso de algunos trabajos que se han centrado en examinar corpus epistolares desde diferentes aproximaciones disciplinares, para avanzar posteriormente en el análisis de los materiales a partir de la sistematización propuesta.
2. Algunas aproximaciones al estudio de la correspondencia
Si bien el interés por los archivos epistolares como fuentes para estudiar las migraciones transatlánticas data de las primeras décadas del siglo XX (Borges y Cancian, 2018), en Argentina la correspondencia y otros escritos personales entran al campo de estudio de las migraciones hacia la década de 1980. Hasta entonces, las investigaciones realizadas mostraban una marcada preferencia por las fuentes cuantitativas y los grandes agregados estadísticos, como los censos o los padrones de ingreso y egreso de pasajeros, lo cual conducía a explicaciones estructurales acerca del fenómeno (Marquiegui, 2007). Sin embargo, hacia los años ochenta se produjo una renovación metodológica caracterizada, fundamentalmente, por la indagación en nuevas fuentes y por una observación alejada de los enfoques estructuralistas. Al estilo de la microhistoria italiana, la mayoría de los estudios que comenzaron a conocerse sobre las migraciones a partir de entonces consideraban que, al reducir la escala de observación, se conocerían nuevas aristas, imposibles de advertir en un nivel más general. Esta renovada perspectiva produjo un cambio en los modos de pensar a los sujetos migrantes: dejaron de ser vistos como un todo uniforme para pasar a ser sujetos activos, capaces de elaborar respuestas particulares frente a una problemática compleja (Devoto y Otero, 2003; De Cristóforis, 2020).
En ese marco se inscribe el interés que durante las últimas décadas ha tenido la investigación centrada en la voz de los protagonistas, plasmada en cartas, memorias y diarios, consolidando el interés científico por las escrituras personales de “la gente común” (Lyons, 2016). Las investigaciones que examinan la producción escrita de los sujetos migrantes se han ubicado básicamente en dos direcciones: por un lado, algunos estudios se sirven de la correspondencia como fuente para el conocimiento de la experiencia de determinados grupos, colectividades o familias (Murray, 2004; Frenette et al., 2006; Gerber, 2006a; Bjerg, 2009; Da Orden, 2010, entre otros) y, por otro lado, existen investigaciones que indagan en los materiales desde la perspectiva de la historia social de la cultura escrita y abordan las prácticas de escritura que constituyen dichos testimonios (Martínez Martín, 2008). A partir del análisis de las cartas, peticiones, notas y diarios, entre otros géneros, estos trabajos aspiran a comprender la relación que se dio a lo largo de la historia entre las clases subalternas y la tecnología escrita (Castillo Gómez, 2002). Así, esta corriente se orienta a describir y explicar las maneras, los gestos, las formas y las funciones que gobernaron la apropiación del alfabeto por parte no solo de migrantes, sino también de soldados, mujeres, campesinos, prisioneros y obreros (Zadra y Fait, 1991; Gibelli, 2002; Lyons, 2016; Martínez, 2016; Sierra Blas, 2016; Adámez Castro, 2017; entre otros).
A su vez, por fuera de la problemática específica de las migraciones, la carta constituye un elemento central para muchas investigaciones de corte histórico, que han examinado el género desde diferentes enfoques disciplinares y metodológicos. Investigaciones centradas en la historia de la justicia o de la conformación de las instituciones de gobierno han indagado en petitorios, denuncias y otro tipo de demandas producidas por ciudadanos, para reconstruir los procesos de administración por parte de un Estado en formación (Bonaudo et al., 1988; Yangilevich, 2023). La historia intelectual, por su parte, se ha servido de epistolarios, cartas, notas privadas y otro tipo de documentos personales para el abordaje de las relaciones de sociabilidad y la circulación de las ideas (Bergel, 2014; Brezzo y Micheletti, 2017; Bruno, 2020; Bruno et al., 2021). Asimismo, un conjunto de antecedentes está constituido por trabajos que se aproximan a la correspondencia con el fin de indagar en su dimensión lingüística y discursiva. Para este enfoque, la carta constituye un objeto de estudio en sí mismo. En ese sentido, se cuentan investigaciones centradas en la producción epistolar de grandes ensayistas políticos del proceso de construcción del Estado (Pagliai, 2014).
Estos estudios, inscriptos generalmente en la crítica genética y en el análisis del discurso, se orientaron a la producción de ediciones crítico-genéticas de cartas inéditas de grandes personalidades y de sus corresponsales (Barrenechea, 1997; Lois y Pagliai, 2006) y, en otros casos, se han detenido en la dimensión subjetiva de la escritura epistolar femenina (Arnoux, 2015, 2016). Por otro lado, existe un nutrido campo de investigación que podría ubicarse dentro de este conjunto, en la medida en que indagan aspectos genérico-lingüísticos de las misivas. En esa línea, merecen subrayarse los aportes de Julio E. Vezub (2011), Marisa Malvestitti (2015), Carlos G. Perna (2015) y Marcela Tamagnini (2019), quienes han examinado correspondencia escrita por comunidades indígenas durante la segunda mitad del siglo XIX, con el fin de comprender fenómenos de variación, contacto de lenguas y variedades lingüísticas durante el proceso de castellanización en las regiones patagónica y pampeana.
3. Las cartas de la migración: propuestas de análisis
Los antecedentes reseñados, que desde luego no constituyen un repaso exhaustivo del amplio conjunto de investigaciones interesadas en lo epistolar, permiten trazar un abanico de abordajes analíticos posibles. Como se ha señalado, la carta es a veces una fuente más entre un conjunto variado de documentos históricos y, en otros casos, constituye el objeto de estudio en sí mismo. Con ese punto de partida, a continuación se despliegan cuatro modos posibles a partir de los cuales se pueden analizar las cartas de la migración, aunque se espera que estos lineamientos sean extensivos a epístolas producidas en diferentes marcos sociales, culturales e históricos. En el primer caso, la carta se aborda en su calidad de fuente, porque se realiza una lectura fundamentalmente referencial o descriptiva. En el segundo, se estudia la carta en tanto registro de la lengua en uso, lo cual implica examinar sus rasgos lingüísticos y genéricos, entre otros aspectos. En tercer lugar, se indaga la carta en su condición de discurso, esto implica un análisis interpretativo de su textualidad. Y, finalmente, la carta como producto, es decir, el resultado de una práctica de escritura atravesada por una determinada materialidad y por un conjunto de decisiones que dejan huellas en los escritos.
3.1. La carta como fuente
Los materiales escritos por los protagonistas de acontecimientos de interés histórico, en general, y de las migraciones transoceánicas, en particular, constituyen fuentes privilegiadas para conocer ciertas aristas del fenómeno a nivel microsocial, a menudo insondable cuando se trabaja con otro tipo de documentos que consideran una escala de observación más amplia. La experiencia individual plasmada en la correspondencia, suele echar luz sobre la vida pública y privada de los sujetos al describir relaciones familiares, prácticas culturales y religiosas, dificultades de orden doméstico y vínculos con la comunidad de acogida, entre otras cuestiones (Sinke, 2002). En una carta enviada el 6 de enero de 1871 a su familia, J. P. Kramer, originario de Wettingen (Suiza) y residente en la colonia Bernstadt (actualmente Roldán en la zona sur de la provincia de Santa Fe), relató:
Quant à la vie sociale, nous avons ici des relations agréables. J’ai trouvé de nouveaux amis avec lesquels je passe les soirées des dimanches et des jours de fête à causer familièrement en prenant un verre de vin ou de bière. Après le coucher du soleil nous faisons des promenades à cheval. Au jour de l’an nous avons fondé une société de tir. Elle aura pour drapeau la croix fédérale suisse sur champ rouge. (Beck-Bernard, 1872, p. 200)[2]
El relato de Kramer respecto de sus nuevas costumbres durante los días y momentos de ocio, permite reconstruir ciertos escenarios en relación con las prácticas sociales e incluso asociativas, muy características de las colectividades de migrantes asentadas en Argentina. Tal como narró en su misiva, el remitente dijo que participó en la fundación de un club de tiro y lo identificaron con la simbología nacional suiza, datos que revisten interés para aquellas investigaciones centradas en los mecanismos de asimilación y de conservacionismo étnico de las comunidades migrantes. En relación con ello, el mismo remitente escribía en una carta fechada unos meses antes, el 29 de agosto de 1870: “J’ai placé ma fille Agathe chez une famille de Rosario pour qu’elle apprenne l’espagnol; outre cela on lui paye six piastres de gages par mois” (Beck-Bernard, 1872, p. 199).[3] Este fragmento puede ser leído desde dos perspectivas. Por un lado, brinda información sobre los vínculos entre los migrantes y la sociedad local, da cuenta de las relaciones laborales entre estas comunidades y, al mismo tiempo, señala el interés —al menos en ciertas familias— por impulsar a sus hijos a integrarse culturalmente a la sociedad argentina mediante el aprendizaje del español.[4]
Por otro lado, el texto ofrece datos relativos a salarios y monedas de uso corriente. Esta información, de gran valor para los estudiosos interesados en la historia económica, suele estar muy presente en las cartas redactadas por sujetos migrantes: dar cuenta de la situación económica constituía un rasgo central del género, en la medida en que de esa información dependía no solo la posibilidad de alentar a parientes y amistades para que se atrevieran a migrar, sino también la construcción de un relato de éxito y prosperidad que todos querían comunicar a sus familias. En ese sentido, el corpus examinado presenta notables referencias respecto al consumo de bienes, precios de los alimentos e insumos de trabajo, prácticas de ahorro y modalidades de envío y recepción de dinero. En una carta escrita desde Bernstadt el 29 de marzo de 1870, Gaspard Fläck, oriundo de Brienz (Suiza), le contaba a su familia:
Le prix des chevaux varie entre 40 et 60 francs; j’en ai vu vendre même pour 24 francs. Ils ne sont pas grands, mais robustes, rapides et endurants. Le prix des vaches est de 15 à 20 piastres (60 à 80 francs) avec le veau. On ne les trait qu’une fois par jour, le matin, et pendant la journée on laisse têter le veau. (Beck-Bernard, 1872, p. 187)[5]
En la carta se mencionó el precio del ganado, el valor de cambio de las diferentes monedas y ciertas prácticas usuales en torno a la producción primaria, tales como la frecuencia de ordeñe. En un caso similar, Henri Volkart, suizo originario de Niederglatt y residente en San Carlos (Santa Fe), detalló las labores agrícolas en una misiva fechada el 9 de diciembre de 1872:
Lundi prochain je vais commencer à labourer sur mon nouveau domaine, et j’espère avec mes six paires de bœufs parvenir à rompre assez de gazon pour pouvoir semer au moins 100 poses de blé au mois de juin et de juillet prochain.... D'après l’aspect favorable de la moisson qui commence, ils feront environ 500 fanégues de blé, ce qui au prix de 12 piastres la fanégue, représente une somme de 6000 piastres ou 24.000 francs. (Beck-Bernard, 1872, pp. 184-185)[6]
En este caso, el texto permite reconstruir prácticas y calendarios de siembra, conocer cuánta tierra y animales podía tener un migrante, y qué rendimiento se estimaba en función de ciertas condiciones materiales y climáticas, datos de relevancia para investigaciones antropológicas y de historia económica, entre otras disciplinas.
En suma, cuando la carta se analiza en su dimensión referencial, lo que se estudia es el contenido del documento. La correspondencia familiar posibilita el acceso a determinados aspectos del fenómeno migratorio, que son difícilmente observables en los documentos oficiales o institucionales producidos por funcionarios, organismos públicos o viajeros, que no atravesaron la experiencia migratoria ni describieron detalles del universo microsocial. Sin embargo, resulta necesario el contraste con otras fuentes: la carta puede funcionar como una puerta de entrada para conocer ciertos elementos, pero eso implica considerar el margen de error que supone trabajar, como en cualquier indagación, con testimonios de protagonistas. ¿Qué tan cerca de lo efectivamente ocurrido se ubican esos discursos? Los sujetos que dejaron escritas sus vivencias e impresiones en torno a un evento pueden haber cometido errores respecto de una fecha o nombre propio, exageraciones más o menos deliberadas y hasta mentir con algún objetivo determinado, como impresionar a su interlocutor o simplemente engañarlo (Gerber, 2006b). A su vez, es imprescindible considerar las condiciones de producción y circulación de los materiales. En el caso del corpus que aquí se analiza —recordemos que se trataba de epístolas difundidas oficialmente para, entre otras razones, atraer nuevos migrantes—, resulta necesario tomar precauciones adicionales, contemplando la posibilidad de que editores o traductores hayan intervenido el texto original para matizar o resaltar ciertas apreciaciones de los firmantes de las cartas. Por ende, la puesta en diálogo con otros materiales resulta crucial para tomar en consideración la información extraída de las cartas personales, cuando estas son examinadas en su calidad de fuentes históricas.
3.2. La carta como registro de la lengua en uso
La producción epistolar de las migraciones ha demostrado también un amplio potencial para los estudios interesados en la sociolingüística histórica y en la historia de la lengua, entre otras ramas disciplinares. En estos casos, lo que interesa es analizar los materiales en tanto objetos sociolingüísticos (Blommaert, 2004, 2013), examinarlos en su calidad de productos escritos, resultados de una práctica inscripta en un orden social, político e histórico (Zavala et al., 2004). Un estudio atento a esta dimensión rastreará en las cartas las huellas gráficas que funcionan como indicadores de una determinada competencia letrada: ortografía, caligrafía, puntuación y “diseño” de la escritura (alineación, separación en párrafos y uso de márgenes). A su vez, este enfoque indagará en la dimensión lingüística del escrito, al preguntarse qué lenguas o variedades están presentes, qué relación guardan con el uso considerado estándar en su contexto de producción y si es que hay huellas de contacto lingüístico, entre otros aspectos. En otros casos, lo que se observa son las marcas semánticas y pragmáticas del texto, es decir, se atiende a la adecuación y la comunicabilidad general de los escritos, al considerar el género discursivo en el cual se inscriben y la relación entre los interlocutores. Una carta familiar que emplea normas estrictas de cortesía se puede interpretar, desde este punto de vista, como apegada a modelos epistolares utilizados generalmente por los escribientes menos hábiles, quienes necesitan copiar de un patrón para producir determinados tipos de texto (Chartier, 1991; Sierra Blas, 2003).
En ese sentido, las cartas de la migración, escritas en general (aunque no solo) por sujetos escasamente alfabetizados, permiten conocer ciertas características sociolectales de las clases subalternas, a partir de la indagación en el léxico, la ortografía, la puntuación, el registro y el grado de apego a las tradiciones genéricas por parte de estos escribientes, entre otras variables (Grobe, 2015; Steuckardt 2017; Ramírez Luengo, 2018). A su vez, en el caso específico de las migraciones transoceánicas, a menudo los migrantes se enfrentaron al desafío del contacto con una o varias lenguas diferentes de la propia en la tierra de destino, con lo cual sus producciones epistolares solían incluir préstamos lingüísticos, traducción o resemantización de ciertas voces, e incluso comentarios metalingüísticos en los cuales se hacía referencia al habla propia o de la comunidad de acogida. Tal es el caso de una carta sin firma fechada en Esperanza el 15 de julio de 1856, en ella un migrante originario del cantón suizo de Vaud relató: “On parle l'espagnol castillan, cette langue nous est facile plus d'un 1/4 des mots, même les phrases sont conformes au patois vaudois” (Extraits…, 1857a, pp. 27-28).[7]
Uno de los rasgos sobresalientes del corpus examinado está dado por la introducción de términos propios de la lengua local, en este caso, el español de la Argentina, para dar cuenta de ciertos objetos o lugares característicos de la nueva vida. En noviembre de 1867, el migrante suizo Pierre Siegenthaler escribía desde Baradero (provincia de Buenos Aires): “Quand on n’est pas estanciero il n’y a pas grand chose à faire ici dans l'élève du bétail” (Beck-Bernard, 1872, p. 182).[8] Aquí se observa una estrategia de incorporación (Ramírez Luengo, 2017), que implica introducir unidades léxicas de otra lengua para dar cuenta de elementos que eran propios del nuevo entorno y, por tanto, carecen de una expresión específica para referir a ellos en francés o, en caso de existir, es desconocido por el hablante o bien este lo considera menos apropiado que el extranjerismo. Sin embargo, este dato no significa por sí solo que los sujetos hayan incorporado efectivamente estos términos en su habla corriente: puede tratarse simplemente de ocasionalismos, es decir, palabras que no pertenecen al uso habitual, sino que se usan ocasionalmente en ella con plena conciencia de su condición de extranjeras y sin voluntad de integrarlas (Álvarez de Miranda, 2009, citado por Luengo, 2017, p. 607). En estos casos, es necesario el cotejo con otras fuentes o la ampliación del corpus para examinar puntualmente los usos de estas voces.
Asimismo, el conjunto de cartas analizadas ofrece otro dato lingüístico de interés respecto a las denominaciones que los sujetos migrantes le daban a la población local:
Pour le moment, à l’exception de quelques estancias qui appartiennent à des Anglais ou à des Allemands, le pays n’est habité que par des Espagnols (Gauchos), qui vivent isolément dans des cabanes de terre placées de côté et d’autre autour de nous, et qui ne s’occupent que de l'élevage des bestiaux. (Beck-Bernard, 1872, p. 187)[9]
Pour ce qui est des Gauchos (Espagnols et métis nés dans le pays) je ne crois pas qu’ils nous voient de trop bon œil; car ils sont obligés de se retirer toujours davantage avec leurs de vaches, des chevaux et des moutons pour faire place aux colons européens. (Beck-Bernard, 1872, p. 192)[10]
En los dos primeros ejemplos se observa una inestabilidad en el significado atribuido a la voz gaucho: en un caso se utiliza como sinónimo de “espagnol” y, en otro, el término incluye a españoles y “mestizos nacidos en el país”. A su vez, es interesante advertir que español podía emplearse en el sentido de ‘argentino’ o ‘poblador local’, tal como se registró en: “Les espagnoles ne travaillent rien, ils vont tout acheter vers les colons“ (Extraits…, 1858, p. 29).[11] Esta operación, probablemente, respondía al traslado del gentilicio, basándose en la lengua que hablaba la comunidad.[12]
Finalmente, otro rasgo que se puede señalar en esta producción epistolar, desde el punto de vista lingüístico, es la recurrencia a la traducción de términos. En algunos casos, esa traducción puede leerse con fines explicativos, tal como se observa en la carta escrita por Marie Madelaine Majoraz en agosto de 1857: “Nous sommes à 8 lieues de Santa Fé dans une immense pleine sur la rive droite du Rio Salado qui veut dire rivière salée comme effectivement l’eau en est salée” (Extraits…, 1858, p. 25).[13] En otros casos, las referencias al modo en el cual ciertos términos —usualmente propios de la flora y la fauna local— se dicen en español podrían interpretarse en términos discursivos, dimensión que desarrollaremos en el apartado 3.3. La misma escribiente señaló en otros pasajes de la citada carta: “Nous avons la pistache qui est d’un très grand produit; les fils de pays l’appellent Mani”[14] y “Nous avons pendant la saison de l’automne et du printemps les moucherons appellés en Espagnol le ‘Musquitos’ qui sans nous réellement affliger nous importune un peu” (Extraits…, 1858, pp. 24, 26).[15] En estos casos, se podría pensar en un enunciador que traduce al español una palabra ya dicha en francés para construir una imagen de sí coherente con un sujeto integrado a la sociedad de acogida y conocedor de su cultura.
Es necesario recordar que el corpus que aquí se examina se compone de cartas que atravesaron un proceso de edición, recorte, traducción en algunos casos y, finalmente, transcripción e impresión. Esas mediaciones no permiten indagar en ciertos elementos del manuscrito original, tales como la caligrafía o la distribución gráfica del texto, datos de gran relevancia para un estudio atento a las prácticas de escritura de los sujetos y a su competencia letrada. Además, ese proceso de mediación y transformación supone matizar ciertas huellas que no pueden atribuirse de forma directa a los firmantes de las epístolas: la puntuación o la ortografía, por ejemplo, son rasgos que se diluyen si el interés está en conocer cómo ejecutaban la escritura estas personas, ya que editores o imprenteros podrían haber alterado ciertos usos. No obstante, otros factores son indiferentes al proceso de edición y permiten hacer ciertas interpretaciones respecto de los usos léxicos de la época —como es el caso del significado impreciso de gaucho—, de los términos que se seleccionan para ser traducidos o se incorporan en español, datos que ofrecen pistas sobre diferentes actitudes frente al contacto de lenguas.
3.3. La carta como discurso
El género epistolar resulta a menudo un espacio examinado a partir de herramientas propias del análisis del discurso. Analizar una carta en su dimensión discursiva implica observar, por ejemplo, cómo la textualidad da forma a los sujetos enunciador y enunciatario —esto es, a las figuras discursivas que se construyen, independientemente de los rasgos empíricos de los individuos que escriben y leen los textos—, a los argumentos que se utilizan, las secuencias textuales que se privilegian, las memorias discursivas en las cuales se inscriben, los rasgos polifónicos, las marcas valorativas, entre otras operaciones. En ese sentido, las cartas producidas en el marco del fenómeno migratorio suelen ser espacios fértiles para estudios interesados en la historia de las emociones (Borges y Cancian, 2018; Bjerg, 2020): el discurso epistolar de aquellos que dejaron familiares y amistades al otro lado del océano, permite ver de qué forma se sostenían los lazos a la distancia o cuáles eran los sentimientos que se manifestaban por escrito de forma más o menos explícita. A diferencia del enfoque referencial, es decir, de aquel que analiza la carta en tanto fuente (ver apartado 3.1), el abordaje discursivo no examina los textos en términos de verdad/falsedad o transparencia/distorsión, sino que el interés está puesto en conocer en qué condiciones fueron posibles determinados enunciados para ciertos sujetos en particular.
En nuestro caso, el corpus explorado presenta ciertas regularidades discursivas en cuanto a dos operaciones centrales: el uso de metáforas explicativas y la referencia a otros discursos con los cuales se establecen relaciones polémicas. Hacia 1856, en una carta escrita desde Esperanza, Germain Defaye oriundo del cantón suizo de Valais, le contó a su familia: “La Colonie est placée au sein d’un vaste plaine plate comme un lac” (Extraits…, 1857a, p. 23).[16] La recurrencia a las metáforas para dar cuenta de la nueva geografía es una operación habitual en las cartas de la migración, sobre todo del período temprano, entre las décadas de 1850 y 1860. Las primeras personas que se alejaban de los reducidos ámbitos regionales en los cuales habían desarrollado sus vidas, se veían en la necesidad de transmitir con palabras un paisaje que sus familias no habían visto jamás, seguramente ni siquiera a través de alguna ilustración. ¿Cómo explicar la llanura a quienes siempre vivieron entre montañas, que jamás vieron la salida o la puesta del sol sobre el horizonte —“le lever et le coucher du soleil sont tellement splendides” (Beck-Bernard, 1872, p. 198)—?[17] Las comparaciones más recurrentes para dar cuenta de la pampa santafesina fueron un lago o el hielo. O, como escribió George Dayer a sus hermanos que aguardaban noticias en el pueblo alpino de Hérémence: “une plaine immense d’ont l’oeuil voit pas la fin” (Extraits…, 1858, p. 18).[18] Identificar estas operaciones puede resultar útil para entender de qué modo los sujetos reaccionan frente a lo desconocido y construyen discursos explicativos.
Al mismo tiempo, interesa señalar algunos rasgos que caracterizan a la correspondencia de la migración en cuanto a su dimensión dialógica. En efecto, es la carta un género esencialmente dialógico en la medida en que su escritura abre un espacio de conversación diferida con un ausente En ese sentido, son recurrentes las referencias que hace la propia epístola al mensaje que se está respondiendo o a la futura carta que producirá el interlocutor, tal como consta en la misiva enviada por el migrante Maurice Paccolat desde Esperanza en 1857: “Vous me demandez si la récolte a été belle, je vous dirai que oui, car vous ne faites que tourner la gazon et planter de mais et vous ne faites plus rien jusqu’à la récolte” (Extraits…, 1857b, p. 14).[19]
Sin embargo, el carácter dialógico de la correspondencia también presume otra dimensión que está ligada a la inscripción del discurso epistolar en una cadena enunciativa: en términos bajtinianos, el enunciador de la carta cuenta con la presencia de enunciados anteriores, suyos y ajenos, con los cuales su discurso establece toda suerte de relaciones: se apoya en ellos, polemiza con ellos, o simplemente los supone conocidos por su oyente (Bajtin, 1976). El corpus analizado permite identificar la presencia de otras voces que los escribientes traen a sus discursos, generalmente para discutirlas o quitarles legitimidad. Así se observa en la carta enviada por Louis Carrel a su familia, al poco tiempo de llegar a Argentina: “Quand à la traversée de mer elle n’est pas si pénible comme on la présente surtout quand on a des provisions de bouches” (Extraits…, 1857b, p. 29).[20] En términos similares se expresaba Amélie Ogney en una esquela enviada a su hermana en agosto de 1857: “Cher sœur n’écoute pas les fauts bruits qu’un batiment ayant fait naufrage, ce n’est pas du tout vrai, ils sont tous arrivé à Buenos Ayres en bonne santé” (Extraits…, 1857b, p. 23).[21]
Hacia mediados de la década de 1850, la propuesta de migrar desde Europa hacia Argentina era vista por muchos contemporáneos como un verdadero riesgo debido a la gran distancia que debían recorrer, en comparación con un viaje a Estados Unidos, principal destino de los migrantes por ese entonces. La voluntad de disipar el temor a través de la negación polémica es un rasgo recurrente en las cartas analizadas, que se puede leer desde dos perspectivas. Por un lado, como estrategia para tranquilizar a los deudos respecto de la preocupación que pudiera embargarlos. Por otro lado, desmentir los discursos negativos sobre el viaje y la vida en la nueva tierra funcionaba como aliento para que el resto de la familia se atreviera a migrar.
Finalmente, es importante señalar la potencialidad que reviste el análisis discursivo de las cartas de la migración para las investigaciones interesadas en la historia conceptual. Indagar en la voz de los protagonistas de este fenómeno posibilita identificar los significados atribuidos a ciertos términos, tales como patria, nación o Estado, en un momento histórico caracterizado por una extendida “transformación semántica” de conceptos políticos fundamentales (Fernández Sebastián, 2008; Goldman, 2008). En la correspondencia que aquí se examina era recurrente el uso de estas voces, como lo demuestran algunas de las epístolas: “Nous nous plaisons tous très-bien dans notre nouvelle patrie” (Beck-Bernard, 1872, p. 211)[22] escribía hacia 1871 Henri Huber, oriundo de Zurich. Otro migrante suizo residente en San Carlos alentaba a su familia y amistades empleando también el término patrie: “C’est pourquoi, mes chers compatriotes, faites un effort, et séparez vous de votre vieille patrie” (Beck-Bernard, 1872, p. 195).[23] ¿Qué entendían por patria estas personas? ¿En qué medida esos significados se articulaban con aquellos que circularon en los discursos revolucionarios de principio de siglo? Tal como sostiene Martin Lyons (2013, 2016), en las cartas y los documentos personales de estos sujetos, generalmente anonimizados, se puede observar de qué modo la “gente común” experimentó el proceso de conformación de las identidades nacionales de los Estados modernos, y en qué medida sus individualidades incorporaron o rechazaron mitos, símbolos y creencias nacionales.
3.4. La carta como producto
Asimismo, la producción epistolar se puede analizar como resultado de un proceso de producción, prestando particular atención a su dimensión material. En ese sentido, interesa conocer primeramente a través de qué técnicas se llevó a cabo el escrito, esto es, mediante qué procedimientos materiales y con qué instrumentos fue producida la carta: papel, lápiz, carbón, bolígrafo, pluma, computadora, máquina de escribir y tantos otros aspectos (Petrucci, 2002). Si bien el papel era el soporte más usual, cabe preguntarse: tipo, color, tamaño, origen. Muchas veces el soporte brinda información clave respecto del contexto, la clase social a la que pertenecían los escribientes y las prácticas sociales en las cuales se produjeron esos textos. En cuanto a la producción epistolar de migrantes europeos hacia las autoridades del gobierno de Santa Fe, se observa una adopción temprana del papel sellado (un tipo de hoja membretada que el gobierno comenzó a exigir por ley hacia mediados de la década de 1860 para enviar y recibir cualquier tipo de comunicación oficial). Este requisito puede interpretarse como una muestra de acatamiento por parte de los remitentes a las normas escriturarias impuestas por un Estado en pleno proceso de burocratización (Baretta, 2023, 2024b). Este tipo de datos resultan relevantes, por ejemplo, para investigaciones interesadas en las prácticas cívicas y políticas de ciertas comunidades, como también en la historia de las instituciones públicas.
A su vez, la crítica genética ha explorado la dimensión material de los textos (no exclusivamente epistolares) al examinar las transformaciones experimentadas durante su proceso de producción. Se trata de pensar a los escritos como proceso y como producto (Pagliai, 2014), por ende, versiones preliminares, borradores, planes de escritura, tachaduras, notas marginales y traducciones son algunos de los elementos que toman en cuenta estas investigaciones para reconstruir procesos creativos, prácticas de censura o autocensura, olvidos y negociaciones, entre otras operaciones (Bonnin, 2013; Barnes, 2018; Goldchluk, 2021). Los manuscritos epistolares de la migración seguramente dejan ver ciertas huellas de su factura, tales como enmiendas o reformulaciones, que permitan hacer inferencias respecto de vacilaciones terminológicas, ortográficas o de tratamiento hacia el interlocutor, entre otras. Aunque no se trate de papeles manuscritos, el corpus que aquí se aborda constituye un caso de gran interés para ser analizado desde esta perspectiva. Como ya se anticipó, estas cartas atravesaron un proceso de mediación que incluyó recortes, seguramente correcciones ortográficas y gramaticales, traducciones y, finalmente, la compilación y publicación, operaciones estas últimas que suponen una toma de decisión respecto de su ordenamiento y disposición gráfica. El paratexto de las obras impresas contiene huellas de algunos de estos procesos:
Le Consulat de la Confédération argentine en Suisse se fait en devoir d’offrir au public les extraits de quelques lettres adréssées par les colons de Santa Fé à leurs parents en Europe et que ces derniers ont bien voulu lui confier pour en extraire les passages d’un intérêt général. (Extraits…, 1857a, s.p.)[24]
Esta leyenda, impresa en el retiro de tapa de uno de los folletos publicados en 1857, bajo el título Extraits de correspondances des colons de la colonie «Esperanca» fondée en 1856 par Beck & Herzog de Bâle, indica expresamente que los textos publicados eran fragmentos de los manuscritos originales, juzgados por los editores como de “interés general”. Un estudio atento a la génesis textual podría preguntarse si mediaron además otros criterios en ese proceso. Si se considera el propósito propagandístico que animaba a estas publicaciones, una hipótesis posible es que también fueron suprimidos fragmentos críticos hacia la gestión migratoria o sobre eventuales condiciones climáticas y económicas adversas de la Argentina, datos que podrían desalentar a potenciales migrantes. Este tipo de interrogantes podrían evacuarse en caso de contar con los manuscritos originales que fueron cedidos al consulado por parte de las familias, lo cual permitiría rastrear los recortes efectuados.
Otra de las publicaciones que reúne las cartas analizadas indica al finalizar el anexo epistolar:
Note. Tous les extraits qui précèdent ont été puisés dans la Gazette d'émigration suisse qui se publie en allemand à Berne, et qui n'insère par conséquent que des lettres de colons originaires de la Suisse allemande. La correspondance des colons de la Suisse française n'ayant pas été publiée, nous n'avons pu en faire usage, et nous avons dû à regret nous borner à donner des traductions au lieu d'originaux qui auraient été bien préférables. (Beck-Bernard, 1872, p. 214)[25]
En este caso se explicita el procedimiento de traducción efectuado en textos que ya habían atravesado un proceso de edición por parte del periódico. Es decir, lo que se publicó era una tercera versión de las cartas efectivamente escritas por los migrantes. Si bien los manuscritos originales probablemente sean inhallables, sí sería factible realizar un estudio genético atento a las decisiones de traducción que mediaron entre las cartas publicadas en alemán por la prensa (cuyo archivo probablemente exista) y las que fueron divulgadas en francés en la obra de Beck-Bernard.
En suma, analizar la carta como producto supone atender esencialmente a dos dimensiones: su producción en términos estrictamente materiales, al indagar en los instrumentos y procedimientos que posibilitaron la ejecución del documento escrito; y su génesis textual, en pos de reconocer las huellas que permitan interpretar los procesos de toma de decisión, más o menos deliberadamente, por parte de los distintos sujetos que participaron de la construcción del texto final.
4. Comentarios finales
Las cartas de la migración constituyen un género singular, como se ha mencionado. Son registros íntimos, personales, muchas veces considerados referentes de la escritura del yo, que al mismo tiempo solo fueron posibles como resultado de un proceso absolutamente público, masivo y global. ¿Qué tienen para decir estos materiales? ¿A cuántas áreas del saber pueden ser útiles estas “escrituras cotidianas”? ¿Desde cuántos frentes es posible abordarlas? El análisis desplegado en este artículo posibilita reconocer el potencial analítico que entrañan los archivos epistolares. Estudios enmarcados en áreas disciplinares muy diversas recurren a la correspondencia para indagar en su textualidad los problemas más variados: sociolingüística, historia económica, historia de las emociones, historia conceptual, historia de la lengua, sociología de la cultura y tantas otras. En este trabajo se presentan sucintamente algunas de las investigaciones que han estudiado corpus de cartas —fundamentalmente en el campo argentino—, a partir de un abanico amplio de preguntas de investigación.
Así, el aporte de este artículo está dado por la sistematización de cuatro abordajes analíticos desde los cuales es posible examinar archivos epistolares. En primer lugar, se plantean lineamientos orientados a estudiar la carta como fuente. En ese sentido, lo que interesa es el contenido referencial del documento: qué se dice. En segunda instancia, se desarrolla la potencialidad de la carta en tanto registro de la lengua en uso. Desde esta perspectiva, se focaliza en la dimensión lingüística del escrito: qué lenguas o variedades están presentes, cuáles son sus rasgos genéricos y qué relación entablan con el estándar de su tiempo, entre otras cuestiones. En tercer lugar, se menciona un modo posible de indagar la carta en su calidad de discurso, atendiendo particularmente a sus opciones enunciativas, valorativas y argumentativas, entre otras. Finalmente, señalamos la posibilidad de explorar un corpus epistolar en tanto producto, es decir, como resultado de un proceso de factura que contempla aspectos estrictamente materiales (soportes, instrumentos, notaciones, tachaduras y enmiendas), con el propósito de reconstruir los procedimientos creativos y tecnológicos que intervinieron en su producción.
Mediante esta propuesta se espera contribuir con herramientas teórico-metodológicas, para que estudiantes e investigadores en ciencias sociales y humanas (entre otras) puedan indagar la correspondencia producida no solo en el marco de las migraciones transoceánicas, sino también en otros contextos. El propósito que alentó este trabajo era la esperanza de que los lineamientos propuestos permitan aprovechar el potencial de las cartas y que surjan nuevos interrogantes y líneas de investigación que pongan en valor este tipo de archivos.
Referencias bibliográficas
Notas
[1] Por tratarse de documentación previamente publicada, no se han modificado o suprimido los nombres de los firmantes de las cartas ni su información de residencia.
[2] “En cuanto a la vida social, aquí tenemos relaciones agradables. He encontrado nuevos amigos con los que paso los domingos por la tarde y los días festivos charlando familiarmente con una copa de vino o una cerveza. Después del atardecer salimos a montar a caballo. El día de Año Nuevo fundamos una sociedad de tiro. Su bandera será la cruz federal suiza sobre un campo rojo”. En todas las citas extraídas del corpus se respetan la ortografía, sintaxis y puntuación de los textos originales. Las traducciones me pertenecen.
[3] “Coloqué a mi hija Agathe con una familia en Rosario para que aprenda español; además, recibe un salario de seis piastras al mes”.
[4] Investigaciones que trabajan con otras fuentes dan cuenta de este interés en buena parte de las familias de origen europeo que conformaron las primeras colonias agrícolas de la región. Véase al respecto Baretta (2024a).
[5] “El precio de los caballos varía entre 40 y 60 francos; he visto algunos vendidos incluso por 24 francos. No son grandes, pero sí robustos, rápidos y duraderos. El precio de las vacas es de 15 a 20 piastras (60 a 80 francos) incluyendo el ternero. Sólo las ordeñamos una vez al día, por la mañana, y durante el día dejamos que el ternero mame”.
[6] “El próximo lunes empezaré a arar en mi nuevo terreno y espero con mis seis yuntas de bueyes pueda romper suficiente pasto para poder sembrar al menos 100 poses de trigo los próximos meses de junio y julio... Según el aspecto favorable de la cosecha que comienza, se producirán unas 500 fanegas de trigo, lo que al precio de 12 piastras por fanega, representa una suma de 6.000 piastras o 24.000 francos”.
[7] “Hablamos español castellano, este idioma nos resulta fácil más de 1/4 de las palabras, incluso las frases se asemejan al patois vaudois”.
[8] “Cuando no eres estanciero no hay mucho que hacer aquí en cuanto a la cría de ganado”.
[9] “Por el momento, con excepción de algunas estancias que pertenecen a ingleses o alemanes, el país está habitado sólo por españoles (gauchos), que viven aislados en chozas de barro situadas a ambos lados de nuestro alrededor y que sólo se ocupan de la cría de ganado”.
[10] “En cuanto a los Gauchos (españoles y mestizos nacidos en el país) no creo que nos vean muy bien; porque se ven obligados a retirarse cada vez más con sus vacas, caballos y ovejas para dejar paso a los colonos europeos”.
[11] “Los españoles no trabajan nada, le compran todo a los colonos”.
[12] En este caso se descarta que ese término haga referencia a personas de nacionalidad española. Fuentes demográficas indican una presencia insignificante de este conjunto poblacional para la época. Si se consideran los datos de 1872 correspondientes a las tres colonias más numerosas de la región, se notará la escasa presencia de españoles: sobre un total de 4.806 habitantes distribuidos entre Esperanza, San Jerónimo y San Carlos, nueve personas (0.18 %) eran de origen español (Wilcken, 1873).
[13] “Estamos a 8 leguas de Santa Fé en una inmensa llanura a la margen derecha del río Salado que significa río salado porque en efecto el agua es salada”.
[14] “Tenemos pistacho, que es un producto excelente; los hijos del país lo llaman Mani”.
[15] “Durante la temporada de otoño y primavera tenemos moucherons llamados en español 'Musquitos' que no nos preocupan demasiado pero sí nos molestan un poco”.
[16] “La Colonia está ubicada en medio de una vasta llanura plana como un lago”.
[17] “La salida y la puesta del sol son tan hermosas”.
[18] “Una inmensa llanura cuyo final el ojo no puede ver”.
[19] “Me preguntas si la cosecha fue buena, te diré que sí, porque sólo revuelves el pasto y siembras maíz y no haces nada más hasta la cosecha”.
[20] “En cuanto a la travesía por mar, no es tan difícil como se dice, sobre todo cuando se cuenta con suficiente comida”.
[21] “Querida hermana, no haga caso a los falsos rumores de que un barco naufragó, no es cierto, todos llegaron a Buenos Ayres en buen estado”.
[22] "Estamos todos muy a gusto en nuestra nueva patria”.
[23] “Por eso, queridos compatriotas, hagan un esfuerzo y sepárense de su antigua patria”.
[24] “El Consulado de la Confederación Argentina en Suiza tiene el agrado de ofrecer al público extractos de algunas cartas dirigidas por los colonos de Santa Fe a sus familiares en Europa y que estos últimos amablemente le confiaron para extraer los pasajes de interés general”.
[25] “Nota. Todos los extractos anteriores fueron tomados de la Gazette d'émigration suisse, que se publica en alemán en Berna y que, por lo tanto, solo incluye cartas de colonos procedentes de la Suiza alemana. Al no haber sido publicada la correspondencia de los colonos de la Suiza francesa, no pudimos utilizarla y, lamentablemente, tuvimos que limitarnos a dar traducciones en lugar de originales, lo que hubiera sido mucho más preferible”.