De Hornero Migratorio a Ventana Creativa, de canciones creadas colectivamente al arte como educación. Artículo de Ernesto Donas. Praxis educativa, Vol. 30, N°3 septiembre – diciembre 2026. E-ISSN 2313-934X. pp.1-14.
https://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2026-300304

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DOSSIER
De Hornero Migratorio a Ventana Creativa, de canciones creadas colectivamente al arte como educación
From Migratory Ovenbird to Creative Window, from collectively created songs to art as education
De pássaro-forneiro migratório a janela criativa, de canções criadas coletivamente à arte como educação
Ernesto Donas
Instituto de Música, Facultad de Artes, Universidad de la República, Uruguay
ORCID 0009-0002-1625-2811
Recibido: 2026-03-28 | Revisado: 2026-06- 15 | Aceptado: 2026-07-12
Resumen
Hornero Migratorio es un proyecto de creación colectiva de canciones y de documentación audiovisual cuyos planteos y hallazgos van allende las experiencias y los resultados. Surgido de inquietudes artísticas, devino en entender cada proceso creativo como una plataforma de posibilidades vinculables a la educación, más allá de lo artístico. La búsqueda permanente de la colectivización de los aprendizajes y de su transferencia a las comunidades de cada uno de los procesos ha sido fuente de múltiples prácticas y diálogos. El acercamiento al concepto de Arte Como Educación condujo a sistematizar la metodología y fundamentos de Hornero Migratorio. Ventana Creativa es el proyecto resultante, integrado por dos herramientas de acción: el seminario de educación creativa Crisálida y los Resortes de Educación Creativa, dispositivos orientados a promover procesos pedagógicos, experiencias creativas colectivas y procesos de subjetivación de los aprendizajes en territorio. Este trabajo propone historizar y reflexionar sobre este proceso pensando desde, en y hacia las prácticas de enseñanza bordeando el currículo.
Palabras clave: creatividad, canciones colectivas, arte y educación, trabajo colaborativo, desarrollo humano.
Abstract
Hornero Migratorio is a collective songwriting project with audiovisual documentation, exploring and discovering insights beyond mere experiences and outcomes. Conceived from artistic concerns, it evolved into understanding each creative process as a platform of possibilities linked to education beyond the purely artistic realm. The ongoing pursuit of collective learning and its transfer to the communities involved in each process has been the source of numerous practices and dialogues. Engagement with the concept of Art as Education led to the systematization of Hornero Migratorio's methodology and foundations. Ventana Creativa (Creative Window) is the resulting project, employing two action tools: the Crisálida Creative Education Seminar and the Resortes de Educación Creativa (Creative Education Springs). The latter comprises pedagogical processes, collective creative experiences, and the subjectification of learning within specific contexts. This work aims to historicize and reflect upon this process, considering it from, within, and towards teaching practices that border on the curriculum.
Keywords: creativity, collective songwriting, art and education, collaborative work, human development.
Resumo
Hornero Migratorio é um projeto de criação musical coletiva com documentação audiovisual, que examina e descobre perspectivas que vão além das experiências e dos resultados. Nascido de preocupações artísticas, evoluiu para compreender cada processo criativo como uma plataforma de possibilidades ligadas à educação para além do âmbito artístico. A busca permanente pela aprendizagem coletiva e por sua transferência às comunidades envolvidas tem sido a fonte de inúmeras práticas e diálogos. O engajamento com o conceito de Arte como Educação levou à sistematização da metodologia e dos fundamentos do Hornero Migratorio. Janela Criativa é o projeto resultante, que emprega duas ferramentas de ação: o seminário de educação criativa Crisálida e as Molas de Educação Criativa. Estas últimas abrangem processos pedagógicos, experiências criativas coletivas e a subjetivação da aprendizagem em contextos específicos. Este trabalho visa historicizar e refletir sobre esse processo, considerando-o a partir de, dentro de e em relação às práticas de ensino que contornam o currículo.
Palavras-chave: criatividade, canções coletivas, arte e educação, trabalho colaborativo, desenvolvimento humano.
No se trata [sólo] de difundir arte sino de ver cómo proteger y democratizar la imaginación y la fantasía
Luis Camnitzer
Seguir el rastro de…creaciones híbridas significa bordear las prácticas establecidas para explorar lo adyacente y crear vínculos a partir de experimentos creativos. Es hora de animar[se]…a correr riesgos y aprender la lección del quehacer artístico sobre el valor que tiene ensuciarse las manos practicando el método de ensayo y error…Una de las maneras de apartarse de lo convencional consiste en promover proyectos artísticos que tienen un impacto social real pero que difícilmente encajan en las disciplinas académicas existentes
Doris Sommer
Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.
Qué cambio cuando
uno más uno sea
un puritano más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro
Ida Vitale
El hornero y Hornero
Furnarius rufus. Este sonido, quizás áspero en la primera pronunciación y escucha, es el nombre científico del hornero, ese “bichito guapo” –como dice el texto Jorge Salerno musicalizado por el cantautor Daniel Viglietti (1971)[1]. Común en la región de Argentina y Uruguay principalmente, ave nacional en Argentina; pájaro con el que co-habitamos, con un trinar distintivo, constructor de nidos de barro y de un modo de vida; una partitura polifónica que nos afecta, parafraseando a Vinciane Despret en Habitar como un pájaro (2022).
Furnarius rufus, nuevamente. Les invitamos a pronunciarlo, siguiendo las referencias en las notas al final de página, a jugar con el sonido de la palabra de modo audible; lo mismo con “hornero”[2]. Continuando con la propuesta aural, acompañemos esta lectura escuchando una grabación del canto del hornero para acercar de algún modo el cohabitar: aproximarnos a este pájaro que construye su nido de a dos, con su pareja, monogámico y con indistinción de roles; que construye la puerta de acceso del lado derecho o izquierdo sin motivo aparente, que habita el nido de barro hasta la procreación y que, sin migrar, luego lo abandona y es habitado por otras especies. Construirá un nuevo nido.
Cerca pero tan lejos mi tierra hermosa
oculta pero en los cerros es mi lugar, mi lugar
desde mi rincón yo quiero ser tantas cosas
yo sé que todo es posible, puedo soñar (Hornero Migratorio Rincón de los Francos, 2015)[3].
Es el nido una arquitectura sofisticada de protección, dispositivo para la procreación y vida diaria. Este es el modus vivendis del pájaro hornero y la idea principal de Hornero Migratorio[4]. Pero el Furnarius rufus no es una especie de ave migratoria. Allí surge la primera pregunta, quizás la pregunta artística por excelencia que conduce a un pensamiento divergente, abierto, poético, habilitador de nuevas posibilidades: “¿Qué pasaría si…?”. En este caso, ¿qué pasaría si ese hornero comenzase a migrar?
La primera migración entonces fue salir del campo autoral hacia la creación colectiva en la experiencia arreglístico-interpretativa. Hornero Migratorio comenzó en Montevideo como proyecto artístico de creación colectiva, articulado en instituciones educativas pero no explícitamente educativo, junto a infancias y adolescencias. Ideado por Francisco Lapetina y Sabina Harari, tenía como objetivo compartir la experiencia de creación y performance del álbum Hornero de Lapetina (2012)[5], que transgrede la canción de autor llevándola hacia un espacio común de creatividad para la concepción y realización de las versiones. Posteriormente, ese espacio común de creatividad migró, reconfigurado como talleres de creación colectiva de canciones y que, a su vez, migraron hacia otros enclaves del Uruguay –escuelas rurales, liceos– siendo germen y dando pie a Hornero Migratorio como proyecto.
Como se ha visto ya, en el trayecto escrito aquí -y que transita la pregunta “¿qué pasaría si…?” para recorrer el hacer y el pienso del proyecto así como sus desdoblamientos, principalmente hacia Ventana Creativa-, se puede intercalar la lectura del texto y la audición de canciones Hornero Migratorio que se entrelazan, disponibles en enlaces en las notas al final del texto para acceso. La invitación es a incorporar en la lectura el contrapunto visual, auditivo y literario de las canciones. Esa video-audición transversal y crítica propone una comprensión más amplia del campo amplio y complejo en que operan las tramas ambientales, el territorio, los individuos, la educación y la experiencia artística en cuanto desarrollo de la creatividad, expresión común y afectiva, y la construcción de ciudadanía. Lo mismo ocurrirá con los materiales del proyecto Ventana Creativa.
Hornero Migratorio
Hornero Migratorio es un derrotero para entender el mundo entre la mirada y la audición, entre la escritura y la arboricidad de hacer canciones colectivamente, de experienciar. Un proyecto social, artístico y pedagógico, conformado por un colectivo de artistas, creativos y gestores culturales que investiga y crea desde el año 2012. Hornero Migratorio[6] primer proyecto de Hornero Usina[7], que ha desarrollado más de cincuenta experiencias de creación colectiva de canciones en todos los departamentos del Uruguay, así como dos en Brasil y una en Argentina. También es el concepto motriz de los otros proyectos posteriores de Hornero Usina.
En Hornero Migratorio se han desarrollado actividades taller junto a diversas comunidades (escuelas rurales y urbanas, liceos, colectivos de desplazados, individuos privados de libertad, entre otras). Desde un enfoque interdisciplinario y en torno a la creación sonoro-musical y audiovisual como territorios fértiles para sembrar procesos desarrollo humano a través del arte, en cada experiencia se busca colaborar en el fortalecimiento de la comunidad y la apropiación de la capacidad de transformación y creación.
Mi escuela rural es maravillosa
para venir a jugar y aprender todas las cosas
miro al cielo volar
pájaros y mariposas
me enseñan la libertad
y que la vida es hermosa
paso a paso voy yendo
entre cerros cañadas seguir
nada en mi mundo es pequeño
entre flores aprendo a vivir (Hornero Migratorio La Lata, 2015) [8]
Tomando la experimentación como juego y el uso de la tecnología como herramienta facilitadora –en tanto registro digital, experimentación y ampliación de la escucha a través de grabadores y auriculares–, se transitan abordajes lúdicos en los procesos creativos, alcanzando resultados tangibles, contribuyendo a habilitar procesos identitarios y de desarrollo integral en las personas y colectivos. En cada actividad se propone, en primer lugar, la apertura de la sensibilidad y la escucha para pasar inmediatamente a la exploración y creación colaborativa de la video-canción resultante[9]. Quienes participan lo hacen de forma proactiva, valiéndose de los recursos artísticos (la expresión a través de la palabra, la voz, el cuerpo, etc.) y tecnológicos disponibles (cámaras, grabadoras digitales, instrumentos musicales, cotidiáfonos creados, paisajes sonoros, voces). Los colectivos arriban así a creaciones que expresan la curiosidad, los saberes de su realidad local, los cuestionamientos y su forma particular de estar en el mundo: una especie de canción auto-etnográfica.
no me quedo ni me voy
voy recorriendo el camino
en busca de lo que soy
mi escuela grande y hermosa
el sitio para crecer
el arte de salir a buscar
mi propia forma de ser (Hornero Migratorio Santa Clara, 2016)[10].
En el proceso de creación colectiva de estas canciones y sus múltiples afectaciones como materializaciones tangibles e intangibles se experiencia que todas/os son creadores/as y transmiten un discurso propio compartido a partir de la puesta en valor del entorno, descubriendo, sintiendo y vivenciando el potencial que encierra el hacerlo en forma colectiva[11]. Ese estímulo y respuesta con el entorno, a nivel sensorial, perceptivo, y de modos de vincularse y visionar en el mundo son gestos botánicos, motivadores de indagación disruptiva y prácticas investigativas a partir de y junto con gestos botánicos que expanden las propias pedagogías (Porta & Molinas, 2024). Específicamente, podemos también hablar de la integración del campo del sonido como educación, o educación basada en sonido (Martínez Jareño, 2025) entendiendo el sonido como campo de cognición y sistema cultural (Feld, 2015). Y, como podemos apreciar en diferentes ejemplos de canciones, facilita el vínculo con el lenguaje y el pensamiento poéticos:
Voy escuchando muchos sonidos
Por un lugar donde canta el río
Rocas y ramas y una cascada
Huellas pisadas en nuestro camino
Voy encontrando los instrumentos
Que se aparecen en cada momento
Un pentagrama de cosas nuevas
Bichos y pájaros bailan y suenan
Y en la noche se enciende el fogón
En todo mi cuerpo resuena la voz
Con alegría en el corazón
Siempre soñando un mundo mejor
….
De los árboles caen canciones
de mariposas y flores (Hornero Migratorio Balneario Iporá, 2025)[12] .
El primer desafío metodológico ha sido concebir un dispositivo inclusivo y participativo para crear música independientemente del nivel o ausencia de formación musical y experimentación previas, basándose en que la canción es un vehículo idóneo para transitar la experiencia artística y llevar a dos campos de acción colectivos: la concreción de una canción y el proceso de construcción. El desafío radica en cómo habilitar caminos singulares a través de diferentes premisas que propongan la experimentación y composición de una canción como proceso de desarrollo social, estético y humano, que es a lo que refiere Tim Ingold (2016) –siguiendo las ideas de John Dewey– cuando boga por y argumenta acerca de la creatividad que se experiencia. Aquí referimos entonces a una creatividad que, por un lado, vincula campos de innovación que generan algo nuevo a partir de imaginarios o realizaciones ya existentes y, por otro –y es el que más le interesa a Ingold y aquí también–, la creatividad de la vida social de los individuos donde se construyen a sí mismos y comunalmente. Nos animamos a afirmar que sería una “autopoiesis creativa”, acercándonos aquí al concepto de “autopoiesis” (Maturana & Varela, 1998), entendiéndola como la capacidad de reproducción y auto-producción a nivel individual y a nivel de las interacciones externas (sociedad, ambiente) que afectan los cambios. Se trata, de cualquier modo, de “bordear las prácticas establecidas para explorar lo adyacente y crear vínculos a partir de experimentos creativos” (Sommer, 2020, p. 19).
La actividad junto a la comunidad –que se realiza en formato taller– propone en primer lugar la apertura de la sensibilidad y la escucha para pasar inmediatamente a la exploración y creación colaborativa. Bajo la tríada jugar-crear-aprender, se desarrolla esta metodología en que las canciones representan y construyen la puesta (creativa) en común de sensibilidades, saberes y cultura local habilitados por dinámicas de juego, apropiación de tecnología, la incorporación de sonidos del entorno e instrumentos formales y cotidiáfonos (“improvisados” a ser “descubiertos” o construidos durante el proceso de creación). Como nos recuerda Belén Solá Pizarro (2019), “un proyecto artístico colaborativo tiene que ver con activar espacios compartidos donde confluyen técnicas y metodologías propias del arte con personas atraídas por la posibilidad de un nuevo espacio de enunciación en sus vidas” (p. 262).
Por un lado, la experiencia taller tiene una secuencia clara de pasos: vinculación previa con la comunidad de práctica, llegada al territorio, presentación y juego “rompehielo”, exploración y “cacería” sonora, creación del texto y música, ensayo, canto, arreglo musical básico, grabación de voces e instrumentos, y cierre. Todo esto sucede en una o dos jornadas que son filmadas y acompañadas por grabaciones de campo en audio y video. Por otro lado -y lo que es más importante-, es que cada etapa se desarrolla a partir de dinámicas donde se guía a través de la pregunta como pedagogía central, diálogos y provocaciones para la participación grupal y creación libre. No se sabe a priori qué va a surgir más allá de que el material de cada etapa va agregando elementos para una canción. En ese proceso se generan dinámicas de participación cuidadas, inclusivas, y a veces “caóticas” –en el caso del texto– por un tipo de participación “ansiosa” y “capaz” que suele ocurrir. Luego de esta experiencia in situ, vendrá el período de semanas de edición del material audiovisual para, generalmente, volver a la comunidad para la presentación de la video-canción e intercambio-evaluación colectiva. Este concepto de saber el objetivo pero no saber con qué elementos y cómo sucederán las dinámicas hace de Hornero Migratorio un proyecto pedagógico de consignas escalonadas, habilitando el error como campo de posibilidades, donde la grupalidad genera y encuentra espacios de expresión, creación y libertad: “mira, te escucho, te veo, tengo otro cuidado…yo soy todo lo que siento” (Hornero Migratorio Rincón de Todos,2012)[13].
En ese devenir del “hornero migrante” nace la pregunta acerca de cuáles son estos vínculos que se gestan entre la experiencia artística y la educación. Y, como primer paso, percibimos la potencialidad y beneficios inherentes al desarrollo de la condición creativa en individuos y colectivos, la creatividad como desarrollo humano. Las canciones en sí son documento de ello, que habilita el desarrollo de la capacidad (también creativa) de convivir a partir del “otro cuidado". La experiencia artística conduce a una desfamiliarización que amplía la visión de mundo de los individuos y a un modelo de construcción cívica de convivencia y buen vivir que comienza a través del campo sonoro y literario en la creación de la canción. Aquí emerge ya un lugar de problematización del arte. Entonces, ¿cuál es el abordaje del arte, de las prácticas artísticas en Hornero Migratorio? ¿De qué modo es semilla constitutiva de Ventana Creativa en particular y los demás proyectos de Hornero Usina?
¿Qué es arte?
Arte y educación son dos términos de compleja definición, de complejas trayectorias históricas, y también de complejas inscripciones institucionales. La dimensión institucional permite consolidar aquello ya instituido, conservar las herencias culturales, pero también pone en juego lo instituyente de aquellos movimientos que exploran nuevas experiencias. De esta forma, la tensión entre cambio y conservación pasa a ser constitutiva de lo institucional y la relación entre arte y educación un cruce privilegiado para habitar esta tensión.
La palabra “arte” conlleva una carga histórica, política y cultural que torna complejo su uso. Sin entrar en el análisis de esta complejidad, quisiéramos posicionarnos en relación a qué perspectiva del arte involucramos en y a partir de Hornero Migratorio. En este sentido y siguiendo a la psicóloga y artista comunitaria Carolina Wajnerman (2018), concebimos
al arte o las artes como la expresión y plasmación de los lenguajes que habitamos y que nos habitan a todas las personas...la base de la que partimos es que la experiencia y el tiempo son Arte. Se trata de la insurgencia de presuponer el arte y tomar eso como punto de partida y llegada, como bandera de largada y como visión de un horizonte. Es un modo de concebir al arte del lado de adentro; no es “te incluyo al arte” o “incluyamos al arte”, sino “integremos el arte que somos y que está” (Wajnerman, 2018, pp. 18–20).
En este sentido el artista, teórico y pedagogo uruguayo Luis Camnitzer (2018) agrega también que:
El arte, entonces, lo mismo que la educación, puede ser utilizado como un instrumento de reproducción dirigido a sujetos pasivos o puede ser una herramienta para lograr la activación. En ambos casos es de acuerdo a cómo se establecen las partes de conceptualización, de complementación, y los nuevos inicios cognoscitivos, lo que determinará en qué medida el proceso generará consumidores o creadores. Esto a su vez determinará el papel en que se ubican tanto el educador como el artista, y así vamos al segundo punto, que es el aspecto social (Camnitzer, 2018, párr. 31)
Camnitzer, Wajnerman (y Sommer, que vimos anteriormente en el epígrafe inicial) coinciden que centrar el obrar del arte en lo social, educativo y comunitario responde a una preocupación en el desarrollo humano, el bien común, y la salud social, para lo cual las experiencias artísticas son un campo fértil. El concepto de “arte como educación” entonces se trata de una visión no instrumentacionista del arte, porque no se piensa con un fin determinado (determinista) sino de forma que provoque el debate, una interpretación múltiple y crítica a través de la propia experiencia artística, tornándose así aprendizaje. Es en este sentido también que Camnitzer, al entender el arte como una metadisciplina, vincula esta preocupación con el desarrollo de la creatividad a nivel societal para llegar a un “socialismo de la creatividad” basado
en el hecho que la creatividad es una parte natural del ser humano, que las formas de articulación utilizadas en el arte deberían estar integradas en todos los procesos educativos, y que la creatividad no debe ser filtrada a través de un cedazo de criterios mercantiles. Si se necesita una práctica social por parte del artista, ésta debería basarse en compartir las metodologías que durante su vida profesional fueron desarrolladas para la creación por el artista. Estas metodologías no se refieren a los trucos técnicos utilizados para producir obra, sino a la manera de pensar, de utilizar las emociones, y de administrar la adquisición de conocimientos y la manufactura de significados. La función del artista, entonces, es doble: es por un lado especular e imaginar cosas desconocidas en la forma más libre posible; y por otro es ayudar al prójimo a hacerlo por sus propios medios (Camnitzer, 2018, párr. 32)
A partir de esta perspectiva del arte y al pensar de qué modos puede aportar al campo de la educación, surge la necesidad y el desafío, por un lado, de expandir el dispositivo Hornero Migratorio, desdoblando el formato “canción” (aquí texto, música, sonido, visuales) como materialización en término de apertura de posibilidades. Por otro –y más desafiante aun–, la exploración de las diversas disciplinas artísticas en tanto indagación y aprovechamiento de su potencial y experienciación de otros lenguajes y abordajes más allá de los que se usan en Hornero Migratorio. La observación, evaluación y autocrítica de Hornero Migratorio llevó a pensar su sistematización y vinculación pedagógica con el ecosistema educativo público uruguayo.
Ventana Creativa
El “despegar” del mundo de las canciones hacia proyectos pedagógicos más abiertos que se nutren del pensamiento y experiencia artísticos en sala de aula llevó al diseño de Ventana Creativa[14]. Este proyecto promueve el desarrollo de la creatividad en la educación. Tanto las experiencias como los materiales audiovisuales documentales y guía educativa -disponibles en el sitio web del proyecto ya mencionado- no busca sedimentar o imponer significados sino explicitar sentidos, comunes y divergentes, desde los que se viene transitando Ventana Creativa. Se sustenta con dos campos de acción: los seminarios de educación creativa “Crisálida” y los proyectos en sala de aula-territorio llamados “Resortes de Educación Creativa”, atendiendo a la múltiple elasticidad del movimiento y sentido de redireccionamiento de un resorte. Entendemos que Hornero Migratorio ha sido el primer “Resorte de Educación Creativa”[15].
Ventana Creativa explora y pone a disposición recorridos y reflexiones realizados como formas particulares de generar asociaciones entre arte y educación involucrando maestros/as, docentes de educación artística, y artistas de diferentes disciplinas artísticas trabajando en tríadas de ser posible. Desde el campo educativo es posible entender al arte asociado a los procedimientos y mecanismos que se ponen en juego en los procesos creativos. De hecho, el foco está puesto en las múltiples formas de interrogación y reorganización del mundo a partir de plantear problemas y preguntas. Por ejemplo, ¿qué es lo imposible?, en 2023. Y a través de la pregunta artística que trajimos al comienzo: “¿qué pasaría si lo imposible fuera posible? Así surgió el proceso denominado colectivamente “El aula fantástica”[16], que articula la transformación de la realidad, proponiendo el uso de la imaginación como forma de "hacer posible lo imposible". Otros ejemplos son, por un lado, el “Parque Curiósico”[17], donde mediante el juego con el cuerpo, el espacio y los objetos se habilita a la transformación de la mirada en el aula; y, como otro ejemplo, “Imaginario”[18] propone la propia imaginación como herramienta para generar nuevos sentidos e inventar nuevos mundos a través de una serie de experiencias abiertas. Ya en 2025, el REC “Radio Fogón y cápsula del tiempo”[19], ejemplifica una serie de procesos de vinculación con el ejercicio de la pregunta, con un contingente de emergentes culturales y el juego en una escuela agraria de compleja construcción vincular. Por su parte, “Aeroluna”[20] es la creación colectiva de un cortometraje audiovisual en un club de niños cercano a Montevideo. En este Resorte de Educación Creativa el énfasis adoptado fue la reflexión acerca de la importancia de imaginar historias y posibilidades, al tiempo que se interpela en preguntar cómo nos puede transformar. Se han explorado los sentidos asociados al arte y sus relaciones con la educación en espacios de mentorías en el desarrollo de cada REC a través de encuentros de exposición, síntesis, debate y reflexión semanales de todo el equipo durante el mes que se trabajó en campo. Surgió allí en profundidad la interrogación sobre la naturaleza de lo artístico y sus definiciones, o sea en relación al cuestionamiento sobre si lo que se estaba llevando a cabo era una actividad artística o no y de qué modo interpelaba tanto la conceptualización como la experienciación de las prácticas artísticas. De este modo se integra el arte que somos y que está que propone Wajnerman (2018, p.20) al mismo tiempo que se desarrollan consciente y pedagógicamente –en estrecho vínculo con el ecosistema educativo– los procesos de activación, reflexión, de imaginar lo desconocido, la experiencia de mundos posibles, y que cada uno pueda hacerlo por sus propios medios.
Los sonidos en la ventana (creativa)
Hornero Migratorio se basa en la experiencia artística a partir de lo sonoro, sean instrumentos musicales, el descentramiento hacia el entorno aural, la puesta en voz el lenguaje (hablado, cantado), la experimentación sonora. Como nos recuerda una vez más Lucrecia Martel (2025):
El sonido te hace pensar en un mundo en el que no hay cosas separadas unas de otras. Las discontinuidades que establecemos en el continuo que nos rodea son muy arbitrarias, y nos hacen errar la observación de los fenómenos…[L]o primero que …anuncia el sonido es el no vacío, la continuidad y la inmersión de lo que sea que esté en ese volumen [habitado y siendo escuchado]...sabernos inmersos nos hace muy unidos a los otros, muy continuos (Martel, 2025, pp. 154-155)
Por otra parte, Edgar Morin (2015) nos dice que “[l]a comprensión humana, siempre intersubjetiva, requiere apertura hacia el otro, empatía, simpatía”. Tomando a Martel junto con Morin podemos pensar que en ese no vacío, en esa continuidad que nos hace unidos, por simpatía, ya que es un fenómeno armónico y físico del sonido, cuando un objeto vibra espontáneamente cuando está expuesto a otro que ya vibra y comparten frecuencias análogas. Nos permitimos entonces pensarlo como metáfora del proceso del proyecto Hornero Migratorio, de su expansión hacia Ventana Creativa y también hacia los otros proyectos que devinieron en y son parte de Hornero Usina. Esa experiencia artística inmersiva, compleja, colaborativa, de continuidad en cuanto proceso, es la base y el continuum para el desarrollo de la creatividad en Hornero MIgratorio, que amplía y multiplica Ventana Creativa. Como si fuera por simpatía, intenta y quiere multiplicar; consigue ser generosa como el hornero.
Posludio (las preguntas de hoy y el devenir de la pregunta)
Pero las cartas escritas en la arena son eternas. Porque una mano invisible las volverá a escribir cada vez que el viento las borre. Y está bien que así sea.
Ramón Igarzábal
¿Y si pensáramos las canciones Hornero Migratorio y a Ventana Creativa como cartas escritas, habladas, imaginadas en diferentes lenguajes, con diferentes temporalidades, con esperanza de desarrollo humano? ¿Sólo compartiendo y multiplicando los RECs y nuevos Seminarios Crisálida? ¿O junto a más canciones colectivas y colaborativas con Hornero Migratorio?
Es un tiempo de dejarse ir en la letra, con una dirección de ida y una esperanza de vuelta.
Escribir, leer (o no). Corregir o enmendar.
Guardar, ensobrar.
Apostillar, enviar.
Aguardar.
Un tiempo para esperar.
En general la letra escrita va y no queda registro de este lado. O sí. Una cierta intimidad del ser que se desgaja y pasa a ser parte de una posible recepción. O no. O más que eso.
Ese tiempo lento de papel, ese susurro del lápiz, como un papelógrafo en miniatura, esperando una performance imaginaria, fragmentos de la vida. Las cartas cambian de voz. Las cartas, como las canciones. El sabor carta. El tacto canción. El aroma tiempo transcurrido y devenir. La mirada irrupción de la memoria. El sonido narración. Las cartas y las canciones en tiempo presente. Las cartas en desdoblamientos pasados, presentes y futuros. Las cartas se volverán a escribir. Las canciones se volverán a cantar. Las volveremos a cantar, precisamos cantarlas. Precisamos quién las lea, las escuche, las desparrame, les dé otros sentidos. Allí, resorte sonoro, profundamente humano, allí aire que pregunta, allí la experiencia melodiando el barro y las casas nuevas del mundo. Horno hornero. Tratando “de encontrar formas de apartarnos de nuestro pensamiento cotidiano y ver si es posible tener, por unos segundos, otro abordaje que nos permita ver algo más” (Martel, 2025, p. 34).
Entonces, vamos a ultrajar lo más preciado de este tiempo que es el tiempo, para desparramarlo en el medio de la calle, para tomar lo que se nos antoja. Y se nos antoja vaya a saber qué. Empezar por una carta, seguir por el canto de un pájaro, o al revés, o en más direcciones. Para decir lo que tengamos para decir con las huellas de puma que no somos. Si es que algo de esto tiene sentido. Si es que el sinsentido tiene cobijo en el barro del nido de hornero, invitamos entonces a devenir desde cualquier lado hasta donde sea, para narrar y desgarrar lo que se reserva para sabernos ser un resorte de Hornero.
Coda
Furnarius rufus. Otra vez siendo pronunciado, experienciado, metaforizado, escuchado, escuchando hacia los otros[21]. Pájaro simpático.
ST, acrílico. Marta Arangoa
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Viglietti. D. (1971). Canciones chuecas. Álbum. Sello Orfeo.
Wajnerman, C. (2018). Presuponer el arte. Periódico de Artes Escénicas, (57), pp. 18–20.
http://www.artesescenicas.org.ar/periodico-de-artes-escenicas/images/actual/PAE_57.pdf
Notas
[1] Jorge Salerno, estudiante de agronomía, poeta uruguayo y militante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, asesinado en 1969. El texto citado es el de la canción “La llamarada”, musicalizada y editada en el álbum Canciones Chuecas de Daniel Viglietti (1971). Más cantautores latinoamericanos han compuesto canciones acerca o a partir del hornero; Atahualpa Yupanqui, Maria Elena Walsh, Héctor Numa Moraes, Julio Brum, son algunos ejemplos.
[2] Trino de hornero disponible en: https://xeno-canto.org/454946
[3] Audiovisualizar en: https://horneromigratorio.uy/6-RINCON-DE-LOS-FRANCOS
[4] En el mismo sentido, este artículo contiene ideas articuladas colectivamente y representa la identidad de Hornero Usina, por lo que se entiende que la autoría cuenta con la colaboración de y es compartida por Martina Bailón, Francisco Lapetina, Regan Pimienta, Sabina Harari y Álvaro Adib.
[5] Sugerimos acceder, escuchar y visualizar el álbum Hornero, en donde los audiovisuales de cada cada canción se puede percibir la semilla y vínculo con las audiovisualizaciones de Hornero Migratorio en el correr de este texto. Para acceso y descarga: https://franciscolapetina.com/HORNERO-ALBUM
[6] Ver https://horneromigratorio.uy
[7] Ver https://hornero.uy
[8] Ver https://horneromigratorio.uy/4-LA-LATA
[9] Lapetina y Harari enfatizan en uso del término “video-canción” en cuanto a que es un material audiovisual documental que se distingue del “videoclip” y también de la audición per se.
[10] Ver https://horneromigratorio.uy/30-SANTA-CLARA_-TREINTA-Y-TRES
[11] Como excede las posibilidades de este texto, sugerimos que, en las audiovisualizaciones de las canciones, problematicemos el contrapunto entre sonidos del entorno –los botánicos, los humanos, sus interrelaciones–, la particularidad de las sonoridades que se generan y la mezcla con instrumentos musicales, sonidos electrónicos, y las voces (como modalidades identitarias también).
[12] Ver https://horneromigratorio.uy/45-BALNEARIO-IPORA_TACUAREBO
[13] Ver https://horneromigratorio.uy/1-RINCON-DE-TODOS_MONTEVIDEO
[14] Ver https://hornero.uy/ventana
[15] Ver https://youtu.be/JjYPu4m_S4Q?si=HL8IGGzsd_nuGOwS
[16] Ver Resorte de Educación Creativa (REC) ¨El aula fantastica¨ en https://hornero.uy/ventana
[17] Ver Resorte de Educación Creativa (REC) ¨ Parque Curiósico¨ en https://hornero.uy/ventana
[18]Ver Resorte de Educación Creativa (REC) ¨ Imaginario ¨ en https://hornero.uy/ventana
[19] Ver Resorte de Educación Creativa (REC) ¨ Radio Fogón y Cápsula del Tiempo ¨ en https://hornero.uy/ventana
[20] Ver Resorte de Educación Creativa (REC) ¨ Aeroluna¨ en https://hornero.uy/ventana
[21] “Hacia los otros” es también el título del libro del Dr. Felipe Cantera Silvera (1968), acerca de las misiones socio-pedagógicas y primeras generaciones de extensión universitaria (UDELAR) en el Dpto. de Cerro Largo, localidad de Paso Centurión, donde Hornero Migratorio realizó su (hasta ahora) último taller y video-canción, aún inédita.