Pedagogía del encuentro. El pensamiento educativo de Rodolfo Kusch. Reseña crítica de Cristóbal M. Rivera Vicencio. Praxis educativa, Vol. 30, N°3 septiembre – diciembre 2026. E-ISSN 2313-934X. pp.1-4.
https://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2026-300323

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RESEÑA CRÍTICA
Pedagogía del encuentro. El pensamiento educativo de Rodolfo Kusch, Javier Gustavo Rio. Editorial Las cuarenta. Buenos Aires, 2022. 238 páginas.
Cristóbal M. Rivera Vicencio
Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Chile
ORCID 0000-0002-1737-9147
La obra que tenemos el agrado de comentar, se trata de un trabajo inserto en el campo de la filosofía de la educación, en la cual, el reciente fallecido profesor de la Universidad de Buenos Aires, Javier Rio nos presenta los antecedentes teóricos y epistémicos sobre el pensamiento pedagógico del filósofo argentino, Gustavo Kusch.
Previo al análisis y detalles sobre cómo el autor aborda las concepciones pedagógicas y el encuentro como categoría hermenéutica a partir del pensamiento pedagógico del filósofo argentino, creemos justo señalar previamente que esta obra se erige en el actual contexto de resignificación que viven disciplinas como la didáctica, la pedagogía y el aula como espacio de acontecimiento en Latinoamérica, significado nuevas comprensiones sobre lo pedagógico desde claves hermenéuticas como la experiencia personal y vicaria, el acontecimiento didáctico y el encuentro como base antropológica.
Consciente de lo anterior, Rio compone esta obra no sólo con el propósito de ofrecernos una acabada y bien detallada bibliografía intelectual de Kusch, sino también para esbozar una comprensión de la pedagogía “como un trayecto, un estar en camino, un recorrido que ha comenzado, pero aún no termina, quizás porque siempre, y aquí pasamos al plano temporal, nos estamos encontrando” (Rio, 2023,p. 17), visión tan urgente y necesaria para estos convulsos tiempos, donde la experiencia “como aquello que me pasa” (Larrosa, 2013; Larrosa, 2006) es callada para en su lugar dar cuenta únicamente de la enseñanza como un proceso positivista, recortado de la realidad y sin implicancias política para los sujetos que se encuentran en el acontecimiento de lo didáctico.
En cuanto a su composición, además de dos prefacios escritos por C. Cullen y A.Zagari, los cuales sirven de base para comprender la necesidad de sostener un pensamiento pedagógico Latinoamericano. Le sigue una introducción, en la cual se nos expone sobre las potencialidades de la pedagogía del encuentro, sus fundamentos antropológicos, pero sobre todo, el potencial ético y político que significa el encuentro entre sujetos, cuyo acontecimiento es esencial para pensar desde ahí la experiencia personal y vicaria como clave hermeneútica.
Le siguen el Capítulo I y II -aunque difuso en su orden- son los acápites más breve de este trabajo, los cuales nos presentan los antecedentes biográficos – formativos de Kusch (1922 – 1979), lo cual es obvio, ya que actualmente asistimos en Latinoamérica a un ingente desarrollo de la investigación narrativa en el campo de la educación, donde la vida y la biografía de los sujetos funciona como puente para relevar la relación entre pedagogía y vida, vinculo cada vez menos estrecho y evidente en la cotidianidad de nuestras aulas. Son aciertos de estos capítulos, el presentarnos las distintas etapas del ejercicio pedagógico de Kusch en escuelas, cuestión esta última novedosa, ya que por lo general, los trabajos académicos procuran abordarlo únicamente desde su posición de académico heterodoxo de la Universidad de Buenos Aires.
¿Pero de qué manera llegar al encuentro metodológicamente? ¿Vamos hacia el encuentro o éste viene hacia nosotros? ¿Qué condiciones epistemológicas convergen en el encuentro? Como es de esperar, dichas interrogantes son resueltas por Rio, en el Capítulo III de esta obra, sección en la cual se nos presenta con detallados y profundos conceptos filosóficos y pedagógicos, así como también teológicos, ya que la ecléctica formación académica del autor incluye una licenciatura en Teología de la Pontificia Universidad Salesiana, lo que explica el uso de referencias bíblicas hacia el evangelio más teológico, es decir, el de Juan, así como también a encíclicas o exhortaciones apostólicas del Papa Francisco.
Volviendo al núcleo del capítulo, es decir, el método, factor que ha servido de unificación de la didáctica y la pedagogía (Edelstein y Rodríguez, 1974), desde Comenio hasta la actualidad, Rio nos recuerda que no solo en el positivismo está la respuesta a la fórmula pedagógica, sino también en la sabiduría popular, la cual reclama volvernos al nosotros:
El método para arribar al encuentro descansa en la sabiduría popular. Se trata de la conciencia sapiencial que descansa en el nosotros, que acierta y obra un sentido de la vida. Para Hegel el nosotros se manifiesta como desdoblamiento de la conciencia teórica (autoconciencia) que se realiza en la historia. Por el contrario, el nosotros para Carlos Cullen es el núcleo ético – mítico desde donde empieza la experiencia sapiencial. Y ese nosotros ponderado filosóficamente, alcanza su realidad plena o desarrollada en el concepto de pueblo.
Rio, 2022, p. 108.
En efecto, el método de naturaleza fenomenológico hermenéutico de Rio pone por debajo las nociones psicologizantes sobre el sujeto –tan popular en la actual pedagogía - para ir más allá de la categoría de sujeto, el cual tradicionalmente también se le ha pensado como no individuado y sin cuerpo, ni emociones, por lo tanto, la afectación por aquello que le sucede al otro no tiene cabida. Sin embargo, en lo propio del nosotros de la sabiduría popular, está la escucha y el compartir.
En el último de los capítulo -previo a las conclusiones-, el profesor Rio asume las implicancias éticas que significa el giro hermenéutico hacia una pedagogía centrada en el encuentro de la sabiduría popular. No obstante, aún más significativo de este acápite, es la recepción de los primeros escritos de Paulo Freire, en el pensamiento pedagógico de Kusch, los cuales coinciden como es de esperar, en la necesidad de una identidad pedagógica Latinoamericana.
En cuanto a las conclusiones, estas son sólidas y se hacen cargo de la necesidad de una pedagogía situada geoculturalmente, para la cual el encuentro no es solamente una categoría de análisis, sino, la posibilidad viva y concreta de volver a los saberes tradicionales que tanto hemos olvidado en el discurso pedagógico contemporánea.
Para concluir, esta es una obra que se disputa con las nociones tecnócratas, capitalistas y positivistas de la educación, para recordarnos que las prácticas pedagógicas centradas en el encuentro hacen posible la metáfora de la educación como un tejido de experiencias de los sujetos. Queda pendiente ahondar con mayor relevancia en por qué el encuentro aporta mayor densidad a la reflexión a contrario sensu de la subjetividad.
Referencias bibliográficas
Edelstein, G. y Rodríguez, A. (1974). El método: factor definitorio y unificador de la instrumentación didáctica. Revista de Ciencias de la Educación 12, (pp.21-33).
Larrosa, J. (2013). Experiencia y alteridad en educación. En Skliar, C. Larrosa, J. (comp.), Experiencia y alteridad en educación (pp.10-42).
Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia I. Revista Educación y Pedagogía, 18. (pp. 87 – 112).