La indagación postcualitativa en primera persona: Una conversación con Elizabeth Adams St. Pierre. Entrevista de María Marta Yedaide y Laura Proasi. Praxis educativa, Vol. 30, N° 2 mayo-agosto 2026. E -ISSN 2313-934X. pp. 1-9.

https://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2026-300203


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DOSSIER

La indagación postcualitativa en primera persona: Una conversación con Elizabeth Adams St. Pierre

Post-qualitative inquiry in the first person: A conversation with Elizabeth Adams St. Pierre

Investigação pós-qualitativa em primeira pessoa: Uma conversa com Elizabeth Adams St. Pierre


María Marta Yedaide

Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina

myedaide@gmail.com

ORCID 0000 0002 1233 9234

Laura Proasi

Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina

lauraproasi@gmail.com

ORCID 0000-0002-5172-1057

Recibido: 2026-01-30 | Revisado: 2026-04-17 | Aceptado: 2026-04-26

Resumen

Elizabeth Adams St. Pierre es familia. Familia académica. Guiada originalmente por figuras como Laurel Richardson y Patty Lather, en los noventa se introdujo en el posestructuralismo a través del feminismo y –prestando la atención necesaria a la disonancia cognitiva que vivenció durante el proceso de su tesis doctoral– comenzó, en aquel momento, a cuestionar la metodología cualitativa. Ya en este siglo, tras darle forma a esta inquietud, creó e introdujo la categoría “indagación postcualitativa” que, como bien suele esgrimir, no es una metodología, sino un devenir que opera sobre una base ontoepistemológica distinta. Desde entonces Elizabeth ha venido trabajando en modos alternativos de vivir la investigación, lo cual le exige un gran esfuerzo de lectura y escritura, pero además mucha imaginación y valentía para evitar “la trampa de la metodología”. Su trabajo no tiene comparación, como tampoco lo tienen su amabilidad y sinceridad. En esta conversación profundizamos en sus inicios, en aquello que más valora y en su compromiso con realizar un trabajo académico que importe.

Palabras clave: indagación postcualitativa, posestructuralismos, ontoepistemes, antimetodología.

Abstract

Elizabeth Adams St. Pierre is family. Academic family. Originally mentored by figures like Laurel Richardson and Patty Lather, she became acquainted with poststructuralism through feminism in the nineties and paid enough heed to the cognitive dissonance she experienced in her dissertation process to start challenging qualitative methodology at that time. In this century, after maturing this uneasiness, she created, and coined, Post-Qualitative Inquiry which, as she often says, is not a methodology but rather a becoming which operates on a different ontoepistemological basis. She has ever since worked on experimenting research that demands a lot of hard work in reading and writing, but also a great deal of imagination and courage, to avoid ‘the trap of methodology’. Her work has been unparalleled and so is her kindness and candor. In this conversation we delved into her beginnings, what matters the most to her, and her investment in doing academic work that really counts.         

Keywords: post-qualitative inquiry, poststructuralism, ontoepistemological, antimethodology.

Resumo

Elizabeth Adams St. Pierre é de família. Uma família acadêmica. Inicialmente guiada por figuras como Laurel Richardson e Patty Lather, na década de 1990 ela foi apresentada ao pós-estruturalismo através do feminismo e - prestando muita atenção à dissonância cognitiva que experimentou durante sua tese de doutorado - começou a questionar a metodologia qualitativa. Neste século, após dar forma a essa preocupação, ela criou e introduziu a categoria de “investigação pós-qualitativa”, que, como ela frequentemente argumenta, não é uma metodologia, mas um processo que opera em uma base onto-epistemológica diferente. Desde então, Elizabeth tem trabalhado em maneiras alternativas de vivenciar a pesquisa, o que exige muita leitura e escrita, mas também muita imaginação e coragem para evitar “a armadilha metodológica”. Seu trabalho é incomparável, assim como sua gentileza e sinceridade. Nesta conversa, mergulhamos em seus começos, no que ela mais valoriza e em seu compromisso com a produção de trabalhos acadêmicos relevantes.

Palavras-chave: investigação pós-qualitativa, pós-estruturalismo, onto-epistema, anti-metodologia.

Maria Marta Yedaide: Muchas gracias por acceder a conversar con nosotras. Te hemos leído ampliamente y conocemos tu historia académica, pero pensé que sería interesante que te presentaras en primera persona. Que nos puedas contar, quizás, quién sos y cuál es tu relación actual con la indagación postcualitativa.

Elizabeth St. Pierre: Quizás sea conveniente que empiece recuperando una memoria. Esta es mi tercera carrera. Comencé enseñando inglés en la escuela secundaria y lo hice durante siete años; luego decidí que quería una vida distinta. Entonces regresé a la universidad y obtuve el título de Magister en Bibliotecología; fui bibliotecaria durante unos diez años. Más tarde, quise otra vida para mí, volví y obtuve el título de Doctora en la Universidad estatal de Ohio. Allí estudié con feministas posestructuralistas maravillosas como Laurel Richardson en sociología, Patty Lather en educación. Ellas estaban empezando a estudiar el posmodernismo y a abordar el giro posmoderno, tratando de volver a imaginar el feminismo desde esta perspectiva. Por tanto, ambas fueron mi inspiración. Así es como entré en contacto con el posestructuralismo. Y todo tuvo realmente sentido para mí. Empecé a leer la teoría postestructuralista allí y comencé a escribir sobre ella.

Entré a la Universidad de Georgia en 1995; por esos años, teníamos un programa emergente de investigación cualitativa y yo estaba muy interesada en eso. Pero me di cuenta de que, en algún punto, esa investigación cualitativa no se alineaba realmente con la teoría posestructuralista. Me llevó bastante tiempo entenderlo, porque yo había sido formada como investigadora cualitativa.

Estimo que es difícil escapar de nuestra formación. Esa es una de las cuestiones que me costó aprender y trato de enseñar: tenemos que olvidar lo que sabemos para poder aprender algo más. Y es duro, porque estamos atrapados en todo ese conocimiento.

De hecho, empecé a pensar sobre la indagación postcualitativa en el proceso de escritura de mi tesis doctoral; por eso nos vamos bastante para atrás. No obstante, no le llamaba postcualitativa en aquel momento. Empecé a dictar un curso en indagación postcualitativa recién en el año 2014. Lo cierto es que he venido trabajando con ella desde hace unos cuantos años ya.

Es interesante, María, que ni siquiera reconozco por qué algunas personas apelan a lo postcualitativo. A veces lo que proponen no se parece para nada a lo que yo he descripto en mi propio trabajo. Reconozco que el problema está en que la gente dice que trabaja lo postcualitativo, pero no hay nada posestructuralista en sus estudios—ni teorías ni conceptos. He venido diciendo, una y otra vez, en casi todo lo que escribo, que la indagación postcualitativa empieza con las teorías y las categorías del posestructuralismo. Entonces, si no estudiás el posestructuralismo, no podés abordar lo postcualitativo. No es una metodología. Lo postcualitativo no es una metodología. Es una aproximación filosófica para indagar basada en el posestructuralismo.

Por ejemplo, enseño Posmodernidad, Foucault, Derrida y demás, para dar a los estudiantes algo del sustento teórico de lo postcualitativo. Estoy dictando un seminario sobre lo postcualitativo en este momento, y una de las tareas es que los estudiantes encuentren artículos de revistas, en sus campos en lo posible, en los cuales los autores planteen que están trabajando desde lo postcualitativo. Y los estudiantes me dicen, “pero no trabajan lo postcualitativo, porque no se refieren para nada al posestructuralismo”. Entonces es interesante lo que pasa, pero no me sorprende. En la mayoría de los programas doctorales que conozco se forma a los estudiantes en metodología, pero no en filosofía. Es como si la metodología, de alguna manera, quedara por fuera de la filosofía, y no es así. Las metodologías solo pueden ser pensadas en lo que Barad llama arreglos ontoepistemológicos. Y es difícil para los estudiantes lograr el giro filosófico si han sido formados como metodólogos. Justamente es lo que vengo vivenciando aquí en mi universidad y en los Estados Unidos en general. Pero esto puede ser distinto en otros países y en las distintas instituciones, lo sé.

¿Tiene esto algún sentido para vos, Maria?

Maria Marta Yedaide: Completamente. Nos pasa muchas a veces; y creo que existe cierto tipo de inercia que nos tracciona para volver a lugares donde hemos estado antes. Estimo que esta es la idea que has presentado, citando a tu colega Steinmetz, en relación con el inconsciente epistémico.

A su vez, encuentro que mucha gente está intentando hacer algo más, algo distinto. Entonces utiliza, utilizamos, la etiqueta de lo postcualitativo porque nos da la oportunidad de rebelarnos contra lo que existe. Pero es muy fácil volvernos, luego, inconsistentes. Pienso que existen hábitos que no se pueden interrumpir fácilmente.

Elizabeth St. Pierre: También creo que eso es verdad, y pienso, como hemos conversado en nuestro intercambio de correos electrónicos, que ese positivismo está arraigado tan fuerte y profundamente en nuestras estructuras que se hace muy difícil abandonar la idea de la objetividad y, ya sabés bien, el método lineal y otros marcadores de validación como la verificación intersubjetiva. He estado hablando con mis estudiantes este semestre, especulando con que, a veces, la gente parece utilizar lo postcualitativo como cierta clase de disruptor. O como algo que interrumpe, a pesar de que no hayamos leído nada sobre el posestructuralismo. Utilizan lo postcualitativo como una suerte de resistencia. Y eso está bien, pero realmente es más que eso, ¿sabés?

Pero es interesante mirar la trayectoria de lo postcualitativo en el tiempo. Y, por supuesto, no tengo control sobre lo que la gente hace o sobre aquello que llama indagación postcualitativa.

María Marta Yedaide: ¡Claro! Y siento que podría contarte muchas cosas de las que estamos haciendo aquí, pero no voy a usar tu tiempo para eso.

Elizabeth St. Pierre: No, está bien. ¡Me interesa! Me interesa mucho lo que está pasando en otros lugares.

Maria Marta Yedaide: Como te he adelantado, estamos ensayando algunas tentativas en la búsqueda de esa posible disrupción. Estamos interesados en una investigación que pueda afectar, ayudar a cambiar, el mundo en el que vivimos.

Por tanto, hemos decidido empezar con un laboratorio este año. Precisamente porque estamos comprometidos con un cierto tipo de investigación que no es del todo clara. Los estudiantes de doctorado, por ejemplo, definen una dirección en términos de sus intenciones, pero terminan haciendo algo que es bastante contradictorio con respecto a ellas y a su propia voluntad.

Elizabeth St. Pierre: Es así…

María Marta Yedaide: Y entonces son ellos quienes nos solicitan una suerte de laboratorio donde podamos experimentar sobre abordajes que realmente cumplan nuestro propósito. ¿Qué ocurre cuando escribimos el marco teórico? ¿Qué hacemos cuando construimos el problema? ¿Cómo tratamos los datos? Ayer conversaba con una estudiante y ella me contaba acerca de su entusiasmo con una de tus categorías, la etnografía previa de larga duración. Pero dos segundos después se contradijo, actuando como si el conocimiento surgiera solamente de las respuestas a su guión de entrevista. Ni siquiera se percató del poder de ese hábito, de lo inconsistente que resultaba de cara a su intención de considerar esa etnografía previa.

Elizabeth St. Pierre: Sí, considero que esto es habitual y se refuerza en los artículos de investigación y a través de la enseñanza. Es realmente duro.

Trabajo con muchos estudiantes de la Facultad de Artes, no sólo de la Facultad de Educación. Allí acaban de iniciarse como cuerpo facultativo y están abiertos, muy abiertos a todo, a la creatividad. Ayer escuchaba a un estudiante doctoral que defendió su tesis; fue maravillosa esa defensa. Es un artista. Escribió un relato de ciencia ficción que acompañó su desarrollo teórico, que estuvo también muy bien sustentado formalmente, pintó cuadros y al final realizó un video. Quiero decir que es poco probable que todo esto se permita en el Departamento de Geografía o en el de Sociología o en muchos otros departamentos dentro del campo de la educación. Porque se pretende una defensa muy tradicional al final, como sabés, con el marco teórico primero, después la metodología y los hallazgos; y una vez que se metieron ahí quedan completamente absorbidos por eso. Y es muy difícil darles permiso para que hagan algo distinto. Incluso si se hace, los estudiantes sienten temor por no respetar la estructura. Les vivo diciendo: “Ya no quiero leer tesis aburridas. Quiero leer algo distinto. Hagan algo distinto, confíen en ustedes, hagan algo que realmente tenga sentido para ustedes en este momento”.

Nuestros doctorandos son inteligentes, y es como si nosotros los aplacáramos.

María Marta Yedaide: Es que no han tenido la posibilidad de estimular la imaginación. Eso está fuera del marco de inteligibilidad del trabajo académico. Necesitan que se les dé permiso, necesitan ser estimulados. Todos somos creativos, pero sentimos que la academia no es el lugar donde pueden nutrirse la creatividad y la imaginación. Yo creo que hay que cambiar esto, y en este momento histórico en particular, porque no estamos encontrando las respuestas que son importantes. O vamos por la imaginación, o estamos perdidos.

Elizabeth St. Pierre: Es así... Me recuerdo leyendo a Deleuze y Guattari cuando era estudiante doctoral. Nunca tuve una clase sobre Deleuze, pero por mi cuenta encontré su trabajo y me resultó intrigante, liberador. Lo que buscan Deleuze y Guattari es la creatividad, la experimentación, sin métodos. No sabés lo que vas a hacer cuando empezás. Pero de hecho ya empezaste, sabiéndolo o no. Ya empezaste a indagar o lo que sea que eso signifique. Simplemente confiá en vos y hacé lo que tu propio talento te permite hacer y lo que para vos tiene algún sentido.

Hay que confiar en uno mismo, pero muchos de mis estudiantes no confían en ellos. Creen que hay algo que deben hacer y simplemente dicen “Decime qué tengo que hacer y yo sigo tus indicaciones”. Les digo: “No tengo idea de qué es lo que deberías hacer. Simplemente profundizá, leé mucho, conversá con gente. Hacé lo primero que consideres que tiene sentido para vos y fijate qué ocurre. Si no estuvo bien, hacé otra cosa”. Creo que esa es la forma en la que creamos; esa es la forma en la que vivimos.

Y, sin embargo, hemos reducido la indagación al método. Es una trampa. Erin Manning plantea que el método es un dispositivo de captura; me gusta pensarlo así. Por tanto, no sé, quizás nuestros estudiantes de artes son los que puedan hacerlo, pero incluso ellos temen no encajar en el molde que es propio de la academia. Como sea, son mis estudiantes quienes me enseñan más que nadie, María.

María Marta Yedaide: Sí, me maravilla esa actitud tuya hacia ellos. La intención de confiar en ellos y en sus mejores criterios después de que han leído mucho, escrito mucho y vuelto a leer y escribir. Creo que eso es muy, muy importante…

Y si bien seguiría hablando con vos de todas estas cuestiones, voy a respetar las preguntas originales que tenemos y consultarte ahora sobre los méritos de lo postcualitativo, de llevar a cabo este tipo de investigación o de adoptar esta forma de vida en la academia. Digo esto porque no es una aproximación; es mucho más que eso. Es una definición de lo que queremos hacer, o de lo que creemos que tiene valor, me parece.

¿Cuáles son los méritos de lo poscualitativo, entonces, y en qué se queda corto? ¿y qué es lo que estás buscando en lo postcualitativo que aún no has encontrado?

Elizabeth St. Pierre: Bueno, como sabés el posestructuralismo es muy abierto. Una vez que leés la teoría, entendés que es muy abierto. Sus límites son lo que yo no puedo imaginar. Incluso intentando ser abierta, siempre estoy poniendo límites en lo que puedo pensar y en lo que puedo escribir. Por tanto, no creo en que el posestructuralismo o lo postcualitativo tengan límites. Yo soy la que tiene límites; no soy lo suficientemente imaginativa o creativa. Aún no sé lo suficiente. Aún dudo. Todavía trato de complacer a la gente cuando no debería hacerlo. Simplemente debería avanzar. Creo que es eso lo que admiro: a la gente que tiene el coraje de profundizar y hace lo que quiere hacer. En este sentido, creo que no importa qué tipo de trabajo estamos haciendo; siempre nos ponemos límites. Es por eso que no creo que haya nada limitante en el posestructuralismo como tal. Y, en esa línea, no habría nada que limite a lo poscualitativo. Podés leer cualquier libro de Foucault, Derrida, Deleuze, Baudrillard, o de las feministas posestructuralistas y vas a obtener siempre algo, una nueva energía.

Por tanto, creo que nuestros límites son eso. Nuestros.

María Marta Yedaide: ¿Y qué ocurre con los límites o las resistencias institucionales? Porque aquí en Mar del Plata, donde trabajamos, hemos logrado construir nuestra “familia académica”. Como en tu caso, supongo, que has trabajado con Laura Richardson, quien imagino ha sido una gran facilitadora en el sentido de hacer posible algunas emergencias. Aquí nosotros tenemos, también, referentes que han allanado el camino para lograr ciertas innovaciones y cambios; pero aun sí nos enfrentamos a mucha resistencia. De alguna manera, somos una suerte de marginados en la comunidad académica. ¿Esto ocurre allí también?

Elizabeth St. Pierre: Bueno, en cierto sentido sí. Trabajo en la Universidad de Georgia desde hace treinta años ya. Y cuando converso con mis estudiantes sobre sus trabajos, les digo siempre “tenés que buscar tu gente”.

Cuando llegué aquí no tenía a nadie con quien conversar, nadie hacía lo que yo hacía; mis colegas eran en realidad esas feministas posestructuralistas de excelencia en Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra, feministas que estudiaban el posestructuralismo. Leí sus trabajos, y sentí que nos estábamos comunicando a través de lo que ellas escribían y yo leía. Más tarde las conocí en conferencias y entablamos enseguida amistad y un lazo intelectual, porque nos interesaban las mismas cuestiones. Después, a medida que iba pasando el tiempo, fui encontrando un poco más una comunidad aquí. Pero tuve que hacerla. Gran parte de esa comunidad son mis estudiantes.

No me preocupa la gente a la que no le agrada lo que hago ni aquellos que no lo entienden. No es mi problema. Me cansé de explicarles mi trabajo, porque se me pedía siempre que lo hiciera en términos de su filosofía; y no puedo hacerlo. Simplemente digo que nuestro trabajo es inconmensurable: “Yo no te pido que me expliques tu trabajo, porque lo he estudiado y lo entiendo. Entonces, si querés hablar de mi trabajo, vas a tener que estudiarlo primero. Recién después quizás podamos conversar, pero no me corresponde enseñarte lo que hago”.

Por eso creo que se trata de encontrar tu propia gente, tomar posición, hacer tu trabajo y no preocuparte. Y crear alguna energía alrededor de lo que hacés.

Pienso en la historia de la investigación cualitativa, cuando ella era absolutamente inaceptable en este país, y en el esfuerzo de muchos académicos para crear una estructura para ella. En particular pienso en Norman Denzin aquí en los Estados Unidos, que comenzó las conferencias de Investigación Cualitativa en Illinois, publicó el Manual SAGE de Investigación Cualitativa, fundó revistas y series de libros. Construyó una estructura para la investigación cualitativa casi sin ayuda. Nosotros tenemos que construir una estructura donde lo que hacemos sea aceptable. Y atractivo. Es nuestro trabajo; es nuestra responsabilidad hacerlo.  No podemos decir simplemente: “Ay, no nos quieren”. Sería más bien algo así como: “¿a quién le importa? Hagámonos un lugar”. Creo que esa es la política de nuestro trabajo.

María Marta Yedaide: Esa estructura, ustedes, nos han venido colaborando mucho aquí en Argentina. Vos, Norman Denzin y muchos más. Nos venimos respaldando en vuestros trabajos para defender lo que acá hacemos. Quizás, ahora pienso, no tendríamos que defenderlo. Tal vez opero bajo la sombra del patriarcado cuando digo esto: creo que debo explicarme, pero quizás no debería explicar tanto.

En fin, ha sido un alivio contar con todos esos textos. Los hemos leído, los enseñamos. El año pasado te leí en el libro de Denzin y Giardina que fue publicado en el mes de junio. Entiendo, creo, a lo que te referís cuando acentuás la necesidad de abordar la cuestión ontoepistemológica antes que cualquier decisión de diseño. Acá mismo estamos trabajando en varios experimentos que alguna otra vez me encantaría comentarte. En educación, pero también en artes. Buscamos cosas que nos afecten, que afecten a las comunidades en las que trabajamos: escuelas, maestros, profesores.

Elizabeth St. Pierre: ¿Sabés? No creo que el posestructuralismo sea solo una teoría académica. Es decir, voy conociendo gente todo el tiempo que vive ese tipo de vida. Pero no tienen el lenguaje para hablar como nosotros lo hacemos. Creo que esta aproximación a la vida, esta aproximación a la deconstrucción sucede, espontáneamente, allí afuera.

El primer año que di clase en una escuela tuve sexto grado, niños de 12 años. Pienso ahora en esos chicos y reconozco que había un par que eran deconstruccionistas, porque más allá de lo que pasara, siempre cuestionaban la estructura. O algunos niños críticos marxistas que estaban siempre escribiendo notas al director, para quejarse de que estaban siendo vulnerados, o para denunciar que no estaban obteniendo suficiente de lo que fuera que reclamaban. Por eso creo que hay gente cuyas disposiciones bien pueden ser deconstructivistas o críticas.

María Marta Yedaide: Totalmente de acuerdo. Y creo que es justamente esta elección de vida la que nos une.

Me siento realmente agradecida por esta conversación, por la sinceridad, la amabilidad. No te dejaría ir, pero no quiero robarte más tiempo. Te pido, finalmente, una última respuesta. Si pudieras pedir un deseo, ¿cuál sería?

Elizabeth St. Pierre: Para mis estudiantes desearía que nosotros, los académicos, estuviéramos más dispuestos a permitirles volar, crear, experimentar, pensar. Que confiáramos más en ellos en lugar de pedirles que repitan lo que les hemos enseñado. Que confiáramos en ellos para inventar nuevas formas de pensar y de indagar y de trabajar juntos. Si tan solo pudiéramos dejarles el futuro en sus manos. Mucho de lo que hacemos es de mitad de siglo XX. Venimos sosteniendo esas metodologías arcaicas y el mundo es tan distinto, María. Ni siquiera sé cuánto tiempo más vamos a tener este mundo. En fin, deseo que podamos dejarles actuar y pensar. Y confiar en ellos. Eso es lo que deseo.

María Marta Yedaide: Dejar que marquen el camino…

Elizabeth St. Pierre: Sí, dejar que vayan. Y siempre deseo buenos colegas.

María Marta Yedaide: Aquí tenés familia, somos familia. Somos parientes cercanos. Este libro que estamos publicando en la víspera del 50 aniversario del Golpe de Estado cívico-militar, del cual te hablé al comienzo, te menciona, junto a otras gentes, como una de esas personas allegadas a nuestra comunidad.

Elizabeth St. Pierre: Qué interesante… Es que nuestros colegas, donde sea que estén, son compañeros.

María Marta Yedaide: Muchas gracias. Estoy enormemente agradecida por eso y por este encuentro.

Transformaciones I., técnica mixta: tinta collage sobre papel.Ana María Martín

Nota

Elizabeth Adams St. Pierre se desempeñó como profesora de inglés y bibliotecaria antes de incorporarse a la Universidad de Georgia en 1995. Desde entonces, su investigación, docencia y producción académica se centran en las teorías posestructuralistas y feministas, así como en la "indagación poscualitativa"—una forma de pensar y vivir la investigación que acuñó y describió por primera vez en 2011. Ha desarrollado e imparte cursos sobre marcos teóricos para estudios de doctorado, el giro posmoderno, la investigación poscualitativa, Foucault, Derrida y la deconstrucción, la teoría del afecto, los nuevos empirismos y los nuevos materialismos, y la investigación científicamente fundamentada en educación.

Ha editado números especiales de revistas sobre lectura para la investigación (2024), nuevos enfoques de la investigación (2021), el uso del concepto en lugar del método en la investigación (2017), nuevos empirismos y nuevos materialismos (2016), análisis de datos cualitativos después de la codificación (2014), investigación post cualitativa (2013), el estado de la investigación cualitativa (2006) y feminismo postestructural (1997).