DOI: http://dx.doi.org/10.19137/qs.v28i2.7617


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Silvia Di Liscia (Ed.) Museos y comunidades en la Patagonia argentina Representaciones y relatos históricos entre pérdidas y encuentros. Prohistoria, 2022, 252 páginas. 

Camila Marinetti

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Universidad Nacional del Sur. Instituto de Humanidades

Argentina

Correo electrónico: camilamarinetti@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3015-5674

Museos y comunidades es una fórmula ineludible en la museología del siglo XXI, resultado de una revisión profunda del ser, quehacer y deber ser de estas instituciones. Podemos datar el origen de esta preocupación por las comunidades en la década de 1960 con la aparición de la Nueva Museología y, desde aquel tiempo a la actualidad, se ha constituido como un eje orientador de las prácticas museales. A la vez, este binomio se posiciona en el campo científico como un tema de investigación relevante y, específicamente en Argentina, ha generado un corpus bibliográfico de carácter multidisciplinar que expresa la amplia diversidad de experiencias e indagaciones realizadas. En tanto que los museos son espacios de poder fundamentales para la modernidad occidental y, al mismo tiempo, escenarios de disputas con profundas implicancias en la construcción de patrimonios e identidades socioculturales, son un territorio de indagación de otras disciplinas además de la museología. Este interés creciente en la relación museos-comunidades enriquece nuestro conocimiento, pero aún se presenta como un panorama complejo y fragmentado de estudios. En este contexto, este libro es una contribución valiosa que convoca a la reflexión y la acción en espacios alejados de las grandes capitales e inaugura un diálogo auspicioso entre saberes diversos.

De acuerdo con ello, el aspecto más destacado de la obra es el análisis del binomio museo-comunidades desde una perspectiva histórica a través del estudio de las prácticas, agentes y relatos de museos situados en la Patagonia. Así, los artículos que componen el libro fueron escritos en su mayoría por historiadoras, quienes proponen distintos enfoques y abordajes metodológicos sobre la temática a escala regional. En conjunto, este esfuerzo colectivo de historización opera como registro y problematización de experiencias locales y provinciales.  

En cuanto a la organización del texto, las dos secciones agrupan capítulos vinculados a la reflexión e investigación de casos y a las experiencias concretas con museos de la Patagonia. En el prólogo, Mirta Lobato señala algunos aspectos centrales del libro que tienen que ver con las tensiones relativas al pasado que se ponen de manifiesto en los museos y focaliza en la cuestión de la escala regional. Por su parte, María Silvia Di Liscia en la introducción puntualiza los elementos en común que poseen todos los trabajos y enfatiza las articulaciones teóricas entre la historia y los debates de la museología; precisamente, en la intersección de estas miradas es donde sitúa a la obra. Asimismo, referencia los antecedentes que fundan al binomio como objeto de indagación de varias disciplinas y recupera las discusiones vinculadas con la construcción de memorias y patrimonios. Luego de una rápida revisión de las diferentes vertientes de análisis, la autora precisa la apuesta del libro por responder algunos de los interrogantes que emergen de este diálogo progresivo entre la historia y la museología: ¿Cómo se ha planteado la relación museos-comunidad en la región a lo largo del tiempo? ¿Desde qué marcos interpretativos se construye esta relación? ¿Cuáles son las raíces historiográficas de los relatos museográficos? ¿Cómo se representa el pasado en la museografía?

A continuación, la sección Reflexiones y Casos está compuesta por una diversidad de escritos que plantean el estudio de prácticas, agentes e instituciones en el ámbito regional en distintos contextos históricos. El primer capítulo recorre la experiencia de su autora, Marisa González de Oleaga, en museos que pertenecen a otros circuitos. En él presenta un relato que reconstruye su perspectiva como visitante a través de un esquema analítico comparativo de la estructura narrativa y de la sintaxis espacial de tres muestras de Argentina y de España. Además de su visión crítica, este texto es valioso en términos procedimentales dado que aborda el impacto de las propuestas museográficas en la construcción de identidades. Ubicado al inicio, este capítulo asienta una forma de mirar estos lugares que permanece a lo largo de toda la lectura.

Los dos artículos que continúan desarrollan el proceso de constitución y profesionalización del campo museístico en Argentina durante el siglo XX. María Élida Blasco nos acerca al origen y derivas de la museología y la museografía en la etapa 1950-1973; y María Alejandra Pupio aborda la conformación de colecciones arqueológicas y la creación de museos en ciudades de provincia a través de la figura del amateur en la primera mitad del siglo XX. Ambos trabajos permiten comprender el entramado de actores y la dinámica institucional de los museos en esos años, y entender las problemáticas concernientes al modelo tradicional de práctica museística. En esta línea se suscribe el estudio de los casos del Museo Regional Pampeano y el Museo de la Patagonia propuesto por Giulietta Piantoni. En su trabajo investiga a los museos como espacios donde se producen saberes y, a través del registro epistolar, rastrea los circuitos del conocimiento científico a mediados del siglo XX.

A continuación, Mirta Zink y Stella Cornelis realizan un relevamiento de las normativas y políticas públicas que derivaron en la creación de museos, a la vez que sopesan el accionar de distintos agentes para la constitución del campo museístico en la provincia de La Pampa. En este sentido, el enfoque es similar a la propuesta de Blasco. Por último, los tres trabajos que cierran la sección efectúan el abordaje de museos locales ubicados en aquella provincia a través del análisis de narrativas museográficas. Cada uno explora las representaciones del pasado en los relatos museísticos de instituciones situadas en pueblos y ciudades concretas. Este conjunto problematiza las decisiones en lugares específicos y evalúa qué lecturas historiográficas se expresan en esas síntesis, lo cual dota de matices al marco general construido por los capítulos anteriores.

Por otra parte, el grupo de trabajos correspondientes a Experiencias con museos nos sumerge en el universo museográfico de instituciones locales, específicamente en el proceso de construcción de las muestras y acciones concretas. Primero, María Agustina Gareis y María Silvia Di Liscia cuentan la historia del Museo de la Comunidad de Winifreda (La Pampa) a través de la palabra de Claudia Patricia Visbeek, fundadora y directora de esta institución. A continuación, Gabriel Miremont expone los desafíos de montar un museo biográfico como el de Casa Museo Marín de Trenel (La Pampa) a partir de una descripción de su trabajo curatorial. Tercero, Daniel Pincén, director del Museo Provincial de Historia Natural de La Pampa, propone una mirada problematizadora acerca de cómo se conceptualiza la relación naturaleza-cultura en las distintas gestiones y denominaciones institucionales. Es la reflexión acerca de este binomio la que impregna el proceso de construcción de la muestra inaugurada en el año 2022, tal como señala en el último apartado. Al final, el capítulo de Daniela Rodi sintetiza tres experiencias educativas promovidas por museos que pertenecen a la Red de Museos de La Pampa. Lo peculiar de este trabajo es que analiza prácticas comunitarias, es decir, diversos dispositivos diseñados para crear entornos participativos que indican nuevas formas de plantear el vínculo con las comunidades.

Este recorrido nos lleva a destacar que la obra contribuye a comprender la dinámica museo-comunidad de forma situada con las complejidades de contextos rurales, circuitos turísticos regionales y museos de escala pequeña o media que se desarrollan por fuera del circuito global de industrias culturales. En este sentido, la escala es fundamental para pensar esas síntesis desde los territorios a través de lecturas problematizadoras y acciones transformadoras que colaboren en la construcción de otras prácticas, tal como lo sostiene la museología social latinoamericana (Declaración, 2017). Este es un libro atento a estos debates y, en este sentido, la reconstrucción del paisaje museístico de la región es un trabajo necesario que divulga experiencias articuladas en los márgenes.

Es por esto que propone diálogos en múltiples direcciones, lo que nos deriva al otro aspecto valioso del texto. Desde nuestra perspectiva, este conjunto de escritos deja planteado un cruce interdisciplinario con la promesa de progresar hacia nuevas articulaciones. La misma organización del libro propone un recorrido que orienta la búsqueda de lugares comunes entre la historia y la museología. Este camino augura la generación de procesos participativos y multivocales entre la ciencia y las comunidades en el contexto de los museos, tal como anuncia el campo de la historia pública (Almeida y Meneses, 2018).

Por todo lo dicho, la lectura suscita una serie de interrogantes: ¿Quién es la comunidad de un museo? ¿Cómo entablar diálogos con las comunidades? ¿Desde qué marcos interpretativos construimos prácticas comunitarias? Ante ellas, las respuestas que ofrece son diversas, pero todas invocan a los museos como escenarios propicios para la formulación de interpretaciones colectivas del pasado donde las comunidades locales sean partes activas de este proceso.

Referencias bibliográficas

  1. de Almeida, J. R. y Meneses, S. (2018). Historia pública en debate: patrimonio, educación y mediadores del pasado. Letra e Voz.

  1. Declaración de Córdoba (2017). XVIII Conferencia del Comité Internacional para una Nueva Museología de MINOM-ICOM, 11 al 13 de octubre. Córdoba, Argentina.