DOI: http://dx.doi.org/10.19137/qs.v23i3.2047


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ARTÍCULOS

 

Nahuelpi: escritos en mapuzungun, presente y memoria del pueblo mapuche en la etapa posterior al awkan

Nahuelpi: writings in mapuzungun, the present and memories of the Mapuche people after the awkan

Nahuelpi: escritos em mapuzungun, presente e memória do povo Mapuche na etapa posterior ao awkan

 

Marisa Malvestitti
Universidad Nacional de Río Negro. Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio
Argentina
Correo electrónico: mmalvestitti@unrn.edu.ar.

 

Resumen: La escritura en mapuzungun por parte de productores textuales mapuche ha sido considerada una excepción hasta hace pocas décadas. No obstante, la posibilidad de recuperación de archivos que se está dando en los últimos años permite matizar esta conceptualización y reponer textualizaciones producidas en la intersección de los modos escrito y oral. En este artículo se analizan desde esa perspectiva las producciones en mapuzungun de Nahuelpi, quien interactuó metódicamente en los primeros años del siglo XX con el antropólogo alemán Roberto Lehmann-Nitsche en la ciudad de La Plata, Argentina. Abordamos los eventos letrados en que se desplegó el quehacer documental y escriturario de Nahuelpi a fin de examinar los siguientes aspectos: la construcción de su rol investigativo, sus formas de participación en distintos eventos letrados, y la dimensión tecnológica de su práctica.

Palabras clave: Mapuzungun; Escritura; Prácticas letradas; Oralitura

Abstract: Until a few decades ago the writing of texts in Mapuzungun language by Mapuche speakers has been considered an exception. Nevertheless, the recovery of records in several archives, which is lately taking place, allows to modify this conceptualization and to consider textualizations that were produced at the intersection of written and oral registers. In this article we analyze from this perspective the productions in Mapuzungun language made by Nahuelpi, who methodically interacted in the early years of the twentieth century with the German anthropologist Roberto Lehmann-Nitsche in the city of La Plata, Argentina. We examine the literacy events in which Nahuelpi's documentary and writing activities were developed in order to consider the construction of his investigative role, clues of his participation in those events, and the technological dimension of his practice.

Palabras clave: Mapuzungun; Writing; Literacy practice; Oralitura

Resumo: A escritura em mapuzungun por parte dos produtores textuais mapuche tem sido considerada uma exceção até faz poucas décadas. Não obstante, a possibilidade de recuperação de arquivos que nos últimos anos se verifica permite matizar esta conceitualização e repor textualizações produzidas na interseção dos modos escrito e oral. Neste artigo, analisam-se a partir desta perspectiva as produções em mapuzungun de Nahuelpi, quem interatuou metódicamente nos primeiros anos do século XX com o antropólogo alemão Roberto Lehmann-Nitsche na cidade de La Plata, Argentina. Aproximamo-nos aos eventos letrados nos quais se verifica o trabalho documental e escritural de Nahuelpi com a finalidade de examinar os seguintes aspectos: a construção do seu papel investigativo, suas formas de participação em diferentes acontecimentos letrados, e a dimensão tecnológica de sua prática.

Palavras-chave: Mapuzungun; Escrituras; Práticas letradas; Oralitura

 

Nahuelpi: escritos en mapuzungun, presente y memoria del pueblo mapuche en la etapa posterior al awkan1
Introducción

El prejuicio lingüístico de homologar lenguas amerindias con lenguas ágrafas y la limitada accesibilidad de fuentes que contrarrestaran esa opinión, condujeron a la creencia de una inexistencia de prácticas discursivas en modo escrito en la lengua del pueblo mapuche por parte de los usuarios indígenas hasta hace muy pocas décadas. En el marco de un proceso de codificación externa que abarca más de cuatro centurias, acaecido primero en Ngulumapu (“Territorio al este de los Andes”, Chile) y luego en Puelmapu (“Territorio del Este”, es decir, Argentina), la mayoría de los textos dados a conocer en mapuzungun fueron recopilados de la oralidad, transcriptos y publicados por antropólogos, lingüistas, misioneros, educadores e intelectuales locales, actores usualmente no mapuche y con acceso más directo a los medios de propalación editorial. Las colaboraciones en el proceso de producción de las documentaciones generalmente se reportaron como orales, y los mediadores indígenas se concibieron como informantes que proporcionaban equivalentes de expresiones, dictaban y traducían segmentos discursivos, en carácter de auxiliares o interlocutores ocasionales de los responsables de registrarlas y prepararlas para su posterior difusión.2
Esta situación es llamativa, en tanto se entiende que desde hace siglos la tecnología de la escritura fue adoptada por personas mapuche instruidas en los colegios de las misiones o que se hallaban en contacto más directo con la sociedad criolla. Pareciera estimarse que la alfabetización se aplicaba solamente al español, mientras que la lengua originaria se mantenía fuera del alcance de las prácticas de literacidad, como isomorfismo de una frontera nítida entre “civilización” y “barbarie”. Con base en esta hipótesis, y dada la laguna de fuentes que apoyan la proposición de que los márgenes en torno a esa brecha eran más lábiles, es que, en el estado actual de las investigaciones, la producción textual escrita en mapuzungun anterior al siglo XX por parte de personas mapuche se ha entendido como excepción ocasional, más que como práctica persistente.
En torno a esta cuestión emergen dos problemas. Uno es de tipo más descriptivo y pragmático, comprende la identificación de quiénes escriben, desde qué lógicas, con qué propósitos y con qué expectativas de circulación; el otro, alude a la reconstrucción de cómo circularon y se leyeron contextualmente esas producciones. En ese sentido, la desclasificación y catalogación de archivos académicos, personales e institucionales, sobre todo los generados en el período previo o cercanamente posterior a las campañas militares, han permitido que se comenzaran a visibilizar textos escritos en la lengua por parte de hablantes de mapuzungun, tales como las que consideramos en este estudio. En Ngulumapu, por ejemplo, puede mencionarse a Manuel Mankilef y varios otros “autores-escritores” que colaboraron con Tomás Guevara o Cañas Pinochet (Pavez Ojeda, 2003, 2016), a Ignacio Cañiumir, cuyo extenso texto que rememora un parlamento fue redactado entre 1885 y 1899 (Malvestitti, 1994) o el “mensaje de un cacique” publicado por Ambrosio Payllalef en 1913 en un periódico de Temuco (Menard y Pavez Ojeda, 2007). En otros casos se trata de breves menciones en fuentes históricas o etnográficas de las que no se ha podido recuperar el documento original ni el mensaje contenido. Así, por ejemplo, las cartas escritas “en nuestra lengua” a las que se refiere Ignacio Coliqueo en la frontera norte bonaerense en una misiva dirigida en 1862 a un comandante militar (de Jong, 2016), o la que Wily Hassler (1987, p. 53) refiere haber recibido de Aníbal Namuncura, de la zona precordillerana del Neuquén, en la década de 1950. Es singular en Patagonia norte la publicación de la obra miscelánea autónoma Huné Mapú Dugnun (Primera voz de esta tierra) de Belisario Painefil, que contó con, al menos dos ediciones, una en 1943 y otra a principios de la década de 1980, ambas en la ciudad de San Carlos de Bariloche. Posteriormente, los usos escritos del mapuzungun al interior de la sociedad mapuche se fueron incrementado sobradamente y en la actualidad existen tanto obras literarias como destinadas al ámbito educativo redactadas en mapuzungun (Mora Curriao, 2012).
Ahora bien, considerar todas estas producciones como parte de un mismo gesto ubica el problema en una lógica occidental que limita la escritura a su dimensión de tecnología para el resguardo y transmisión de contenidos cultural e históricamente significativos. Otras perspectivas postulan actualmente un continuo entre la escritura y la oralidad, y permiten complejizar el abordaje del tema. El enfoque de los nuevos estudios de literacidad supone, según David Barton y Mary Hamilton (1998), cómo en los eventos letrados suelen yuxtaponerse los usos escritos y orales de la lengua, junto con otros modos semióticos. Estos autores se centran en los dominios y las prácticas sociales en las cuales la literacidad compone un recurso, y consideran los “contextos estructurados y modelados dentro de los cuales la literacidad se usa y se aprende” (p. 117) y la constitución de comunidades de prácticas, en tanto ciertas instituciones apoyan y favorecen determinadas y específicas prácticas de literacidad. Por otro lado, y desde un enfoque que intenta reflexionar sobre los escritores indígenas de América Latina, y en sintonía con el establecimiento de puentes entre los modos oral y escrito, cabe también acudir al concepto de oralitura, empleado por el poeta mapuche Elicura Chihuailaf en 1994 para dar cuenta de las prácticas letradas de dichos escritores como “oralitores”, en tanto estos plantean una ritualidad diferente ante la escritura y la ejercen realzando “el hecho que nuestra escritura es la memoria de nuestros antepasados, pero recreada a partir de nuestra vivencia hoy día” (Chihuailaf, 2000, p. 51).3
Encuadramos en estos marcos el análisis de los textos producidos por Nahuelpi, de nombre wingka Antonio González, en el contexto de la deportación posterior a 1885. Estos constituyen uno de los primeros testimonios conocidos de escritura autónoma en mapuzungun al este de la cordillera de los Andes y se deben a quien fue uno de los interlocutores principales en el proyecto de documentación de textos en la lengua desarrollado por el antropólogo Roberto Lehmann-Nitsche entre 1899 y 1926. Mediante un esquema de investigación que hoy caracterizaríamos como en buena medida autónoma y de corte colaborativo, Nahuelpi se construye como un productor textual original, que entre los intersticios de las retóricas mapuche y wingka no solo dicta o transcribe, sino además planifica, redacta y acerca al antropólogo materiales escritos concebidos para su publicación. En este artículo abordamos los eventos letrados en que se desplegó el quehacer documental y escriturario de Nahuelpi a fin de examinar los siguientes aspectos: la construcción del rol investigativo, sus formas de participación como productor en distintos eventos letrados y la dimensión tecnológica de su práctica escrituraria. Contamos para ello con fuentes manuscritas que dan cuenta de su producción en solitario, de su tarea de recopilación y de la edición posterior en gabinete realizada con el antropólogo, así como con referencias a estas dinámicas, tanto en los documentos de la sección Araucana del Legado Lehmann-Nitsche, resguardada en el Instituto Ibero-Americano de Berlín, como en las publicaciones académicas en que el antropólogo alemán dio a conocer las investigaciones realizadas.

1. El rol de Nahuelpi en la gestación del Archivo Araucano

A fines del siglo XIX se expandió considerablemente el interés por el conocimiento de las lenguas no europeas. Se refinaron los instrumentos para la elicitación controlada del léxico y la gramática, y se incrementó el afán por recopilar textos libres, como propuesta programática de investigación sostenida fundamentalmente desde la Völkerkunde y desarrollada en distintas áreas del ámbito americano (Lehmann-Nitsche, 1927; Kraus, 2007). Las colecciones consistían primordialmente en mitos y relatos, registrados y publicados en dos formatos principales: en la lengua europea hablada a nivel local o propia del investigador y, en menor medida, en las variedades en que habían sido enunciados por los narradores indígenas.
En el contexto que nos ocupa, este nuevo enfoque de la disciplina suplantó las maneras anteriores de acceder al saber sobre la lengua del pueblo mapuche, cimentadas en la tradición misionera y basadas en la relectura intertextual y la reedición de obras fundacionales, en particular el Arte y Vocabulario de Andrés Febrès de 1765 (Malvestitti y Payàs, 2016) o la producción de textos mediadores para la interacción cotidiana y la evangelización (Delrio, 2010). Al abordarse en perspectiva científica, se produjo un cambio de foco en los estudios sobre el mapuzungun, que buscaron presentar la lengua en perspectiva sincrónica, para facilitar el reconocimiento de cambios respecto de los antiguos registros de los jesuitas, y la identificación de variación dialectal con anclaje territorial. Esto motivó la concreción de varios proyectos de investigación, entre los que aquí destacaremos los conducidos por los académicos alemanes Rodolfo Lenz y Roberto Lehmann-Nitsche, quienes se propusieron desarrollar investigaciones complementarias sobre el “araucano” hablado entonces a ambos lados de los Andes.
Lenz, radicado en Santiago de Chile desde 1890, realizó una serie de campañas a la Araucanía con el fin de registrar “materiales orijinales”, lo que posibilitaría posteriormente concretar estudios descriptivos y comparativos con base en el material empírico actualizado. En 1896, destacaba la necesidad de completar la pesquisa con “indagaciones científicas con los restos de los indios en el sur de la República Arjentina” (Lenz, 1895-1897, p. xi), labor que fue emprendida por su compatriota. A poco de instalarse en la ciudad de La Plata, Lehmann-Nitsche comenzó la documentación de textos en mapuzungun, con la novedad de que la radicó en el ámbito urbano, donde reconoció la presencia de la población deportada (Lehmann-Nitsche, 1906). De este modo, y en solo tres años, logró compilar un volumen bilingüe manuscrito al que nominó Textos Araucanos. En él integra –utilizando categorías discursivas similares a las de los Estudios Araucanos de Lenz– un amplio conjunto de ngütram (narrativas), epew (cuentos de ficción) y ülkantun (cantos), así como los “Diálogos en dialecto waizüfche”, en los que se traducían desde el español 345 enunciados a la variedad de mapuzungun hablada en el área cordillerana.4
Lehmann-Nitsche logró realizar tan ingente tarea porque contó con el aporte de distintos interlocutores que lo introdujeron en una red de vínculos mapuche en la ciudad y en el campo. Entre ellos se destaca de manera sustantiva Nahuelpi. Las descripciones de este en publicaciones y apuntes realizados por el antropólogo enfatizan los siguientes atributos: su juventud, su procedencia waizüfche-manzanera, su inteligencia y su competencia en la lectoescritura (1908, p. 35). Estas tres últimas características lo calificaban en los términos que Lenz destacaba como requisitos fundamentales en los colaboradores indígenas. Por otro lado, al momento de conocerse, ambos eran pares en edad (Lehmann-Nitsche tenía 27 años, Nahuelpi se acercaba a los 30) y vivían situaciones de desarraigo de su tierra natal en la urbe platense, lo que posiblemente fomentó su mutuo acercamiento y su –según las fuentes– frecuente y cordial relación.
Sus trayectorias anteriores de vida habían sido, en cambio, muy disímiles: en tanto Lehmann-Nitsche provenía de una familia de clase acomodada y había cursado dos doctorados en Alemania (Danero, 1978), su “amigo araucano” había atravesado numerosas penurias a fin de mantenerse con vida. Hijo de un reconocido domador, rico en caballos, vacas y ovejas, y nativo de la zona este del volcán Llaima 5, cuando Nahuelpi tenía unos 8 años “su tribu, bajo el cacique Keupü”, fue “desalojada de la Argentina y tuvo que trasladarse a Chile”, por un paso cordillerano cercano al lago Aluminé (Lehmann-Nitsche, 1902, p. 278). Las traumáticas situaciones atravesadas en esos desplazamientos se exponen en expresiones muy similares a las de las “contadas” mapuche actuales, se focalizan en el hambre padecida –“había comido cueros de vaca, comía también zorros. Esto lo hacía por la necesidad. Sabía andar en medio de las grandes montañas. Sabía escarbar la nieve para buscar piñones”–6 y la violencia de las persecusiones y apresamientos –“Nos corrieron de atrás y nos tiraban balazos... Al fin pudimo’ ecaparnos y nos corrieron una distancia larga… Entonce’ esa ve’ me agarraron dos hermanas”–7. De regreso al este de los Andes, Nahuelpi menciona haber estado en dos lugares de concentración de indígenas: Ñorquín (Chos Malal) hacia 1883 y Chichinales (cerca de Choele Choel) en 1886. 8 En 1901 se desempeñaba como soldado del Ejército en La Plata. En ese rol conoció a Lehmann-Nitsche y en tal carácter logró retornar un año después a la Patagonia norte, donde en Mencué, paraje situado al sur del río Limay, se pierde su rastro.
Nahuelpi actuó como interlocutor del antropólogo entre abril de 1901 y mayo de 1902, con una colaboración más continua entre mayo y octubre del primer año. Como veremos más abajo, la cuantificación de su producción permite comenzar a delimitar cuáles fueron las tareas fundamentales que desarrollara, con una impronta del trabajo investigativo personal por sobre el dictado, y una regularidad en ellas, con concentración en ciertos lapsos temporales.


Nota: Calendario del año 1901. Resaltados en gris claro y en azul los días en que se reporta realización de escritos y de recopilaciones de Nahuelpi, respectivamente. En rojo, ocasiones de dictado de textos a Lehmann-Nitsche.

La descripción de una serie típica de actividades para la producción de ese archivo permite comenzar a recuperar la complejidad de la mediación lingüístico-cultural realizada por Nahuelpi, la variedad de operaciones implicadas y el amplio grado de autogestión exhibido en ellas:

En seguida, pues, me dirigí a mi amigo araucano Nahuelpi, de cuyos labios estoy apuntando textos araucanos desde hace tiempo, preguntándole si conocía la palabra erefilú. En el acto me observó que se trataría de la palabra nürüfilu, el zorro-víbora. (…) apuntó a mi pedido todo lo que sabía sobre el zorro-víbora en idioma araucano, dictándome sus textos una vez terminados para ponerlos en limpio. Después me los tradujo escribiendo yo la versión castellana tal cual él la hizo, sin hacer ninguna corrección (Lehmann-Nitsche, 1902, p. 276).

Este tipo de acciones no es solo propio de Nahuelpi, sino que comenzaba a integrarse a las lógicas investigativas de la época. Quehaceres similares se describen, por ejemplo, realizados por los interlocutores mapuche de Guevara (Pavez Ojeda, 2003, p. 15; Pavez Ojeda, 2015). Por otro lado, en el prólogo al texto publicado por Pascual Coña y Ernesto Moesbach en 1930, aunque en principio Lenz lo informa como producto del “dictado por un indígena lejítimo en su dialecto patrio”, pocas líneas más abajo señala que “Los materiales dictados en parte han sido ordenados sistemática por el P. Ernesto […], pero también así han sido revisados por Coña” (Coña, 1973, p. 4). Es decir, se visualiza en el proceso de anotación de textos mapuche del contexto posterior al awkan, un entramado de acciones letradas que con el tiempo se ha desdibujado, con funciones variadas y activas de los considerados colaboradores mapuche. En el caso de Nahuelpi, esto tiene como efecto un perfilamiento científico del rol que el mismo se autoadscribe, tal como enfatiza en una carta: “estoy en plena seguridad de que no encontrara Ud. otro indio como yo de un corazón noble altivo y expirante a la sencias”.9 No obstante el reconocimiento otorgado por Lehmann-Nitsche a su interlocutor y su opinión expresada en 1901 que por sus cualidades “Nahuelpi [es] tal vez mejor que Calvun de Lenz”,10 no lo inhibe de mantender en su retórica el acento en el acatamiento a las solicitudes que le realizaba –“le pedí que me anotase”, “me entregó un texto araucano” (1902, p. 280), “A petición mía, agregó N. esta parte a la v.i. Me dictó lo que acababa de contarme como complemento”–11, y lo ubica así en el rol de auxiliar o “sirviente” (1908, p. 35), más que en el lugar con mayor autonomía desde el que esas solicitudes se procesaban.12

2. Prácticas letradas de Nahuelpi

Posicionarnos en este concepto nos permite observar no solo las producciones con responsabilidad individual autoral autoatribuida a Nahuelpi, sino cómo se fue conformando este archivo escrito polifónico con arraigo en el modo oral.
Según los documentos conservados, la práctica escrituraria de Nahuelpi se compuso de dos maneras complementarias: por un lado, escribió veintisiete ngütram históricos y etnográficos, un epew (cuento) y una carta de salutación; por otra parte, transcribió narrativas como ülkantun (cantos) a partir del dictado o de la escucha de otros paisanos. Sesgada por las solicitudes del antropólogo –“le encomendé que coleccionara textos entre sus compatriotas de la ciudad de La Plata y además anotara por mi indicación todo lo que él todavía se acordaba de la vida de su padre” (1938, p. 223)– y por las vivencias y saberes propios y de quienes intervenían en su recopilación, los escritos de Nahuelpi retoman distintos aspectos de la vida en el territorio previa y contemporáneamente al awkan, aunque no permiten acceder a cómo tales prácticas se mantuvieron, se suprimieron o se resignificaron luego en el ámbito urbano.
Los textos que documentó directamente de otros interlocutores comprenden, en primer lugar, nueve epew, cuatro ngütram y cinco cantos que le dictara Kolüngür (Alberto o Marcelino Rodríguez). De modo complementario, redacta (“escribió”, “apuntó” en los comentarios del antropólogo) una serie de relatos de costumbres y otros históricos que Lehmann-Nitsche encuadra como segmentos de la “Autobiografía de Nahuelpi”. En este caso, retoma vivencias personales y reelabora sendos relatos “escuchado de un anciano Marilef en Buenos Aires”,13 “de un paisano de Chile”,14 “según le había dicho su padre”,15 o “apuntólo de la boca de Rosas”.16
En la sección referida a vivencias históricas, Nahuelpi describe los espacios patagónicos de su crianza, comenta aspectos de la biografía de su padre y menciona situaciones atravesadas por su familia durante el awkan. Sus relatos escritos retoman como personajes emblemáticos longkos mapuche de la época como Namuncura o Sayhueque, o algunos menos conocidos, como Paineo o Melinao. Esas narraciones dan cuenta no solo de la vida en el territorio libre, sino de los cambios acaecidos en los primeros años en que el Estado se instaló en la región. Permiten entrever espacios de concentración como aquellos donde refiere haber visitado a Sayhueque –y también a Millamañ en uno de los textos dictados– y disputas internas del pueblo mapuche, y los ubica en un lugar de historicidad.
En los ngütram de carácter etnográfico se detiene, por ejemplo, en la escenificación de un diálogo para como “conquistar una muchacha”,17 en la práctica de ofrendar “alguna cosa” al “pino de la travesía” de un paso cordillerano para evitar “cualquiera de’gracia en el camino” 18 o el detalle de prácticas de machitun y las características de los piwichen (ser sobrenatural y ayudante de la machi o chamán).19 Al escribirlo (o dictarlo) y darlo a conocer, Nahuelpi objetiva su cultura y la expone ante el otro cultural que es el antropólogo, a quien también explica conceptos y expresiones que le son desconocidas o extrañas.
En tal sentido, Nahuelpi se construye como enunciador en la perspectiva de un oralitor, más que desde un productor escritural solitario. En el texto siguiente, denominado gNütam montun uentru/Historia del tigre con el hombre (“Literalmente: Historia como se escapó un hombre”, según Lehmann-Nitsche), se exponen –en su organización, contenido y recursos discursivos– las distintas aristas de la tarea emprendida por Nahuelpi. Por un lado, este carácter de multiplicador de voces conocidas previamente, en tanto el texto se inicia con la siguiente adscripción: “Nah. scripsit. Lo ha oído decir de su padre”, y en su enunciación toma como referencia en la comunidad: “Decimos nosotros los indios”, “Entre nosotros está reconocido”. Por otro lado, la parte A, constituye una introducción “científica” al tema que expone los distintos comportamientos del tigre ante los humanos según los saberes del pueblo mapuche. La parte B, que compone la primera versión documentada hasta el momento en el país del Nawel Ngütram, relata el regreso a su tierra de una persona desplazada, con el auxilio del tigre durante esa travesía. El texto sigue los patrones retóricos de los ngütram relativos a la época del awkan y del Nawel ngütram en particular (Golluscio, 2006), y se infiere una organización discursiva originada en la oralidad que se traspone a la escritura, estructurada secuencialmente con base en el conector feimu –‘entonces’– y con asignación de autoridad enunciativa por medio de piam –‘dicen’–. Cabe destacar que, en relación con este relato, Nahuelpi se enfrenta con el antropólogo y se posiciona inmediatamente contra el carácter ficcional que Lehmann-Nitsche (1902, p. 281) le atribuye, en tanto su competencia metadiscursiva le permite detectar el error epistemológico de catalogar como un “cuento”, el relato de una situación considerada sucedida o verosímil, desde la perspectiva del pueblo mapuche.

A. Feipi kiyin inchiñ tayin indiognen, nawelta ñen mapu pi keyin.
chumchekelai tañi yafka gñennon meu. ñi kaigñel ka ñen meu kintu niei tañi kaiñe tañilangemael.tayin puche meu kimgñei tañi chum che kenon ta nawel, tañi yafkang enon meu. Uelu tañi kaiñe ta perdo nalai. tañi pu asñekan müten tañi kaiñe i’to perdonalafi.Kisú kimui chuchi tañi kaiñe,chuchi tañi kaiñe no.
[Fei ta pu indio pei ta nawel uilchau kei tañi lagnüm mael meuengen.] Feimo ta amuignün tati uelu nawel chaino kumuiye tañi kaiñe tañi ellueteu, tañi lagnümma eteu.fei pegñé pui. fei illamtueyu tañi kaiñé. Feimeu rinkütu femfi. tañi kaiñé. chuchi tañi kaiñeno fei ta chumlafi.inafülta rumeyaui nalpélu
B. kiñe chi piam kaúitifangei kiñe uentru uinka. meu.Feimeu piam montui.fei ti uentru piam fenten ma miyaui kisu ti füta ke lelfün meu. Ñi ñeñen layael müten piammüleuei.
Feimo piam kiñe chi peeyu nawel.
Feimo piam ti kuñifal uentru lagnüm mael toki ui pefilu ti nawel.Feimu piam, müil müilei llikálu.Lukutuipiam niλatualu gnenechen ka nawel meu.lümaf lümaf femüi piam ñi pilunti nawel.Feimu ináfül kontueyu. gNümai piam nawel.
Feimu piam ka amui ti uentru.
Chumlayu piam nawel. Nawel piam furiplei inalei.
Ka pichi alüma meu piam unerpui piam. ñamumui piam ñi kompañ.
Tüchi yeple piam pepui choike nawel.Müchai meten piamlagnüm pui.Feimu piam uigño mei tafpa tualu ñi kompañ. Epe lalu gnigninmeu.epe ke puelai piam namun tun meu.
Feimu piam ti uentru kimlu ñi chum no aeteo nawel füta dsoamui.Ka inai piam ñi rüppü.
Feimo piam pein ma fi ñi uün nawel kelülelu.Feimo piam inafi. Epe pulu engu piam pei ti uentru la choike. Feimu piamkarütu choike.Femgnei chi piam montui entialu ti uentru layalu gnüñün meu nawel ñi dsuam.
Femñe chi piam kompaeyu alü antü peichelu ula piam ti uentru uedsai ñi kompañ. Femñe chi piam putuiñi mapu meu kuifi müleue meu.
A. Decimos nosotros los indios que el tigre es dueño de la tierra.
No hace daño cuando no lo ofienden. Cuando lo quieren para enemigu él sabe y carga rincor con su enemigo para matarlo. Entre nosotros está reconocido que no hace mal el tigre, cuando no lo ofienden. Pero su enemigo no le perdona jamás. Basta que sea de la familia de su enemigu no lo perdona.
El sabe cuál es su enemigu o cuál no.[Cuando los indios encuentran al tigre se invitan para matarlo.] Entonces se van, pero el tigre ya sabe cuál fue el que lo deseaba la muerte.
Entonces lo encuentran allá. Entonces lo convida a pelear su enemigu. Y él salta su enemigu.
El que no es su enemigu no le hace nada. Cerca de él pasa peleando.
B. Una vez fue cautivado un hombre por los cristianos. Entonces se escapó. Este hombre andaba mucho tiempo solo en los grandes desiertos. Faltaba nada más para morirse de hambre.
Entonces una vez encontró el tigre.
Entonces, este pobre hombre, creyó ser devorado por el tigre, cuando lo encontró. Entonces tembló de miedo.
Se arrodilló dicen para rogar a Dios y al tigre.
Jamujaba la oreja el tigre. Entonces se puso cerca del y lloraba.
Entonces siguió la marcha este hombre. No lo hizo nada el tigre. El tigre iba atrás del. Un rato después se adelantó y se perdió del compañero. Más allá encontró avestruces. Enseguida cazó uno. Entonces volvió par’ atrás para encontrar su compañero, muerto de hambre.
Casi ya no podía caminar de a pie.Entonces este hombre sabiendo que el tigre no le haría nada tuvo coraje. Siguió (de) nuevo del camino.Entonces vio la boca del tigre manchada en sangre.
Entonces lo siguió de atrás. Cuando iba llegando vido el hombre el ave’tru’. Entonces bebió la sangre del avestruz. Así se escapó este hombre de morirse de hambre por la ayuda del tigre.Así lo acompañó muchísimo’ día’.
Cuando encontró gente el hombre dicen que recién se desapartó de su compañero. Así pudo llegar a su tierra y su antiguo alojamiento.20

 

Destacamos que, de todo el archivo generado por Nahuelpi, Lehmann-Nitsche dio a conocer en publicaciones solo los siguientes textos, en versiones al español y al alemán no literales, sino literarias: “Historia del zorro-víbora” y “Cuento del indio con el tigre” (1902); “Eine Geschichte vom Tiger und einem Menschen” (1906); “Der Fuchs und das Rebhuhn” (Cuento del zorro y la perdiz) y “Der Strauss und der Frosch” (Cuento del sapo y el avestruz, en este caso, dictado) (1926); así como una reformulación libre de “La piedra milagrosa de Millapi” (1938). Esta secuenciación permite vislumbrar, por un lado, la saliencia en la época como objeto de interés académico de las narrativas ficcionales o vinculables a “supersticiones”, por sobre los relatos referidos a hechos que ubicaban al pueblo mapuche en el devenir histórico reciente. En la mayoría de esas publicaciones se omiten además datos contextuales de la documentación, con lo cual quedan focalizados así solo el antropólogo y el texto traducido.

3. La dimensión tecnológica de sus escritos

La escritura personal de Nahuelpi y la referida a su tarea investigativa se materializa en hojas de cuaderno escolar, papeles muy finos de libro copiador, formularios del telégrafo, hojas rayadas de mayor tamaño –distintas de las lisas color ocre utilizadas regularmente en el Museo de La Plata y por el antropólogo–, casi siempre en tinta negra o azul, raras veces en lápiz. En varios de sus escritos incluye al final su firma con formas variables: “Nahuel pi”, “Nauelpi”, “Nauhelpi”. Este tipo de inestabilidades gráficas se replican en su escritura, para la que toma como base el alfabeto del español: a, e, i ̴ y, o, u ̴ ü, u ̴ e ̴ ü, p, t, t ̴ tr, ch, k ̴ c ̴ qu, f ̴ b ̴ v, d ̴ s, r ̴ rr, l, ll, m, n, ñ, ng ̴ g ̴ ñ.
Así, su grafemario se distingue en parte del utilizado por Lehmann-Nitsche y, como puede preverse, las alternancias gráficas se concentran en los fonos privativos del mapuzungun. Nahuelpi emplea más establemente g, t, u ̴ e, s ̴ d, cuando el antropólogo prefiere ng ̴ gn ̴ n, t’ ̴ tr, ü, ds. Tampoco emplea regularmente tildes ni diacríticos.

Escrito por Nahuelpi Revisión en gabinete Traducción verbal de Nahuelpi
Ynche feichi pichi uentugen fei pieneu ñi chau. futum pieneu kan anto temulmi mall magela yaimi. Koila gela yaimi pieneu yeueke ya fimi pu kuse pu fucha. Inche feichi püch uentrungen fei pi eneu ñi chao: Fotüm, pieneu. Ka nantü temüllmi mallmange kelaiyaimi. Koila nelai aimi, pieneu. Yeueke yafimi pu kusé, pu fücha. Cuando yo era muchacho chico, me dijo mi padre esto: Hijo, me dijo. Algún día cuando se críe, no sea’ compadrón, ni mentiroso tampoco, me dijo. Repete a las ancianas y los ancianos! 21
Feimeu chem dugu meu rume montul nie eyu gunechen uento pieneu feimeu Femken kuifi yto puliuen uitaken ñi gillatuael meu. Feimeo chem dsungu meu rume montulngeeyu ngenechen-uentu, pieneu.
Feimo femken kuifi; i’to puliwen ui’ta ken ñi nillatual meu.
Así los salva en toda cosa Dios al hombre, dijo. Entonces hacía esto; muy temprano me levantaba para adorar a Dios.22

 

Como se puede observar en los ejemplos precedentes, hay una mayor segmentación morfémica en las producciones escritas por Nahuelpi, las que, no obstante, no se apartan sustancialmente de la tradición externa previa de escritura mapuche; sus textos exhiben además coherencia interna entre sí en cuanto al criterio de delimitación de las palabras.
Sus textos presentan tachaduras y reparaciones que indexan autocorrección –en el ejemplo siguiente, el paso de la primera persona singular a un “nosotros” dual, la especificación de ruka ‘casa’ en lugar de mapu ‘campo, lugar’, y en el siguiente, erratas de transcripción emanadas del dictado o autoajuste del narrador Kolüngür.

Feychi may ue akulü Sahiueke amunyu may José inchiu, kio yem pulku afilü inche-iu Saiueke. Feymeu puenyu ti saihueke ñi mapuruka meu. Feymeo saihueke nierkey luan ruka.23 [Esta vez cuando recién llegó Sayhueque, fui yo con José, para llevarle bebida a Sayhueque. Entonces llegamos a la casa de Sayhueque. Entonces Sayhueque había tenido una casa de guanaco.]
Mari pichi lamgen Cheme gone chen kai tañi piemeu ta peutuiyu kiai te. pichi langen. yto chungechipe kisu peiafin chei pikeullen maelpikelu inche.24 [Buen día, hermanita, ¿Qué Dios habrá querido que lo [nos] víamos, hermanita?¿Cómo podré verla sola? sabía decir yo.]

El paso de la escritura personal original a la escritura pública editada en gabinete implicó diferentes cambios en los manuscritos. En general, tal como se señalaba en la cita en la que Lehmann-Nitsche describe el método de trabajo con Nahuelpi, las versiones provistas en mapuzungun y español se mantienen sustancialmente. En línea con las diferencias indicadas más arriba, los cambios formales que detectamos afectan el sistema de transcripción y la estructura de las palabras. Además, en algunos casos, los préstamos o expresiones referidas en español se ajustan a la fonética del mapuzungun o se repone cierto elemento omitido para una mayor cohesión del texto final.25

Escrito por Nahuelpi Revisión en gabinete Traducción verbal de Nahuelpi
pra kintun ga uenü gañi gillaluael. abisafiñ ga gunechen. Püra kintun nga uenu ngañi nillaluael. afüsa fün nga ngenechen. Sabía mirar al cielo para rogar. Sabía rogar a dios.26
Kinsabe genchen ayudaya eneu inche mulu yan pin inche pu piuke. Kinsave ngenechen ayuda yaeneu inche nüla yaen pin inche pu piuke. Quien sabe, dios me ayude y no me agarren ustedes, dije yo en mi corazón.27
Feymeu ynchiñ rumeyin prayin futa mauida meu- m’lemum yin pu kona. Feimeo inchiñ rumeyin prayin füta ta mawida meu, cheu yin mülemum yin pukona. Entonce nosotros pasamos subiendo hacia en la gran montaña, donde habitaba nuestra gente.28

 

Como hemos mencionado más arriba, en sus textos, Nahuelpi sigue las estructuras genéricas y repone estrategias morfosintácticas para expresar sentidos pragmáticos del mapuzungun. Es dable observar la convivencia de expectativas hibridadas en la salutación de principio de año a Lehmann-Nitsche, en la que se compaginan estrategias pragmáticas occidentales, en las fórmulas de apertura y cierre, con otras propias de la retórica oral mapuche –pin ynché ‘digo yo’, fei ñi fente pun ñi sungu ‘Con esto se acaba mi carta’–, así como contenidos mapuche en el horizonte deseado de lograr en el nuevo año el bienestar y engorde de los caballos y la realización de las boleadas de caza tradicionales. Este artefacto comunicativo es inmediatamente convertido en objeto de archivo por su receptor, quien anota en alemán en su diario a principios de 1902: “La carta de Nahuelpi va a la colección araucana del Instituto. Ya pude traducirla por la mitad. El resto algunos días después lo hizo Nahuelpi”29.

Mari mari anai. Doctor Robert Lehmann Nitsche Ynche ñi kume uení. Akui ga tu fachi ué tripantö. fanten meu fachi ánte. ynche ñi mongelen meu ñi kuñi fall piuké gillatun gunechen meu peumagen epu uaranka tripanto monge pe ñi ueni pin ynché. akui tufachi ue tripanto: akului kume ke ipeyén, tayin monge peyüm akui kachü yin motri yam kawellü motri le yin kauelló yin lu kai choike yam. fei ñi fente pun ñi sungu. ynche kai kume le kan. ayuy ñi piuke mongen meu pepafiñ, ká tu fachi ue tri panto kiñe huaranka aylla pataka epu. salud y felisidad. La Plata enero 1º de 1902, Nauel pi 30

Buen día, amigo, Doctor Robert Lehmann Nitsche, mi buen amigo! Llegó este nuevo año hoy día. Por estar vivo mi pobre corazón, ruego a Dios deseándole que viva dos mil años, mi amigo, digo yo. Llegó este nuevo año; trajo buena comida con que siempre vivimos; llegó pasto con que se engordan nuestros caballos. Cuando se engordan nuestros caballos, salimos a bolear avestruces. Con esto se acaba mi carta. Yo estoy bien. Mi corazón es contento porque vive, [porque] llegué a ver este nuevo año mil nueve ciento dos.31

Conclusiones

Los documentos analizados constituyen una evidencia empírica del proceso de objetivación de su cultura que realizó Nahuelpi. Su posicionamiento es distinto del de un secretario, en tanto su reflexión se ubica en un lugar de transmisión, no ya de mensajes literales, sino de reposiciones de vivencias e ideologías propias y de sus contemporáneos. En tal sentido, en los escritos de Nahuelpi se ofrece su versión de la historia mapuche en la época del awkan, con focos explícitos y también lagunas de ocultamiento.
Como vimos, Nahuelpi desempeñó distintos roles en la construcción del Archivo araucano y constituyó un agente central en su conformación. La relación posibilitó a Nahuelpi fortalecer estrategias investigativas que aplicó de manera constante en su tarea de campo. Sus escritos permitieron además a Lehmann-Nitsche comenzar a entrenarse como aprendiz y traductor de la lengua. Contar con este interlocutor le fue esencial para poder aproximarse al mundo mapuche en el período inicial de su carrera antropológica, y dar sus primeros pasos como investigador de las lenguas indígenas habladas en el país desde un posicionamiento académico.
Los documentos existentes permiten observar cierta inseguridad en el dominio de la codificación escrita por parte de Nahuelpi, y un empleo estable de la variedad de español de contacto en ambos registros, oral y escrito. Al restringirse el peso purista, se favoreció la extensión de sus destrezas como productor textual, en tanto estas se complementaban con la expresión de habilidades orales en los eventos letrados en los que participaba.
En tanto, Lehmann-Nitsche (1933) enfocaba esta recopilación con el objeto de “anotar los mitos y las tradiciones en los idiomas primitivos” y así “salvar en el último instante un material perdido para siempre con el que se podría profundizar los conocimientos relativos a las funciones psíquicas y a la actividad imaginativa de la humanidad en su estado primitivo” (p. 250), no podemos sino conjeturar qué movilizó a Nahuelpi a sumarse a esta recopilación. Tal vez también percibía el aceleramiento de la aculturación en el espacio urbano, y desde un rol creado en este nuevo contexto, tomó a su cargo la tarea de transmitir conocimientos culturales y experiencias cercanas temporalmente en su lengua, mediante la tecnología de la escritura. Si nos atenemos al período de tiempo en que interactuaron personalmente, Nahuelpi fue una presencia fugaz en la vida de Lehmann-Nitsche. No obstante, simbólicamente su referencia se prolongó hasta el fin de la actividad académica del antropólogo, y hoy día se convierte en un referente necesario al momento de reconstruir los primeros escritos en la lengua del pueblo mapuche en Puelmapu.

Notas

1 Una primera versión de este trabajo se presentó en el panel “Archivos indígenas: uso, circulación y apropiaciones de la escritura en Araucanía, Pampa y Patagonia”, en el marco del II Congreso Internacional de Pueblos Indígenas de América Latina –CIPIAL–, organizado en Santa Rosa, La Pampa, del 20 al 24 de septiembre de 2016. Constituye un avance de la investigación que desarrollamos en el PICT 2015-1507, Tecnologías de papel. Patrones para la documentación y comunicación científica en los estudios de lenguas indígenas de Patagonia y Tierra del Fuego (1860-1930).

2 Así, por ejemplo, indica Federico Barbará: “No olvidaremos tampoco al joven indígena Felipe Mariano Rosas. En sus ratos desocupados nos ha ayudado a compulsar y traducir varios nombres cuya etimología era para nosotros un enigma” (1879, p. 14).

3 Agradezco sobre este tema los aportes de Jorge Spíndola de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

4 Lehmann-Nitsche los cataloga como “Cuentos de animales”, “Cuentos míticos”, “Trozos menores” (sobre distintos aspectos culturales), “Cuentos históricos”, “Cantos de amor”, “patrióticos” y “amigables”. La recopilación completa ha sido publicada en Canio Llanquinao y Pozo Menares (2013) y de manera parcial en Malvestitti (2012).

5 Nahuelpi. Vida de su padre Millapi. 22 de mayo de 1901. Legado Lehmann-Nitsche (Legado), N-0070 w 23, I-j-242, 247. Instituto Ibero-Americano, Berlín.

6 Nahuelpi. Corrido por los cristianos. 14 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-j-263-264.

7 Nahuelpi. Escaparse de los cristianos. 28 de mayo de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-j-261-262.

8 Nahuelpi. Historia de Saihueque. 26 de junio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-j-289.

9 Carta de Nahuelpi a Roberto Lehmann-Nitsche. 29 de diciembre de 1902. Legado, N-0070 w 23, I-b-59.

10 Lehmann-Nitsche, R. Zur araukanischen Volkskunde. 1 de julio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-b-38.

11 Nahuelpi. Historia del zorro-víbora. 16 de junio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-j-282.

12 Postulamos que, en el contexto de trabajo de Nahuelpi y Lehmann-Nitsche, Lenz era un tercer actor omnipresente, cuyos estudios constituían la fuente de consulta y cotejo para el archivo generado en Puelmapu. En tanto académico principiante, Lehmann-Nitsche sentía la presión de distinguirse de Lenz como referente ya consolidado, y validar su propia práctica mediante la originalidad de la colección, por eso en esa lucha simbólica implica los talentos de sus respectivos colaboradores.

13 Nahuelpi. Kamarikun/Función como romería. 4 de mayo de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-e-3-8.

14 Nahuelpi. Uitranalue/El diablo. 10-12 de julio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-h-31-34.

15 Nahuelpi. La piedra milagrosa de Millapi. 22 de mayo de 1901. Legado, N-0070 w 24,I I-h-249-257.

16 Nahuelpi. Historia del zorro-víbora. 16 de junio de 1901. Legado, N-0070 w 24, II-j-280-288.

17 Nahuelpi. Dsakel dsomo/Conquistar una muchacha. 17 de mayo de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-e-20-23.

18 Nahuelpi. El pino de la travesía. 16 de junio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-h-28.

19 Nahuelpi. Machi piwiuchen/La pihuichen de las curanderas y Wefufü piwichen/El diablo pihuichen. 16 de enero de 1902. Legado, N-0070 w 23, I-h-21-24 y 25-27.

20 Nahuelpi. Ngütram montun uentru/Historia del hombre con el tigre. 20 de junio de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-f-44-49.

21 Nahuelpi. Ngülam fotümüm/Consejar un hijo. 9 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-h-14.

22 Nahuelpi. Ngülam fotümüm/Consejar un hijo. 9 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 23, I-h-15.

23 Nahuelpi. Relaciones históricas. S.f. Legado, N-0070 w 23, I-b-104.

24 Nahuelpi. Relaciones históricas. S.f. Legado, N-0070 w 23, I-b-79.

25 Cabe destacar que estas operaciones no inciden de la misma manera en las versiones traducidas de los textos, en los que se exhibe sin correcciones puristas la variedad de español que los interlocutores mapuche empleaban. En ese sentido, se reconocen trasposiciones a la escritura de estrategias discursivas orales, y se presenta con frecuencia la elisión e hipercorrección de [s] –“por los mucho bienes que me a hecho”, “con todos respecto”, “una conducta inrrepochables”–, junto con modismos locales patagónicos, como por ejemplo, “llegó en la tierra de los cristianos”, “donde la cordillera”, “sabía decir yo”, “estaban reunidos la gente”, “a los indios lo hacían mucho daño”, y otros compartidos por la variedad rural de la región “muente” (monte), “vido” (vio), “se resertaron” (desertaron), entre otras.

26 Nahuelpi. Corrido por los cristianos. 14 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 24, II-j-263.

27 Nahuelpi. Corrido por los cristianos. 14 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 24, II-j-265.

28 Nahuelpi. Corrido por los cristianos. 14 de agosto de 1901. Legado, N-0070 w 24, II-j-269.

29 Lehmann-Nitsche, R. Tagebuch meiner Reise nach Feuerland. 1902. Legado, N-0070 l 1, fs. 1-2.

30 Nahuelpi. Relaciones históricas. S.f. Legado, N-0070 w 23, I-b-131-132.

31 Nahuelpi. Carta de felicitación para el año nuevo 1902. 1 de enero de 1902. Legado, N-0070 w 23, I-h-11-13.

 

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Recepción del original: 06 de junio de 2018.
Aceptado para publicar: 24 de septiembre de 2018.