https://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2023-270220

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RESEÑA CRÍTICA

Educar con sentido transformador en la universidad. Pablo Rivera-Vargas Raquel Miño-Puigcercós Ezequiel Passeron (Coords.). Ediciones Octaedro, España, 2022, 208 páginas

Valeria Alfageme Balza

Universidad Nacional de La Pampa

vale.alfageme@gmail.com

ORCID 0000 0003 2980 4451

La preocupación por la educación es el eje central de esta obra que reúne a especialistas que están en todas nuestras bibliotecas, universidades, escuelas, centros de investigación, programas. La educación ha sido –y es-  para ellas/os fundamental una definición imprescindible al analizar las urgencias del mundo.  En las distintas épocas y contextos, en términos de deseo de la educación, siempre es necesario reflexionar –como nos propone Linda Castañeda en el prólogo - sobre el sentido de lo que hacemos en educación.

De las urgencias enunciadas y vividas, una pandemia mundial se convirtió en centro de la vida con un protagonismo que obligó a poner en marcha herramientas para reducir desigualdades.  La pandemia dejó en evidencia que la igualdad no es tal y que nuestra forma de hacer en educación rehúye el tema de la desigualdad no solo como condicionante educativo sino como contenido curricular y como forma de análisis del mundo. Nos mostró cuantas realidades han sido ignoradas y cómo en las instituciones educativa las relaciones se presentaban descontextualizadas, desfamiliarizadas. Se instituyó una nueva normalidad que necesitamos seguir reflexionando. De esas que habitualmente no enfrentamos da cuenta este libro que nace de las conversaciones gestados en las instituciones buscando respuestas a las preguntas gentadas en el confinamiento.  En 2020 y 2021 se llevó adelante la iniciativa “#charlascovid: diálogos desde el confinamiento” organizando entrevistas y conversatorios con especialistas de distintos países, continentes y ante la convocatoria de Octaedro se selecciona 14 de esas producciones para editar el presente libro.

La obra está organizada en tres dimensiones centrales: favorecer la transformación educativa desde la universidad; construyendo un sistema educativo transformador y tecnologías educativas para la justicia social.

La primera integrada por seis artículos que ponen en valor la transformación de la universidad a favor de la construcción ciudadana. El primero «De una pedagogía de la clausura a una pedagogía de las posibilidades. Aprender y enseñar la agencia» de Henry Giroux, Pablo Rivera y Pablo Neut, lo hace desde el análisis del orden educativo neoliberal naturalizando una pedagogía hegemónica que impide imaginar otros proyectos sociales y educativos. La pedagogía de la posibilidad la ubican en resituar a los actores sociales decidiendo colectivamente y en fortalecer el rol de la universidad en una esfera pública democrática, de deliberación cívica, en tanto bien social y derecho público.

«Universidad y emancipación en tiempos de pandemia», Marina Garcés y Gustavo Herrera, indagan en el rol emancipador desde la práctica docente y en los aprendizajes estudiantiles

Al reflexionar sobre este rol concretan tres preguntas como posible programa para resituar la universidad en el camino de un proyecto social emancipatorio amplio: la pregunta por lo esencial, la pregunta por el vínculo y la pregunta por el futuro.

Inés Dussel en «Experiencias en la pandemia. Algunas reflexiones desde la universidad latinoamericana» analiza la condición material del trabajo educativo y cómo repensar las pedagogías universitarias en sus énfasis y sus modos de trabajo.  Sostiene que “Si algo queda de este tiempo tan extraño y desafiante, ojalá sea la conciencia de que algo valioso se teje en el encuentro de saberes y cuerpos en un espacio y tiempo enmarcado, definido como propio de la universidad, que no es cualquier lugar ni cualquier momento (pág. 53).

En relación con el estudiantado y sus procesos de aprendizaje y resistencias en la universidad, Fernando Hernández y Juana M. Sancho, escriben «Los sentidos del aprender de los jóvenes universitarios: entre el acomodo, la reapropiación y la resistencia». Aprender con sentido les lleva a investigar sobre qué sentidos dan los jóvenes al aprender en la universidad. Desde allí señalan que aprender implica interiorizar, hacerlo propio, cómo sentirse afectado, como movimiento deseante como búsqueda de una voz propia y como resistencia.

Los capítulos cuarto y quinto se presentan relacionados.  «Universidades que cuidan (y descuidan). La pandemia, una oportunidad de ser y estar en la academia» de Carla Fardella y Cristina Alonso desarrollan y describen las relaciones entre el modelo actual de universidad, el impacto que la crisis sociosanitaria mundial ha tenido sobre las universidades y la ética del (des)cuidado en los ámbitos educativos.  Anna Forés en «Conversar para entrelazar en la universidad» ponen en análisis las prácticas del cuidado, los aprendizajes, el nos-otros, los diseños formativos, los acompañamientos y a la resiliencia en la Educación Superior.

La segunda dimensión «Construyendo un sistema educativo transformador» se organiza en 4 artículos gestados a partir de profundizar vínculos entre universidad y escuela. Cesar Coll, Antonio Membrive y Raquel Miño escriben Personalización del aprendizaje escolar y reforma curricular: hacia un nuevo modelo educativo» argumentan a partir de una propuesta de avanzar hacia un modelo organizado en torno a la personalización de los aprendizajes escolares como un paso necesario e inevitable para recuperar el propio sentido y finalidad de la educación escolar.

Macarena Trujillo Cristoffanini y Marina Subirats Martori titulan a su colaboración «La coeducación como propuesta de transformación social y equidad de género», para discutir el papel de la educación en las relaciones de género, las desigualdades generadas en la estructura, saberes, en ese curriculum oculto del género y su potencia para poner en tensión la violencia simbólica decretada, ejercida y legitimada por conocimientos y prácticas androcéntricas y sexistas.

Ola Erstad, Kristiina Kumpulainen y Raquel Miño interpelan «¿Hacia dónde va la educación en los países nórdicos? Retos para impulsar la equidad, el conocimiento y el bienestar» y se preguntan ¿Cómo promover una alfabetización crítica para impulsar la igualdad de oportunidades de aprendizaje que permitan participar de la sociedad digital, cuidando del bienestar de los individuos? ¿Cómo conectar las escuelas y las universidades con las necesidades de las comunidades? ¿Cómo generar políticas educativas y currículums escolares que partan del conocimiento colectivo? ofreciendo un análisis crítico frente a las privatizaciones y el individualismo.

Cierra esta dimensión la contribución de Lluis Parcerisa y Toni Verger en «Reformas de nueva gestión pública en el sector educativo: el caso de las políticas de autonomía escolar con rendición de cuentas (SAWA)», quienes analizan estas políticas referenciadas del ámbito empresarial y la necesidad de discusiones críticas.

La tercera dimensión «Tecnologías educativas para la justicia social» incluye cuatro capítulos que ponen el foco en el impacto de las tecnologías en educación, especialmente durante el periodo pandémico. En «¿Por qué no todo es (ni debe ser) digital? Interrogantes para pensar sobre digitalización, datificación e inteligencia artificial en educación», Neil Selwyn, Pablo Rivera, Ezequiel Passeron y Raquel Miño plantean seis preguntas centrales que deberíamos discutir docentes y estudiante, especialmente las formadoras de educadoras ¿Qué ha implicado la pandemia de la COVID-19 para la inclusión de tecnologías digitales en educación? ¿Qué perdemos sin educación presencial? ¿Por qué es importante reflexionar sobre el uso de plataformas virtuales entre profesorado y alumnado? ¿Por qué no todo es (ni debe ser) digital en educación? ¿Cómo abordar el potencial de la inteligencia artificial (IA) en educación? ¿Cómo favorecer un uso social y justo de los datos desde la educación?

Silvina Casablancas y Joan-Anton Sánchez i Valero, «Claves para reconfigurar las prácticas universitarias en pandemia: escuchar a sus protagonistas y analizar las experiencias», analizan a la docencia universitaria en pandemia la que a modo de suerte de movimiento sísmico ha puesto a temblar estructuras y paradigmas fundacionales. Se preguntan cómo fue experimentada por parte de docentes, qué evidencias y marcas aparecen luego del confinamiento social, cuáles son las competencias digitales requeridas para enseñar en entornos virtuales y cómo será la universidad más allá de la pandemia. Analizan andamiajes tecnopedagógicos, colaboración entre pares, formación continua disponible, valoración de las competencias de inicio de los jóvenes y sus vínculos tecnológicos y confían en una agenda en marcha para avanza en este sismo tecnopedagógico.

Juliana Raffaghelli y Bonnie Steward «La complejidad como enfoque para la alfabetización de datos en la Educación Superior: hacia culturas de datos justas», trabajan un dispositivo conceptual para enfocar desde el paradigma de la complejidad la alfabetización en datos del profesorado universitario y cuándo y de qué manera puede llegar a ser «justa».

En cercana relación  Cristóbal Cobo, Ezequiel Passeron, Raquel Miño y Pablo Rivera, titulan a su artículo «Datificación en Educación Superior: la necesidad de un abordaje reflexivo e integral en las universidades», postula la existencia de una institucionalidad propia en las universidades que defienda una política de transparencia respecto al modo de tratamiento integral de datos que realice la institución y la  propuesta de creación de centros de datos, ética y sociedad en la universidades para la organización, la planificación y las prácticas de enseñanza y aprendizaje.

Raquel Miño-Puigcercós, Ezequiel Passeron, Pablo Rivera-Vargas a modo de Epílogo hacen propias las «Voces para la transformación educativa: hacia una universidad comprometida con la justicia y la equidad social», señalando que lo que los ha reunido a quien escribe en este libro es que «la educación debe estar comprometida con la defensa de los valores democráticos y la lucha por la justicia y la equidad social. Esto es solamente posible mediante una mirada plurinacional, crítica y decolonial, que priorice el bienestar y el cuidado de todas las comunidades que conforman las sociedades» (pág. 187-188)

En este cierre reflexivo, profundo, se recuperan la dimensión analítica en la terrible consecuencia del neoliberalismo en la universidad, limitando su potencial de implicación transformadora y de defensa de los valores democráticos esenciales. De allí la fundamental tarea de buscar y construir el bien común compartido y de sostener esta ética del cuidado se ha instalado en el discurso y en el sentido común educativo como un elemento clave e indispensable de enseñanza. Todo ello aporta una mirada esperanzadora sobre la universidad, sobre su potencial y protagónico rol en las posibilidades de generar transformaciones.

Compartimos esa confianza política en la universidad –y en vínculo con las escuelas-, para escribir nuevas historias, aquellas que sostengan la reflexión crítica y comprometida con el bienestar colectivo y la justicia social. Desde ella invitamos a leer y compartir este libro con estudiantes y docentes de todo el sistema educativo y a sostener esta posibilidad transformadora en y desde la universidad.