https://dx.doi.org/10.19137/praxiseducativa-2021-250317

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RESEÑA CRÍTICA

 

Avatares de la incorporación al oficio de investigador en un campo de conocimiento. Casos de egresados de doctorados en educación. María Guadalupe Moreno Bayardo y José de la Cruz Torres Frías. Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. Guadalajara, Jalisco, México. 218, pp. 305.

 

María Guadalupe Moreno Bayardo y José de la Cruz Torres Frías son reconocidos investigadores mexicanos que abordan la línea sobre la formación para la investigación. En esta oportunidad, a través de la presente obra, reivindican la necesidad de un debate acerca de la inserción de los doctores al sistema científico. Si bien la concreción del doctorado pareciera ser el último eslabón para alcanzar, en los tiempos actuales dentro del sistema científico, se torna en una apertura a otras posibilidades de desarrollo dentro de la investigación, abarcando aspectos personales, profesionales y laborales para quienes se inician en dicho oficio.
La obra parte de ciertos interrogantes referidos a cómo y en qué grado los egresados de doctorados en educación alcanzan sus aspiraciones iniciales: ser investigadores, cuáles son las condiciones laborales para incorporarse a la función de investigación, cómo son recibidos aquellos que regresan ya como doctores a las instituciones educativas donde laboraban, a qué funciones son incorporados y cómo son los procesos de incorporación de nuevos doctores a la masa crítica de investigadores de la institución con la que comparten el interés por el mismo campo de conocimiento.
En función de dichos interrogantes, el libro se organiza en tres capítulos. En el primero, denominado Planteamiento general de la investigación, los autores realizan un acercamiento al concepto de experiencia en donde asumen la perspectiva de Contreras, quien la entiende como:

El acontecimiento novedoso que requiere ser pensado para preguntarse por su sentido, es decir que requiere una cierta disposición de ánimo para preguntarse y pensar aquello vivido, un modo que no simplemente deja que las cosas pasen, sino que está unido al modo de pensarse ante aquello que nos pasa. (2014, p. 4)

En términos metodológicos, recurren al método fenómeno-biográfico estableciendo el diálogo epistemológico entre la fenomenografía y la perspectiva biográfica como alternativa de enriquecimiento conceptual y referencia metodológica (Argüello, 2009). A través del método biográfico, los autores reconstruyeron una etapa de la vida profesional de los sujetos que se encontraban entre la obtención del grado de doctor en educación y su inserción o reinserción a una institución a la que se incorporan con fines de desempeñar el oficio de investigador educativo. Luego de ello, a través del método fenomenográfico, se abocaron a comprender cómo los doctores noveles han dado sentido a lo experimentado en esa etapa, en un lugar y contexto específico, así como la forma en que lo vivido les ha permitido reconstruir su forma de percibir y comprender lo que es y supone ser investigador educativo en las condiciones reales de una institución y de un grupo de investigadores ya constituido con sus propios intereses historias y luchas de poder.
En el capítulo dos, al que llaman La construcción y el reporte de los casos, los autores muestran las experiencias vividas por los nuevos doctores en educación cuando estos se incorporaron o reincorporaron a las instituciones donde habrían de laborar y, en el mejor de los casos, desempeñar el oficio de investigadores.
Los casos expuestos fueron nominados de la siguiente manera:

a.    Una situación de uso y abuso. El caso de Tomás
b.    Un pacto de Caballeros. El caso de Clara
c.    Hacer las tareas legítimas. El caso de Leonor
d.    La ciencia desde la docencia. El caso de René
e.    La investigación casera. El caso de Abril
f.      Superar el mobbing académico. El caso de Nora
g.    Un espacio ganado a pulso. El caso de Elena
h.    Pagar el derecho de piso. El caso de Raúl
i.      Escribir ideas dignas de ser leídas. El caso de Minerva

Cada uno de los casos expuestos contemplaron tres grandes aspectos. Parte I: La historia tal como fue contada. El relato inicial de cada sujeto fue la base para realizar entrevistas abiertas profundizando en lo narrado el significado que le atribuían a lo vivido, en lo que les ha dejado huella, en la forma en que han actualizado la manera en que comprenden lo que es y supone ser investigador educativo en el marco de las condiciones de la institución donde laboran. Luego de ello, los investigadores realizaron un exhaustivo trabajo descriptivo fiel a los relatos de los sujetos, al que lo denominaron la historia tal como fue contada, enfatizando en ella lo ocurrido en tres grandes momentos: En la ruta hacia el doctorado; En el doctorado mismo; Después del doctorado en el acercamiento a su posible desempeño como investigadores.
Parte II: Puntos clave de la historia. Luego de ello, los autores prosiguieron en la identificación de puntos claves para el análisis, los cuales fueron destacados en relación con tres tipos de dinámicas que se concibieron como grandes categorías ordenadoras: la dinámica institucional, la dinámica de los pares académicos y la dinámica personal.
Parte III: A fin de cuentas. En la tercera etapa, a modo de síntesis de lo encontrado en cada caso, plantearon algunas teorizaciones orientadas por las preguntas de investigación, las cuales, en su momento, contribuyeron a conformar la mirada global intercasos que se presenta en el siguiente capítulo.
En el capítulo tres: Una mirada global, los investigadores avanzan hacia la conformación de un panorama de lo vivido por este grupo de nuevos doctores.
En cuanto a la dinámica institucional, destacan que la mayoría de los doctorados en educación se incorporan en muy alto porcentaje a instituciones pertenecientes al sistema educativo nacional con sus políticas y normativas, sus recursos humanos y presupuestales. De este gran sistema, emanan orientaciones y decisiones que permean hasta las instituciones educativas en cualquiera de sus niveles y modalidades y que constituyen los primeros condicionamientos en términos de destino de recursos para la investigación y de contratación de académicos de tiempo completo. En este sentido, los autores advierten acerca de lo ocurrido entre los años 80 y 90 en las universidades mexicanas, las que dispusieron de cierta laxitud para la creación y otorgamiento de plazas asignadas en función de relaciones o méritos de naturaleza no académica, ante el contexto de una gran demanda de profesores por el crecimiento exponencial de la educación superior. Así, hoy, los nuevos doctores en educación se incorporan a un mundo académico en evolución, en donde si bien el perfil de formación que se demanda es exigente, dicha condición no garantiza el acceso a plazas de tiempo completo y estable dentro del sistema universitario.
Otro de los aspectos que destacan los autores tiene que ver con la fuerte presencia del sindicato como actor, ya que ejercen su influencia en los procesos de incorporación de nuevos investigadores a las instituciones y son un factor que puede desplegar una gran fuerza a favor o en contra de los beneficios que los nuevos aspirantes a investigadores puedan recibir.
Otro de los rasgos característicos refiere a los niveles de autoridad en juego, en donde los doctores viven experiencias duales en función de las actitudes y formas de actuación de los diferentes niveles de autoridad en la institución. Por un lado, las autoridades del más alto nivel valoran muy positivamente el ingreso, reconocen sus logros y apoyan sus proyectos; en cambio, de otros niveles de autoridad de jerarquía menor, los doctores perciben presión y sobrecarga de tareas en gestión y docencia, en desmedro de la función investigativa.
En cuanto a la dinámica con los pares académicos, los nuevos doctores que ingresan a una institución se encuentran con colegas, quienes han construido representaciones sociales de acerca de lo que implica “ser doctor”, lo cual puede favorecer o no las formas en que son reconocidos y apoyados o ignorados. Sin embargo, los autores señalan que el desempeño y las actitudes de los investigadores noveles también pueden ser un elemento que contribuya a la modificación paulatina de las representaciones sociales existentes.
En el estudio, también se apreció una territorialidad en términos de los campos disciplinarios, la cuales incluso se materializan en la calidad de las instalaciones que se construyen para las áreas de las ciencias duras y las que se asignan académicos y estudiantes de las áreas de filosofía o educación.
Otro aspecto a ser destacado tiene que ver con el mobbing académico, el cual es parte de una realidad a la que se enfrentan los doctores noveles en el vínculo con algunos pares. Coexistir con él es uno de los muchos retos que estos tienen que superar además de lo que supone el intento de rescatar tiempos para realizar investigación en forma paralela a las demás funciones que le son asignadas.
Por último, en lo que refiere a la dinámica personal, en los casos expuestos, se aprecian historias de empeño y esfuerzo que muestran compromiso personal, imaginarios de lo que deseaban ser, de las instituciones en las que les gustaría laborar, y las decisiones asumidas. En todos los casos, los sujetos mostraron claridad de metas y una perspectiva de futuro, lo cual les dio una fuerza y una constancia como las que se necesitan para alcanzar un doctorado y luego permanecer en las instituciones. En este sentido, la visibilidad y la credibilidad de la producción académica, las redes de trabajo con pares de otras universidades y la gestión del equilibrio entre el mundo personal y profesional fueron aspectos clave para sobrellevar los avatares que implica la incorporación al oficio del investigar en el contexto institucional atravesado por las relaciones con sus pares y la vida personal.
Los planteos expuestos en la obra, amén del conocimiento construido, invitan a pensar acerca de las distintas dinámicas que se suscitan al interior de cada experiencia singular que vivencian los doctores en educación, atravesados por un contexto político, social e institucional, que condiciona el modo de desempeñar su oficio.
Al leer la obra, es ineludible no avizorar ciertas similitudes compartidas con lo que acontece en el sistema científico y universitario argentino, lo cual posibilita proseguir estos estudios en nuestro país y luego a nivel latinoamericano para avanzar en líneas de investigación que abonen a comprender la problemática acerca de cómo y en qué sentido está pensado la inserción de los doctores en educación y, por ende, qué horizontes persiguen los lineamientos políticos macro, las instituciones y los sujetos que conforman y construyen el campo de la investigación educativa.

Miriam Liset Flores
Instituto de Investigaciones en Educación, Facultad de Humanidades,
Universidad Nacional del Nordeste, Argentina
miriamliset20@gmail.com
ORCID 0000-0002-9177-0689

 

Bibliografía

1. Arguello, A. (2009). Fenomenografía y perspectiva biográfica en la investigación educativa. Aproximaciones epistemológicas. Memoria Electrónica del X Congreso Nacional de investigación educativa. COMIE.

2. Contreras, J. (2014). El saber de la experiencia en la formación inicial del profesorado. Revista Universitaria de Formación del profesorado. AUFOP.