DOI: 10.19137/praxiseducativa-2018-220107

ARTÍCULOS

 

Una apuesta a lo colectivo: diccionario de palabras y frases de la costa santafesina

A commitment to the collective: dictionary of words and phrases from the Santa Fe coast

 

Pablo Alejandro Aranda*

 

Resumen: El presente texto es una narración docente sobre el ejercicio teórico-experimental del proyecto “Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina”, elaborado desde el espacio curricular Lengua y Literatura y realizado en una escuela secundaria de la localidad de Santa Rosa de Calchines, departamento Garay, en la provincia de Santa Fe. En este texto se adoptó una escritura en términos de narrativa de clase ya que el autor propone pensar la praxis docente dentro del acto ético (Bajtín, Bubnova). El proyecto que se presenta comprende el estudio de conceptos como identidad (Hall) entendida como construcción colectiva en relación a la otredad y, el de dialecto (Halliday, Zambrano Castro) entendido como variedad regional que posibilita el (auto) reconocimiento. Los objetivos de este trabajo son dar a conocer el proyecto y poner en discusión las clases y las narrativas docentes como ejercicios del pensamiento.

Palabras clave: Acto ético; Dialecto; Diccionario; Identidad; Narración docente

Abstract: This text is a teaching narration about the theoretical and experimental exercise of the project “Dictionary of words and phrases from the Santa Fe coast”, which was developed by the subject Language and Literature in a secondary school in Santa Rosa de Calchines (Garay department, Santa Fe). As the author suggests, thinking about the teaching practice within the ethical act, a class narrative writing was adopted (Bajtín, Bubnova). This project covers the study of concepts such as; identity (Hall), understood as a collective construction in relation to otherness, and dialect (Halliday, Zambrano Castro), understood as a regional variety which enables the self-recognition. The goals of this work are to make known the project and to debate on lessons and teaching narrations as a thinking strategy.

Key words: Ethical act; Dialect; Dictionary; Identity; Teaching narration

 

A todxs mis alumnxs1

“La palabra es un drama”
(Bajtín: 1979, p.314)

“Actuar ‘éticamente’ es actuar ‘para otro’”.
(Bubnova: 1997 p.262)

El diagnóstico de crisis sobre la educación no es más que una metonimia del concepto de educación. La práctica educativa siempre es un ejercicio crítico, porque se instala en una zona de tensiones, inestable e incierta, dentro de la estructura social. Me refiero a los cambios que continuamente enfrenta y a los cuales intenta dar respuestas y, por ellos mismos, a su vez, se constituye como práctica necesariamente humana. Por lo dicho, pensar las clases hoy es, fundamentalmente, pensar en la construcción de un espacio común: las nuevas aulas y los nuevos sujetos de la educación, yo y las/os otras/os, yo entre otros/ as, yo para otras/os. Educar es una práctica de justicia desde/hacia toda alteridad. Ahora bien, ¿cómo hacer de mis clases mi propio aprendizaje consciente?, ¿cómo disputar los sentidos en las intervenciones didácticas o en las narraciones docentes propias y ajenas?, ¿cómo convertir mis clases en un ejercicio del pensamiento sin dejar de lado los marcos teóricos, pero tensionándolos para poder decir mi inscripción? En este punto creo que la narración docente es el campo de batalla de los sentidos que se expresan y se nos escapan en la cotidianeidad áulica. Por lo tanto, la escritura no es sólo resguardo o fichaje, sino que es, sobre todo, el mecanismo que tenemos las/os docentes para poner en escena lo que (nos) acontece en nuestras aulas. La narración docente es el espacio en donde podemos nombrar, señalar, objetivar, sospechar –a veces ninguna de todas estas– el devenir de la clase; nos permite sistematizar nuestra reflexión sobre el acto educativo. En esto quiero ser claro: escribir nuestras prácticas es un salto cualitativo para lxs docentes. En palabras de Bajtín: “donde no hay texto, no hay objeto para la investigación y el pensamiento” (1979, p.294). Para ello es fundamental pensar de manera comprometida en los sujetos de la educación: ¿quiénes, desde dónde, cómo son mis alumnas/ os?, ¿cuáles son sus miedos?, ¿cuáles son sus alegrías y esperanzas?, ¿por, o para, qué están aquí?, etc. El pedagogo brasileño Paulo Freire enseñó que es necesario saber de nuestras/os alumnas/os “el lenguaje con que se defienden, con maña, de la agresividad de su mundo. Lo que saben y cómo lo saben fuera de la escuela” (1993, p.120). Todo docente, pensado desde esta perspectiva, desarrolla una clase dialógica donde se dispone a la escucha del habla –y del silencio– de sus alumnxs, lo que le permitirá conocer lo que sucede en aquellos mundos y cómo lo nombran. Frente al/a la otra/o, de cara al/a la otra/o, o, mejor aún, junto al/a la otra/o, educar es apostar a lo colectivo.
Soy profesor de lengua y literatura. Vivo en la ciudad de Santa Fe. Trabajo en la localidad de Santa Rosa de Calchines, un pueblo emplazado a 40 km de mi ciudad sobre la Ruta Provincial N° 1, en el departamento Garay. Ubicada a los márgenes del río Paraná, por un lado y del río Salado, por el otro, Santa Rosa de Calchines es un pueblo costero que se destaca, entre otras actividades, por la pesca, la caza, la agricultura y la ganadería. La experiencia que me interesa compartir, y que después articulé en un proyecto desde mi espacio curricular, se me presentó en los primeros años de mi experiencia docente como producto de saberme, en principio, un extranjero, un otro en esta localidad que acabo de describir. Luego comprendí, como señala Estanislao Antelo, que “un educador es, por definición, un metido, un entrometido, un heterometido” (2010, p.175). La ajenidad que me producía el uso del lenguaje de mis alumnxs se constituyó en mi primer interés y en mi primera aproximación al problema: ¿Cómo dar mis clases de lengua? Lo que trato de decir es, más precisamente, que en mis primeras clases el dialecto que usaban mis alumnas/os estaba lejos del vocabulario que yo conocía, empleaba y podía disponer de sentidos. Por lo que, en principio, tomé la decisión de anotar en un cuaderno aquellas palabras o frases que escuchaba y que se me presentaban como lejanas o que no podía interpretar. Luego intenté cubrirlas con un significado descubierto o consultado con el resto de mis compañeras/os de trabajo o en mis propios alumnas/os. A saber, lo que estaba realizando, sin pensarlo demasiado, era una colección de palabras, frases de la zona y de una franja etaria específica. Fue entonces cuando opté por convertir este hecho individual en una experiencia curricular y colectiva, es decir, en un proyecto.
Hace un poco más de siete años que vengo pensando, pregunta tras pregunta, y articulando, ensayo tras ensayo, un proyecto que di en llamar “Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina”. El mismo estuvo y está destinado a todas/os las/os alumnas/os de los primeros y segundos años de la escuela N° 2020 “San Isidro Labrador”. La idea y el proceso de construcción de este diccionario tuvieron diferentes momentos, conceptualizaciones y formatos que sirvieron de soporte. En sus inicios la propuesta comenzó como un blog en internet, allá por el año 2010, donde fui agregando las palabras y frases que tenía en mi cuaderno y, las/os alumnas/os a través de los comentarios debían cubrir, por medio de sus intervenciones, los posibles sentidos. Posteriormente, también, fue una revista mural con la intención de dar a conocer a la comunidad educativa el trabajo que se venía desarrollando de manera regular. Esta revista abrió la posibilidad de que otras/os se sumen y aporten, desde dentro de la escuela y desde afuera de la misma. Tiempo después el diccionario tuvo un espacio en Facebook, red social que permitió la intervención de un espectro más amplio de la población y sin límites de lo que antes nombré como adentro-afuera. En el año 2015, se logró publicar el diccionario en su formato libro a través de una editorial independiente de la ciudad de Santa Fe (La Susodicha). Este paso fue una experiencia enriquecedora que materializó muchos años de trabajo y permitió visibilizar la construcción de la identidad desde la lengua en las casas de mis alumnas/os. En el 2017 realizamos una segunda edición, a cargo de Ediciones del Campamento2, donde ampliamos el número de palabras y frases, además de ajustar criterios de redacción y marcos teóricos.
De la misma forma en la que este trabajo pasó por transformaciones a la hora de su construcción y posterior publicación, algo semejante ocurrió con su nombre hasta precisarlo definitivamente como “Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina”. Decidí colocarle este nombre que puede sonar pretencioso, pero que es algo más sutil, ya que fue un gesto de reconocimiento hacia mis alumnos y alumnas. Lo que trato de señalar con este nombre es que a la escuela no sólo concurren chicas/os de Santa Rosa de Calchines; sino que, también, de sus alrededores: Helvecia, Cayastá, Los Zapallos, Arroyo Leyes, Rincón, Colastiné, etc. En este gesto de nombramiento se perfila la identidad como construcción colectiva.
En otro orden de ideas, el diccionario, desde sus inicios, cuenta con distintos dibujos, realizados por Ayelén Robledo, una generosa ex-alumna. Las imágenes no son una simple reproducción de lo escrito, no repiten ni ilustran el proyecto, sino que son una lectura particular y por medio de otro lenguaje de la misma discusión identitaria que plantea el diccionario en términos lingüísticos. Lo que trato de decir es que estos dibujos permiten la generación de nuevos pensamientos. La observación y la (re)presentación de la mano creadora de Ayelén es otra huella en la discusión propuesta en este proyecto.

Encuadre político-pedagógico del proyecto

Toda posición pedagógica es un posicionamiento político. Sabemos que educar es la distribución de lo común y que permite articular las formas sociales; por ende es un movimiento político y pedagógico, dos dimensiones del mismo acto, que conlleva un principio ético. En este sentido, la educación es concebida como el encuentro con la otredad. Por lo tanto, toda práctica educativa, como forma relacional que es, debe ser un acto ético en el sentido que, desde el proyecto filosófico inconcluso de Bajtín, retoma Tatiana Bubnova cuando señala que “por acto ético se entiende el acto como resultado de la interacción entre dos sujetos radicalmente distintos, pero con valor propio y autónomo equivalente” (1997, p.260). Este encuadre, que pongo en consideración y que acompañó todo el proyecto, busca producir un accionar responsable3 y participativo en las clases. El objetivo de esta intervención fue/es ofrecer un cambio de perspectiva en las clases de Lengua. En principio, entendiendo que los dialectos sociorregionales de nuestrxs alumnxs son una fuente de conocimiento para pensar dispositivos pedagógicos situados. La escuela, en palabras de Bixio “al excluir de su ámbito las variedades vernáculas, se rechazan, conjuntamente, los significados propios, los provenientes del medio comunal y familiar del sujeto, aquellos significados internalizados durante el proceso de socialización primaria” (2012, pp.45-46). De esta manera, el cambio que propone el proyecto es considerar el dialecto sociorregional dentro del aula de clases de Lengua, para que de esta forma los dos (escuela y alumnx) encuentren sentido y dignifiquen sus objetivos. La lengua, planteada así, es una construcción, un encuentro y no una imposición ni, muchos menos, una aceptación. Por eso es que, frente a esta realidad, desde este proyecto nos pensamos de cara a la Lengua y desafiando su recursividad.
¿Cómo trabajar la lengua como código social desde el diccionario? Principalmente, entendiendo que si la lengua se nos presenta como una imposición, debemos comprender que estudiarla es estudiar las desigualdades. En otras palabras, asumir esa comprensión desde un posicionamiento. Pero ¿cómo intervenir esa imposición? ¿Cómo intervenir en esas desigualdades? La adquisición del lenguaje es, en sí mismo, un proceso de intervención dada la capacidad creadora que logra desarrollar el hablante. Ahora bien, intervenir nuestra lengua es proponer un lugar más justo desde nuestra subjetividad, y no desde un afuera que nos configure la subjetividad. Un claro ejemplo de esto es la frase –que se incluye en el diccionario– “hablame en indio”, donde el hablante se asume a partir de una subjetividad configurada desde afuera, pero a su vez la interviene en su productividad. En relación a lo expresado, por un lado, este proyecto pretende contribuir a tener “una vergüenza menos y una libertad más”4 como reza el manifiesto de la reforma universitaria de 1918; y, por el otro, se presenta como una intervención en la lengua, como una inscripción sobre la lengua. Desde el diccionario, y resonando en Sartre, mis alumnas/os parecen decirnos: “Esto es lo que hicimos con lo que hicieron con nosotros”.


Tapa del diccionario, “Palabras y frases de la costa santafesina”, ilustración. Ayelén Robledo

Más específicamente, ¿qué contenidos curriculares nos permitió trabajar este dispositivo? A saber: lectura y escritura, clases de palabras, categorías gramaticales, lengua, la recursividad propia de la sintaxis de la lengua, las variedades lingüísticas, registro, registro formal e informal; pero, para llevar adelante esto es necesario “concebir el lenguaje como conocimiento implícito y a su enseñanza como un proceso de explicitación” (Defagó, 2011, p.190). En otras palabras, hacer explícitos los funcionamientos del lenguaje. Además de lo expuesto, me interesaba recuperar y salvar, por medio de la escritura, del olvido, o del desuso, las palabras, frases que constituyen el dialecto de mis alumnas/os. Vale aclarar que aunque el dialecto entencongregación de otras variedades, ésta no se da en un proceso de uniformidad; ya que “la diversidad es funcional en el aspecto social: ésta expresa la estructura de la sociedad” (Halliday, 1982, p.239). De esta forma el proyecto pretende consolidarse en una práctica identitaria ya que

un dialecto se define como la variedad regional de lengua de una comunidad y cuando los individuos que la conforman la reconocen y valoran positivamente, entonces podemos decir que se identifican entre sí y se produce la sensación de diferencia con respecto a las demás comunidades. (Zambrano Castro, 2008, p.64).

En la definición de Zambrano Castro encontramos que identificación y, su reverso, diferenciación es lo que el dialecto articula como su reconocimiento a través de otro concepto que nos interesa que es el de identidad. Por lo tanto, este trabajo nos permitió y nos permite, no sólo trabajar contenidos específicos del espacio curricular y que forman parte de la planificación anual, sino pensar juntos y poner de manifiesto el lenguaje como identidad5, porque consideramos que

las identidades se construyen dentro del discurso y no fuera de él, debemos considerarlas producidas en ámbitos históricos e institucionales específicos, en el interior de formaciones y prácticas discursivas específicas, mediante estrategias enunciativas específicas (…) Sobre todo, y en contradicción directa con la forma como se las evoca constantemente, las identidades se construyen a través de la diferencia, no al margen de ella. (Hall, 2003, p.18, el subrayado es nuestro).

En este mismo sentido, la elaboración del diccionario de palabras y frases de la costa santafesina es un gesto de arraigue en el orden simbólico y pretende perdurar más allá del individualismo que es un elefante en movimiento; ya que la identidad –entendida desde Hall “a través de la diferencia”– es una apuesta a lo colectivo porque “las identidades (…) se construyen siempre en oposición a algún otro” (Bixio, 2012, p.37). Dicho de otra manera, el diccionario, como el acto de registrar el dialecto en sus usos, es la construcción de la identidad como la apuesta colectiva constante y cambiante dentro de los discursos. Más precisamente, es el proyecto, en el sentido más denotativo, aquello que arrojamos hacia el futuro, aquello que ofrecemos al otro.

Pasos en la construcción del diccionario o cuerpo de procedimientos

En primera instancia la pregunta que se me presentó fue ¿cómo articular de manera sistemática, en mis clases, un dispositivo teóricoexperimental que me permita abordar esta experiencia6? Entonces recordé un concepto que Analía Gerbaudo recupera de Ana Camblong, el de “artefactitos” y al cual define como “categorías que respondan a los problemas que se estudian y que demandan nuevos constructos” (2011, p.18). Es decir, lo que traigo para compartir son los pasos que fui articulando para la elaboración de mi artefactito.
La propuesta didáctica que llevé adelante para la construcción del diccionario consta de dos etapas. La primera es un trabajo de escritura que se focalizaba en la recolección de la información de los distintos casos de palabras y frases, lo que podríamos denominar como un trabajo de campo sobre la zona en cuestión. La segunda comprende una tarea de clasificación y de escritura de las definiciones. En este orden, la primera etapa implicó alguna de estas actividades dentro del aula y fuera de la misma:

1.- Consulta por parte de las/os alumnas/os en sus casas sobre de qué palabras o frases sus padres, madres, familiares recuerdan que decían cuando eran jóvenes y tomar registro. Visitar a las/os abuelas/os y anotar las frases que sólo ellos y ellas dicen. Desarrollábamos así un trabajo sobre la memoria, sobre lo que guarda lingüísticamente la memoria como identidad. De esta forma, los alumnos y las alumnas encuentran, a partir de una propuesta escolar, en el relevo y la consulta, la posibilidad de acercamiento entre generaciones y asumen el papel de escritores de su propia historia. La búsqueda, pensada bajo esta configuración, también es la apertura de la curiosidad hacia su mundo o hacia otros posibles destinos. Hay aquí, nuevamente, un trabajo de escucha.

2.- Reconocimiento y registro por parte de quienes desarrollen o tengan contacto en el ámbito de la pesca y la caza, sobre cuáles son las frases o palabras que se emplean como uso específico para dichas actividades.

3.- Visita a los negocios de la zona para dejar allí unas hojas en las que se les pide a los vecinos y las vecinas que anoten palabras o frases que sienten como propias y su posible definición. En este punto es importante aclarar que el diccionario cuenta con tres páginas en blanco en donde se puede leer: “Querido lector, estas páginas en blanco son para que vos también puedas sumar más palabras y frases. Al decir de Jaureche: ‘Métale, lector, pues queda para usted la tarea de continuar’” (Aranda, 2017, p.43).

4.- Indagación en las redes sociales y reconocimiento del uso particular que los y las jóvenes realizan de las siglas o del shippeo y la presencia de jergas.

Una vez realizado el trabajo de campo, de búsqueda, de reconocimiento, de recolección y de registro, pasábamos a la segunda etapa: la de clasificación de la información obtenida. Para ello realizamos un cuadro de referencia que comprendía clases de palabras como sustantivo, adjetivo, adverbio, verbo, diminutivo, abreviación, sigla, etc. A continuación, llevábamos adelante una segunda clasificación para reconocer qué variedad lingüística representaba cada una de las palabras o frases, es decir, si era un dialecto de la región costera, un tecnolecto propio de los pescadores o agricultores, un cronolecto de los y las jóvenes o de los y las mayores, etc. Al finalizar este paso nos disponíamos a escribir la definición de la palabra o frase en donde aparecía el trabajo de producción sobre los registros y me interesaba aquí repensar la noción de registro como forma de predicción (Halliday, 1982), lo que me permitía trabajar la escritura desde una posición más consciente de la situación de uso.
En la materialización del diccionario podemos observar a modo de ejemplo las siguientes consideraciones: sujetos que se constituyen como referencia simbólica, a decir “EL LEVI: expr. Utilizada para señalar a una persona mentirosa” (Aranda, 2017, p.17); lugares concretos
dentro de la comunidad que persisten en el registro, verdadero o no, de ciertas prácticas, como es el caso de “TE ESPERO EN LA BAJADA DE LANCHA: expr. Utilizada con frecuencia para citar encuentros amorosos” (Aranda, 2017, p.37); el humor como interpelación tal como “TE HAGO TODO MENOS LA TAREA: expr. Usada para declarar que alguien es lindo/a” (Aranda, 2017, p.37); palabras o frases que atienden a los nuevos soportes digitales que suponen nuevos modos de escritura y de lectura y que demandan el estudio atento de estas manifestaciones, podemos citar, entre muchos, los siguientes casos “INPAKTADO/A: adj. Usado generalmente en las redes sociales (facebook, twitter, etc.) y en menor medida en la oralidad, cuyo significado es cuando te enterás/sorprendés de algo” (Aranda, 2017, p.20) o “DTA: sigla. Usada generalmente en las redes sociales (facebook, twitter, etc.) y en menor medida en la oralidad, cuyo significado es después te aviso” (Aranda, 2017, p.17).
Por medio de esta serie de procedimientos, el proyecto pretende estudiar las modalidades de la lengua para generar un distanciamiento del espacio local y poder, desde allí, abstraer los usos lingüísticos a través de los cuales se pone en evidencia la identidad de las familias de mis alumnas/os. Particular, y personalmente, en este proyecto pude leer algunas cuestiones que trataré de enumerar:

De esta forma el concepto de identidad, entendido como lo común en su carácter dinámico a partir de las diferencias, fue la piedra de toque de todo este proyecto que se piensa siempre abierto.

Algunas consideraciones finales

En principio es importante retomar, entre otras cuestiones, la necesidad de insistir en la producción de narraciones docentes que nos permitan avanzar en la deconstrucción de nuestra práctica, para volverla, de esta forma, objeto de nuevas inquietudes y nos permita, desde allí, desarrollar estrategias de acciones que busquen un impacto en las subjetividades de nuestras/os alumnas/os. A través de las narraciones, nuestras clases se convierten en un ejercicio del pensamiento. La importancia de la escritura del acto educativo es fundamental en términos políticos y pedagógicos, porque “toda vez que la realidad es una construcción social, sólo se le puede construir mediante un intercambio de significados; por consiguiente, los significados son considerados constituyentes de la realidad” (Halliday, 1982, p.247). De esta forma, la escritura nos posibilita intervenir la realidad desde los significados que la constituyen, para desmontarlos; y desde los significados que posibilitan un intercambio. Además, la escritura de la clase favorece el ejercicio crítico, entendido como aquel que permite desanudar las implicancias que se ocultan en la praxis, y nos permite disputar sentidos, comprometer el saber en la experiencia tanto de lxs docentes como de las/os alumnas/os, habilitar espacios comunes de pensamiento en pos de un ejercicio educativo más justo. Las/os docentes, de esta manera, se perfilan como productoras/os, y no como reproductoras/os de sus intervenciones didácticas, deciden, dicen y ponen el lenguaje en su función creadora. Frente a la fuga del quehacer cotidiano, la escritura detiene, observa, pone el acento en los procedimientos y tensiona, así, las teorías que subyacen.


Interior del diccionario, “Palabras y frases de la costa santafesina”, ilustración. Ayelén Robledo

Por otro lado, como todo diccionario este pretende ser una obra de consulta para la comunidad y, por qué no, para las generaciones futuras. El trabajo sistemático del diccionario contiene definiciones, múltiples acepciones de palabras o frases, sus categorías gramaticales, indicaciones sobre sus usos, ejemplificaciones que nos permiten describir el contexto de uso de las mismas. Un trabajo pretencioso porque tiende hacia una apertura: construir de manera colectiva nuestra memoria, nuestra experiencia en la escritura, nuestra inscripción en la Lengua. En este punto pienso que el proyecto responde a la pregunta que se impone en nuestra tarea docente sobre las relaciones entre la identidad de los sujetos de la educación (Freire, 1993, p.115). En el diccionario encontramos las distintas variedades de la comunidad lingüística de la costa santafesina, como es el caso del dialecto de la zona, el cronolecto propio de los y las adolescentes de la región, el tecnolecto usado por los pescadores en su trabajo, las jergas específicas de las redes sociales, entre otras modalidades del uso de la lengua. En síntesis, trabajamos sobre la configuración identitaria como apuesta colectiva a partir de un proyecto de clase enmarcado en la filosofía del acto ético de Bajtín, que postula una propuesta participativa y responsable junto a las/os otras/os. La discusión identitaria es un diálogo anclado en lo heterogéneo, en lo múltiple, en lo social y nos permite describir las tensiones existentes a través del lenguaje. En el terreno dinámico de lo social se pone en funcionamiento la diversidad de la lengua que nos dice, y aquella que hacemos variable para decir(nos). De esta manera, este proyecto es una construcción en movimiento, ya que parte de la indagación, del descubrimiento y de la reconstrucción de la memoria colectiva a través de las palabras y frases que se ponen de manifiesto, implícita o explícitamente, en la reflexión en torno a la identidad y dan cuenta de un cuerpo lexical común. Las palabras y frases que coleccionaron mis alumnas/os observan la variedad regional, como lo propio y lo diferente, de cara a sus familias.


Interior del diccionario, “Palabras y frases de la costa santafesina”,
ilustración. Ayelén Robledo

Por último, el objeto que persigue el diccionario es poder disputar la palabra de nuestro mundo, de las calles, de la isla, de la chacra, de las plazas, de todos los espacios comunes que constituyen la costa santafesina, para ponerlas de manifiesto y al alcance de nuestra propia posición. Insisto, el Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina es un trabajo mínimo pero pretencioso y, a su vez, un convite porque el encuadre político-pedagógico que lo sustenta demanda un acto ético, ya que, en palabras de Tatiana Bubnova, “cualquier interacción es en cierta forma un acto ético y cambia algo, aunque mínimamente, en la estructura del mundo” (1997, p. 265).

Notas

* Profesor y Lic. en Letras (Universidad Católica de Santa Fe), Prof. en la educación secundaria en la EESOPI N° 2020 “San Isidro Labrador”, Prof. Titular de Introducción a los estudios literarios y Teoría Literaria en el ISPI N° 4031 “Fray Francisco de Paula Castañeda” de la ciudad de Santa Fe. Argentina | solari_00@hotmail.com.

1 El autor agradece a Belén Gonzalvez las fotos que acompañan este trabajo, y a Ayelén Robledo los dibujos que componen, desde su inicio, el diccionario. Las dos son ex alumnas que también participaron, en sus primeros años de escuela secundaria, de la puesta en funcionamiento del proyecto.

2 Un dato que considero relevante en cuanto a la gestión del proyecto: las dos ediciones fueron posibles gracias al aporte económico de la Comuna de Santa Rosa de Calchines. Lo que permitió un enlace más amplio con la comunidad toda, las clases no terminaban en las paredes del aula, conectando de esta manera una construcción identitaria más relacional.

3 Responsabilidad en el sentido que define Bubnova al decir que “es, a la vez, ontológica y concreta: condiciona al ser-para-otro en cada situación particular, da medida al yo-para-mí en cuanto dependo del otro, y el otro de mí” (1997, p. 263).

4 Frase que retomamos del manifiesto liminar de la reforma universitaria de 1918.

5 Entendiendo, de esta manera, el lenguaje dentro de lo que Voloshinov denominó las leyes sociológicas (Raiter: 2015, p. 28).

6 Cuando digo experiencia me refiero al acontecimiento que me ocurrió –encuentro: yo-y-otros, otras– con el dialecto de mis alumnos y alumnas que concurren a la escuela secundaria N° 2020 de la localidad de Santa Rosa de Calchines, del departamento Garay.

 

Bibliografía

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Fecha de Recepción: 27 de noviembre de 2017
Primera Evaluación: 22 de diciembre de 2017
Segunda Evaluación: 28 de diciembre de 2017
Fecha de Aceptación: 28 de diciembre de 2017

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