DOI: http://dx.doi.org/10.19137/huellas-2026-3021


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RESEÑAS de tesis

Calidad de vida urbana y fragmentación socio-espacial: su análisis según las dimensiones pública y privada del bienestar. El caso de la ciudad de Villaguay (provincia de Entre Ríos) en 2010

Tesis de Licenciatura en Geografía

Universidad Autónoma de Entre Ríos

Autora: Prof. y Lic. Daiana Belén Buiatti

https://orcid.org/0009-0007-2760-9608 

daianabuiatti@gmail.com

Director: Dr. Sebastián Gómez Lende

Codirectora: Lic. y  Prof. Anabella Flores

Defensa pública: 26/05/2021

Resumen

El objetivo de la tesis consistió en analizar la calidad de vida de la población de Villaguay para el año 2010 desde una perspectiva geográfica por radios y fracciones censales. Para ello, se consideró la dimensión tanto pública como privada, atendiendo a variables tales como, por un lado, riesgo de inundación, riesgo de exposición a plaguicidas y cobertura de la conexión a la red cloacal y de gas natural y, por el otro, población con nivel de instrucción menor a primario y universitario completo, población sin obra social, población sin retrete y población hacinada. Por medio de una metodología cuantitativa se obtuvo un índice-resumen que brindó una imagen del proceso de diferenciación del bienestar de la población villaguayense. Los resultados mostraron una situación bastante heterogénea, que pusieron de manifiesto los agudos contrastes socio-territoriales intra-urbanos y destacaron la existencia de ‘islas’, correspondiente al contexto o entorno general en el cual se insertan. Finalmente, esto impone a la gestión local el desafío de desarrollar un abordaje integral que apunte simultáneamente a la realización de obras que mitiguen las situaciones de vulnerabilidad.

Introducción

Desde mediados de la década de 1990 hasta la actualidad, en la geografía argentina existe una rica tradición de estudios de calidad de vida urbana que ha abordado esta importante problemática. Asimismo, presenta un marcado interés para la sociedad; sin embargo, y dado que se trata de un concepto difuso sobre el cual no hay consenso respecto de su significado y definición, este uso masivo suele desconocer la complejidad que lo caracteriza (Celemín et al., 2015). Esto determina que, con frecuencia, la calidad de vida sea asimilada a otros conceptos de los cuales es necesario diferenciarla, como pobreza y nivel de vida, su naturaleza conceptual, teórica y metodológica es sustancialmente diferente  (Velázquez y Gómez Lende, 2005). En este sentido, se tomaron los aportes brindados por diversos autores, entre ellos Nombre Velázquez (2001, p. 15), quién define a la calidad de vida como:

una medida de logro respecto de un nivel establecido como óptimo teniendo en cuenta dimensiones socioeconómicas y ambientales dependientes de la escala de valores prevaleciente en la sociedad y que varían en función de las expectativas de progreso histórico.

Esta definición difiere notablemente del concepto de pobreza, entendido según Velázquez (2015, p. 11) como:

una medida de carencia que incluye a quienes no llegan a alcanzar un umbral mínimo establecido. Habitualmente este umbral reflejaba situaciones coyunturales, vinculadas con la insuficiencia de ingresos (Línea de Pobreza-LP) o estructurales, vinculada fundamentalmente con deficiencias en la vivienda (Índice de Población con Necesidades Básicas Insatisfechas-NBI).

En cambio, la medición de la calidad de vida se realiza a partir de un “techo”, el cual “es más variable (y ascendente), dado que la escala de valores y, sobre todo, las expectativas, cambian” (Velázquez y Gómez Lende, 2005, p. 2). Otro error habitual es confundir calidad de vida con nivel de vida.  No obstante, se trata de dos conceptos distintos. Según Velázquez y Nombre Gómez Lende (2005, p. 2), el nivel de vida se refiere: al nivel de consumo, es decir, la adquisición de bienes y servicios, en muchos casos suntuarios,el simple incremento del nivel de consumo, sea éste general o específico de una fracción de la totalidad social, no implica necesariamente mejor calidad de vida.

 En efecto, el nivel de vida de los individuos se refiere a aspectos de naturaleza monetaria y contempla la idea del consumo de bienes y servicios (y del poder adquisitivo para lograrlo) como mecanismo orientado a lograr el desarrollo personal. Sin embargo, el lujo y la abundancia no necesariamente significan contar con lo óptimo en términos de calidad de vida, sino sólo status social (Celemín y Velázquez, 2015).

Frente a ese panorama, el objetivo general de la tesis fue estudiar el proceso de diferenciación de la calidad de vida urbana de la población de la ciudad de Villaguay (provincia de Entre Ríos) en 2010 al nivel de fracciones y radios censales urbano y mixto. Considerando que la distribución poco equitativa de la riqueza genera situaciones de desigualdad social que profundizan las asimetrías entre los sectores “más favorecidos” y “menos favorecidos”, la diferenciación territorial suele traducirse en fenómenos de diferenciación e, incluso, de fragmentación socioespacial de la calidad de vida de la población.

Metodología

Los supuestos iniciales que guiaron este trabajo sugerían la existencia de fuertes desigualdades sociales en las condiciones de vida de la población, una segregación residencial intra-urbana en círculos concéntricos con gradiente centro-periferia y la emergencia de fenómenos de fragmentación socio-territorial de los distintos barrios.

Debido a la naturaleza de la propuesta de estudio, durante el desarrollo de la tesis se trabajó con un encuadre metodológico cuantitativo orientado a la construcción de un índice de calidad de vida objetivo. Sobre esa base, y siguiendo los lineamientos metodológicos propuestos por Velázquez (2008) y Nombre Gómez y Velázquez (2014a; 2014b), se obtuvieron dos subíndices para 1) determinar las condiciones en que viven los habitantes de la ciudad de Villaguay y 2) dar cuenta de la diferenciación de sus niveles de bienestar relativo.

Una vez extraídos los datos, se procedió a llevar dicha información a tasas, para luego transformarlas en números-índice parciales en función de los valores máximos y mínimos de cada indicador, de modo tal que, a mayor puntaje, mejor fuera la situación relativa de cada unidad espacial del análisis en el conjunto analizado, con valores teóricos extremos que oscilan entre 0 (peor situación relativa) y 10 (mejor situación relativa). El procedimiento realizado fue el siguiente, según el tipo de indicador a considerar:

  1. Variables cuyo incremento implica peor situación relativa (Áreas con problemas de inundabilidad; Riesgo ambiental por exposición al uso de plaguicidas; Población sin acceso a la red cloacal; Población sin acceso a la red de gas natural; Población sin obra social; Población con nivel de instrucción menor a primario; Población sin retrete; Población residente en hogares hacinados).        

                 Máximo – a

I=

                                                 Máximo – mínimo

  1. Variables cuyo incremento implica mejor situación relativa (Población con nivel de instrucción universitario completo).

                     Máximo – b

I= 1–

                                                         Máximo – mínimo

Posteriormente, se elaboró un esquema de ponderaciones que permitió establecer el peso relativo de cada indicador y dimensión dentro del índice-resumen de calidad de vida (Cuadro Nº 1). Básicamente, dicho esquema fue elaborado en función de los criterios planteados por Gómez y Velázquez (2014a; 2014b), quienes asignaron un peso global del 40% a la dimensión pública y del 60% a la dimensión privada.

Cuadro N° 1. Estructura de la ponderación utilizada para el índice de calidad de vida, según dimensiones, categorías y variables

Dimensión

Categoría

Variable

Indicador

Ponderación (%)

Pública

Ambiental

Riesgo de inundabilidad

Área inundable

10

Pública

Ambiental

Riesgo de exposición a plaguicidas

Área expuesta a fumigaciones

5

Pública

Socioeconómica

Equipamiento colectivo

% de población sin gas natural

10

Pública

Socioeconómica

Equipamiento colectivo

% de población sin red cloacal

15

Sub-total pública

40

Privada

Socioeconómica

Educación

% de población con nivel de instrucción menor a primario

15

Privada

Socioeconómica

Educación

% de población con nivel de instrucción universitario completo

5

Privada

Socioeconómica

Salud

% de población sin obra social

15

Privada

Socioeconómica

Vivienda

% de población sin retrete

15

Privada

Socioeconómica

Vivienda

% de población hacinada

10

Sub-total privada

60

Total

100

Fuente: Buiatti, D. B. (2021).

El Cuadro Nº 1 muestra que, en cuanto a las categorías o aspectos, cabe destacar que las problemáticas socioeconómicas representan el 85% de la ponderación, en tanto que las cuestiones ambientales hacen lo propio con el 15% restante. Se siguió el criterio propuesto por Velázquez (2001) y Gómez y Velázquez (2014b) de agrupar la información según rangos delimitados por cuartiles, estableciéndose cuatro intervalos: 1) el primer cuartil, que representa la peor situación relativa del conjunto; 2) el segundo cuartil, que da cuenta de una situación relativamente desfavorable; 3) el tercer cuartil, que identifica una situación intermedia relativamente favorable; y 4) el cuarto cuartil, que muestra la mejor situación relativa del conjunto. Las únicas excepciones correspondieron a los mapas de riesgo de inundabilidad y exposición a plaguicidas, donde se aplicó una lógica binaria, considerándose solo dos agrupamientos en función de la existencia o no de estas problemáticas.

Resultados y discusión

Del análisis individual y conjunto de las dimensiones públicas y privadas de la calidad de vida urbana de la población de Villaguay en 2010 y sus respectivas variables e indicadores, se obtuvieron los siguientes resultados.

Figura N° 1. Dimensión “pública” de la calidad de vida. Ciudad de Villaguay, 2010 (sub-índice)

Fuente: elaboración personal en base a la Dirección General de Estadística y Censo de Entre Ríos. INDEC-CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN, HOGARES Y VIVIENDAS 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

En la figura N° 1 se observó la situación de gran vulnerabilidad a la que se encuentra sometida buena parte de los habitantes de la ciudad. En términos generales, puede decirse que el 19,1% de la población local se encuentra en riesgo de inundabilidad y el 17,4%, en riesgo de exposición a fumigaciones con plaguicidas, en tanto que el 77,3% y el 15,9% de los habitantes de Villaguay no posee conexión a la red de gas y cloacas, respectivamente.

Sin perjuicio de lo anterior, este sub-índice da cuenta de una marcada heterogeneidad socio-espacial. La figura Nº 1 muestra claramente que los radios censales localizados en el centro de la ciudad, en las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo y hacia el norte de la planta urbana, son los que gozan de la situación relativa más favorable del conjunto.

Figura N° 2. Dimensión “privada” de la calidad de vida. Ciudad de Villaguay, 2010 (subíndice)

Fuente: elaboración personal en base a la Dirección General de Estadística y Censo de Entre Ríos. INDEC-CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN, HOGARES Y VIVIENDAS 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

En la figura N° 2 se observó la diferenciación socio-espacial del sub-índice de la dimensión “privada” de la calidad de vida en Villaguay. En lo que concierne a las variables educativas, el 24,77% de la población de 15 años o más que ya no asiste posee un nivel de instrucción alcanzado menor a primario completo, en tanto que quienes han alcanzado el universitario completo representan el 19,89%. En el plano sanitario, la población sin cobertura por obra social, plan de salud privado o mutual da cuenta del 24,76%, en tanto que en la esfera habitacional el 1,24% de la población local reside en hogares que carecen de inodoro, baño o letrina y el 1,48% sufre situaciones de hacinamiento (más de tres personas por cuarto).

En gran medida, la distribución socio-espacial del sub-índice construido a partir de todos estos indicadores se solapa con aquella correspondiente a la dimensión pública de la calidad de vida, que refuerza los contrastes previamente descriptos. Lo mismo ocurre, a grandes rasgos, con la peor situación relativa del conjunto, que claramente comprende al área más periférica de la ciudad de Villaguay. Se trata de una zona bastante amplia y heterogénea –como se observó en la figura N° 2–cuyo rasgo distintivo es la expansión de la mancha urbana, en un marco donde conviven diversos usos de suelo, desde zonas con características de barrio jardín hasta urbanizaciones espontáneas en terrenos fiscales con viviendas sociales y sectores inundables, pasando por una zona rural anegadiza.

Figura N° 3. Índice-resumen de calidad de vida. Ciudad de Villaguay, 2010

Fuente: elaboración personal en base a la Dirección General de Estadística y Censo de Entre Ríos. INDEC-CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN, HOGARES Y VIVIENDAS 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

Por su parte, la Figura N° 3 presenta un resumen de la calidad de vida de la población de Villaguay y un análisis de la diferenciación entre las dimensiones pública y privada del bienestar, a partir de la combinación de indicadores en mayor medida socioeconómicos y, en menor medida, ambientales. Las unidades de análisis espacial muestran una situación bastante heterogénea, que corrobora la hipótesis inicial de que la ciudad presenta fuertes desigualdades sociales en cuanto a la calidad de vida de la población.

Tomando como referencia los planteamientos de Gómez (2015) y Gómez y Velázquez (2014a; 2014b), pareciera que ese proceso de diferenciación reproduce el típico patrón anillado de zonificación en círculos concéntricos (gradiente centro-periferia) que es característico de las ciudades latinoamericanas, verificando así otro de los planteos de la tesis En el área central propiamente dicha, existe un centro comercial y residencial habitado por aquellos sectores sociales que se encuentran en una situación más favorable en cuanto al equipamiento, los servicios y su dinámica socioeconómica, configurando así una suerte de “zona de élite” o “clase alta” dotada de altos niveles de instrucción, mayor cobertura sanitaria, niveles mínimos de hacinamiento, carencia de retrete y población semi-analfabeta y elevada densidad de cobertura de gas natural y red cloacal.

A su alrededor, emerge un segundo anillo que, representado fundamentalmente por los radios censales situados al norte, este y sur de la zona de mejores condiciones de vida, forma un “área de madurez” debido, básicamente, al comportamiento de los indicadores de la dimensión pública (gas, cloacas, ausencia de riesgo de inundaciones y fumigaciones) con un desempeño de la dimensión privada entre alto y aceptable -con la excepción puntual de la posesión de retrete en la vivienda-. Cabe destacar que la estructura espacial de esta “zona de clase media” se muestra bastante fragmentada, aunque en términos generales podría afirmarse que involucra a buena parte de los barrios que rodean al microcentro y macrocentro.

Al norte, oeste y sudoeste de Villaguay, así como en segmentos emplazados al este, se observa una tercera estructura semi-anular (o anular incompleta) que muestra una singularidad: contrariamente a lo establecido en la bibliografía de referencia, no puede catalogarse como una zona habitada por grupos sociales medio-bajos. Aquí el principal factor de diferenciación no es la dimensión privada de la calidad de vida (que muestra dinámicas bastante favorables en cuanto a educación, salud y vivienda), sino la dimensión pública que, debido a la escasa cobertura cloacal y de gas natural, acaba penalizando a la población residente en el área.

Por último, se observó un cuarto y muy amplio anillo que agrupa a población mixta que, localizada al este, sur, oeste y noroeste de Villaguay, registra las peores condiciones de vida del conjunto. Aquí convergen la escasa presencia (o absoluta ausencia) de servicios y equipamientos básicos, las precarias condiciones habitacionales, educativas y sanitarias, la ocurrencia reiterada de inundaciones y fumigaciones con plaguicidas y una ocupación del suelo relativamente escasa y bastante heterogénea, donde prevalecen espacios “vacíos”, la zona de quintas, barrios obreros, caseríos aislados, loteos y áreas inmersas en procesos de incipiente expansión (viviendas en construcción, zonas planificadas para el futuro tendido de servicios, etc.).

Queda demostrada, entonces, la existencia de una modalidad de segregación ‘a gran escala’ de grupos poblacionales de acuerdo a su calidad de vida (Sabatini, 2003; Rodríguez y Arriagada, 2004, citados por Gómez y Velázquez, 2014b), exhibiendo un gradiente decreciente desde el centro hacia la periferia. Cabe destacar que no se observó una tendencia firme a la suburbanización de grupos sociales de altos ingresos en entornos carentes de servicios, ni tampoco una estructura celular en la periferia. Más importante aún, el hecho de que el sudeste de la ciudad no responde a ese gradiente centro-periferia; allí no existe sucesión completa del anillado, pues no se observa un área de transición que medie entre las áreas prósperas y las menos favorecidas. Antes bien, el pasaje desde la segunda mejor categoría hacia el peor intervalo del conjunto es brusco y abrupto, lo cual pone de manifiesto agudos contrastes. Teniendo en cuenta que el sudeste de Villaguay es una zona de la planta urbana con buena cobertura de la red de gas natural y condiciones media-bajas en lo que atañe a educación universitaria, obra social y hacinamiento, es probable que el factor determinante para la interrupción de la gradación se vincule con su cercanía al arroyo Villaguay, sus bajas cotas altimétricas y las recurrentes inundaciones que ha sufrido.

Figura N° 4. Porcentaje Dimensión pública menos % Dimensión privada de la calidad de vida. Ciudad de Villaguay, 2010

Fuente: elaboración personal en base a la Dirección General de Estadística y Censo de Entre Ríos. INDEC-CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN, HOGARES Y VIVIENDAS 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE .

La figura Nº 4 muestra claramente que la dimensión pública manifestaba un alto predominio en la configuración de la calidad de vida de la población local. Esto sugiere que las políticas públicas implementadas desde la escala nacional y, sobre todo, provincial y municipal, en cuanto a equipamiento, servicios, infraestructura y obras públicas (así como de control de la contaminación agrícola) impactan de manera decisiva en la diferenciación de las condiciones de vida de la población de Villaguay.

Otro hallazgo notable fue determinar que poco menos de la mitad (43,69%) de la población estudiada ostentó índices de calidad de vida inferiores a la media general (7,10 puntos). Entre ambos extremos “puros” del bienestar, indudablemente emergen “mixturas”, es decir, áreas de la ciudad donde coexisten situaciones heterogéneas en torno a aspectos públicos o colectivos asociados al hábitat, las cuestiones ambientales, la infraestructura y la accesibilidad a servicios urbanos y variables de índole “privada” como la salud, la educación y la vivienda. Así, y sin perjuicio del predominio de cierta homogeneidad interna dentro de los distintos barrios que conforman la planta urbana de Villaguay, se observaron fenómenos de fragmentación socio-territorial y segregación interna en determinadas áreas, que se plasman en la presencia de ‘islas’; es decir, radios censales que contrastan sustancialmente con el entorno general en el cual se insertan.

Por otra parte, resultó notable el solapamiento (en términos generales) entre las dimensiones pública y privada. Los indicadores mostraron, en muchos casos, configuraciones análogas a la hora de denunciar la exposición de ciertos grupos poblacionales a situaciones de exclusión o vulnerabilidad tanto social y ambiental como educativa, sanitaria y residencial, reforzándose o retroalimentándose recíprocamente.

Desde esta perspectiva preocupada por la comprensión e interpretación de la desigualdad socio-territorial característica del espacio geográfico diseñado, producido y reproducido por la sociedad capitalista en la cual estamos insertos, se identificaron, además, los patrones espaciales de la calidad de vida local. Estos, a primera vista, replicaron la morfología clásica de anillos concéntricos desde el centro hasta la periferia propia de las ciudades medias y áreas metropolitanas.

Conclusiones

Es indudable que los hallazgos de esta tesis ponen de manifiesto la necesidad de que las políticas públicas del Estado local presten particular atención a las graves asimetrías intra-urbanas que aquejan a Villaguay y, sobre todo, a los barrios donde las condiciones de vida se han revelado como más frágiles, precarias y vulnerables. Considerando otro aspecto de la hipótesis, se sostuvo que las peores condiciones de vida corresponden a los barrios y radios censales situados, por un lado, al sudeste del ejido urbano –es decir, en las zonas históricamente inundables–, y por el otro, al norte y oeste de Villaguay –esto es, las zonas de reciente expansión de la mancha urbana–. Aun así, resulta importante señalar que esta misma situación se manifestó. También, en los barrios y radios censales situados en el sur y sudoeste de la ciudad, algo que no se había previsto en los supuestos iniciales.

 El diseño de estrategias reales de planificación urbana integral se torna no solo necesario, sino imperativo, debido a dos motivos. Por un lado, porque las políticas públicas de prevención de riesgos y construcción de infraestructura (o su ausencia) han demostrado ser determinantes a la hora de agravar el pobre desempeño de los indicadores correspondientes a la dimensión privada de la calidad de vida de la población. Y, por el otro, porque los radios censales con más baja calidad de vida coinciden, en gran medida, con aquellos que, cuando se compararon las dimensiones privada y pública del bienestar, mostraron un comportamiento claramente deficitario en materia de infraestructura, equipamiento, servicios y vulnerabilidad ambiental.

Referencias bibliográficas

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