DOI: http://dx.doi.org/10.19137/huellas-2026-3012


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TESIS

Habitar ribereño.  Mujeres, ríos e inundaciones

 

Tesis de posgrado: Doctorado en Estudios Sociales

Universidad Nacional del Litoral

Autora: Marina Andrea Martínez

Directora: Dra. Victoria Haidar  

Codirectora: María Mercedes Di Virgilio

Defensa: 06/03/2025

Resumen

El objetivo general de la tesis doctoral fue analizar las formas del habitar de mujeres que conviven con el río y las inundaciones desde una perspectiva socio-antropológica. Se buscó indagar en las relaciones que construyen con su entorno, las prácticas y estrategias para “estar en el mundo” en un territorio que convive con los ciclos del río, haciendo énfasis en las vinculaciones con el barrio, la vivienda, el trabajo, la participación política y comunitaria y las tensiones/conflictos con el Estado.  

 Se recuperó la noción de “habitar” tal como la entiende Angela Giglia (2012) en tanto el conjunto de prácticas y saberes con los que nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Agrega la autora que esta categoría está vinculada con la idea de “presencia” en un lugar. “Estar en un lugar refiere a la relación de un sujeto (individual o colectivo) con sus semejantes”. Asimismo, habitar consiste en el conjunto de prácticas y representaciones que hacen posible que los sujetos se coloquen dentro de unas coordenadas espacio-temporales y, al mismo tiempo, establecerlo (Duhau y Giglia, 2008).

La “presencia” y el “estar en el mundo” en territorios que conviven con la temporalidad del ciclo del río constituye un determinado orden espacial atravesado por ciertas coordenadas materiales que instituye el río en función de sus crecidas y bajantes. Pero también ese orden espacial se configura en función de la vinculación de las poblaciones respecto de tales condiciones materiales.

La tesis tuvo la pretensión de ser parte de una conversación, un nuevo eslabón para seguir debatiendo “espacio, lugar y género” (Massey, 1984). Se asumió el desafío de incorporarnos a un debate disperso y deslocalizado disciplinariamente; es decir, en la intersección de discusiones que exploran cómo la configuración del espacio y las condiciones ambientales (en este caso, las inundaciones) influyen en las desigualdades y/o representan experiencias distintas según el género (Arqueros Mejica; Astelarra; Fernández Bouzo; Olejarczyk y Rodríguez, 2021; Vergara Saavedra, Fuster-Farfán y Miranda Pérez, 2022). Para ello, fue necesario apoyarnos en   bibliografía que entiende a las relaciones de género como construcciones sociales con particularidades históricas y geográficas (Karsten y Meertens, 1992), considerándose conceptos tanto sociales como espaciales. Así, las características del territorio constituyen ejes articuladores en la experiencia de habitar, ya que influye en la capacidad de agenciamiento de los individuos.

También, fue fundamental dialogar con estudios que analizan inundaciones y riesgo hídrico desde una perspectiva de género. Estos coinciden en que las desigualdades preexistentes a desastres socioambientales se profundizan en cuanto estos ocurren. Se sostiene que la carencia de recursos sociales, políticos y económicos, junto con la falta de reconocimiento, refuerza esta vulnerabilidad y dificulta los procesos de recuperación (Gorman-Murray, Morris, Keppel, McKinnon y Dominey-Howes, 2017). Aunque estos enfoques fueron fructíferos para pensar la problemática de la tesis, resultaron limitantes para nuestra investigación ya que, en su mayoría, consideran la inundación como un evento con un principio y un fin y no como un ciclo.

        La investigación se llevó adelante en un barrio de la ciudad de Santa Fe denominado La Vuelta del Paraguayo (en adelante LVDP) cuya singularidad es que está emplazado en el borde urbano (Benach Rovira, 2021; Soldano y Carné, 2023) ribereño. Se localiza en el valle aluvial del Río Paraná y tiene la peculiaridad de que cíclicamente sufre inundaciones. Está asentado en lo que se denomina Isla Sirgadero, adquiriendo características de un barrio ribereño, pero, al mismo tiempo, localizado en las inmediaciones del centro neurálgico de la ciudad. Tiene más de un siglo de existencia y una larga convivencia con el río en los distintos momentos de su ciclo. Así, el modo de vida de su población y la identidad del barrio están estrechamente ligados a la proximidad de los brazos del río Paraná (Zentner, 2016; García y Andretta, 2018; Acebal y Crovella, 2018; Martinez, 2023).

        Para algunas familias de LVDP, el río supone una fuente de recursos necesarios en la reproducción de sus condiciones de existencia, pero también es un factor insoslayable en la determinación de los hábitos constructivos, formas de comunicación, uso del tiempo, etcétera (Zentner, 2016). En particular, las crecidas periódicas del río plantean a los pobladores una serie de problemas y desafíos que han ido configurando su forma de habitar a lo largo del tiempo (Acebal y Crovella, 2018, García y Andretta, 2018, Zentner, 2016). Ahora bien, los conocimientos prácticos, saberes, representaciones, normas y reglas que rigen la interacción diaria de las poblaciones ribereñas con el territorio y el río suponen una experiencia distinta para las mujeres. En este sentido, en el marco de esta tesis, se utilizó la categoría “mujer” como una forma particular de estar en el mundo.

Para analizar las formas del habitar de las mujeres en este territorio ribereño, el abordaje se estructuró en cinco dimensiones que respondieron a los objetivos específicos de la investigación. En primer lugar, se indagó la relación de las mujeres con el “barrio” y sus “casas” teniendo en cuenta la temporalidad que imprime los ciclos del río. Seguidamente, se exploraron las características del “trabajo reproductivo y productivo” de las mujeres de LVDP de acuerdo a los momentos del ciclo del río. Otra dimensión se centró en el rol de las mujeres de LVDP en las prácticas y estrategias de defensa del territorio y de la vida que se gesta en los espacios de participación política y comunitaria del barrio. Finalmente, se propuso elucidar las tensiones y conflictos que produjo la implementación de las políticas de gestión de riesgo sobre las formas del habitar de las mujeres de LVDP a lo largo del período comprendido entre el 2007 y la actualidad.

Se optó por una estrategia metodológica cualitativa, ya que nuestro interés radicó en comprender cómo era la experiencia de las mujeres en un territorio inundable, es decir, cómo construyen sus relaciones sociales en esa cotidianidad (Jelin y Vila, 2019).  Las entrevistas etnográficas fueron una herramienta clave, dado que estas vivencias solo pueden ser analizadas desde la perspectiva del propio sujeto (Lindón, 2008). Se construyó una muestra intencional de once mujeres que abarcó una gran amplitud de experiencias de formas de habitar el territorio, teniendo en cuenta: edad, ocupaciones, participación comunitaria y roles en sus familias, entre otras.

Además, debido a la interrupción del trabajo de campo por la pandemia de Covid-19, la evidencia de la tesis también se basó en el análisis de contenido de diversas fuentes secundarias. Estas fueron recopiladas gracias al trabajo de documentación y archivo llevado a cabo por la organización social y política Proyecto Revuelta, que desde el año 2007 realiza distintas labores comunitarias en el barrio. Este material está compuesto por: entrevistas en profundidad realizadas a habitantes del barrio durante los años 2011 y 2012 (entre ellas hay cinco realizadas a mujeres); un censo poblacional con información socioeconómica relevante acerca del barrio; decenas de entrevistas en televisión y radio, todas ligadas a reclamos para mejorar el barrio y, generalmente, realizadas en contextos de inundación; producciones audiovisuales acerca de las distintas actividades comunitarias que se llevan adelante en el barrio, como los talleres culturales, la huerta comunitaria de mujeres, el Bachillerato Popular; un archivo fotográfico y audiovisual de más de diez años en el que encontramos registros acerca de inundaciones, refugios y actividades culturales realizadas; mapas sobre el barrio; un proyecto de ordenanza elaborado por vecinos, vecinas y miembros del Proyecto Revuelta denominado “Territorio Nuevo: Obras prioritarias para LVDP”.

Principales hallazgos: las experiencias de género en un territorio que se transforma por los ciclos del río

La pregunta por las formas en que se configuran los modos de habitar situó en el centro de la investigación la experiencia cotidiana de las mujeres, permitiendo abordar el espacio desde una perspectiva anclada en el lugar y atravesada por el género. A partir del análisis de las entrevistas etnográficas y de los materiales del archivo de la organización social Proyecto Revuelta, los hallazgos se organizaron tomando como punto de partida la escala del lugar, entendido como escenario del habitar. Nos enfocamos en cómo las mujeres habitan el barrio, recuperando sus representaciones, valoraciones, delimitaciones y preferencias, así como en la espacialización y motivaciones detrás de sus trayectos cotidianos. Todo ello, sin perder de vista la temporalidad marcada por el ritmo del río.

El primer hallazgo consistió en observar que durante las inundaciones persiste la idea de barrio, pero reorganizado en distintos escenarios. El barrio no es solamente el lugar donde se localizan en época de río bajo, sino que también es donde se trasladan y despliegan los refugios de quienes se evacúan cuando hay inundaciones. La noción de barrio que se adoptó -como la suma de los trayectos que las mujeres inician desde la propia casa y en las que se observan los comportamientos cotidianos (Mayol, 2010)-  permitió recorrer esos traslados.

En los relatos de las entrevistadas fue posible distinguir una oposición entre el barrio y la ciudad que se basa en la infraestructura de cuidado disponible en cada lugar. Tanto en las inundaciones como en épocas de bajante, a la ciudad se la representa como ese el lugar donde se resuelven diversas cuestiones relacionadas con el cuidado: salud (para ellas y sus familias), compras de mercadería, trámites en el banco y la educación de sus hijos e hijas, entre otras. Cada falencia del barrio tiene como contrapartida la elaboración de una estrategia para resolver necesidades que recaen, en general, sobre las mujeres. Se construyen redes de apoyo, se comparte información para realizar trámites, se hacen favores, se rotan tareas de cuidados con otras mujeres, hijas o hermanas y se organizan creando dinámicas de interacción específicas con el espacio.

Si bien la idea de ciudad persiste en cualquier momento del ciclo del río, la idea de barrio sí se transforma en función de si hay o no inundación. Cuando hay inundación, el barrio se divide en tres lugares (los dos que se utilizan para evacuarse y el propio barrio), cada uno de estos espacios suponen diferentes recursos y equipamientos para el agenciamiento de la vida cotidiana. Las experiencias de las mujeres varían en cada uno de estos contextos y sus situaciones de vida se ven modificadas según el entorno en el que se hallen. Sus trayectos cotidianos se desarrollan a partir de otras estrategias y la realidad se torna más compleja. Las infraestructuras de cuidado y la movilidad sufren un impacto considerable, lo que provoca alteraciones en las rutinas cotidianas; además del estrés que les causa estar inundadas, expuestas a tensiones y conflictos que emergen de las transformaciones en las dinámicas de convivencia.

El segundo gran hallazgo fue la tensión que persiste a lo largo de toda la tesis en la coexistencia de los relatos que enfatizan los aspectos positivos y negativos del barrio, lo que se traduce en una pulsión constante entre irse o quedarse. En las épocas que no hay inundación, el barrio, delimitado por el río y separado de la ciudad, es percibido por las mujeres como un espacio de seguridad. Es un relato que fluctúa entre la desidia estatal y la tranquilidad que les genera vivir en LVDP, los sentimientos de pertenencia al barrio, la reivindicación de las historias familiares y la preservación de lo construido por generaciones anteriores. Lo consideran un lugar seguro para vivir, hay redes de solidaridad y seguridad. En épocas de inundación, se anhela volver a esa vida, a la tranquilidad de sus espacios y de sus redes.

Al abordar la dimensión de la casa, se observó cómo las relaciones se articulan en una temporalidad de tres fases: cuando el río está en su cauce normal, cuando crece e inunda y cuando regresa a la normalidad. Sostuvimos que, dado que las mujeres pasan más tiempo en las casas, por una distribución social de tareas (Massolo, 1994), las inundaciones y las bajantes suponen una experiencia distinta, ya que son quienes socialmente están expuestas a las comodidades e incomodidades que supone la vida en una casa condicionada por el ciclo del río.

Entre los principales hallazgos respecto de esta dimensión se observaron los distintos gestos y estrategias que despliegan las mujeres en construir “habitabilidad” (Gilia, 2012) en espacialidades distintas y en circunstancias diferentes del río. En períodos en los que no hay inundaciones, la preocupación está puesta en adaptar y “llenar” las casas de todos los elementos necesarios para asegurar la reproducción. Sin embargo, durante las crecidas y ante la necesidad de evacuarse a refugios o reacomodarse en sus propias casas, el énfasis se pone en “ordenar” pertenencias y reajustar los espacios habitables. Una vez que el nivel del agua disminuye y se regresa al hogar, el proceso de generar habitabilidad se enfoca en la “limpieza” y restauración de la casa original. En la acción de generar habitabilidad, se observó una forma de construir hogares, de adaptarse a los escenarios que va generando el río y las inundaciones. Los relatos acerca de la relación entre “las casas y el agua” resaltan las estrategias utilizadas para adecuar los hogares a las inundaciones y a la convivencia con el río

Otro hallazgo relevante fue cómo las mujeres se ven afectadas de manera diferencial por la necesidad de adaptar sus casas a los cambios del río. La falta de oportunidades para construir por cuestiones económicas, porque carecen de conocimientos acerca de construcción o porque no tienen redes de apoyo con tales habilidades las coloca en una situación de desventaja. La distribución tradicional de roles de género asigna la construcción y la albañilería como actividades masculinas. En un contexto donde las familias buscan adaptar sus hogares a las inundaciones, el conocimiento sobre cómo realizar estas adaptaciones es altamente valorado. Muchos hombres están involucrados en trabajos de construcción, lo que les otorga ventajas debido a sus habilidades y conocimientos en esta área. Algunas mujeres entrevistadas señalaron que las mejoras en sus hogares, como realizar ampliaciones, son llevadas a cabo por sus parejas o familiares masculinos. Reconocen que esta distribución de habilidades, socialmente asignadas a los hombres, es beneficiosa en el proceso de adaptación de sus viviendas. Esto es algo que se observa tanto en la construcción de las casas como en la posibilidad de construir refugios o mejorarlos.

 Al igual que con las dimensiones precedentes, donde se exploran las relaciones con el barrio y las viviendas, los testimonios de las entrevistas respecto del trabajo se estructuran según la fluctuación del río, ya sea en creciente o en bajante. Ello reforzó el argumento central de la tesis, que buscó poner en evidencia cómo la temporalidad que impone habitar un territorio ribereño influye en la vida cotidiana de las personas y, singularmente, en las mujeres.

La omnipresencia del río influye en las estrategias que se despliegan para resolver las tareas productivas y reproductivas, siendo un factor determinante tanto en situaciones de inundación como en tiempos de normalidad. Cabe resaltar que la falta de infraestructura y de instituciones en el barrio, sumada a las características materiales del territorio, genera una relación particular entre las mujeres, LVDP y el trabajo. En ese sentido, pudimos observar la complejidad de sostener el trabajo remunerado, a pesar de las redes y cadenas de cuidados que se construyen para intentarlo.

Cuando el nivel del río es bajo, articular el trabajo productivo y reproductivo resulta complejo por la propia localización del barrio y por la infraestructura urbana disponible. Sin embargo, cuando el río crece y se convive con agua en la casa o en los centros de evacuación, las condiciones para gestionar la vida se vuelven aún más difíciles. Aunque muchas entrevistadas afirmaron que la vida continúa con normalidad, están expuestas a mayores dificultades. En este sentido, observamos que en contexto de inundación las tareas de reproducción de la vida pueden llegar a totalizar el uso del tiempo, lo que en ocasiones las obliga a interrumpir los trabajos remunerados. De allí que, entre los hallazgos más significativos, entendimos que para analizar la organización social del cuidado (Rodríguez Enríquez, 2017) es fundamental considerar las particularidades de vivir en un territorio ribereño. La desigual distribución de las tareas de cuidado entre las mujeres de las familias de LVDP, junto con la deficiente intervención del Estado, refuerza un modelo que perpetúa la feminización del cuidado y lo desplaza hacia mujeres pobres.

Seguidamente, fueron analizadas las experiencias de participación política y comunitaria de las mujeres de LVDP. Uno de los principales hallazgos fue que las acciones de participación en el barrio se intensifican en los contextos de inundación. Este momento, dentro del ciclo del río, es especialmente conflictivo, ya que representa una situación de urgencia. Durante cada inundación, LVDP adquiere relevancia en la agenda del gobierno de la ciudad de Santa Fe, se vuelve visible en los medios de comunicación y ocupa un lugar central en los portales de noticias, noticieros y radios. En estos momentos, diversas personas y organizaciones externas al barrio se acercan a LVDP para ofrecer ayuda.

Se advirtió que de estos encuentros y sinergias se han motorizado acciones colectivas que derivaron en dos organizaciones, que pudieron trascender la coyuntura de la inundación y construir espacios de participación anclados en el territorio. Nos referimos al Comedor y la Copa de Leche, Proyecto Revuelta y, desprendida de esta última, el Bachillerato Popular. Si bien tienen objetivos y naturalezas muy distintas, son organizaciones que se han adaptado a la temporalidad del río y que también, de distintas formas, defienden una forma de vida ribereña. Es decir, refuerzan una identidad vinculada a la coexistencia con el río y permiten discutir estrategias para mejorar la calidad de vida en el barrio.

Se observó que las experiencias de las mujeres, al involucrarse en distintos espacios de participación, implican un cambio significativo en su vida cotidiana. Muchas de ellas no tenían experiencia previa en otras organizaciones y, ahora, valoran la lucha por su barrio y la defensa de su historia familiar. El trasfondo de todas las estrategias de participación, tanto en momentos de inundación como en la cotidianidad, es la defensa del barrio.

Por último, se abordaron las “experiencias de recepción” del Estado (Soldano, 2018) de las mujeres de LVDP. Esta dimensión tiene otra temporalidad, ya que refiere a la experiencia de intervención del Estado en el barrio con la política de gestión de riesgo. La temporalidad con la que lidian las mujeres no es solamente la del río, sino también la de la estatalidad, que solo interviene cuando hay una inundación. Cabe resaltar que las medidas que se despliegan carecen de perspectiva de género.

Respecto de la experiencia con la gestión de riesgo pudimos notar los conflictos que generan la contraposición de las formas en las que históricamente se han resuelto las inundaciones y las que se proponen desde el gobierno municipal. El proceso de evacuación en LVDP se divide en tres momentos distintos. En el primer momento, previo a la evacuación, la población nota señales de alerta como el aumento del nivel del agua y la presencia de animales e insectos del río. Durante este tiempo, las mujeres expresan su frustración con el Estado y sienten que no las respeta ni les brinda los recursos adecuados para evacuar de manera segura y cómoda. La falta de diálogo y la imposición de medidas incómodas generan tensiones en la comunidad. El segundo momento ocurre con la inundación en curso, cuando el gobierno municipal proporciona un predio de evacuación con módulos habitacionales. Sin embargo, las mujeres describen este período como violento y negligente, con un control excesivo por parte del Estado en aspectos como horarios, visitas y condiciones de vida en el predio. Finalmente, el tercer momento es la vuelta a casa tras la inundación, donde se percibe la ausencia de acciones concretas por parte del Estado. La comunidad se ve obligada a autogestionar su regreso a las viviendas.

Las inundaciones y su forma de gestionarlas desde el Estado municipal agudizan las desigualdades de género y sociales que ya estaban presentes. Tanto el género como la condición de empobrecimiento son factores clave en la determinación de la vulnerabilidad ante las inundaciones, ya que la capacidad de recuperación está influenciada por el acceso a recursos y la resiliencia de las personas afectadas (Gorman-Murray et al., 2017).

También se resaltó que, en períodos de inundación, desde el gobierno municipal se afirma la propuesta de relocalizar el barrio. Hasta el momento no se concretó como política pública, solo existe en el plano de la proyección para el barrio y como propuesta política para resolver las inundaciones. Planteamos que las mujeres perciben la propuesta de  ordenamiento urbano con mucha preocupación y angustia. La idea de relocalización se ha introducido de manera desarticulada y descentralizada, sin propuestas formales acerca de cómo se llevaría a cabo. Las acciones del gobierno municipal, a menudo informales y dirigidas a mujeres específicas, generan amenazas e incomodidades que agotan y desmovilizan a la comunidad. Ambas estrategias del gobierno, la que se implementa y la que no, constituyen en conflictos que interfieren con las formas del habitar de las mujeres.

Entonces, se observó que las inundaciones son parte de la vida cotidiana de la población de LVDP. Estas no solo constituyen marcas biográficas en la vida de los habitantes del barrio, sino que, también, representan un conjunto de estrategias de adaptación al territorio para convivir con los ciclos del río, en las cuales las mujeres desempeñan un rol fundamental. Más precisamente, al abordar las inundaciones como parte de la cotidianeidad, observamos el rol fundamental que tienen las mujeres en las estrategias de adaptación familiar al territorio cambiante y cómo  con su despliegue se reafirma el fuerte deseo y la autodeterminación en relación a dónde habitar. Sostuvimos que las estrategias de adaptabilidad al territorio implican un proceso de feminización de la responsabilidad y la obligación (Chant, 2005). De manera específica, en la investigación, nos referimos a la feminización de la supervivencia y a la carga desproporcionada sobre las mujeres que asumen la responsabilidad de afrontar la pobreza (Walker, 1998) y de gestionar la vida en un territorio que cíclicamente se inunda.

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