DOI: http://dx.doi.org/10.19137/huellas-2022-2619


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Cita sugerida: Saiquita, A. V. (2022). La territorialidad en la producción de adobes. Materiales, alianzas y movilidades en la Quebrada de Humahuaca. Revista Huellas, Volumen 26, Nº 2, Instituto de Geografía, EdUNLPam: Santa Rosa. Recuperado a partir de: http://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/huellas

ARTÍCULOS

La territorialidad en la producción de adobes. Materiales, alianzas y movilidades en la Quebrada de Humahuaca

Territoriality in the production of adobe. Materials, alliances and mobilities in the Quebrada de Humahuaca

A territorialidade na produção de adubos. Materiais, alianças e mobilidade na Quebrada de Humahuaca

        

Saiquita, Analía Virginia[1] 

Universidad Nacional de Jujuy / Consejo Nacional

de Investigaciones Científicas y Técnicas

viky90_fau@hot mail.es  

Resumen : Considerar la territorialidad en relación con la producción de adobe en la Quebrada de Humahuaca supone observar la forma en la que personas y materiales se articulan en redes de relaciones. De este modo, nos proponemos analizar la dimensión territorial que involucra el hacer de los mampuestos en los poblados de la zona media de la Quebrada, en donde los sujetos productores hacen uso de los espacios tanto para la extracción como para la elaboración. Este trabajo está basado en una metodología etnográfica con trabajo de campo, observación participante y entrevistas semiestructuradas a los sujetos productores y proveedores de materias primas a lo largo de la Quebrada. El recorrido de este trabajo se plantea en dos apartados, el primero con un análisis de las dinámicas dentro de las producciones domésticas históricas y contemporáneas y luego un segundo punto en relación a las nuevas territorialidades con la expansión de las redes de relaciones vinculadas a la comercialización del adobe. Esto permitirá observar cómo las territorialidades de la producción de adobes se han configurado de la mano con el surgimiento de nuevas alianzas socio-técnicas, sin que esto implique un abandono de las relaciones en una escala doméstica.  

Palabras clave: Territorio, Construcción con tierra, Técnicas, Relaciones sociales

Abstract : Considering territoriality in relation to adobe production in the Quebrada de Humahuaca implies analyzing the way in which people and materials are articulated in networks of relationships. In this way, the aim is to analyze the territorial dimension involved in the making of rough stones in the villages of the middle zone of the Quebrada, where the producers make use of the spaces for both extraction and elaboration. This works applies an ethnographic methodology with field work, participant observation and semi-structured interviews to raw materials producers and suppliers all along the Quebrada. It is presented in two different sections, the first one is an analysis of the dynamics within historical and contemporary domestic productions, followed by a second section in relation to the new territorialities with the expansion of the networks of relationships linked to the commercialization of adobe. This will allow us to observe how the territorialities of adobe production have been shaped hand in hand with the emergence of new socio-technical bonds, without this implying an abandonment of relationships on a domestic scale.  

Key words: Territory, earth construction, techniques, social relations

Resumo : Considerar a territorialidade em relação com a produção de adubo na Quebrada de Humahuaca supõe observar a forma em que pessoas e materiais se articulam em redes de relações. Desta forma, propomos analisar a dimensão territorial que involucra o trabalho dos tijoleiros nos povos da zona média da Quebrada, onde os sujeitos produtores fazem uso do espaço tanto para a extração como para a elaboração do tijolo. Este trabalho se baseia numa metodologia etnográfica com trabalho de campo, observação participativa e entrevistas semi-estruturadas aos sujeitos produtores e provedores de matérias primas na Quebrada. O percurso deste trabalho aborda duas partes, a primeira com uma análise das dinâmicas dentro das produções domesticas históricas e contemporâneas e, uma segunda parte, em relação as novas territorialidades com a expansão das redes de relações vinculadas à comercialização do adubo. Isto permite observar como as territorialidades da produção de adubo tem se conformado junto com o surgimento de novas alianças sociotécnicas sem que isto signifique o abandono das relações a nível doméstico.

Palavras-chave: Território; Construção com terra; Técnicas; Relações sociais.

RECIBIDO 13-06-2022 / ACEPTADO 04-08-2022

Introducción

Históricamente el adobe ha sido uno de los materiales con mayor predominancia en construcciones de diversas regiones del mundo. Se trata de un material elaborado con distintos tipos de suelos, estabilizantes de origen vegetal, animal o mineral, que con el agregado de agua y mezclado de manera manual o con animales se obtiene una mezcla de consistencia homogénea. Al alcanzar el estado plástico, el barro “dormido” es moldeado en adoberas[2] de chapa o madera que luego son secados al sol y acopiados para su posterior uso (Barada et al. 2011; Fernández y Tabares, 2016; Rivera, 2012; Neves, 2011; Viñuales, 2007).

En la Quebrada de Humahuaca, tanto el adobe como su producción forman parte de la cultura constructiva local (Tomasi et al., 2020) en donde se ven involucradas redes de relaciones familiares, de vecindad, productivas y comerciales en torno a la obtención, traslado, procesamiento de las materias primas y elaboración del mampuesto. Es posible pensar, que las relaciones involucradas dentro de la práctica poseen un alcance dentro de la dimensión territorial, en donde las acciones y las relaciones construyen territorialidades (Haesbaert, 2013). De este modo nos proponemos analizar cómo las territorialidades asociadas a la producción de adobes permiten comprender la forma en la que personas y materiales se articulan conformando una territorialidad en red, por medio del control de fuentes de obtención de suelos, fibras y las zonas de producción (Haesbaert, 2005).  

En este marco observaremos al territorio como un proceso de construcción caracterizado por dinámicas de apropiación espacial por grupos sociales en diversas escalas y en marcos de relaciones de poder (Haesbaert, 2013), mientras que la territorialidad se referirá a las estrategias y acciones por parte de los grupos sociales para establecer el control (Sack, 1986). De esta manera, para los objetivos de este artículo, observar la territorialidad, supone analizar los recorridos espaciales que se van construyendo a partir de las redes de relaciones que se establecen en torno a la obtención y preparación de las materias primas, como también dentro del proceso mismo de elaboración. Estas acciones territorializadas son dinámicas y pueden transformarse a lo largo del tiempo. La dimensión territorial surge desde el momento en el que los sujetos productores toman como propio el espacio y hacen uso de este, tanto para la extracción de la materia prima, como para la elaboración y dentro de estas dinámicas se crean territorios. Inmersas en las territorialidades se ven involucradas las relaciones que construyen los adoberos/as con otros adoberos/as como con los vendedores de áridos, en el acceso a materiales en otros poblados.

La Quebrada de Humahuaca en la provincia de Jujuy, concretamente en su zona media se presenta como un contexto en donde la producción de adobes es una práctica cotidiana (Rotondaro, 2011; Tomasi, 2011). Esta región se conforma por diversos poblados rurales y urbanos, abarcando un área aproximada de 150 km2 con orientación norte sur (Figura Nº 1). La Quebrada ha atravesado en las últimas décadas transformaciones vinculadas a los procesos de patrimonialización con implicancias en la producción de adobes, la comercialización de materias primas y la tercerización de tareas.

Figura N°1. Mapa del área de estudio: Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy con las localidades consideradas en este trabajo.

Elaboración propia

Para este trabajo, la metodología implementada se basa en un enfoque etnográfico, con el trabajo en campo centrado en los poblados de Purmamarca, Maimará, Sumaj Pacha, Huichaira, Tilcara, Juella, El Perchel y Huacalera. Se complementa esta investigación con la observación participante en las producciones de adobe junto con entrevistas semi estructuradas a los sujetos productores de adobes como a los proveedores de materias primas. Este artículo parte de una investigación que se ha desarrollado en los ocho poblados mencionados, algunos con contextos rurales y otros urbanos. El análisis involucra de este modo, el proceso de producción y la comercialización de los mampuestos, por lo que hemos trabajado con 42 productores y 5 proveedores de áridos a lo largo de la zona de estudio (Figura Nº 2).

Figura N° 2. Productores de adobe y proveedores de áridos con quienes se ha trabajo para esta investigación.

Elaboración propia.

Históricamente la producción de adobes en la Quebrada de Humahuaca, se ha desarrollado dentro de la escala doméstica, en donde el hacer involucraba a los miembros de las familias y la obtención de los recursos se daba en rangos cercanos. Con el transcurso del tiempo las dinámicas de producción junto con las territorialidades del adobe se han expandido más allá de lo doméstico. En este marco se ha presentado una suerte de complejización de las relaciones en términos sociales y espaciales en donde se ha dado paso a la comercialización y tercerización dentro de la producción en combinación con otras prácticas domésticas. Es a través de las alianzas socio-técnicas, entendidas como relaciones interactivas entre productores, proveedores, materiales, conocimientos y otros elementos, que a partir de un proceso de articulación permiten el funcionamiento y la persistencia de la producción de adobes. Al mismo tiempo, estas alianzas muestran relaciones de poder, con sujetos e intereses que coordinan el proceso de intercambio socio-técnico (Thomas, 2008). El desarrollo de este trabajo se plantea a partir de las dinámicas dentro de las producciones domésticas históricas y contemporáneas a partir de las redes de relaciones, para luego indagar en la expansión de las alianzas y las nuevas territorialidades implicadas en la práctica.

Antes se hacía así… Adobe, materiales y producción doméstica en la Quebrada de Humahuaca

El elaborar y construir con adobes es una práctica que históricamente se ha dado de forma cotidiana dentro del ámbito doméstico, en alternancia con otras prácticas. Dentro de esta cotidianeidad, se relacionan e interactúan de forma estrecha el construir, con el trabajar la tierra para el cultivo, el cuidado de los animales y las tareas dentro del hogar, junto con otras labores, que comparten lógicas técnicas y sociales similares (Barada et al., 2011; Tomasi, 2009, 2013). Es así que el primer acercamiento a la elaboración de los mampuestos se da comúnmente dentro de las redes familiares, en relación estrecha con la agricultura, a través de la transmisión de conocimientos de padres y madres a hijos/as y abuelos/as a nietos/as, sobre tipos de suelos y estabilizantes, dónde obtenerlos y cómo prepararlos. En la cotidianeidad se ven implicadas diversas territorialidades vinculadas a otras prácticas, puesto que el adobe emerge y condiciona otras territorialidades. En el caso de Maimará y Juella, los productores se ocupan en ciertos momentos de la cosecha y en otros de la construcción. La producción de adobes no puede escindirse dentro de lo doméstico de otras territorialidades, puesto que interactúan entre ellas dentro de las dinámicas sociales.

Del mismo modo, en el que se dan épocas en las cuales, los miembros de la familia se focalizan en determinas tareas, sin dejar de lado otras, dentro de la producción de adobes se presentan dos instancias, en donde una tiene que ver estrechamente con la obtención, traslado y preparación de las materias primas, como las tareas previas. Luego, un segundo momento relacionado de forma directa con la producción misma del adobe, el corte, en donde el trabajo intenso está dado por el batido y el moldeado de los mampuestos. Las alianzas socio técnicas dentro de la producción juegan un rol importante, puesto que las relaciones entre sujetos productores, proveedores de áridos y clientes con los materiales, se plasman en el territorio.

La elaboración de adobes en la Quebrada se caracteriza por ser una práctica en la que se aprenden formas de hacer y elecciones respecto a los tipos de materias primas a utilizar. Lo aprendido es transmitido dentro de lazos familiares y luego replicado en la reproducción del hacer. Existe una variabilidad en cuanto a las dinámicas de elección, obtención y preparación de las materias primas en los diferentes poblados, ligados a la disponibilidad de suelos y fibras y preferencias de calidades. Dentro de estas dinámicas se plasman relaciones entre diferentes personas y entre personas y materiales que colaboran con la construcción de una territorialidad en torno a las materias primas.

En cuanto a los suelos, entre los sujetos productores que elaboran adobes con fines domésticos en poblados como Juella y Maimará se encuentra generalizado el uso y elección de un tipo de suelo que denominan “greda”, el cual proviene de terrenos de cultivo y/o rastrojos[3]. Muchas familias y productores lo prefieren puesto que se obtienen adobes con mayor dureza y resistencia por el gran porcentaje de arcilla.

La elección de utilización de la greda para los adobes esta mediado por el tipo de uso que se da en los terrenos de donde se obtiene. Los propietarios de quintas, prefieren priorizar el terreno para el cultivo, destinando una porción pequeña para extracción de suelo para adobes. De alguna forma la convivencia de la agricultura con el uso de suelos para los adobes en poblados como El Perchel y Juella es innegable, sin embargo, los pobladores suelen focalizar sus terrenos al cultivo de maíz y hortalizas puesto que la agricultura es la principal fuente de ingresos en las familias. Remover y extraer la “greda” deja como resultado pozos que luego deberán ser llenados con otro material.

Los adoberos/as preparan la greda en las inmediaciones de la extracción, buscando de alguna forma reducir el traslado de los materiales, trabajando en terrenos linderos. Sin embargo, en Maimará, se dan situaciones particulares, en donde algunos adoberos transportan el material en colaboración con familiares cercanos desde el terreno de cultivo cruzando el río Grande, a la zona de corte, localizada a una distancia no mayor de un kilómetro (Figura Nº 3). Por lo general suelen ser familiares a quienes recurren los productores para el traslado del suelo en caso de necesitar colaboración, o bien a vecinos o conocidos, quienes pueden aportar un vehículo. De esta forma se mantienen relaciones entre personas que no participan de forma directa en la práctica, siendo que las estrategias de colaboración descansan en las redes de parentesco o vecindad.

Figura N° 3. Punto de producción y extracción de suelo en Maimará

Elaboración propia.

En torno a tareas que requieren un mayor esfuerzo, es posible que algunos adoberos recurran a terceros, denominados ayudantes que pueden o no pertenecer al círculo familiar. En algunos casos estas relaciones resultan ser laborales más allá del vínculo de parentesco. Esto significa que pueden “contratar” a primos o tíos como en Maimará para la extracción y el grillado del suelo, siendo estas tareas remuneradas, considerando el pago por actividades concretas. Las relaciones de este tipo, se basan en la confianza, con el adobero trabajando con una persona cercana.

Otro suelo preferido es el “enlame” y es uno de los más utilizados en Tilcara, Maimará, El Perchel y Purmamarca, el cual proviene de la limpieza de las acequias de los terrenos de cultivo. Este tipo de suelo, contiene un porcentaje mayor de limo, por lo que algunos adoberos prefieren el “enlame”, dado que les permite trabajar la mezcla sin grandes dificultades dejado de lado la colaboración de terceros y su extracción es posible realizarla en forma manual. En caso que se necesite colaboración, si se deben extraer grandes cantidades, aquellas personas que colaboran, suelen ser miembros de la familia conviviente.

En poblados con características más rurales como El Perchel y Juella complementan la extracción de “enlame” con la limpieza de los canales en los meses de junio- julio. Se trasladan los restos de la limpieza de la acequia colindante a éstas, entonces los adoberos pueden aprovechar el agua de riego para la elaboración de los mampuestos. Dependiendo de la ubicación de la fuente y el tipo de suelo sea greda o enlame y la cantidad de materia prima, las relaciones de colaboración varían en tanto pueden necesitarse más de un ayudante y personas con vehículo para el traslado. Las redes de relaciones entre los adoberos y los ayudantes ya existen y es a través del hacer que estos lazos se refuerzan, entre personas además que no se dediquen a la construcción, conformando alianzas extensas con un alcance que excede al núcleo doméstico (Tomasi, 2009).

Los territorios dentro de la obtención de suelos en la Quebrada en el ámbito doméstico surgen a partir de la distinción que marca el espacio cotidiano. Se identifican áreas que se relacionan entre sí, como las casas, los corrales, los terrenos de cultivo, las zonas de donde se extrae el suelo y luego donde se prepara el adobe, que se da en el área de cultivo en espacios sin uso. Las relaciones entre los sujetos productores y las familias se despliegan en el territorio a partir de las formas de adquisición de los suelos y los recorridos entre los puntos de extracción y los puntos de producción, constituyéndose así, las territorialidades en torno a la obtención de los suelos para el corte de los adobes.

El terreno de cultivo y el de corte son espacios reconocidos y demandados por la calidad del suelo y es a partir de las acciones de extracción que se crean territorialidades por la relación de propiedad sobre el recurso suelo (Haesbaert, 2004). El uso del suelo no se encuentra restringido únicamente al cultivo, sino que además abarca a la producción de adobes, dado que suelos como la “greda” y el “enlame” se encuentran principalmente en quintas.

En cuanto a las fibras o estabilizantes para el adobe, en algunos poblados se da el uso de la resultante de la cosecha trigo como materia prima para la elaboración de los mampuestos como en los casos de Juella y Huichaira, por la dureza del tallo y la resistencia que le brinda al adobe. Las familias transportaban el trigo a molinos, como en Purmamarca, para luego utilizar los restos de la molienda en los adobes. Sin embargo, con cambios asociados a la siembra en donde se dejó se sembrar trigo para suplantarlo por maíz, muchos adoberos recurrieron a la búsqueda de fibras similares (Bugallo y Mamaní, 2014). En este marco, se establecieron relaciones más amplias, en donde las alianzas que se forman no parten de lo estrictamente doméstico, alcanzando una escala comunitaria (Thomas, 2008). Se plantean relaciones entre las comunidades circundantes, en donde la conformación del territorio se construye a partir de las complejas redes de relaciones espaciales.

En la actualidad, la fibra que mayoritariamente utilizan los adoberos son el “espuro” y la “paja brava”, como alternativas al trigo. Ambas pueden encontrarse con facilidad, en los márgenes de acequias de Huacalera y Purmamarca en inmediaciones de la cuesta del Lipán, en Maimará y Juella en las acequias de los terrenos de cultivo. La “paja brava” por otro lado es posible encontrarla en rastrojos, aquellos terrenos de cultivo que ya no se utilizan o en “el campo”[4].

Por lo general algunos adoberos que no poseen terrenos de cultivo recurren a quintas de familiares o conocidos para obtener paja. Los dueños de las quintas intercambian favores, dejando a los productores extraer la paja, éstos al extraerla suelen en algunos casos cortar solo el tallo, dejando las raíces para que luego vuelvan a crecer. Es común que la recolección no requiera de más de una persona, pero en algunos casos, es posible recurrir a familiares o amigos con vehículos para el traslado de la paja a los terrenos para corte de adobes. En este sentido, es posible observar una expansión de las relaciones en torno a la obtención de la paja, con la búsqueda en otros poblados y concentrándose las alianzas entre productores, dueños de terrenos de cultivo e inclusive actores fuera del ámbito constructivo que se ven involucrados para el traslado. En este contexto, estas alianzas se encuentran mediadas por un sentido de reciprocidad y cooperación, con el intercambio de trabajos, como el caso de la limpieza de acequias. Estas relaciones son comprendidas dentro de dinámicas sociales que han sido observadas dentro del mundo andino tanto en lo constructivo como en lo agrícola (Murra, 2002; Tomasi, 2009).

Pensar en términos de una reciprocidad no implica considerar que estos intercambios y los territorios emergentes están exentos de relaciones de poder. Por el contrario, existen ciertos recursos más escasas de difícil obtención que ubican a las personas que lo poseen en posiciones diferenciales dentro las alianzas. Al mismo tiempo cabe observar que las alianzas que nos referimos en este artículo se dan entre sujetos y grupos con posiciones relativamente simétricas, donde los roles de poder tienden a ser móviles u flexibles, respondiendo a las coyunturas/condiciones específicas de cada momento.

Dentro de las relaciones sociales, las de parentesco poseen un rol importante, se establecen alianzas entre productores y familiares más o menos cercanos para las tareas, basados en la reciprocidad. Por otro lado, no serían el único vínculo posible, dado que se establecen alianzas con otros actores, como el caso de personas “conocidas” a quienes les rentan los vehículos para el traslado de material y aportan al sostenimiento de la práctica (Thomas, 2008). En esta expansión es que se ven implicados cambios de escala en la producción en cuanto al alcance de las territorialidades del adobe, que además se encuentran vinculadas con otras territorialidades como las agrícolas (Alfaro y Araya, 2010). En cada una de las tareas que se llevan a cabo en la elaboración de los mampuestos se generan diversos vínculos, como es el caso de los ayudantes que pueden o no ser contratados y en caso de serlo, son remunerados. En este marco, es el sujeto productor quien busca y escoge a los ayudantes posibles en virtud de la cantidad de adobes a cortar.

Para el batido del barro, una tarea que requiere un gran esfuerzo físico, los colaboradores o ayudantes, son varones jóvenes puesto que pueden realizar el batido en pocas horas. Estos colaboradores suelen ser personas que los productores conocen del ámbito constructivo, por recomendación de vecinos o en otros casos, son familiares jóvenes, primos o hermanos que en determinados casos reciben un pago por tareas específicas o por el trabajo total. En algunos casos como en Maimará son las mujeres de la familia quienes colaboran picando la paja, en el traslado del material en el momento del moldeado o corte de los mampuestos, tareas que realizan en colaboración con sus parejas. Mientras, los niños y niñas de las familias participan en la búsqueda de paja o simplemente acompañan en el proceso observando y jugando como parte del marco del proceso de aprendizaje de esta práctica.

Las diversas formas de obtención de la materia prima, los puntos de extracción y las zonas de preparación de los mampuestos son indisociables de territorialidades vinculadas a redes de relaciones entre familiares, vecinos o miembros de una comunidad, que conforman alianzas socio-técnicas capaces de modelar los modos de hacer. La organización dentro del territorio a la hora de recolectar las materias primas y prepararlas, implican una apropiación de los puntos de extracción, quintas y acequias como también de las áreas de preparación (Castillo, 2020). Las relaciones son dinámicas y cambian a lo largo del tiempo, del mismo modo sucede con las territorialidades que se alteran en función de las dinámicas de obtención de suelo, en la búsqueda de “buena tierra” como también de una paja adecuada. Las posibilidades de generar nuevas dinámicas se dan a partir de nuevas relaciones que invitan a la generación de alianzas que favorecen el sostenimiento de la elaboración de adobes (Thomas, 2008).

Nuevas territorialidades y alianzas

La Quebrada de Humahuaca ha estado atravesada por procesos de patrimonialización que han tenido implicancias dentro de las formas de habitar con la densificación de los diferentes poblados y con nuevos usos de los suelos que llevaron al incremento de la construcción (Rotondaro, 2011; Tommei, 2018; Tommei y Benedetti, 2014; Troncoso, 2009). En este contexto, la demanda de adobes para construir ha aumentado y de alguna forma el abastecimiento del mampuesto ha excedido la producción doméstica. Es así que el adobe y su elaboración se han expandido a la esfera comercial en donde se concretan relaciones del tipo mercantil entre las personas y los materiales (Rotondaro, 2011, 2012; Saiquita, 2020).

En este marco se han dado también factores de cambio vinculados al crecimiento de la población en los centros urbanos, lo que ha impactado en la disponibilidad de terrenos y sus dimensiones. Es así que se ha producido una reducción de los lotes, además de estar ubicados en zonas donde los suelos no son aptos para la elaboración de adobes (Potocko, 2013). De este modo, familias y particulares han recurrido a la compra de suelos por parte de los vendedores de áridos para poder elaborar los mampuestos. Otras personas recurren a la compra de mampuestos, con lo que se dan nuevas modalidades de venta y de producción, en donde los adoberos pueden vender ellos mismos, los adobes a clientes, trabajar para terceros o como ayudantes junto con otros productores.

El tiempo es otro de los factores que se ha modificado dentro de la elaboración, al igual que las alianzas. Al tratarse en la actualidad de un trabajo rentable, los sujetos productores reducen los tiempos de preparación a lo mínimo indispensable en cuanto a batido y descanso del barro como una forma de estandarización de las tareas, para producir más en tiempos recortados. Las nuevas relaciones sociales que se presentan en esta dinámica, involucran formas de contratación, en donde el sujeto productor es contratado por clientes para cortar adobes. Estas transformaciones y los cambios en las alianzas socio técnicas vinculadas con la producción de adobes implican dos campos, por un lado, las dinámicas de obtención de las materias primas y por otro, las relaciones laborales de los sujetos productores. Estas complejas dinámicas construyen nuevos territorios a través de redes espaciales en donde se dan movilidades vinculadas a la producción atravesada en forma creciente por las relaciones capitalistas (Haesbaert, 2004).

El suelo dentro del área de estudio es comercializado por proveedores de áridos que distribuyen material desde Purmamarca hasta Huacalera (Figura Nº 4). Existe una gran amplitud territorial respeto al alcance de las redes de distribución, con una centralización de las redes de relaciones y una tercerización, en donde los proveedores administran el material a través de relaciones que establecen con las comunidades de donde extraen los suelos.

Figura N°4. Proveedores de áridos, puntos de extracción y distribución

Elaboración propia.

Estos actores llevan alrededor de tres décadas vendiendo materias primas a lo largo de la zona media de la Quebrada, aumentando progresivamente su incidencia en la provisión de suelos en los pueblos con gran índice de crecimiento como Tilcara, Sumaj Pacha, Huacalera, Purmamarca y Maimará. La demanda de suelo para adobes ha llevado a los vendedores a extraer material de diversas fuentes para llegar a proveer a sus clientes. De este modo han recurrido a comprar suelos de la limpieza de acequias en zonas de cultivo de Juella y el Perchel, extraer materia prima de zonas de acumulación de suelos cercanas a las ex vías de ferrocarril en Huacalera y El Perchel, y en otros puntos en los bordes del río Grande. Dentro de estas opciones son los sujetos proveedores que bajo su criterio seleccionan el suelo a distribuir, en donde el sujeto productor no tiene injerencia en la decisión de elección del suelo.  Las relaciones entre vendedores y compradores son vínculos establecidos con fines comerciales. Mientras que la relación entre los dueños de quintas de Juella y el Perchel y vendedores puede estar mediada por el intercambio en donde los dueños de quintas ceden sus suelos a los proveedores a cambio de la limpieza de los canales, y en algunos otros casos los quinteros venden sus suelos a vendedores.

Por ciertas restricciones que han surgido por parte del estado para extraer en determinadas zonas y la falta de “tierra buena”, se dan otras fuentes de obtención de suelos. Existen otros puntos de obtención y corte, en donde la fuente es inmediata y se instala allí también el área de elaboración, como en el caso de la ribera del río Grande en Sumaj Pacha y Tilcara o sobre las vías de ferrocarril en Maimará, El Perchel y Huacalera. Estas fuentes de aprovechamiento puntual implican el uso de un recurso de forma transitoria, extraer y cortar por un período de tiempo que está en relación con la disponibilidad de materia prima.

Los criterios de selección del tipo de suelo en la dinámica comercial están a cargo de los vendedores en correspondencia con el bagaje de conocimiento de “buenos suelos” junto con la disponibilidad de material a diferencia de lo que ocurre en una escala doméstica donde el criterio de selección está a cargo del sujeto productor. Por ejemplo, tres de los proveedores de Tilcara toman como fuente principal de extracción las quintas de Juella y El Perchel. Ellos solicitan permiso a la comunidad, para tomar porciones de suelos de las quintas y/o acequias, tomando como parte de pago por la tarea la extracción del suelo.

Los vendedores cuentan con maquinaria que les permite recolectar de forma rápida el suelo liberando las acequias en la época de limpieza. Las alianzas en la actualidad se dan entre actores comerciales y algunos miembros de la comunidad que poseen quintas, en pos de un intercambio. El vendedor actúa como un mediador para la obtención de la materia prima, en donde ellos seleccionan el tipo de suelo. El adobero puede tener incidencia en la elección, pero no de forma directa.

Asociado a la obtención de las materias primas, se considera también al lugar de corte, como aquel lugar donde se traslada el material y donde también entra en juego el desplazamiento del adobero. En este sentido es posible reconocer tres relaciones posibles entre los adoberos y el lugar de corte: (a) el terreno pertenece al sujeto productor y puede presentarse dos circunstancias: el suelo es extraído del propio lugar o puede proceder de otra cantera y ser depositado en el punto de producción. En el caso de Juella, los productores residentes extraen los suelos de los propios terrenos para la elaboración de los mampuestos, puesto que el terreno posee el tipo de suelo necesario.

Luego se presenta la situación (b) en donde el cliente es quien posee el terreno y el sujeto productor se traslada al terreno de corte los mampuestos. El suelo puede que esté disponible dentro del mismo lote o de lo contrario el cliente o el adobero recurre a un proveedor de áridos. En Tilcara, por ejemplo, los vendedores depositan suelos extraídos de pueblos como Juella en terrenos de clientes y luego el productor se traslada a estos puntos.

Finalmente, (c) la cantera y el lugar de corte se localizan en el mismo punto, siendo zonas exclusivas de producción por un determinado tiempo. Estos casos se presentan en zonas como el lecho del río Grande y las vías del ferrocarril en Maimará, los adoberos extraen el suelo y cortan los adobes en el mismo lugar para luego venderlos y trasladarlos. Estos terrenos son estatales, por lo que los adoberos recurren a permisos con el fin de usar estos espacios por el tiempo que requieran para el corte de los adobes.

La localización del suelo extraído se relaciona con la ubicación y disponibilidad de la fuente de agua. Como se mencionó en la producción doméstica, el lugar de extracción corresponde con el lugar de corte y la fuente de agua, las acequias. En los casos vinculados con la comercialización, del mismo modo que en lo doméstico, los adoberos buscan aprovechar el recurso de las acequias. En Maimará, por ejemplo, el adobero utiliza el recurso del canal como fuente de agua y para humedecer la adobera de madera que utiliza. Este canal funciona además como elemento que delimita la zona de producción del resto del predio (Figura Nº 5). En otros casos, la fuente de agua proviene de red, lo que permite distribuir el agua a lo largo del terreno, en caso de tener varios puntos de batido (Figura Nº 6).

Figura Nº 5. Zona de preparación del barro colindante con canal de agua en Maimará

Elaboración propia.

Figura Nº 6 (secuencia). Preparación del barro y limpieza de materiales con agua de red, Tilcara

Elaboración propia.

El despliegue dentro del territorio de estas dinámicas, involucran no tan solo a los vendedores y sus alianzas de obtención de materia prima, sino también a las zonas de corte que a su vez están condicionadas por el abastecimiento de agua. Esta gestión de recursos en torno a la producción de adobes en la Quebrada modela territorialidades en relación con las movilidades de las personas y los recursos, que son dinámicas en función de los contextos.

En la producción comercial el acceso a las materias primas y la producción en si misma se encuentran mediadas por un intercambio de tipo capitalista. El trabajo tanto del proveedor como del adobero son rentados, lo que no quita que estén involucradas relaciones domésticas, como el contratar a familiares para ciertas tareas.

Los constructores y las familias dentro de la Quebrada, en relación con los cambios contemporáneos en el área, han ido modificando sus rutinas, en donde muchos combinan trabajos asalariados con la elaboración de adobes, lo que implica una dedicación parcial a la producción con la venta para terceros. Los adoberos suelen contratar ayudantes dependiendo de los encargos, ya que al ser una tarea que requiere un gran esfuerzo físico el contar con más personas aligera el trabajo y permite agilizar los tiempos. En cuanto a los ayudantes, los adoberos contratan varones jóvenes para compartir de forma equitativa tareas. En estas alianzas laborales, las distancias parecieran reducirse, los adoberos y ayudantes se trasladan entre poblados, donde se encuentre trabajo y de este modo se plantean múltiples territorialidades generadas a través de las alianzas y las gestiones de personas y materiales. Estas relaciones están mediadas por lo económico, son monetarizadas, por lo que se acuerda entre el grupo de corte un monto por el trabajo, una determinada cantidad de adobes, y luego distribuyen entre ellos el dinero. Existe un sentido de equidad en cuanto al trabajo relacionado a la paga, los adoberos “arreglan” por un tanto y los ayudantes también demandan lo mismo por el hecho de ser un trabajo en el que todos realizan un esfuerzo similar.

Cuando este trato equitativo no ocurre, los ayudantes suelen reclamarlo, exigiendo una distribución justa. En este punto cabe insistir en que las alianzas para la producción de adobes se dan entre sujetos con roles que no son estáticos, y entonces las relaciones de poder tampoco lo son. Dicho de otra manera, quien es ayudante en un determinado momento de producción puede ser quien convoca a otros frente a la demanda de un nuevo cliente, y, entonces, ser quien recibirá el reclamo por la equidad en la paga. Las relaciones de poder en estos territorios de la producción de adobe son sumamente cambiantes, sujetas a las coyunturas particulares.

Consideraciones finales

En el recorrido de este trabajo se ha intentado plantear a las alianzas socio-técnicas como una aproximación a la construcción de diversas territorialidades en torno a la obtención de suelos, fibras y la preparación de los mampuestos.

Estos territorios se conforman a través de la articulación de dinámicas domésticas y comerciales, que permiten el sostenimiento de la práctica de elaboración de los adobes en relación con otras actividades y con la inclusión de nuevos actores -proveedores- que de alguna forma favorecen la accesibilidad a las materias primas como el suelo por medio de su comercialización. Es posible observar que en el momento actual coexisten ambas realidades en donde las redes de relaciones se han expandido fuera de lo familiar.

Las alianzas socio-técnicas permiten observar los cambios de escalas, en donde antiguamente la mayoría de las relaciones y por ende las territorialidades se daban en márgenes más o menos cercanos. En la actualidad, la generación de nuevas dinámicas ha implicado nuevas territorialidades, con un cambio de escala permitiendo la amplitud de las territorialidades. Por lo que la práctica de elaboración de adobes, que pareciera tener un alcance doméstico, se ha expandido y complejizado en términos espaciales y sociales. Por otro lado, los patrones de obtención de las materias primas y la localización de los puntos de producción vinculado a las movilidades de los sujetos adquieren importancia por medio del uso de los espacios y la comprensión de las territorialidades. Es posible así, observar cómo en el área de estudio, existe una gran amplitud territorial en donde conviven zonas de gran centralidad expresadas a través de las relaciones comerciales con otras más dispersas vinculadas a las alianzas domésticas.

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Notas

[1] Arquitecta, actualmente becaria doctora de CONICET. Se encuentra desarrollando su tesis doctoral basada en una investigación sobre el Adobe y su elaboración como una práctica técnica y social en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy Argentina.

[2] Moldes elaborados en chapa o madera utilizados para dar forma a los adobes. Pueden varias sus dimensiones, materiales y cantidad de mampuestos por molde.

[3] Denominación que hace referencia a espacios de cultivo usualmente llamadas quintas, en donde previamente se realizaban tareas de cultivo y que han quedado luego en inactividad de manera temporal o permanente.

[4] Denominación utilizada para nombrar áreas rurales que se encuentran alejados de los poblados utilizados comúnmente como zonas de pastoreo.