TRAMATESIS. Entretejiendo vidas más allá de las tesis doctorales.   Artículo de María José Delgado Corredera, Analía Elizabeth Leite Méndez y María Teresa Catti. Educación, Lenguaje y Sociedad EISSN 2545-7667 Vol. XXV Nº 25 (Diciembre 2025) pp. 1-28.

DOI: http://dx.doi.org/10.19137/els-2025-252502


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ARTÍCULOS

TRAMATESIS. Entretejiendo vidas más allá de las tesis doctorales

WEAVING – WEFT THESES. Interweaving lives beyond doctoral theses

María José Delgado Corredera

Universidad de Málaga, España

mjdc@uma.es

Analía Elizabeth Leite Méndez

Universidad de Málaga, España

aleite@uma.es

María Teresa Catti

Universidad de Málaga, España

mariateresa.catti@icalzanolombardo.it

Fecha de recepción: 23/09/2025 /  Fecha de aceptación:23/10/2025

Resumen

Desde los encuentros de doctorandas y doctorandos organizados por el grupo de investigación HUM 619, surge la necesidad de contrastar experiencias, exponer miradas, plantear incertidumbres y vacíos que se generan en el tránsito de las tesis y pos-tesis. Abrimos una línea de trabajo colaborativo basado en encuentros virtuales y/o presenciales para poner en diálogo y relación distintas historias sobre los procesos de las investigaciones. Los relatos revelan cómo las tesis nos transforman a nivel personal, profesional y nos llevan a reconstruir la propia identidad. Desde la base de la escucha y la ética del cuidado, se va desmadejando una trama que desvela vivencias silenciadas e invita a las investigadoras e investigadores a desnudarse de una gran carga emocional que atravesó su camino. La metodología, con un enfoque cualitativo, dialógico y crítico, se construye a partir de los relatos personales de cada participante en distintos momentos del trabajo de investigación (tesis iniciales, a punto de leerse o finalizadas). Los primeros resultados nos muestran enfoques diferentes, edades y momentos vitales diversos, posicionamientos como doctorandas y doctorandos, directoras y directores, dimensiones emocionales y físicas de las personas investigadoras, transformaciones, sentidos y sin-razones. A través de nuestros relatos, descubrimos miradas que confluyen en idénticas inquietudes y vemos la importancia de generar y compartir conocimiento de forma colaborativa (Fernández Torres, Leite Méndez y Márquez Garcia, 2019).

Palabras clave: investigación participativa, universidad, tesis, biografía, identidad

Abstract

From the meetings of doctoral students organised by the HUM 619 research group, the need arises to contrast experiences, expose perspectives, and raise uncertainties and gaps that are generated in the transition from theses to post theses stages. We opened a line of collaborative work based on virtual and/or face-to-face meetings to bring together and connect different stories about the research processes. The stories reveal how theses transform us on a personal and professional level and lead us to reconstruct our own identity. From the basis of listening and the ethics of care, a weft that reveals silenced experiences is unraveling and invites researchers to unburden themselves of the heavy emotional load that has crossed their path.

The methodology, with a qualitative, dialogical and critical approach, is constructed from the personal accounts of each participant at different stages of the research work (initial theses, about to be read or completed). The initial results show us different approaches, diverse ages and stages of life, positions as doctoral students and supervisors, and the emotional and physical dimensions of the researchers, transformations, meanings and un-reasons. Through our stories, we discover perspectives that converge in identical concerns and see the importance of generating and sharing knowledge collaboratively (Fernández Torres, Leite Méndez y Márquez Garcia, 2019).

Keywords: participatory research, university, thesis, biography, identity

Introducción

TRAMATESIS es un caso de estudio en el marco del Proyecto de Investigación: “Redes colaborativas en educación. Educación Crítica para una sociedad inclusiva”[1]. En uno de nuestros encuentros surgió como tema de interés el planteamiento acerca de qué ocurre cuando se terminan las investigaciones de tesis doctorales. Llegamos a la idea que una vez finalizadas, son escasas las aplicaciones que se hacen en relación con su valor, así como a la cantidad de tiempo y energía que se ha aportado para realizarlas y llevarlas a término. Consideramos interesante generar un grupo que se implique en conocer hasta dónde los trabajos de investigación y las tesis doctorales generan un proceso de extensión hacia afuera y establezca con la comunidad científica (y la gente de a pie) una comunicación “humanamente significativa” (Márquez García, Leite Méndez y Calvo León, 2017, p. 110), capaz de transformar los entornos que habitamos en algo humanamente valioso. Por ello, entendemos la relevancia de extender cada investigación de tesis doctoral según un enfoque de tipo colaborativo, con la idea de generar desde cada una de ellas nuevas posibilidades, experimentación y provecho.

Nos encontramos entonces con el cruce de cinco tesis acabadas y tres en proceso para abrir nuestra mirada no solo a los trabajos finalizados, sino también a cómo se están viviendo las tesis en proceso, en el intento de ver lazos y nexos entre todas. Partimos de la escucha de las vivencias de cada investigador e investigadora, que cada persona pudiera expresar no solo las ideas principales de su tesis, sino de su sentir, sus vivencias y, en palabras de una de las compañeras, conocer las “piedras y flores” halladas en el camino. Esta necesidad imperiosa de contrastar experiencias, exponer miradas, plantear incertidumbres y vacíos que suceden en el tránsito de las tesis y pos-tesis, esto implicó generar un proceso de “trans-formación” de la investigadora y el investigador, quienes vivencian la experiencia de su propia transformación como lo manifiesta Mancovsky (2015). En este sentido, la autora se pregunta: “¿cuántas maneras distintas hay de significar, de dar sentido a una experiencia que se define a sí misma como única e irrepetible? Tantas como el protagonista de dicha experiencia lo requiera y lo habilite, lo necesite y lo haga” (p. 64).

Aunque nuestro primer deseo se centraba en la proyección de las investigaciones hacia el mundo exterior y cómo difundir el trabajo realizado, apareció la necesidad de sentirse arropada por otras investigadoras. Desde las primeras reuniones vimos cómo las vivencias de todas se iban entretejiendo e iban proporcionando un discurso identitario. Coincidimos con Aguirre y Porta (2021) en pensar en el camino formativo de las y los doctorados como en un cambio identitario en el cual la dimensión subjetiva y profesional movilizan los sentidos del sujeto en cuestión, quien deviene “autor de saberes y productor de conocimientos nuevos” (p. 1036).

Vimos cómo el proceso realizado a lo largo de años nos había transformado en muchos sentidos, tanto a nivel personal, por la cantidad de desafíos que enfrentamos y todo lo que aprendimos durante el proceso, como a nivel profesional, por las responsabilidades sociales y los compromisos asumidos, además de una metamorfosis identitaria que nos reconstruye y reinventa una y otra vez, a partir del carácter/forma de ser de cada una.

Comprendimos que estábamos frente a una urdimbre llena de hilos colocados longitudinalmente, los hilos que nos marcan el camino y los pasos desde el contexto académico, y que nosotras estábamos ahí para crear la trama, para ir entretejiendo nuestras historias y dándole sentido al tejido que conforman las tesis. Para aclarar nuestra posición, retomamos las palabras de Rivas y Herrera (2009) y reconocemos en las biografías que presentamos una “expresión de la construcción de la identidad personal” (p. 24) de cada una /uno de nosotros en unos contextos socioculturales determinados, para que cada identidad actúe hacia la integración en el sistema social y público que nos habita.

Por ello, no podíamos dejar suspendidas nuestras investigaciones allí. Sentimos la necesidad de salir y llevar nuestras experiencias más allá de lo formal, para que los esfuerzos de tanto trabajo no se olvidaran al poco tiempo: de aquí surge el nombre de TRAMATESIS, una propuesta que habla del proceso de investigación de nuestras tesis, con la finalidad de traducirlo en acciones educativas y sociales dentro de los espacios donde trabajamos y seguimos relacionándonos. En este sentido, entendemos la relevancia del proceso relacional puesto en marcha, que supone un posicionamiento colectivo ante el conocimiento y que es además “una cuestión dialógica, política y democrática, una cuestión epistemológica, al asumir que el investigador o investigadora son actores subjetivos” (Márquez García, Leite y Calvo León, 2017, p. 102).

Asimismo, entendemos la necesidad de intercambiar conocimiento con la comunidad científica acerca de lo que venimos investigando durante

estos años para que nuestros hallazgos sean los cimientos de un futuro diálogo también con la entera comunidad/humanidad: nuestra voz colectiva pretende generar agentes transformadores, para que quienes somos parte del sistema socioeducativo tratemos de cambiarlo desde dentro (Fernández Torres, 2025).

 

Sobre nuestro camino

Cada persona investigadora busca el sentido a una temática que le ocupa y le preocupa. De ahí su interés y curiosidad por conocer más y más profundamente. La mayoría de las veces es necesario caminar, caerse, levantarse, y seguir caminando para encontrar el verdadero motivo que nos mueve a investigar sobre algo, a contrastarlo con nuestro interior y nuestra experiencia. Como señala Guilligan (2013, p.17), “la mente está conectada con el corazón y el alma y con los sentimientos internos y verdaderos” y ello convierte las búsquedas en “tesis encarnadas” que conllevan no solo las investigaciones y los descubrimientos, sino las vidas de las buscadoras, cada una con diferente foco. Por ello en nuestros encuentros surge una gran diversidad temática que ha atravesado nuestras vidas, variedad de realidades de vidas distintas, de edades, experiencias, caminos académicos, sentires sobre los procesos, lo institucional, el poder, los ámbitos académicos y profesionales, las expectativas, los miedos y desvelos.

Nos planteamos conocer nuestras investigaciones y desde ellas conocernos mejor. En el tránsito de nuestras exposiciones nos dimos cuenta de cuántas cosas comunes nos movían, movimientos similares que habíamos recorrido. Vimos lo reconfortante y lo necesario que es y fue conocer un poco de todas estas historias y sucesos que se viven en los procesos de tesis para reconocer en su momento un camino que nadie nos cuenta, que descubrimos con un sinfín de emociones que nos rompen y recomponen varias veces en el trayecto. Como ejemplo baste citar a Mancovsky y Moreno Bayardo (2015) quienes sostienen que


en el proceso formativo emergen momentos de vulnerabilidad emocional y afectiva, en los cuales se oscila entre: el trabajo en soledad y la exposición pública; la calma y la inquietud; el goce y disfrute de la creación y la vulnerabilidad y ansiedad; el sostén- apoyo en la autoridad de los saberes ya construidos y la autorización de producir otros nuevos (p. 64).

Pensamos también en la ayuda que supondría poder saber y comprender las distintas fases en las que nos podemos encontrar al enfrentar una investigación de tesis doctoral; si bien cada una es diferente de todas las demás, aun así, podemos constatar que la forma de ir entretejiéndose tiene muchos puntos comunes que nos pueden servir de ayuda y trampolín en muchos momentos.

Las tesis como vidas en juego

La tesis de Paola

Paola hace una investigación sobre cómo construyen su identidad personal los directores de centros escolares y el papel que juega el liderazgo pedagógico. En su búsqueda profundiza en las vidas y formación de quince directores y directoras entrevistadas. Ella describe cómo en su trabajo siente que pone el corazón, y esa necesidad de sentirse arropada ante la realidad que va descubriendo. A de tesis era un trámite más. No acuerda con esta idea porque ella cree que este trabajo nos transforma en muchos sentidos (Ritacco Real, 2023).

Expresa su decepción ante un “sistema salvaje” en el que estamos inmersos y que atenta contra los impulsos naturales de comprometerse, de intentar colaborar para generar cambios positivos, para promover transferencia desde nuestras investigaciones. En esta línea, la transferencia se destaca más por ser algo meritocrático, casi un derecho a conquistar para las personas que lo sienten como deber moral, y no como un servicio que la ciencia presta a la comunidad. En este sentido, queremos centrarnos en las palabras de Rivas y Herrera (2009), acudiendo a la idea de que

el proceso de construcción del conocimiento es un diálogo permanente de carácter sociohistórico, en el que nos incorporamos en un momento dado para hacer nuestros aportes. En ningún caso, este proceso, en el ámbito científico en el que nos movemos, debe quedar al margen de la reflexión sobre el tipo de aportación que realizamos, su relevancia y el modo como contribuye a mejorar nuestra comprensión del mundo y su transformación (p.17).

La tesis de Virginia

Virginia hace su investigación sobre la historia de vida de una maestra novel. Nos habla de impedimentos, de las trabas que encuentra colocadas por la burocracia, las instituciones implicadas en el tránsito de todo el proceso y la necesidad de poder dar espacio y tiempo a ese profesorado novel para que pueda unirse de la manera más oportuna y trabajar conjuntamente (Rivas Flores, Leite Méndez y Cortés González, 2015), acompañados de personas que puedan ayudarles en sus comienzos (Martagón, 2023). Darles oportunidades y recursos para construirse como profesionales docentes (Fernández Torres, Leite Méndez y Márquez García, 2019).

La tesis de Nicoletta

Nicoletta hace un estudio multicaso sobre Didáctica de la oralidad en varias escuelas en la educación Primaria. Se centra en la realidad de cada colegio, en pos de conocerla y comprenderla. Expone que al relacionarse con el personal, se crea un intercambio y riqueza personal entre todos/as. Ha descubierto una gran pasión y disponibilidad entre equipos directivos y docentes y una gran apertura hacia la ayuda. La observación en el aula ha permitido conocer las dinámicas comunicativas, relacionales, las estrategias y metodologías activadas por el profesorado, la participación del alumnado en su proceso de formación; cada uno ha dado su punto de vista de cómo se vive la competencia que ella investiga (Fallarino, 2024). Explica que las escuelas están haciendo un trabajo muy interesante respecto a las demandas sociales. Nos habla también de su enriquecimiento personal y de las dificultades halladas en el proceso.

La tesis de Carolina

Carolina está en el segundo año de trabajo de tesis. Investiga sobre la relación educativa entre profesorado, alumnado y comunidad. Cartografía los vínculos afectivos y la configuración de los ambientes pedagógicos como indispensables para la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje, a la hora de convocar la interacción sensible y la interacción social en el intento de “cultivar la proximidad” (bell hooks, 2021, p.17). Se sitúa en tres estudios etnográficos narrativos de escuelas de educación Infantil y Primaria ubicadas en entorno rural y urbano. Emplea la observación participativa como primera estrategia e instrumento de recogida de información, ya que la naturaleza de la investigación requiere de una actuación cercana y colaborativa, con la intención de formar parte de la comunidad educativa desde la participación en las actividades del centro. Destaca la toma de fotografías para documentar, revisar y evaluar las experiencias y vivencias personales y externas. Relata que en su camino se va encontrando muchas trabas pero también muchas alegrías.

La tesis de María José

La tesis se basa en un estudio autoetnográfico, situado históricamente en el tiempo de la Guerra Civil Española. Investiga sobre la vivencia de las mujeres durante este tiempo de guerra y posguerra en el pueblo de su madre, donde el foco es su propia historia. Se analizan los entresijos de historias relatadas por ella misma, sus familiares y habitantes del pueblo donde vivía. Indaga sobre la historia del mismo pueblo desde una mirada histórica, socio cultural, etnográfica, religiosa, así como costumbres y voces silenciadas. Acompaña estos relatos con otras visiones, entre ellas su propia historia de vida que se hace eco de las narraciones y su proceso personal. Esta tesis introduce una visión construida desde las imágenes con fotografías y documentos del Registro Civil de aquellos “años treinta y cuarenta”. Se entreteje así una polifonía de significados que constituyen una mirada autoetnográfica que transforma la identidad personal y profesional de la doctoranda (Delgado Corredera, 2023).

El camino transitado da cuenta de sentimientos y emociones que buscan la resonancia humanista como valor de conocimiento.

La tesis de Analía

Analía hace referencia en su tesis a dos historias de vida de maestros y maestras como un proceso interminable en la construcción de identidades que ponen en relación: vidas personales, trabajo y desarrollo profesional. Nos cuenta el desafío que encontró al venir desde Argentina y el trabajo que supuso reconstruir historias sin conocer el contexto de la vida en España. Nos narra las vivencias de un hombre y una mujer, durante la época Franquista, la mirada de género, las dificultades para obtener plazas definitivas, el valor que cada uno siente sobre su trabajo y la mirada hacia el pasado (Leite Méndez, 2011). Relata su experiencia y cómo se crea el vínculo entre estas personas y ella misma, un vínculo que continúa en el tiempo hasta nuestros días.

La tesis de Pablo

Pablo investiga sobre resistencias, esperanzas y acciones transformadoras, desde la Pedagogía crítica como foco principal. Estudia las vidas de tres personas relevantes en este campo, experimenta a su vez, la unión de la perspectiva biográfico-narrativa con la pedagogía crítica en la docencia y la investigación destaca la humanización que supura de ambas (Fernández Torres, 2025), en particular del mundo educativo que investiga. Pablo nos cuenta las limitaciones con las que se encuentra en el proceso, unidas a la situación familiar del nacimiento de un hijo y cómo ello influye en el proceso de investigación. 

La tesis de Jesús

Jesús enmarca su trabajo de tesis en el proyecto de Narrativas emergentes sobre la escuela inclusiva desde el modelo social de la discapacidad, resistencia, resiliencia y cambio social. Persigue conocer, analizar y comprender qué papel juega la Evaluación Psicopedagógica y la Orientación Educativa en los procesos de inclusión y exclusión escolar, con especial énfasis en la formación de orientadoras y orientadores. Para ello, profundiza en el impacto de la evaluación psicopedagógica en relación con los procesos de inserción y separación, y la experiencia escolar de familias que se sienten marginadas por razón de “discapacidad” (Moreno Parra, 2023). Indaga y analiza qué concepciones tiene el alumnado de Universidad acerca de la educación inclusiva, la inteligencia y la diversidad. Del mismo modo, recopila y analiza diversas narrativas sobre experiencia educativa de estudiantes y egresados del itinerario formativo para la orientación escolar. Durante todo el proceso se han generado espacios de diálogo y reflexión compartida en torno a la realidad orientadora, con el objetivo de construir propuestas de mejora para los procesos formativos y la práctica orientadora. Las fronteras entre investigador e investigados en parte se han diluido.

La tesis de María Teresa

María Teresa investiga sobre estrategias didácticas y organizativas para la mejora e innovación educativa. Esta tesis nace y se nutre de unos años de trabajo de campo entre narrativas escolares recogidas directamente en el aula de centros de secundaria malagueños. Asimismo, se sustenta en lo vivido y explorado en el aula en un “antes” biográfico, a lo largo de varios años de enseñanza pública en Italia. En particular, a partir de la percepción del alumnado implicado en una encuesta de opinión y de las expectativas generadas en sus docentes, recopila una serie de trabajos (recogidos en una tesis por compendio) que irrumpen en los escenarios actuales, para erradicar el sistema educativo tradicional (Cortés González, Rivas-Flores y Leite Méndez, 2023). Este trabajo procura reconocer las voces colectivas de unas comunidades educativas que ponen en valor unas estrategias implementadas en contextos de trabajo por proyectos, para propiciar un cambio educativo orientado a la promoción de una escuela que forma en investigación-acción, creativa y cooperativa (Catti, 2025)

Notas metodológicas

La trayectoria de la investigación se desarrolla desde un enfoque poscualitativo, dialógico y crítico (Corona-Berkin, 2019; Rivas, et.al., 2021; Ghiso, 2017). Se fue construyendo a través de encuentros, relatos, registros de los encuentros y las comunicaciones escritas para eventos científicos que provocaban una interpelación de otras y otros colegas a lo realizado, encontrado y reflexionado.      El trabajo grupal como acción continua de diálogo, debate y nuevas miradas, configuró el proceso de investigación desde un movimiento rizomático (Leite Méndez y Rivas Flores, 2021), donde cada hilo argumental puesto en juego en el diálogo daba lugar a nuevas tramas y nuevos caminos reflexivos. Las nuevas vías que se iban abriendo, por un lado, permitieron la reconstrucción de intencionalidades e identidades en los contextos académico, personal y profesional y, por otro, ayudaron a recorrer y habitar una investigación horizontal, colaborativa, democrática y dialógica.

Tratamos de conocer y dar a conocer en el grupo nuestras investigaciones de tesis desde miradas más personales e íntimas, para escucharnos, cuidarnos, apoyarnos y, finalmente, reconocernos como individualidades entramadas en una red en la que nos reencontramos y reconectamos.

Hemos de decir que esta es una forma particular de generar conocimiento. A partir de lo narrado, de lo que hace resonancia en cada persona (Rivas Flores y Leite Méndez, 2019), de la trastienda de la investigación (Sautu, 1997), de lo que imaginamos o despierta el deseo de conocer la investigación de la otra persona y la propia identidad, reconectamos con un aspecto humanista, desde el momento en que consideramos relevante la comunicación entre las personas, el descubrimiento de la otra, del otro, conocerlos, saber de sus vidas y poder reconocernos. Los trabajos de investigación fueron el móvil que nos lleva a esta conexión. En palabras de Kushner (2009), en lugar de pensar “¿cómo encaja esa gente en nuestro programa?, debiéramos estar preguntando “¿cómo encaja ese programa en la vida de la gente?” (p. 14).

Podríamos decir que “Tramatesis” hace una investigación biográfico-narrativa de sí misma. Para Kushner (2009):

La investigación biográfico-narrativa no es solo una aproximación enriquecedora a la indagación social y a la construcción de conocimiento público. En casos como estos es, además, instrumental y esencial para la acción social. Los programas sociales están determinados por políticas, recursos, metas y procedimientos, pero lo están incluso más por lo que los individuos y los grupos les aportan en forma de aspiraciones, experiencias y capacidades. (p. 14). “Tramatesis” pretende aportar para pensar en una formación compleja, transdisciplinar y humanista.

             

La investigación que llevamos a cabo se sigue tejiendo entre encuentros, historias, desvelos, escuchas, consejos, ayudas y todo aquello que surge del diálogo y la comunicación cargadas de ideas entramadas que vamos desmadejando. Las aportaciones son innumerables y diversas, ya que cada una de las personas del grupo expone, tramita, la esencia de su investigación, se revelan caminos por los que se ha transitado, a través de “un ejercicio de inmersión pedagógica y biográfica hacia los cotidianos de la formación doctoral, un viraje hacia las historias, las experiencias y las trayectorias” que se han ido construyendo (Aguirre y Porta, 2021, p.1039). De esta manera, descubrimos desde nuestros relatos miradas que confluyen en idénticas inquietudes y vemos la importancia de esta forma de generar conocimiento. Como explican Márquez García, Leite y Calvo León (2017):

la investigación narrativa no es por tanto investigar porque algo va mal, sino investigar porque entramos mejor (con más hondura y matices, o a lo mejor con más dudas y menos certezas) en el sentido de lo que vivimos. Y es el propio proceso de indagar el que va desplegando e identificando el foco de la investigación. (p.106)

¿Qué sentimos, qué dialogamos, qué revelamos? Compartimos algunos resultados

En el trabajo colaborativo de encuentro y diálogo, el análisis de las narrativas puestas en juego derivó en focos y ejes de reflexión que nos permiten dibujar un primer mapa de cuestiones sentidas y relevantes en los procesos de investigación. Estas cuestiones van configurando tramas: de poder, de saber, de relaciones y vínculos, de búsquedas permanentes, continuas y atravesadas por tiempos, espacios, personas (tutores, tutoras, familias, participantes de las investigaciones) e instituciones. La idea de trama justamente tiene el valor de mostrar que, aunque se hable de los tiempos de las investigaciones, por dar un ejemplo, no pueden dejar de considerarse los demás aspectos que están presentes en esos tiempos y de allí la complejidad para comprender estos trayectos, estas vidas, imposibles de advertir si no es a través de los relatos de cada uno y de cada una. Podemos caracterizar estos relatos como situados, encarnados, rizomáticos y fundamentalmente colectivos.

Mostramos parte de la complejidad del camino transitado en esta investigación desde tres hilos argumentales:

1) El hilo de las preguntas, cuestiones y reflexiones generadas en los encuentros (Figura 1). 2) El hilo de las temáticas/temas comunes y diferentes de los relatos (Figura 2) y 3) El hilo de meta - reflexión producto del diálogo con otras personas al dar cuenta de este proceso y del propio grupo participante al releer, revisar y re-narrar lo vivido (Figura 3)

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El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Figura 1. El hilo de las preguntas.

El proceso de tesis podemos verlo como un camino que soporta la transformación de las personas investigadoras. Podría servir para que otras y otros conozcan que hay un tránsito lleno de subidas y bajadas, de tensiones y descubrimientos, de logros y que no desesperen por la soledad del proceso, sino que puedan sentir que sus vivencias son parte del camino de transformación de su propio conocimiento y puedan cambiar el foco a ser espectadoras y espectadores de este tránsito y resultados. Buscamos una ética del cuidado que, según expresa Guilligan (2013): “La ética del cuidado y su interés en la voz y las relaciones es la ética del amor y de la ciudadanía democrática. También es la ética de la resistencia al daño moral” (p. 14).

        En cuanto al hilo de las temáticas, resumimos las que se repiten desde los distintos focos de investigación, procesos y contextos de las tesis doctorales de las participantes.

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Figura 2. El hilo de las temáticas.

A veces las personas investigadoras nos sentimos escuchadas, atendidas, acompañadas por otras personas que no son las que nos guían. Desde el otro lado, podemos poner una mirada en las personas que son tutores o tutoras de tesis para comprender cómo viven ellos y ellas sus experiencias como guías, qué se espera que deben hacer. Si consideramos las investigaciones de tesis como un proceso creativo y particular, único y personal, es comprensible que cada tutorización quiera permitir la no-contaminación del proceso, ser más bien observador pasivo que guía activo. De cualquier modo, debemos poner atención a cada caso de manera singular, porque cada tesis es única, cada investigación nace de la mirada de la persona investigadora ante el mundo que se le presenta y su forma de verlo y experimentarlo.

De aquí nace la necesidad de la apertura a los métodos empleados y de la libre elección de la tutorización ante cada caso. Aun así, cada situación debe ser acompañada de manera cómplice para ayudar a la persona doctoranda a sentirse segura en su proceso.

Encontramos que en todas las investigaciones que compartimos se vive un tránsito lleno de incertidumbres y descubrimientos, de alegrías y desazones. Todo ello deconstruye nuestros cimientos, nuestros patrones sobre lo construido y que ahora se cuestiona. Algunas de las investigadoras expresaron que aquellas fases las hicieron más fuertes, otras, que se hundieron. Hablamos de una construcción de identidad personal, de una ruptura de los pilares que sustentaban nuestro conocimiento y una visión nueva en base a la sabiduría que se va adquiriendo y cómo nos vamos conformando de nuevo.

Aparecen dudas sobre la relevancia del trabajo para otros y otras, para los colectivos y contextos en los que investigamos. Estamos cuestionándonos como investigadores/as hasta qué punto la tesis parece resurgir de la nada y se manifiesta ante nosotras como algo valioso. Las incertidumbres que nos tambalean contribuyen a la creación y configuración del conocimiento. Por ello, el proceso de tesis es en sí mismo una forma de conocimiento.

No obstante, el hecho del desequilibrio emocional que se presenta en muchas ocasiones podría solventarse o al menos, minimizarse para poder compartir en grupos de personas que están en caminos similares. Comentar, relatar, exponer y exponerse ante otras personas que están en el mismo proceso, intercambiar sentires, pesares y conquistas podría ser una solución a la soledad percibida. Dar visibilidad a una problemática tiene el potencial de elevar la conciencia colectiva y la responsabilidad social sobre ella. Cuantas más mentes estén atentas, más posibilidades de cambio y mejora habrá. Además, nuestras investigaciones suelen tratar problemáticas complejas que no se resuelven con simples técnicas, sino que requieren la implicación y colaboración de muchas personas. Por tanto, consideramos que la investigación en sí y luego su visibilidad y difusión, pueden reconocerse como recursos que generarán transferencia si los sabemos aprovechar. Cualquier acción moviliza, en la línea del sentido colectivo que “es el norte que nos orienta” (Martagón Vázquez y Calvo León, 2012, p. 8).

Solidarizar en investigación es una forma de ser y estar. La colaboración origina y propaga empuje, despierta intereses, anima prácticas de trabajo compartido, transmite ideas y reflexiones. Permite de alguna manera escapar de un proceso a menudo llevado a cabo en solitario. El compartir las experiencias nos sitúa en un hábitat investigador donde poder sentirnos, identificarnos como tales, donde encontrar un sitio que queda vacío tras las exposiciones de tesis.

De este modo, podemos detenernos a pensar, para entrar en el tercer hilo argumental, el de la meta - reflexión: ¿Qué conocimiento estamos generando? ¿Cómo se desarrolla este modo grupal, personal, de red? En las tesis, sea cual sea el momento en el que se encuentren es importante mirar qué tejidos se van haciendo, porque eso también es conocimiento y no siempre se reconoce. El conocimiento parece que es otro y así se desvirtúa el propio proceso. Reconocer nuestros pasos serviría para “avisar”, “preparar” a otras personas sobre cómo ocurre la construcción de conocimiento propio. Dentro de la enorme diversidad de experiencias personales encontramos la “danza de la creación” que podemos compartir con los demás. Así establecemos la exposición en grupos y redes de procesos vividos, personales y únicos que al mismo tiempo resuenan entre ellos.

Todo este entramado nos lleva a otra mirada a tener en cuenta: ¿Y después? ¿Qué hay más allá de la tesis? Una vez acabada la investigación, ¿quién soy yo ahora? ¿Cómo prosigue mi camino? Después de haber estado creando durante años de una manera donde la investigación forma parte de tu vida y transforma tu identidad, se produce una ruptura difícil de recomponer. Tiene mucha relación con nuestra propia biografía e interpretación. Saber de antemano que esto puede ocurrir es también un soporte de ayuda. Planteamos la necesidad de equilibrar las situaciones estresantes que se producen en los procesos de investigación de tesis antes, durante y después. Es interesante contemplar y atender esta dimensión humana como parte de la investigación y de la vida académica.

Pensamos que es una gran responsabilidad no olvidarnos de las tesis finalizadas, compartir y dar visibilidad para que algo tenga la oportunidad de cambio. Como apoyo, la institución podría actuar de forma distinta. Hay una necesidad de transformación de patrones en las investigaciones y debemos aprender a desafiar estructuras, métodos y mantenernos firmes en nuevas formas de trabajo singulares, dando oportunidad a que surjan caminos y expectativas emergentes, distintas. Asimismo, entendemos que todo proceso de investigación enriquece y transforma de tal manera que lo ocurrido no se replicará de la misma manera ni permanecerá igual lo que fue: habrá que volver a construir tiempos, lugares y espacios de otra manera, para atesorar todo lo aprendido durante estos años (Catti, 2025).

Señalamos la idea de hacernos responsables por las publicaciones, por su validez y productividad. Las instituciones están creadas de manera que lo que prima es el poder. Las redes de poder también se tejen para sostener o mantener el mismo poder que se genera. Por ello hay mucha competitividad que no beneficia a la expansión del conocimiento: tenía bell hooks la sensación de que en los entornos intelectuales y académicos estadounidenses que frecuentaba, faltan ánimos generosos y amplitud de miras (bell hooks, 2021, p.76); por el contrario, se opone a la apertura, a una “sociedad orientada a las personas” (p.49), a los cambios, como registran también Martagón Vázquez y Calvo León (2012), afirmando que

frente al paradigma del experto y las formas hegemónicas de construcción del saber, nos planteamos un espacio comunicativo para provocar el des-aprendizaje y entender el conocimiento como un procomún; aprender vivencial y relacionalmente (p. 8).

Esto también afecta a las tesis doctorales, a los procesos y, en algunos casos también a quien las dirige; a veces no se busca a la persona sino al estatus que posee para que tu tesis sea más valorada; del mismo modo, alguien que se puede considerar a sí mismo con un determinado nivel alto, no acoge normalmente al estudiantado de doctorado novel, no se arriesga si no le asegura un trabajo de Cum Laude. Otras miradas recaen en las dificultades para alcanzar un puesto de trabajo con una terrible competitividad, de no colaboración, entre personas que quieren darlo todo para obtener un nivel determinado. Competir en base a un número de publicaciones exigido con frecuencia induce al deseo de escalar por encima de otros colegas, se crean rencillas, malestares o celos por la supervivencia académica. También origina el intento masificado de artículos que buscan revistas de alto nivel para ser publicados, al tiempo que la desazón e impotencia por no conseguirlo en muchas ocasiones, más que la búsqueda de la calidad académica, como debiera ser.

Tengamos en cuenta que las protestas son la base de las revisiones; por lo tanto, planteemos otras estructuras, otros posicionamientos que ayuden a avanzar en un proceso de deconstrucción ideológica capaz de hacer oír la «voz» de los sujetos implicados, ”como participantes de una realidad educativa, política y social que reconoce los diferentes contextos” (Rivas y Herrera, 2009, p. 21), vinculados a una dimensión comunitaria (Hooks, 2021) y a un universo de significación distinto de lo ya imperante/existente, donde vivir con plenitud y hondura.  Con lo cual, anhelamos ser un tanto desobedientes ante lo establecido y atrevernos a crear otras posibilidades también con las tesis doctorales; abramos nuestras mentes.

     Figura 3. Hilo meta-reflexivo

El proceso de tesis doctoral es un camino de transformación de la realidad existente. En primer lugar, transforma a la persona investigadora y en segundo lugar, a todas aquellas personas que la rodean, que se ven conectadas a ella o la tocan de alguna forma; en tercer lugar, las tesis deberían “ir más allá”, transgredir las fronteras de lo conocido y servir a la humanidad. Los procesos de ir experimentando, construyendo o reconstruyendo formas de vida no pueden quedarse en un repositorio. Podrían usarse como conocimiento en sí mismos para el estudiantado que se forma, y permitir el conocimiento de las nuevas tendencias, las sabidurías alcanzadas y las corrientes de interés que aparecen con las tesis doctorales en cada ámbito universitario, al igual que se puede crear ”la posibilidad de construir saberes diversos y posibilitar la escucha intempestiva del otro y de la otra”, de esta manera “deconstruir ideas de pretendida neutralidad y producir otros modos de hacer pedagogía y habitar la escuela” (Martagón Vázquez y Calvo León, 2012, pp. 8-9).

        De este modo habría una constatación cercana de cómo se produce la investigación para aprender de ella desde múltiples miradas, ya que uno de los valores principales y maravillosos que aportan las tesis es su singularidad. Por otro lado, podrían ser soporte para el estudiantado que investiga, no solo poniendo el foco en los contenidos y las formas de investigación, sino también en las vivencias de las personas investigadoras, en su desarrollo emocional y su transformación psicológica, personal y profesional.

La propia formación de todas las personas interesadas en cómo hacer una tesis doctoral podría manifestarse a través de una guía que cuente experiencias comunes, tránsitos del camino que se suceden con ciertas variaciones, pero que están vertebradas de la misma forma. El saber de otras experiencias, otros relatos escritos que narren los senderos recorridos es una fuente de posibilidades abiertas para el alumnado de doctorado que comienza su camino. Sentirse acompañadas en el trayecto incluye a muchas otras personas —tutorización, amistades, familiares—, que hace que sea menos duro. Pero, sobre todo, la ayuda incuestionable es la de otros pares que ya han transitado un  camino similar y dan cuenta bien de las cuestiones que emergieron bien de las que pueden emerger, al igual que la modalidad empleada para abordarlas. Lo que viene generando un sentido de pertenencia al grupo que fomenta apoyo mutuo y unidad y, a la vez, contrarresta el vacío socioemocional derivado del trabajo doctoral, con suma frecuencia llevado a cabo en soledad.  

Reflexiones finales

Entendemos que las investigaciones de tesis podrían ser mejor aprovechadas en el ámbito académico, si – en vez de guardar sus contenidos – les damos difusión y propiciamos su uso más amplio en el seno de investigaciones futuras o debates académicos. Por ello, está en nuestro deseo seguir en el diálogo, investigativo y comunitario, mentalizados/as de que todo acto de conocimiento es un acto de relación y nos compromete con el cuidado de todas y todos (Catti, 2025).

Al mismo tiempo, surge la importancia de detenerse a estudiar a las personas que gestan e intervienen en todo proceso de investigación (como investigadores/as, tutores, acompañantes) como los factores físicos y emocionales que emergen y cambian la identidad personal y profesional desde que se comienza una tesis doctoral hasta su final, e incluso más allá de su lectura.

Nuestro camino como “Tramatesis” está en sus comienzos. Y desde aquí, vislumbramos que hay mucho más para poner en diálogo y seguir aprendiendo.

Encontramos en la escritura compartida una proyección colectiva que encuentra en la narrativa de lo observado y vivido un profundo sentimiento de colaboración, de vida encarnada, de pertenencia a un grupo, de acompañamiento a quien lo necesita. En este contexto, la narrativa constituye una

forma privilegiada de mediación en donde el contenido narrado se desprende de la propia experiencia vivida o que ha sido transmitida por otros, convirtiéndose a su vez en experiencia para el que ve, escucha o lee, de tal modo que el receptor es capaz de recordar lo que no ha vivido, la experiencia no experimentada en carne propia, pero que le ha sido trasmitida en el relato (Murillo, 2021, p.114).

Entendemos nuestra perspectiva investigadora como una apertura de miradas y escuchas activas que encuentran en la palabra escrita su forma más expresiva, capaz de liberar historias -las nuestras- cargadas de emotividad y de revelar inquietudes que aspiran a vislumbrar nuevas aproximaciones investigativas.

Con esa visión nace la voluntad de revisitar nuestras indagaciones narrativas exploratorias que se revitalizan en el diálogo compartido y generan una nueva manera de habitar el proceso de investigación que nos acompañó en los años doctorales. Ahora es cuestión de seguir explorando estos saberes y conocimientos para ponerlos al servicio de la comunidad, a partir de una mirada más crítica y solidaria del mundo académico que procura abrir puertas y reconocer la dimensión humana del trabajo de investigación: todo ello trasciende vidas y límites, espacios y sentidos, al igual que individualidades, méritos y credenciales, en aras de humanizar la investigación como herramienta política de conocimiento y resistencia en un mundo que se derrumba. En medio de este escenario la Universidad como contexto privilegiado de la investigación no puede mirar para otro lado.

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Notas

[1] Proyecto de Generación de Conocimiento: PID2022-138882OB-100, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.