http://dx.doi.org/10.19137/circe-2023-270206


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ARTÍCULOS

Cuando la ficción supera la realidad: la recepción subvertida de Germania de Tácito por el régimen nazi


When fiction overcomes reality: the subverted reception of Tacitus’ Germania made by the Nazi regime

Nicolás Russo [ Universidad de Buenos Aires, Argentina/ CONICET ]

[ nicolasrusso.917@gmail.com ]

ORCID: 0000-0003-0415-1917

Resumen: El presente artículo analiza la recepción de la Germania de Tácito como documento histórico fidedigno en la Alemania nazi, y las operaciones de lectura que el régimen nacionalsocialista realizó sobre la obra con el objetivo de instalarla como fuente de su ideología. De allí, se demostrará cómo se subvirtió la función primordial de la Germania, de ficción a historia mediante el recorte, la traducción sesgada, la cita apócrifa y la desvinculación con su contexto de producción inmediato. Esto produjo una interpretación de la Germania como espejo de la ideología oficial de conflicto racial en la Alemania de la década de 1930.


Palabras clave: Tácito; Germania; recepción; Alemania nazi

Abstract: This article analyzes the reception of Tacitus’ Germania as a reliable historical document in Nazi Germany, and the reading operations that the National Socialist regime carried out on the work with the aim of installing it as a source of its ideology. Thence, it will be shown how the primary function of Germania was subverted from fiction to history by means of cutting, biased translation, apocryphal quotation, and dissociation with its immediate context of production. This produced an interpretation of Germania as a mirror of the official ideology of racial conflict in Germany during the 1930s.

Keywords: Tacitus; Germania; Reception; Nazi Germany

Recibido: 15-05-2023 | Evaluado: 29-07-2023 | Aceptado: 11-08-2023

Porque nada trae más honor, nada más poder, que estar siempre rodeado de una numerosa banda de jóvenes escogidos[1]

Estas palabras, escritas para ser incorporadas como un mantra en las mentes de los jóvenes aspirantes, pertenecen al manual de instrucción ideológica[2] de las Schutzstaffel –más conocidas como SS–, la mayor organización paramilitar de la Alemania Nazi. Si bien contienen conceptos centrales del discurso propagandístico e ideológico nazi, tales como “honor” (Ehre), “poder” (Macht) y “juventud” (Jünglige)[3], estas líneas remiten a la Germania, un breve texto etnográfico compuesto por el historiador y senador romano Cornelio Tácito ca. 98, más precisamente a su capítulo XIII, del que resultan una transposición:

Haec dignitas, hae vires, magno semper et electorum iuvenum globo circumdari[4]

La alusión e inclusión de pasajes de la obra de Tácito en el material de adoctrinamiento y propaganda producido por el régimen nazi no resultó una rareza, sino más bien, todo lo contrario: la Germania fue uno de los textos más citados, intervenidos, recortados y utilizados por el Tercer Reich para apuntalar y justificar su ideología, a tal punto que el texto de Tácito se transformó durante las décadas de 1930 y 1940 en una verdadera “Biblia, que todo alemán pensante debería poseer, ya que este librito del patriota romano nos llena con orgullo del carácter superior de nuestros ancestros”[5]. En este sentido, el régimen nazi convirtió la Germania en la fuente principal y primordial de su discurso sobre el origen racial, la conformación histórica y las características socioculturales del pueblo alemán, operación de lectura que se enlaza con una extensa tradición de recepción de la Germania como fuente histórica de la etnicidad y la cultura alemanas por parte de los intelectuales nacionalistas germanos durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Especialmente en el ámbito educativo, la instrumentalización de esta lectura de la obra formó parte de un programa escolar ideado para la difusión de la ideología nacionalsocialista, en la que la historia y la literatura como disciplinas estaban subordinadas al objetivo político del Partido Nazi de pureza racial.

A partir de tal escenario, el presente artículo se centra en analizar la recepción de la Germania de Tácito como fuente histórica fidedigna en el contexto de la Alemania Nazi, y su utilización ideológica por el régimen nacionalsocialista. Para ello, en una primera instancia, se expondrán los antecedentes intelectuales y la construcción de una lectura historicista y racial de la Germania en la Alemania previa a la instauración del régimen nazi. A partir de ello, la investigación se centrará en la apropiación de esta lectura por la ideología nacionalsocialista, de donde se desprende la principal hipótesis de lectura de este trabajo: con el objetivo de fortalecer el nacionalismo alemán, y de legitimar su programa ideológico de limpieza étnica y expansión territorial, el régimen nazi subvirtió la función primordial de la Germania, de texto literario ficcional a documento histórico. Para ello, se argumentará luego que los académicos y políticos nacionalsocialistas realizaron dos operaciones de lectura principales en la recepción de la obra: por un lado, la manipulación de la fuente a nivel textual, mediante el recorte, la traducción sesgada y la cita apócrifa; por otro, la manipulación de la fuente a nivel contextual, mediante su desvinculación con su contexto de producción inmediato, efectuada a través de una interpretación de la Germania como espejo de la ideología oficial de conflicto racial en la Alemania de los años 30. En una última instancia de análisis, se demostrarán los efectos de esta operación de lectura: por un lado, se buscó llenar la textura de la Germania de historicidad, haciendo coincidir forzadamente los hallazgos externos con la realidad interna del texto; por otro lado, se vació de toda historicidad al contexto de la obra, reinventando el pasado con elementos netamente ficcionales. Finalmente, se abordarán las implicancias ideológicas de la relación subvertida entre historia y literatura que genera la lectura nacionalsocialista de la Germania como un mito nacional.

Germania de Tácito: un texto singular

        

Desde su redescubrimiento por el Humanismo italiano[6], la Germania de Tácito ha suscitado grandes inquietudes en la intelectualidad europea, tanto por sus llamativas temáticas y estructura textual, como por las interesantes lecturas que propone, aspectos que se reseñarán brevemente en las siguientes líneas.

El tema central de la Germania es la descripción del territorio transfronterizo allende los ríos Rin y Danubio, denominado “Germania” por los romanos, y de las costumbres y materialidad de sus habitantes, llamados de modo genérico Germani[7]. Publicada ca. año 98, en el contexto del ascenso de Trajano al poder imperial, y transmitida en cuarenta y seis parágrafos o capítulos, la Germania se desarrolla como una narración etnográfica –comúnmente denominada “etnografía” –, formato discursivo ampliamente utilizado en la literatura grecolatina, el cual consistía en una descripción relativamente breve del entorno medioambiental, el aspecto físico y el modo de vida de las poblaciones situadas por fuera del mundo mediterráneo. La narración etnográfica –fuertemente cristalizada desde su aspecto formal–[8] contenía tópicos preestablecidos acerca de las características físicas y culturales de estos pueblos, mediante los cuales se resaltaba su extrañeza y oposición al mundo grecolatino[9]. Ello resultaba, desde el punto de vista romano, en un juicio de valor negativo de estas poblaciones, cuyo grado de desarrollo material y espiritual se consideraba inferior al del mundo mediterráneo. Dicha idea se encontraba sustentada en la teoría etiológica dominante en el pensamiento geográfico antiguo, la cual justificaba la influencia determinante del entorno ambiental en el físico y el comportamiento de los diferentes pueblos, aumentando su grado de barbarie y desmesura física conforme se alejaban geográficamente del centro mediterráneo, templado y equilibrado[10]. Registrada en diversos tipos de textos, la narración etnográfica era utilizada de modo frecuente en los textos historiográficos grecolatinos, tanto para aportar mayor contextualización a los actores y los hechos históricos como para amenizar la narración, a modo de una digresión que desviaba temporalmente la atención de los lectores de las tensas tramas historiográficas[11]. En consonancia con esta tradición, la extensa etnografía de los germanos que Tácito construyó en su Germania ha sido estructuralmente interpretada en dos secciones.[12] Una primera, que resume la posición geográfica, los límites y las características climáticas y orográficas de Germania (cap. 1-5); una segunda, que comprende la narración netamente etnográfica a partir de dos enfoques: por un lado, los capítulos 6-27, que relatan las costumbres del conjunto de los germanos; por otro lado, los capítulos 28-46, que contienen el relato de las diferentes tribus germanas, su posición relativa y sus particularidades, así como también la descripción de las tierras al norte y al este de Germania. En esta segunda sección de la obra, Tácito utilizó dos modelos de narración etnográfica, una digresión extensa de estilo general en la primera parte, y un itinerario que especifica y ordena los pueblos sobre el Rin y el Danubio, a la manera de los periplos, en la segunda parte[13], La conjunción de ambos estilos, sumado a que la etnografía en la literatura latina se presentaba típicamente como un excursus dentro de la narración central historiográfica, y no como materia narrativa independiente[14], le otorga a la obra un carácter innovador frente a los modelos textuales previos de escritura etnográfica. Con respecto de las fuentes utilizadas por Tácito para componer su Germania, —debido a que no hay registro fehaciente de la presencia del autor en Germania— la única autoridad mencionada en la obra es Julio César[15], mientras que los textos inmediatamente anteriores a la publicación de la obra que refieren la periferia geográfica y cultural al norte del limes Germanicus se han perdido, o bien llegaron de modo sumamente fragmentario a la transmisión moderna[16], En este sentido, la Germania es el primer texto latino conservado en el que la etnografía de los germanos resulta la materia narrativa central, puesto que no existen indicios fehacientes de que otro autor latino anterior a Tácito dedicara una obra entera a la descripción de un pueblo o región particulares[17]. Consecuentemente, la innovadora técnica compositiva de la obra y la ausencia de fuentes previas dedicadas a la temática, propiciaron, desde su redescubrimiento en el siglo XV, la recepción de la Germania como un texto de características únicas dentro de la literatura latina, y su interpretación como fuente especialmente valiosa para el estudio de la antigua Germania y sus habitantes, dada su condición de primer testimonio dedicado íntegramente a este tópico[18].

Tal interpretación, que singulariza el valor textual de la Germania, se vio reforzada por un aspecto de la obra que atrajo la atención de sus lectores: la descripción etnográfica de los capítulos 2-5. En este pasaje, Tácito realiza una caracterización de los habitantes de Germania mediante la interrelación de tres tópicos, su genealogía[19], sus rasgos físicos y etiológicos[20], y su entorno medioambiental[21], con el objetivo de presentar una alteridad homogénea al lector romano, definida por el aislamiento, la autoctonía y la dureza de su entorno:

Creería que los mismos germanos son autóctonos y que se han mezclado mínimamente por la llegada y el acogimiento de otros pueblos, porque quienes buscaban mudarse, antiguamente llegaban no por tierra, sino con flotas, y del otro lado, el inmenso Océano, como si dijera, opuesto, es visitado desde nuestro mundo por escasas naves. Por otro lado, ¿quién, además del peligro de un mar espantoso y desconocido, tras abandonar Asia, o África o Italia, se dirigiría hacia Germania, fea en cuanto a su tierra, áspera en cuanto al cielo, triste de ver y de habitar, a menos que fuera su patria?[22]

Esta representación caracteriza a los pueblos bárbaros septentrionales por su nomadismo, su constante presión invasora hacia el sur, agresividad bélica y su vigor físico y frugalidad en relación con el rigor del clima[23]. Si bien no era una descripción en absoluto privativa de los germanos –puesto que Tácito utilizó un tópos de la tradición etnográfica grecolatina que oponía el Mediterráneo civilizado a la barbarie del norte–[24] y aunque responde a una caracterización ficcional negativa y estereotipada, el citado pasaje fue extensamente utilizado para sustentar una inquietante interpretación de la obra: Germania es un texto documental único que demuestra una continua homogeneidad, autoctonía y singularidad de la nacionalidad alemana desde la época romana, basada en la pureza racial. Esta lectura de la obra –que se volvería oficial e instrumentada en la Alemania Nazi de la década de 1930– tuvo, no obstante, su origen y desarrollo en la intelectualidad alemana durante el siglo XIX y especialmente, a principios del siglo XX, aspectos que se analizarán en el siguiente apartado.

Una Germania para Alemania: la construcción del texto como documento histórico

La consideración de Germania como texto históricamente fidedigno se remonta a su interpretación por los círculos nacionalistas alemanes anteriores a la unificación de 1871, quienes buscaron en la obra las raíces históricas del pueblo alemán[25]. Especialmente importante para esta lectura fueron las ideas del pensador Johann Gottlieb Fichte, quien en sus Discursos a la nación alemana (Reden an die deutsche Nation) de 1808 estableció la permanencia en el territorio y la perviviencia de la lengua original como características definitorias de la nación alemana[26]. Asimismo, Fichte añadió la conservación en el carácter nacional alemán[27] de la simpleza, lealtad y honor de los germanos descriptos por Tácito[28]. En este sentido, el naciente movimiento nacionalista se basó en una supuesta continuidad geográfica, lingüística y cultural de los Estados alemanes decimonónicos con las antiguas tribus que poblaban Germania a fines del s. I d.C., continuidad sostenida en la aparente historicidad de las descripciones ficcionales de la Germania de Tácito. En esta interpretación, comenzó a tomar mayor relevancia el concepto de Volk (“pueblo”) desarrollado por Friedrich Ludwig Jahn[29], entendido como una realización espiritual de la nación alemana que, a través de la educación física competitiva y la exaltación de la vida campestre comunitaria, recuperara una vida austera y militarista atribuida a los antiguos germanos descriptos por Tácito[30].

Con la unificación de 1871, el anhelo de Fichte y Jahn de un territorio unificado se materializó en el Imperio alemán, y su prédica nacionalista centrada en un Volk autóctono, homogéneo y culturalmente milenario se constituyó en el discurso oficial del nuevo Kaiserreich[31]. Durante el último cuarto del siglo XIX, a partir de estos discursos, terminó de consolidarse el movimiento nacionalista denominado völkisch, que reactualizó el concepto de Volk bajo una lectura racista y antisemita. Esta corriente de pensamiento buscaba justificar una pretendida superioridad moral, cultural y física alemana basada en su singular pureza y continuidad histórica –la así llamada “germanicidad” (Germanentum) – mediante la reivindicación y el estudio de la prehistoria de Germania y sus fuentes[32]. En consecuencia, ciencias humanas como la historia, la arqueología y la filología fueron fuertemente permeadas por el movimiento völkisch en la Alemania de inicios del s. XX, que las utilizó como instrumentos para justificar con una pátina de cientificismo sus ideas raciales. En este escenario, tuvo especial importancia para los círculos völkisch de las universidades el estudio y la interpretación de la Germania de Tácito como texto fundacional del pueblo alemán[33], y la aplicación a su análisis de la particular noción de “historia” que este movimiento construyó:

La ideología germánica völkisch se sostuvo en tres pilares: la predestinación de la raza germánica o nórdica, su superioridad sobre otras razas y pueblos y la directa relación de sangre entre los antiguos germanos y los alemanes[34].

No obstante hoy día descartado como pseudocientífico, el enfoque racial se tornó dominante en el estudio de los procesos históricos en Alemania a inicios del s. XX, a partir del trabajo de Houston Chamberlain (Die Grundlagen des Neunzehnten Jahrhunderts 1899)[35] y, más especialmente, a causa del marco teórico desarrollado por el arqueólogo y filólogo Gustaf Kossinna.[36] El primero sostenía la importancia de la pureza racial en el desarrollo histórico y material, al plantear que la historia debía interpretarse como una continua lucha entre dos “razas”: la “aria”, identificada con la civilización grecolatina y las tribus germánicas, enfrentada a la “raza semita”, caracterizada por el pueblo judío.[37] Precisamente, según Chamberlain, los habitantes de la antigua Germania representaban el tipo más puro de la raza aria[38] que, a partir de su transgresión de las fronteras romanas desde el s. IV d.C., contrarrestaron la influencia semita que corrompía a la Roma de entonces. Esta visión de la historia presentaba una oposición conflictiva continua entre “aquellos que son física y moralmente germánicos y aquellos que no lo son”[39]. En este sentido, la propuesta de Chamberlain buscaba las causas del antisemitismo alemán de principios del 1900 en una falsa y descontextualizada interpretación de un evento histórico, basada en la pseudocientífica identificación de una etnicidad uniforme con las diversas culturas que poblaban la antigua Germania. En este orden de cosas, esta perspectiva se entronca con la centralidad de la etnicidad como categoría de análisis histórico-cultural en los trabajos de Gustaf Kossinna. Su pensamiento, muy influido por el enfoque antropológico de los “círculos culturales” (Kulturkreislehre)[40], equipara al “pueblo” con la cultura arqueológica, puesto que conceptualiza el registro arqueológico como un conjunto de culturas (Kultur-Gruppen) cuya delimitación estaba fuertemente asociada a la idea de raza (Rasse). De allí, el objetivo de su análisis era reconstruir los movimientos de los ancestros prehistóricos supuestamente directos de los germanos, para dar tanto con el hogar (Urheimat) como con el pueblo ario (Urvolk) originarios[41]. Para ello, Kossinna se valió de un método de investigación histórica centrado en la transferencia de condiciones del presente hacia el pasado, en tanto buscaba justificar la continuidad cultural y étnica en áreas arqueológicamente diversas[42]. En este sentido, su interpretación en retrospectiva implicaba asimismo la idea de regiones culturales homogéneas en las que los procesos simbólicos se transmitían de una cultura superior a otra inferior, los cuales resultaban la expresión de un grupo étnico singular, cuya identidad era equiparada con el primer etnónimo registrado en la fuente más antigua. En consecuencia, en el método de Kossinna el texto y los modelos culturales que este representa ficcionalmente se convirtieron en la validación del registro arqueológico material, en tanto refleja, completa y justifica de modo simbólico el devenir material de una etnia determinada[43]. Así, historia y literatura fueron equiparadas por los intelectuales del movimiento völkisch como dos aspectos complementarios de una misma disciplina, una “ciencia de la cosmovisión” (Weltanschauungwissenschaft), que permitiría reconstruir y justificar tanto la homogeneidad racial como la superioridad cultural del pueblo alemán a partir de las fuentes textuales, tomadas como evidencia histórica de primer nivel[44]. No obstante su origen académico, el nacionalismo revanchista producto de la derrota alemana de 1918 y la extensión del antisemitismo a las clases medias y populares proyectaron la concepción völkisch de una historia racial hacia la arena política: ya hacia la década de 1920, la Weltanschauungwissenschaft era vista por amplios sectores sociales de la república de Weimar como la “ciencia nacional por excelencia”[45].  En este contexto, la Germania de Tácito terminó de convertirse en no solo la fuente privilegiada en la aplicación de este modelo teórico, sino también en el documento histórico que presentaba, sustentaba y salvaguardaba, para todo el pueblo, la esencia alemana. En consecuencia, el texto de Tácito adquirió un rol preponderante en la difusión de la nueva ciencia nacional, a modo de instrumento didáctico

destinado a servir a aquellos que, para comprender la naturaleza alemana, quieran conocer la obra integral más antigua que tenemos sobre el carácter de nuestro pueblo. Aquella fue escrita por un hombre de personalidad y talento superior, que había llegado a discernir, con gran precisión, la noble moral de la antigua cultura germánica[46] 

En este contexto, solo faltaba la legitimación oficial de dicha interpretación de la Germania de Tácito por el Estado alemán, y, principalmente, su instrumentalización en los programas educativos, las cuales se harían realidad con el comienzo del régimen nacionalsocialista a partir de 1933.

Una Germania para el Partido: la instrumentación del texto como panfleto político

        

El ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán significó no solo el comienzo de la etapa más oscura del siglo XX, sino también la imposición de la ideología racial como discurso oficial del Estado alemán. Con el objetivo de extender su control político y social sobre el conjunto de la sociedad, el régimen nazi construyó y desplegó un aparato discursivo nacionalista centrado en los conceptos de pueblo (Volk), sangre (Blut) y raza (Rasse) –previamente desarrollados por los intelectuales del movimiento völkisch–, los cuales

definían un sistema diseñado para excluir cualquier cosa no alemana como ‘extranjera’ (artfremd), como una ‘contra-raza’ (Gegenrasse), y dañina para el conjunto del pueblo alemán (Volksschädlinge)[47].

Así, los ideólogos nazis profundizaron fuertemente la idea de Chamberlain de la historia entendida como “lucha de razas”, mediante la construcción de un modelo hermenéutico totalizador que oponía al pueblo alemán y al pueblo judío como protagonistas de una lucha eterna y continua[48]. Para esta perspectiva, resultó fundamental la concepción oficial de la investigación histórica, presentada por el teórico racial más relevante del Partido Nazi, Alfred Rosenberg, como la focalización en “la eternidad de aquellas características y de aquella sangre que permaneció inalterada a lo largo de los siglos”[49]. En este sentido, la Germania de Tácito sirvió como la principal fuente textual utilizada por el régimen nazi para instrumentar su visión de la historia, con el objetivo último de construir una nueva imagen del pueblo (Volksbildung) bajo la premisa de que

la renovación de Alemania tendría que provenir del carácter propio del pueblo. Por esto, se buscó investigar la esencia germánico-alemana desde el presente y el pasado, y hacerla útil para modelar nuestra forma de vida. Por estos esfuerzos, la historia temprana de nuestro pueblo es sumamente significativa. Porque en los primeros días nuestra cultura no estaba aún transformada por tantas alienaciones como (lo estuvo) más tarde. Al investigar las primeras épocas, la Germania de Tácito resulta de primera importancia. Por lo tanto, es comprensible que haya sido tratada mucho en los escritos científicos y populares[50].

En tal escenario, resultó sumamente interesante la lectura que el sistema educativo de la Alemania Nazi realizó sobre la Germania de Tácito, para convertirla en bibliografía principal del canon escolar en la enseñanza de las Humanidades, como fuente más antigua del modelo de vida para el pueblo alemán. Ello se colige con la centralidad de la historia y la literatura en la política educativa nacionalsocialista, las cuales –unidas ya en la Weltanschauungwissenschaft planteada por el movimiento völkisch– estaban por igual orientadas en sus contenidos y programas de estudio a legitimar y reforzar el discurso oficial racial y el culto al líder en la escolaridad.[51] Consecuentemente, para el abordaje de Germania en la escuela media se seleccionaban pasajes que describían el aspecto físico, las relaciones sociales de poder y las relaciones internacionales de los germanos. Esta selección sobre la fuente estaba respaldada por los lineamientos indicados en el diseño curricular del Ministerio de Educación del Tercer Reich (Erziehung und Unterricht in der höheren Schule, en adelante, EUHS), los cuales se centraban en:

un reconocimiento y una comprensión de la actitud de los romanos, a través de la cual este pueblo nórdico determinado, en un entorno amenazante, se afirmó a sí mismo mediante la creación de su propio Estado; (…) la representación de Germania, y de los enfrentamientos romano-germánicos en Tácito y César; (…) y la peculiar posición alemana en medio de los pueblos de Europa como destino y tarea[52].

Por ende, esta lectura convirtió la Germania en un documento panfletario, a disposición del sistema educativo para instalar la ideología política nacionalsocialista, sin importar la rigurosidad filológica o histórica a la hora de utilizar la fuente. A partir de estas premisas, el régimen nazi realizó sobre la Germania de Tácito dos operaciones principales, las cuales se desarrollarán a continuación: en primer lugar, la manipulación de la fuente a nivel textual, mediante el recorte, el agregado y la traducción sesgada de pasajes; en segundo lugar, la manipulación de la fuente a nivel contextual, mediante la desvinculación de la fuente con su contexto de producción inmediato. Ambas operaciones perseguían un claro objetivo político: equiparar el discurso del régimen y sus contingencias históricas con una ficción del pasado y su contexto representado, a fin de distorsionar las relaciones presente/pasado y realidad/ficción.

Estrategias de manipulación del texto

        

Una de las estrategias más comunes de alteración del texto en el frecuente citado de Germania por los manuales académicos y escolares nacionalsocialistas fue la cita apócrifa. Este procedimiento consistía principalmente en recortar, adaptar y traducir libremente pasajes de la obra, pero atribuyéndose falsamente carácter de cita original. Ejemplos de ello abundan en la obra de uno de los etnólogos favoritos del régimen nazi, Hans K. Günther. En sus escritos de antropología racial, ampliamente usados en sistema educativo, su definición de “raza”[53] y sus argumentos sobre la existencia de una “raza nórdica” eran frecuentemente ilustrados con pasajes adulterados de Germania, tal como se demuestra en los siguientes ejemplos:

Como ambas razas, la nórdica y la falisca, son rubias y de ojos claros, como ambas también son altas, los pueblos germánicos —sobre todo si entre ellos eran raras otras razas— debían ser, para los habitantes del sur del período helenístico-romano y el periodo imperial romano, “de una peculiar raza pura y solo igual a sí misma” como dice Tácito en Germania, capítulo 4[54].

En conjunto, la raza nórdica debió haber predominado a los ojos de la germanicidad. Esto es lo que parecen decir las esculturas, y esto puede provenir de un pasaje de Tácito que atribuye a los germanos “cuerpos creados para atacar” (corpora ad impetum valida)[55].

Ambas citas, tratadas a modo de evidencia autorial para sostener la continuidad étnica y cultural de una pretendida “raza nórdica” pertenecen al capítulo 4 de Germania, en el cual Tácito explica los efectos de la autoctonía y la falta de contacto de los germanos con otros pueblos:

Yo mismo concuerdo con la opinión de aquellos que consideran que los pueblos de Germania no han sido contaminados por ningún matrimonio con otras naciones, y que se mantienen como una gente propia y pura, solo parecida a sí misma. De allí también que su aspecto corporal, aunque haya un enorme número de personas, sea el mismo para todos: ojos azules y crueles, cabellos rojizos, cuerpos grandes y fuertes solo para el ataque. No tienen la misma paciencia para el trabajo y las obras, y en grado mínimo toleran la sed y el calor; en cambio, están acostumbrados, a causa del clima y del suelo, a los fríos y al hambre[56].

No obstante ello, el mecanismo de Günther para alterar convenientemente el texto de Tácito resulta divergente en ambos pasajes.

En el primer ejemplo citado por Günther, la estructura de causa-efecto del pasaje original de Germania, que ve en el aislamiento y la falta de mezcla con otros pueblos del Mediterráneo civilizado la explicación para la desmesura y la brutalidad corporal de los germanos, está elidida. A sabiendas de la negatividad de estas características físicas en el sistema de valores romanos, y del hecho de que Tácito utiliza una descripción estereotipada de la tradición etnográfica aplicada genéricamente a los pueblos alejados del mundo grecolatino[57], y no de modo privativo a los germanos, Günther selecciona solo el sintagma que muestra la autoctonía germana (propriam et sinceram et tantum sui similem gentem) recortándolo de su marco textual interpretativo. Asimismo, apoya su cita en la traducción sesgada de dos vocablos clave: mantiene la acepción de “pura” en el adjetivo sinceram, al tiempo que desplaza el significado transmitido de gentem desde “pueblo, nación”[58] a “raza”, más conveniente para su interpretación. En este sentido, reactualiza y reacomoda al discurso oficial nazi la descripción que Tácito realiza de los germanos, borrando los elementos negativos y resemantizando el texto latino según el léxico ideológico nacionalsocialista. En el segundo ejemplo, en cambio, Günther confronta su traducción con la cita en lengua original, la cual se encuentra intervenida. El texto latino que ofrece Günther, corpora ad impetum valida, difiere de la lección transmitida por los manuscritos de Germania: magna corpora et tantum ad impetum valida[59]. Precisamente, el recorte del adverbio de modo tantum en el original le quita el carácter restrictivo al sintagma adjetival ad impetum valida, lo que invierte la descripción original de los germanos que Tácito realiza: en lugar de tener cuerpos dedicados solo a la violencia, signo de barbarie, Günther revaloriza la fuerza física de los cuerpos nórdicos –en un acto discursivo de darwinismo social–, como signo de supremacía del más fuerte por sobre las razas más débiles.

Estrategias de manipulación del contexto

        

La intervención sobre el texto de la Germania ocurrió no solo en traducciones y textos de antropología racial, sino que fue muy recurrente en los manuales de enseñanza de la lengua latina en la educación media. En esta bibliografía, en consonancia con el espíritu ideológico del diseño curricular oficial[60], se buscaba focalizar la lectura y el aprendizaje de la gramática a partir de ejemplos y pasajes de la literatura latina que tuvieran como protagonistas a los Germani, a partir de los cuales se pudiera reconstruir la esencia nacional y racial. Consecuentemente, los manuales de latín de la época se centraban en tópicos como “El desarrollo de la germanicidad en César y Tácito” (Die Darstellung des Germanentums bei Caesar und Tacitus)[61], autores que por lejos dominaban el canon nacionalsocialista de escritores latinos, siendo más frecuentes en la enseñanza del latín que Ovidio, Horacio o el propio Virgilio[62], En este sentido, la Germania de Tácito era la fuente más utilizada, cuyos pasajes eran a menudo readaptados por manuales muy difundidos entre los latinistas alemanes, tales como el Lateinisches Unterrichtswerk editado por L. Mader y O. Wecker (en adelante, LU), ideado para los primeros niveles de aprendizaje del latín en el Gymnasium, el bachillerato humanístico alemán. En este libro de clase, las citas de Germania se presentan readaptas en latín, no solo con respecto a las estructuras sintácticas, que resultan simplificadas, sino principalmente en cuanto a su contenido narrativo: las citas ocurren y se modifican para ejemplificar las costumbres y la vida de los antiguos germanos, según el relato y modelo nacionalsocialista, tal como se analizará en los siguientes ejemplos:

Ferrum rarum erat; aurum autem et argentum magni aestimabantur[63]

Germani patriam terram sacram (esse) putabant, quamquam caelum Germaniae asperum et ager Germanus piger erat[64] 

Ambos pasajes, que resultan oraciones construidas ad hoc a modo de ejemplos, están fuertemente basadas en pasajes de Germania. El primer texto remite a la transición entre los capítulos 5 y 6 de la obra de Tácito, en los que se aborda el uso de la metalurgia, tanto en la numismática como en la fabricación de armas:

No son tan aficionados por su posesión y uso (del oro y la plata); entre ellos, puede verse que vasos de plata, dados de regalo a sus legados y príncipes, no son menos viles que los están hechos de barro. No obstante, los más próximos (a Roma) tienen en estima el oro y la plata para fines comerciales, y reconocen ciertas formas de nuestra moneda. Y ciertamente no abunda el hierro, como es evidente a partir del tipo de armas[65].

Esta representación realizada por Tácito del escaso dominio y conocimiento de los metales por parte de los germanos, quienes no solo poseen armas de poca sofisticación, sino que además desconocen el concepto de valor pecuniario, muestra la valoración negativa de los habitantes de Germania por parte de la mirada romana, que los considera atrasados en términos culturales y tecnológicos. Tácito construye el pasaje a partir de la carencia, y la presencia entre los germanos de elementos civilizatorios tales como el comercio en metálico, es influencia directa del contacto con Roma. Dicha representación romana de los germanos como bárbaros incultos y pobremente armados se enfrenta directamente con la imagen de una cultura guerrera sofisticada en la antigua Germania que buscaba instalar el régimen nazi. Los ejemplos del LU anteriormente presentados muestran la segunda operación que el sistema educativo del Tercer Reich realizó sobre la Germania para adecuarla a su uso como panfleto político: la manipulación, modificación y subversión del contexto ideológico e histórico de producción de la obra. Mediante la inversión de los pasajes de Tácito en términos positivos, tal como en su segundo ejemplo, el LU presenta una Germania alternativa en la que la dureza del clima y lo agreste del terreno –así como Tácito describe la hostil geografía del terreno en el capítulo 2[66]– tienen, sin embargo, un sentido positivo: templan el carácter de un pueblo sumamente patriótico y arraigado al suelo, que estimaba la riqueza pero que valoraba aún más su frugalidad, mal entendida como carencia por el observador romano. En este sentido, el relato de Tácito y la construcción romana de los germanos como salvajes era caracterizada por el discurso oficial nazi como la “mentira del bárbaro” (Barbarenlüge)[67], que atentaba por igual contra el pasado y el presente, puesto que para el régimen nacionalsocialista “quien afirma que los germanos eran paganos sin cultura propia, falsifica la historia, y comete un crimen contra el pueblo alemán”[68]. En consecuencia, la textualidad de la Germania fue despojada de su contexto sociocultural para ser llenada con la ideología partidaria que buscaba permanentemente legitimarse en un pasado construido desde el presente, mediante la premisa de que los modelos culturales de los antiguos germanos tenían su continuidad y equivalencia en la organización social y racial que difundía y promovía el Tercer Reich. De este modo, el sistema educativo del régimen nazi instrumentó Germania como texto panfletario al desplazar la función de la obra desde un producto ficcional, a su lectura como documento histórico solo interpretable mediante la óptica nacionalsocialista de la historia como una lucha de razas. Ello posee interesantes implicancias en cuanto a la recepción de Germania en la Alemania de la década de 1930 y 1940 como producto de una concepción de la historia y de la literatura en tanto discursos complementarios y subordinados a la intervención de la ideología política. Tales implicancias se abordarán brevemente en el siguiente apartado, a modo de conclusiones preliminares de esta investigación.

Ficción histórica o historia ficcionada: una lectura subvertida de Germania

        

Quizá no exista otro texto de la literatura grecolatina cuya lectura haya sido tan instrumentada a nivel ideológico, al punto tal de desvincular la obra no solo de su contexto sociocultural de producción, sino principalmente, de su función como texto literario. Considerada por Arnaldo Momigliano entre “los cien libros más peligrosos jamás escritos”[69], la Germania de Tácito tuvo un rol central en la formación de un relato sobre el pasado que sustentara la ideología racial del régimen nacionalsocialista en la Alemania de los años 30 y 40, en tanto texto de primera autoridad sobre los ancestros y el origen remoto del pueblo alemán. Esta consideración de la Germania, lejos de haberse originado entre los jerarcas del Partido Nazi, fue largamente construida, tal como se ha expuesto en este trabajo, por la intelectualidad nacionalista alemana durante el siglo XIX, y reforzada en las primeras décadas del siglo XX en los círculos académicos humanistas völkisch, quienes construyeron un marco teórico que sostenía la historicidad de la realidad descripta en el texto, y su continuidad directa con la cultura y la etnicidad alemana contemporáneas. En este sentido, los ideólogos nazis se inscriben en una tradición de lectura de la Germania ya afirmada, la cual no solo institucionalizan y difunden a partir de su ascenso al poder, sino que también le añaden una nueva dimensión: su instrumentación en el sistema educativo con el objetivo de convertir las descripciones romanas sobre los germanos del pasado en la realidad alemana del futuro[70].

A fin de ello, el régimen nazi realizó una verdadera manipulación de la fuente, tanto en su textualidad como en su contexto de producción, con el objetivo de difuminar las barreras entre presente/pasado y entre ficción/historia, mediante dos operaciones principales: por un lado, se buscó llenar la textura de la Germania de historicidad, haciendo coincidir forzadamente los modelos culturales y étnicos del presente con la realidad ficcional interna del texto; por otro lado, se vació de toda historicidad al contexto histórico de referencia de la obra, reinventando el pasado con elementos netamente ficcionales. En este sentido, el régimen nazi generó una lectura subvertida de la Germania: en primer lugar, mediante operaciones y procedimientos propios de la ficción literaria, reconstruyó el contexto histórico de referencia en el que Tácito produjo la obra; en segunda instancia, deconstruyó la función literaria del texto y su representación interna, al transpolar el discurso histórico oficial como herramienta de justificación y análisis de la ficción que Tácito modeló en su texto.

En consecuencia, el régimen nazi completó e instrumentó, mediante su interpretación de la Germania, la unión de la historia y la literatura que los intelectuales völkisch buscaban en la Weltanschauungwissenchaft: un discurso atemporal en el que el presente y el pasado, la ficción y la historicidad, son, en última instancia, categorías modelables al servicio de la nación. Ficción histórica o historia ficcionada, pero ante todo obra literaria, la Germania de Tácito fue leída e interpretada de modo subvertido por el régimen nacionalsocialista como un mito para el pueblo alemán, sobre el cual el Partido Nazi justificó no solo costumbres y modos de vida, sino también la validez de su ideología racial como única realidad futura para Alemania.

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Notas

[1] Denn nichts bringt mehr Ehre, nichts mehr Macht, als stets von einer zahlreichen Schar auserlesener Jünglinge umgeben zu sein. [Todas las traducciones al español, tanto de las lenguas modernas como del latín, son propias].

[2] Wagenführ (1935: 24).

[3] Cfr. Pegelow (2004); Gorr (2000); Römer (1989). Para un detallado análisis del vocabulario nacionalsocialista, y de sus acepciones y contextos de uso, resulta seminal el estudio lexicográfico de Michael & Doerr (2002).

[4] Tácito, Germania 13. 3: “esta es la dignidad, este es el poder, también estar rodeado siempre de un gran grupo de jóvenes escogidos”.

[5] Benze (1939: 20): eine Bibel, die jeder denkende Deutsche besitzen sollte, denn dieses Büchlein des römischen Patrioten erfüllt uns mit Stolz auf den überlegenen Charakter unserer Vorväter.

[6] La primera noticia de la Germania data de 1425, recogida en una epístola del humanista Poggio Bracciolini destinada a su mecenas Niccolò Niccolini, en la que se describe un códice custodiado en la abadía de Hersfeld en Hesse, Alemania. El manuscrito (codex Hersfeldensis) contenía un tratado de retórica de Suetonio (De grammaticis et rhetoribus) y dos obras de Cornelio Tácito: la primera, Agricola, un panegírico sobre la campaña en Britania y la vida del comandante militar Gneo Julio Agrícola; la segunda, transmitida como De origine et situ Germanorum, un tratado sobre Germania, su territorio y sus habitantes. No obstante este testimonio, la presencia de una copia del códice en Italia data de 1455, introducida por Enoc de Ascoli, quien dividió en secciones el manuscrito. Este fue utilizado por el humanista y futuro papa Pío II, Enea Silvio Piccolomini, quien en 1457 ofreció por primera vez en su tratado De situ, ritu, moribus et condicione Germaniae una síntesis del contenido de los primeros catorce parágrafos de la Germania.

Para una mayor exposición sobre el descubrimiento y la recepción humanista del texto de Tácito, cfr. Fadiga (2009: 18-20) y Blusch (1989: 99-106). Para una detallada disquisición sobre la tradición manuscrita de Agricola y Germania, véase Winterbottom (1975).

[7] La región que los romanos denominaban “Germania” comprendía, a fines del siglo I, dos zonas políticamente diferenciadas. Por un lado, las provincias de Germania Inferior y Germania Superior que, junto con los Campos Decumates, estaban incorporadas territorial y administrativamente al imperio. Por otro lado, la “Germania Magna”, que limitaba al sur y al oeste con los ríos Rin y Danubio en la fortificada frontera norte del imperio (limes Germanicus), mientras que hacia el norte y el este se extendía por territorios poco conocidos y delimitados por el mundo grecorromano, presumiblemente hasta los mares del Norte y Báltico y el río Vístula, donde comenzaba la Sarmacia (cfr. Tácito. Germania 1). Esta extensa región, no sujeta al control territorial efectivo de Roma, estaba habitada por numerosas tribus y pueblos de diverso origen y lengua, los cuales  no conformaban una unidad política ni cultural y que, a menudo, eran hostiles entre sí. Al respecto, cfr. Cunliffe (1988: 114-129); Pekkanen (1974).

[8] López Ramos (2008: 279). Al inicio de nuestra era, la etnografía poseía ya una estructura discursiva definida y ordenada según cinco tópicos principales: a) La geografía física (situs); b) El origen y las características de los habitantes (gentes); c) El clima; d) Los recursos naturales, tecnología, productos agrícolas, vestimenta; e) La organización política, social y militar, que incluía las costumbres y la religión.

[9] Dench (2007: 493).

[10] Dueck (2012: 84-86).

[11] Panico (2001: 485).

[12] Norden (1923: 219-282).

[13] Los periplos eran un formato textual breve, común en la tradición geográfica griega, que se centraban en la descripción de una ruta de navegación unidireccional, a partir de la presencia de puntos de referencia en el derrotero. Esta última característica la compartían con el itinerario, una narración breve muy desarrollada por la literatura romana geográfica de época imperial, que describía un camino terrestre mediante la ubicación previa de postas o hitos geográficos en el terreno, lo que proporcionaba especial utilidad en el cálculo del tiempo y las distancias de un viaje.

[14] Lund (1991: 1859-1860).

[15] En el contexto de las posibles migraciones de galos hacia Germania, Tácito (Germania 28. 1) refiere que “el divino Julio, el mejor de los autores, dice que en otro tiempo los galos fueron más fuertes, por lo que es creíble que también los galos hayan cruzan hacia Germania” [Validiores olim Gallorum res fuisse summus auctorum divus Iulius tradit, eoque credibile est etiam Gallos in Germaniam transgressos].

[16] Textos del s. I d.C., tales como la descripción de las tribus germanas realizada por Tito Livio (Ab urbe condita 104-107, 138-140), o las monografías históricas Bellum Germanicum de Aufidio Basso y Bella Germaniae de Plinio El Viejo, dedicados a la narración de las campañas romanas en territorio germano, han sido transmitidos indirectamente por breves alusiones. Ambas obras son mencionadas por Tácito (Dialogus de oratoribus 23 y Annales 1. 69.2) y, debido a la documentada actuación militar de sus autores en el limes, han sido señaladas como posibles fuentes en la composición de la Germania, especialmente en el caso del texto de Plinio. Al respecto, cfr. Syme (1958: 115-117); Norden (1923: 282-291) y Gudeman (1900).

[17] Rives (1999: 15); Patzek (1988: 27-31).

[18] Mertens (2004: 281-305).

[19] Tácito, Germania 2. 3-5: “Celebran con antiguos poemas, porque entre ellos (este) es el único género de memoria y de registro de la historia, al dios Tuistón, nacido de la tierra. Este tiene un hijo, Mano, origen de la gente y fundador, y a Mano le asignan tres hijos, a partir de cuyos nombres (los germanos) más próximos al Océano se llaman ingevones, los del medio herminones y los restantes istevones”  [Celebrant carminibus antiquis, quod unum apud illos memoriae et annalium genus est, Tuistonem deum terra editum. Ei filium Mannum, originem gentis conditoremque, Manno tris filios adsignant, e quorum nominibus proximi Oceano Ingaevones, medii Herminones, ceteri Istaevones vocentur].

[20] Tácito, Germania 4. 2: “sus ojos son azules y crueles, sus cabellos rubios, sus cuerpos grandes y solo fuertes para el ataque. No tienen la misma paciencia en el trabajo y el esfuerzo, y toleran mínimamente la sed y el calor; en cambio, están acostumbrados, por el suelo y el clima, al hambre y al frío”  [truces et caerulei oculi, rutilae comae, magna corpora et tantum ad impetum valida. Laboris atque operum non eadem patientia, minimeque sitim aestumque tolerare, frigora atque inediam caelo solove adsueverunt].

[21] Tácito, Germania 5. 1: “Si bien la tierra es diferente en algún aspecto, en general es u horrible por los bosques, o fea por los pantanos, (y) se percibe más húmeda en su parte hacia las Galias, más ventosa en su parte hacia el Nórico y Panonia” [Terra, etsi aliquanto specie differt, in universum tamen aut silvis horrida aut paludibus foeda, humidior qua Gallias, ventosior qua Noricum ac Pannoniam aspicit].

[22] Tácito, Germania 2. 1: Ipsos Germanos indigenas crediderim minimeque aliarum gentium adventibus et hospitiis mixtos, quia nec terra olim sed classibus advehebantur qui mutare sedes quaerebant, et inmensus ultra utque sic dixerim adversus Oceanus raris ab orbe nostro navibus aditur. Quis porro, praeter periculum horridi et ignoti maris, Asia aut Africa aut Italia relicta Germaniam peteret, informem terris, asperam caelo, tristem cultu aspectuque nisi si patria sit?

[23] Cfr. Hartog (1980: 20-82).

[24] El tópos del bárbaro septentrional aparece por primera vez en Herodoto, quien lo desarrolló para su etnografía de los escitas (Ἱστορίαι 4. 5-82). Posteriormente, tanto Polibio (Historiae, 2. 35.2–3) como Posidonio en sus Ἱστορίαι (Fr. 67-69, 269 y 274) retoman este modelo en su descripción de los celtas.

[25] Krebs (2009: 291).

[26] Fichte (1808: 47).

[27] Fichte (1808: 81).

[28] Tácito menciona la frugalidad de las tribus germanas en cuanto a la vestimenta en Germania 6. 2: “no hay ninguna jactancia en la vestimenta: solo adornan los escudos con colores sumamente vivaces” [Nulla cultus iactatio; scuta tantum lectissimi coloribus distinguunt]. Asimismo, Tácito describe la importancia entre los germanos de la honra y la valentía en batalla, y su supuesta lealtad generalizada a los caudillos políticos y militares (Germania 6. 4-7.1): “Haber abandonado el escudo es una infamia extraordinaria, y al deshonrado no le está permitido ingresar a las reuniones o asistir a las ceremonias sagradas, y muchos supervivientes de guerras terminaron su infamia con el lazo. Eligen a los reyes por su nobleza, a los jefes militares por su virtud. Pero los reyes no tienen poder infinito o libre, y los jefes militares, más que por su poder, sobresalen por el ejemplo, si son resueltos, si están visibles, si se ponen con admiración delante de la fila de las tropas” [Scutum reliquisse praecipuum flagitium, nec aut sacris adesse aut concilium inire ignominioso fas, multique superstites bellorum infamiam laqueo finierunt. Reges ex nobilitate, duces ex virtute sumunt. Nec regibus infinita aut libera potestas, et duces exemplo potius quam imperio, si prompti, si conspicui, si ante aciem agant admiratione praesunt].

[29] Gimnasta y pedagogo prusiano (1774-1852), inició el movimiento conocido como Turnverein que, mediante la fundación de organizaciones gimnásticas masculinas, buscaba inculcar un patriotismo pangermánico en los jóvenes de los diversos Estados alemanes. El núcleo de su pensamiento nacionalista en torno al concepto de “pueblo” se recoge en su obra de 1810 Das deutsche Volkstum.

[30] Dencker (2001: 505-508).

[31] Mosse (1964: 164).

[32] Krebs (2009: 294-295).

[33] Wachler (1903: 37).

[34] Puschner (2000: 89): Die völkische Germanenideologie stand auf drei Säulen: der Prädestination der germanischen bzw. nordischen Rasse, deren Superiorität über andere Rassen und Völker und der unmittelbaren Blutsverwandtschaft von Germanen und Deutschen.

[35] Escritor inglés nacionalizado alemán (1855-1927), Houston Stewart Chamberlain fue uno de los principales teóricos del enfoque racial de la historia. Influido por las ideas racistas de Arthur Gobineau, su obra se dedicó fundamentalmente a sostener mediante argumentos pseudocientíficos una supuesta superioridad cultural y física germánica. Sus ideas, especialmente su recalcitrante antisemitismo, llegaron a ser muy influyentes y populares entre los académicos y políticos alemanes de los años 20 y 30.

[36] Filólogo y arqueólogo (1858-1931), Gustaf Kossinna fue uno de los prehistoriadores más influyentes de su época. Fuertemente interesado por las raíces etnológicas del pueblo alemán, y por la Edad del Hierro centroeuropea, desde su cátedra de Arqueología en Berlín, emprendió junto con Carl Schuchhardt importantes excavaciones arqueológicas. Si bien su obra está teñida de sus ideas racistas y contiene algunos aspectos pseudohistóricos, desarrolló las técnicas de Siedlungsarchäologie, o arqueología de los asentamientos, útiles en la disciplina arqueológica.  .

[37] Chamberlain (1912: 256-257).

[38] Chamberlain (1912: 65).

[39] Chamberlain (1912: 537): Those who are physically and morally Germanic and those who are not.

[40] Este modelo, desarrollado a partir de las ideas de una evolución cultural unilineal por los etnólogos alemanes Fritz Graebner y Wilhelm Schmidt, postulaba que existía un número limitado de “centros culturales”, cuyos patrones habían surgido en diferentes épocas y lugares. Así, las diversas culturas, antiguas y modernas, se remitirían a sistemas simbólicos que fueron difundiéndose desde centros de innovación hacia las periferias geográficas. Esta perspectiva sostenía que la historia de una cultura dada podía ser reconstruída hasta su origen en la interacción de unos pocos Kulturkreise. Al respecto de este modelo, véase Rebay-Salisbury (2011).

[41] Cfr. Kossinna (1921).

[42] Arnold (2006: 10-11); Veit (2002: 45-48).

[43] Veit (2003: 36-42).

[44] Buddrus (2003: 60-63).

[45] Steuer y Hakelberg (2001: 4).

[46] Fehrle 1939: xii: soll denen dienen, die zum Verständnis der deutschen Natur das älteste umfassende Werk, das wir über den Charakter unseres Volkes besitzen, kennenlernen möchten. Dies wurde von einem an Persönlichkeit und Begabung überlegenen Mann geschrieben, der die edle Moral der altgermanischen Kultur mit großer Genauigkeit zu erkennen gelernt hatte.

[47] Michael y Doerr 2002: 29: defined a system designed to exclude anything non-German as foreign (artfremd), as a “counter race” (Gegenrasse), and damaging (Volksschädlinge) to the entire German people.

[48] Von See 2006: 34-39.

[49] Rosenberg 1936: 198-199: Ewigkeit auf diesen Eigenschaften und diesem Blut, das über die Jahrhunderte gleich geblieben ist.

[50] Fehrle (1939: xii-xiii): Deutschlands Erneuerung vom eigenen Volkstum ausgehen müsse. Deshalb suchte man aus Gegenwart und Vergangenheit germanisch-deutsche Art zu erforschen und für das Gestalten unserer Lebenshaltung nutzbar zu machen. Bei diesen Bestrebungen ist die Frühgeschichte unseres Volkes von hevorragender Bedeutung. Denn in der Frühzeit ist unsere Kultur noch nicht durch so viel Entfremdungen umgestaltet wie später. Bei Erforschung der Frühzeit steht die Germania des Tacitus an erster Stelle. So ist es verständlich, daß sie in wissenschaftlichen und volkstümlichen Schriften sehr viel behandelt worden ist.

[51] Fritsch (1982: 27-28).

[52] EUHS (1938: 233): Ein Erkennen und Verstehen der Haltung des Römers, durch die dieses nordisch bestimmte Volk in einer bedrohenden Umwelt durch Schafung seines Staates sich selbst behauptet hat (…) Die Darstellung Germaniens und der römisch-germanischen Zusammenstöße bei Cäsar und Tacitus (…) die eigentümliche deutsche Stellung inmitten der Völker Europas als Schicksal und Aufgabe.

[53] Günther (1934: 11): “La antropología entiende que una raza es un grupo más grande de personas que están unidas y separadas de otros grupos similares por la comunidad hereditaria de un cierto habitus físico y mental innato” [Unter einer Rasse versteht die Anthropologie eine größere Gruppe von Menschen, welche durch den hereditären Gemeinbesitz eines bestimmten angeborenen körperlichen und geistigen Habitus untereinander verbunden und von anderen derartigen Gruppen getrennt sind].

[54] Günther (1935: 123): Da beide Rassen, die nordische und die fälische, blond und  helläugig, da beide auch hochgewachsen sind, mussten die Germanen, zumal wenn andere Rasseneinschläge unter ihnen selten waren, den Südlandern der hellenistisch-römischen zeit und der römischen Kaiserzeit als “eigenartig rassenrein und nur sich selben gleich” wie Tacitus Germania 4 ausdrückt.

[55] Günther (1935: 124): Im ganzen muss doch die nordische Rasse im Anblick des Germanentums überwogen haben. Das scheinen die Bildwerke auszusagen, und das mag aus einer Stelle bei Tacitus hervorgehen, die den Germanen ‘zum Angriff geschaffene Gestalten’ (corpora ad impetum valida) zuschreibt.

[56] Tácito, Germania 4: Ipse eorum opinionibus accedo qui Germaniae populos nullis aliis aliarum nationum conubiis infectos propriam et sinceram et tantum sui similem gentem exstitisse arbitrantur. Unde habitus quoque corporum, tamquam intanto hominum numero, idem omnibus: truces et caerulei oculi, rutilae comae, magna corpora et tantum ad impetum valida. Laboris atque operum non eadem patientia, minimeque sitim aestumque tolerare, frigora atque inediam caelo solove adsueverunt.

[57] Este tópico sobre la falta de distinción individual en el plano físico, era recurrente en el mundo grecolatino para describir a los pueblos que habitaban en los márgenes del mundo conocido. Sus primeros registros en la literatura etnográfica se encuentran en Hecateo de Mileto, quien lo aplicó a los egipcios. Asimismo, fue utilizado ampliamente por Posidonio, en su descripción de los cimbrios, quien probablemente influyó en su aplicación por los autores romanos. Tácito mismo hace uso de este tópico en Agricola 11. 2 para descirbir a los caledonios, y, posteriormente, Juvenal en Saturae, 13. 164-165 lo recupera para caracterizsr a los germanos: “¿Quién se quedó atónito ante los ojos azules de un germano, / ante sus cabellos rubios retorcidos, y de rizo húmedo como un cuerno?” [caerula quis stupuit Germani lumina, flava / caesariem et madido torquentem cornua cirro?].

[58] Gaffiot (s.v.) “gens”.

[59] No hay registros en la tradición textual de Germania, ni en sus manuscritos testigos ni en las ediciones modernas, de la lectio del pasaje propuesta por Günther.

[60] EUHS (1938: 11): “El sistema educativo nacionalsocialista es, en su origen, no una obra de planeamiento pedagógico, sino de la lucha política y sus leyes” [Das nationalsozialistische Erziehungssystem ist seinem Ursprung nach nicht ein Werk der pädagogischen Planung, sondern des politischen Kampfes und seiner Gesetze].

[61] Fritsch (1982: 52-54).

[62] Apel y Bitner (1994: 307).

[63] Mader y Wecker (1938: 5): “El hierro era raro; en cambio, en grande eran estimados el oro y la plata”.

[64] Mader y Wecker (1938: 6): “Los germanos consideraban que su patria era sagrada, aunque el cielo de Germania era áspero, y el campo germano, estéril”.

[65] Tácito, Germania 5. 3 - 6. 1: Possessione et usu haud perinde adficiuntur;  est videre apud illos argentea vasa, legatis et principibus eorum muneri data, non in alia vilitate quam quae humo finguntur. Quamquam proximi ob usum commerciorum aurum et argentum in pretio habent formasque quasdam nostrae pecuniae adgnoscunt. (…) Ne ferrum quidem superest, sicut ex genere telorum colligitur.

[66] Tácito, Germania 2. 2: “Germania, fea en cuanto a su tierra, áspera en cuanto al cielo, triste de ver y de habitar”

[67] Maier 1937: 122.

[68] Lund 1995: 80-81: Wer behauptet, die Germanen seien kulturlose Heiden gewesen, fälscht dieGeschichte und begeht ein Verbrechen am deutschen Volke.

[69] Momigliano 1966: 112-113: the one hundred most dangerous books ever written.

[70] Krebs (2012: 22).