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https://doi.org/10.19137/anclajes-2020-24314

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RESEÑAS

 

Antes del orgullo. Recuperando la memoria gay Jorge Luis Peralta (editor) Barcelona-Madrid, EGALES, 2019, 269 páginas.

Habilitar zonas de reposición de la memoria gay es un desafío de dimensiones colosales; o tal vez no. A partir de bucear en los cruces y diálogos  entre la literatura y el cine, esta obra presenta la oportunidad de recuperar y visibilizar las trayectorias individuales y colectivas de las disidencias sexo-genéricas, con el propósito de desplegar discusiones que permitan realizar el ejercicio de un memoralismo gay y lésbico en Argentina y México.
El eje inspirador y vertebrador de las reflexiones de autores/as que aquí convergen es la autobiografía de José Santa Ana Porras Alcocer, que como él mismo se describe fue: “cadenero, vendedor de piso, agente de ventas, vendedor ambulante, mecanógrafo, oficinista, corrector de tesis, reseñista, profesor de bachillerato, colaborador en libros de texto, responsable de revistas académicas e impartidor de cursos a profesores de nivel medio y básico en diversas ciudades del país”.
Inaugurando el debate, el investigador Jorge Luis Peralta, editor del libro, despliega una serie de argumentaciones respecto del uso del término “gay” para aludir a las escenas pre-orgullo que se abordan en el libro. Con los recaudos de no caer en el anacronismo, menciona los múltiples usos y reapropiaciones que el término tiene en el ámbito de los estudios de género y sexualidad.
Este libro, se organiza en dos partes. En la primera, nos encontramos con la presentación del investigador Rafael M. Mérida Jiménez de la memoralia de José “Pepe” Porras. Luego, en un pormenorizado y reflexivo relato, Pepe nos brinda un panorama exhaustivo de la vida cotidiana y el consumo cultural que habilita la configuración de una cartografía homosexual de los años 60, 70 y 80.
No duda en desplegar la remembranza del acervo de la industria cultural de los 60, lo que nos sitúa en un escenario de contraposiciones. Por un lado se destacan materiales culturales producidos desde la heterosexualidad obligatoria, y por otro, filmografías que permiten reconocer tintes de insubordinación anticlerical y juvenil, hechas desde los bordes y sin el impacto de la hegemonía epocal.
En las memorias de Pepe, la violencia policial urbana tiene un destaque singular, que se articula con las primeras manifestaciones que tuvieron su epicentro en la ciudad de México y que luego se expandió a otras zonas del país. Los lugares concurridos en ese entonces fueron los baños públicos, los hoteles, cines, bares, plaza de toros, terminales de colectivos. La homosexualidad era tabú, delito, aberración: abyección. Las posibilidades de resistencia se alcanzaban en zigzaguear los intersticios de la heteronorma y el disciplinamiento moralizante.
Ya en los 70 es factible hablar de otro tipo de consumo: homosexuales eran el foco de estrategias comerciales. Las discotecas devenían epicentro privilegiado para el encuentro. Allí se disfrutaba de ver a strippers, travestis, transformistas, cuyo repertorio homenajeaba a las grandes divas mexicanas. Sin embargo, como también lo recuerda Pepe, no había lugar para la homosexualidad en la militancia de base. El sectarismo no sólo operaba en esa digresión, sino que dentro de la misma comunidad homosexual era potente el halo de clasismo y xenofobia.
Los 80 marcaron un antes y un después. En una estación de tren, conoce a quien hoy sería su compañero; la pandemia del VIH-SIDA devolvió al closet a muchos activistas; se volvió la justificación de despidos, de reprobaciones, de estigmas; muchos compañeros se quedaron en el camino. El territorio del tabú y del dolor se consolidó. Pero también se evidenciaba la enorme producción cultural sobre este tema y en torno a temáticas gay en general.
“Recuperando la memoria gay” se denomina la segunda parte de este libro. Inaugura las aportaciones Humberto Guerra con su texto “La educación sentimental de un mexicano sexodiverso del medio siglo xx”. Doctor en Literatura Hispánica, y especialista en autobiografía, Guerra establece cinco aspectos a partir de los cuales las memorias de Pepe contribuyen a pensar la memoria gay mexicana. De ellos, destacamos el que remarca la potencia de la autobiografía en tanto posibilita la diagramación de una cartografía en torno a los recorridos y zonas de despliegue de lo homoerótico en estos tiempos que evoca el autobiógrafo.
El investigador Mauricio List Reyes, por su parte, en “Ciudad de México, capital de la homosexualidad mexicana”, completa algunas referencias que, según él, quedaron en el tintero de Porras. Su texto tiene el objetivo de aportar nuevos ángulos en torno a las masculinidades y homosexualidades en México a comienzos de los años 80. Explica que dos procesos del siglo XX marcaron las dinámicas relacionales de varones; uno fue el ascenso del neoconservadurismo a escala global, y el otro, la pandemia del VIH-SIDA. Enfatiza que, con el tiempo, las agendas de los movimientos LGTB incorporaron nuevas demandas como el derecho al matrimonio y a la adopción. También argumenta que entre mediados de los 70 se impusieron ciertos modelos normativos respecto de la masculinidad homosexual.
“Buscándolo en la zona rosa” pertenece al antropólogo y politólogo José Ignacio Lanzagorta García, quien profundiza la territorialidad “de gais” y de la disidencia, describiendo la reconfiguración de la mítica “Zona Rosa”, desde sus orígenes clasistas y “sofisticados”, hasta la reorganización posible después del terremoto del 85. Parte de la premisa que postula que es imposible analizar la trayectoria de la Zona Rosa sin reparar en las transformaciones del deseo homoerótico, las transgresiones de género y los movimientos políticos en la ciudad de México.
Elena Madrigal, doctora en Literatura Hispánica, resalta el lugar que tuvo Nancy Cárdenas en la liberación de las minorías sexuales. En su texto reivindica sus aportes como actriz, ensayista, poeta, guionista y traductora y el contenido de sus obras que buscaban innovar y a su vez el compromiso social y la visibilización lésbica.
Rubén Mettini Vilas, escritor argentino radicado en España, repone sus memorias de una manera narrativa, centrándose en los años 50, 60 y 70 y desde un anclaje hacia el interior de sí. En esa misma espacialidad o sobre ese mismo territorio, el escritor argentino Alejandro Modarelli, recuerda la complejidad de vivir la homosocialidad en épocas de persecuciones y represión en la década del 70, pero indica los circuitos clandestinos de despliegue del deseo homoerótico.
La educación sentimental de Pepe Porras se condensó en el cine y la literatura. Ese eje es el que retoma el sociólogo argentino, Ernesto Meccia, para profundizar sobre el “culto a la figura de la diva” por parte de varones homosexuales. Se ocupa de abordar la invención de la primera diva: Mecha Ortiz (1900-1987).
Saúl Villegas Martínez recupera varios cuentos mexicanos de los años 60 y 70 para trazar un mapa en torno a estos textos. Muestra los avatares de una representación que se hizo eco de las transformaciones sociales, a veces consolidando estereotipos, y otras, anticipando futuras rupturas.
Finalmente en “Novelas que se atrevían a decir su nombre (o lo intentaban)”, Jorge Luis Peralta repone un análisis de aquellas obras que constituyen la narrativa novelística de una escena “pregay” y que tuvieron un rol formativo para el público homosexual en tanto proponían tramas de inteligibilidad por fuera de la lógica heteronormativa.
Este libro es nodal para la producción académica y el activismo LGTB+ porque pondera escenas pre-orgullo que reponen narrativas históricas (y geografías literarias) sexo-disidentes. Son memorias que sobreviven y disputan la legitimidad de lo que merece ser recordado en la historia heteronormada, pues visibilizan otras maneras de vivir, existir e inteligir el mundo que abonaron los procesos de agencia en Argentina y México.
Aludir a las memorias no implica agotarnos en la referencia de lo que ya ha acontecido; significa habitar el presente, reponer los modos en que los sujetos construyen un sentido del pasado, un pasado que se [re]actualiza en su enlace con el presente, así también, con un futuro deseado en el acto de re-memorar. Ese camino puede lograrse con este libro, que como dice su editor en torno a sus páginas, “no dejemos de recorrerlas”. 

Lucas Gabriel Díaz Ledesma
Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Periodismo y Comunicación Social
Instituto de Investigaciones de Estudios de Género (IIEGE),
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires
Activista en FALGBT (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans)
Argentina
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9296-8737

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