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DOI: 10.19137/anclajes-2019-2318


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RESEÑAS

 

La escritura meta-final de Guillermo Cabrera Infante. Homenaje a su obra ‘casi completa’. Claudia Hammerschmidt (editora). Londres-Potsdam: INOLAS, 2017, 265 páginas.

La figura y la obra de Guillermo Cabrera Infante (Cuba, 1929 - Reino Unido, 2005) convocan todavía numerosas lecturas que celebran el carácter disruptivo e innovador de sus libros y crónicas. Este volumen, editado por Claudia Hammerschmidt, difunde los aportes del coloquio realizado en la Universidad Friedrich Schiller de Jena, entre el 22 y el 24 de abril de 2015, en conmemoración de los diez años de la muerte del escritor cubano. En esa oportunidad, se reunieron algunos de sus discípulos e intelectuales más cercanos con el objetivo de homenajear y analizar su legado. Los resultados de ese encuentro oscilan, en consecuencia, entre el rigor crítico de la mayoría de las intervenciones y el tono intimista de algunos recuerdos y afectos.
En esta última dirección, se encuadra “Voces que vuelven. Ecos del Infante infinito”, la primera de las cinco secciones que organizan el volumen. En ella, la escritora cubana Zoe Valdés rememora anécdotas de su cercanía con Cabrera Infante y su mujer, Miriam Gómez, durante el largo exilio en Europa. A su vez, el argentino residente en Madrid, Marcos Ricardo Barnatán, entreteje la admiración por el maestro con los avatares de la amistad que le permitió compartir los ritmos, los tonos y los gustos habaneros que definían la casa familiar en Gloucester Road. En la remembranza de Zoe Valdés, sobre todo, se advierten algunas erratas y fraseos propios de una oralidad distante que, lejos de la inadecuación, exhiben los desafíos de una comunidad lingüística en la diáspora.
El resto del libro presenta un tono muy diferente, ya que reproduce, en general, estudios y reflexiones sobre la obra de Cabrera Infante con un marcado sesgo académico. La segunda sección, “Una poética de la ausencia”, incluye dos artículos. Uno, de Nivia Montenegro, enfoca la figura de la ausencia como espacio emblemático del exilio en dos obras: Vista del amanecer en el trópico (1981) y La Habana para un infante difunto (1979).  En ambos textos, analiza, en detalle, ciertas topografías de la niñez, de lo erótico y de la muerte que confluyen en la configuración de una identidad escindida. Desde el exilio, el autor apela a una geografía imaginada que se plasma en dos dispositivos retóricos: el fragmento, espacial e histórico, y, por contraposición, un narrador con una visión totalizadora sobre el espacio del país y de la historia a los que no puede regresar. En el cruce de los dos procedimientos narrativos, el autor ocupa el lugar de la ausencia: el de lo no visto, lo no escrito y lo que no tiene nombre. El artículo de Claudia Hammerschmidt, “La escritura eco-lógica de Guillermo Cabrera Infante o las huellas del exilio”, retoma y desarrolla algunos puntos clave de su libro “Mi genio es un enano llamado Walter Ego”. Estrategias de autoría en Guillermo Cabrera Infante, publicado en 2015 por la editorial Iberoamericana de Madrid. En esta ocasión, la investigadora alemana que actúa como anfitriona del coloquio, focaliza en las estrategias de escritura que, aunque sin alusión explícita al exilio, permiten leer la mayoría de las obras del cubano como una metáfora de la desolación y la añoranza por una isla a la que no regresa. A partir de insumos teóricos de Jacques Derrida, la autora sigue las huellas de esa Ítaca “presente-ausente” en las aliteraciones, anagramas y paronomasias de Bustrófedon (Tres tristes tigres, 1967) y en los lipogramas de Exorcismos de esti(l)o (1976). Concluye que la imposibilidad mimética del lenguaje se transforma en juego lingüístico y experimento vanguardista que permite representar el drama del exilio.
La tercera sección, “Cabrera Infante meta-medial: la escritura más allá de los medios y géneros”, reúne cuatro ensayos. El de Rosa Pereda, “Cabrera Infante y la poesía. O viceversa”, explica, con la coloquialidad propia de una destacada periodista y crítica cultural, la poeticidad y el ritmo que amalgaman la prosa del escritor cubano con la poesía popular, con los juegos de palabras y con la musicalidad intrínseca al verso. El disparador que abre la exposición es una frase de Cabrera Infante rescatada de una entrevista de 1976: “No separo la poesía de la prosa”.  En un registro similar, Dulce María Méndez, especialista mexicana en Derechos Humanos, evoca, en “Poética visual en Guillermo Cabrera Infante”, algunos rasgos del imaginario gráfico de la prosa del cubano que acercan su narrativa a los experimentos coetáneos de la poesía visual o meta-poesía. En cambio, el artículo de Eduardo Ramos-Izquierdo, “TTT: una estructura contrapuntística”, se concentra en otro aspecto transmedial: la función de la música en Tres Tristes Tigres. A partir de un eficaz aparato teórico sobre el contrapunteo entre literatura y música, identifica y analiza cuatro funciones de lo musical en TTT como: a) mención o alusión; b) citación icónico-musical; c) écfrasis musical; d) reescritura literaria. El último artículo de la sección, “De Aura (1962) a Birthdays (1969) pasando por Cumpleaños (1969)… y hasta The Horizontal Door (1971)”, es uno de los más provocativos del volumen. La investigadora catalana Dunia Gras realiza un análisis muy documentado de la colaboración entre Guillermo Cabrera Infante y Carlos Fuentes, entre 1960 y 1974, con el objetivo de escribir el guión cinematográfico de Aura, la novela breve que Fuentes publicó en 1962 y planeaba llevar al cine en una versión que superara la de Damiano Damiani (1966). Con este objetivo, la correspondencia que logra reunir Dunia Gras muestra que el mexicano convoca a Cabrera Infante y juntos trabajan en la escritura del guión que titulan Birthdays. Sin embargo, el film no llega a buen término y, en 1969, Fuentes publica los avances del guión en formato novela con el título Cumpleaños. Años más tarde, la elaboración continúa y el guión cambia su título a The Horizontal Door. Dunia Gras reconstruye de modo minucioso el intercambio epistolar entre los dos autores así como la comparación entre los guiones inéditos y las novelas publicadas, de modo tal que su hallazgo devela mecanismos de colaboración editorial y afinidad intelectual no conocidos hasta su investigación. 
La cuarta sección incluye investigaciones en torno a la figura del autor-cronista.  Con el subítulo “Más allá de las fronteras en la historia y la ficción”, se reúnen artículos de Rafael Rojas, Nedda G. de Anhalt e Isabel Álvarez Borland.  En el primero de ellos, “La viñeta y el retrato. Historia y biografía en la narrativa de Guillermo Cabrera Infante”, Rojas analiza, en la obra del cubano, la apelación al texto biográfico y memorialista, con larga tradición en Cuba, como impugnación de la historia oficial instaurada por el gobierno revolucionario y testimonio del duelo del exiliado. Demuestra que el retrato literario y la viñeta, ambos vinculados al desarrollo del cine y la fotografía, son una estrategia privilegiada entre los escritores exiliados, puesto que la posición distante es un acicate para retomar motivos y procedimientos contrapuestos al relato de la revolución. En el caso de Cabrera Infante, la reescritura del género letrado decimonónico de la semblanza o la biografía pervive en la edificación de un panteón literario alternativo desde el exilio (Vidas para leerlas, 1998), pero, a la vez, desborda esta tradición mediante la fijación de íconos de la cultura popular provenientes de la música y el cine. En el segundo texto de la sección, “El Cronista de una Habana difunta. Sobre Mapa dibujado por un espía”, Nedda G. de Anhalt, escritora cubana residente en México, adopta un tono de explícita beligerancia hacia el régimen castrista que, incluso en un volumen dedicado a homenajear a un célebre exiliado, desbalancea el distanciamiento crítico del resto de las intervenciones. La autora describe, en forma somera, los vínculos de esta novela póstuma de Cabrera Infante con algunos tópicos de la tragedia griega, pero dedica la mayoría de sus argumentos a sostener la tesis del carácter contestatario de esta ficción. El ensayo de Isabel Álvarez Borland, “Mapa dibujado por un espía: crónica autobiográfica y poética de la memoria”, aborda el mismo texto póstumo, publicado en 2013 por Miriam Gómez con la asistencia del editor Antoni Munné, desde una óptica diferente y más productiva. La autora discute la opinión generalizada de que es un libro inacabado o trunco y, con un análisis riguroso, logra demostrar la intencionalidad de Cabrera Infante y las estrategias de escritura a las que apela para configurar una autobiografía del momento liminal anterior a su salida de Cuba. Señala la afiliación de la obra con los fragmentos kafkianos y con la ambigüedad propia de los sujetos que habitan en un espacio y un tiempo liminar.
Por último, el cubano Enrico Mario Santí, amigo y colaborador frecuente de Cabrera Infante, cierra el volumen con un ensayo que recupera el tono nostálgico y afectivo de las remembranzas iniciales. Con ironía, señala la falta de reconocimiento de algunos de los tópicos de la crítica marxista: la “escritura de protesta”, la “narrativa dialéctica” o la “novela total” en la obra de Cabrera Infante. Ese olvido justificaría la exaltación de la hipérbole de Gabriel García Márquez y la omisión de la elipsis en la obra de su amigo. Las consecuencias de esa preferencia sobre la difusión de una y otra obra en el mundo editorial hispanohablante son harto conocidas. En retribución por el ninguneo editorial, Santí ofrece una metáfora compensatoria en la que La Habana aparece como el escenario de un nuevo “sueño de una noche de verano”. Allí, Friedrich Schiller, Octavio Paz, Cabrera Infante y el autor gozan de un paseo por el Malecón, rodeados de hadas e intertextos que conjuran el miedo al túnel que no deja de acechar. El sueño termina con la evocación melancólica de Cabrera Infante: “Ay, Enrico Mario: La Habana, La Habana, La Habana…” (253). Con esta actualización del mito shakesperiano se cierra, con sutileza, un libro que conjuga estudios críticos valiosos con un tono apologético y fraterno que, en algunos fragmentos, podría guardar mayor distancia heurística. Sin embargo, este desbalance no desmerece la relevancia general del volumen ni el esfuerzo de Claudia Hammerschmidt por promover y actualizar la vigencia de uno de los escritores más innovadores de la literatura latinoamericana del siglo pasado.

 

Graciela Salto
Universidad Nacional de La Pampa, Facultad de Ciencias Humanas
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, CONICET
Argentina
ORCID: 0000-0001-5305-772X

 

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