DOI: 10.19137/anclajes-2017-2137

RESEÑAS

 

Spiller, Roland (ed.). Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares. Relecturas entrecruzadas. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 2016, 267 páginas.

 

Los estudios reunidos en el volumen editado por Roland Spiller enfocan el legado disímil, pero interrelacionado, de dos figuras muy relevantes en la literatura argentina del siglo XX: Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares. En 2014, en oportunidad del centenario de sus nacimientos, el Instituto de Lenguas y Literaturas Románicas de la Universidad Goethe en Frankfurt organizó la IV Jornada Iberoamericana en la que se debatieron versiones preliminares de los trabajos publicados en 2016. En esta versión, se recogen quince estudios de universidades latinoamericanas, estadounidenses y europeas que analizan y cotejan la inserción de sus obras en la escena cultural actual y un ensayo final de Diego Trelles Paz, “Vuelta a Cortázar en tres fragmentos”. Con el sesgo irónico que caracteriza su escritura, Trelles Paz aporta, en clave autobiográfica, algunas razones para seguir leyendo a Cortázar. Sus tres fragmentos intervienen en un debate iniciado por César Aira en una entrevista publicada el 9 de octubre de 2004 en el suplemento literario Ñ del diario Clarín: “El mejor Cortázar es un mal Borges”. Esta opinión de Aira potenció una discusión que parecía soterrada y sirvió de acicate para compulsar la vigencia de una obra que cuenta con lectores fervorosos, pero también con visibles detractores.
Este volumen editado por Roland Spiller ofrece al debate precedente una muestra rigurosa de la vigencia de dos autores que, como Cortázar y Bioy Casares, no siempre tuvieron un lugar específico en el campo literario argentino.  Por esta razón, la mayoría de los estudios reunidos en el libro se centra en sus proyecciones en el presente, ya que la recepción de sus obras estuvo signada, en gran medida, por una validación crítica tardía o, incluso, dislocada. Otros estudios, en cambio, adoptan una perspectiva comparada que pone en relación sus obras con las de otros escritores y escritoras de la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI que establecieron nexos afiliativos con sus predecesores.
De los dos autores entrecruzados en el libro, la figura y la obra de Cortázar son las que dan origen a una mayor cantidad de estudios críticos que, en su diversidad, contribuyen a recomponer las facetas poliédricas de su obra. Annick Louis (Université de Reims) se centra en la relevancia de sus textos iniciales para definir una categoría de literatura fantástica que todavía es una referencia ineludible. Cortázar hizo circular sus primeros cuentos en Los Anales de Buenos Aires, una revista dirigida por Jorge Luis Borges entre 1946 y 1947. Pocos años antes, Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo habían editado la Antología de la literatura fantástica (1940). Entre las dos publicaciones, se confrontaron distintas zonas de lo fantástico que contribuyeron a legitimar los cuentos de Cortázar y anticiparon, en varias décadas, el actual proceso inter y transmedial que caracteriza las ficciones fantásticas. Desde otra perspectiva, Jorge Monteleone (Universidad de Buenos Aires, CONICET) analiza cómo la poeticidad es el fundamento poco reconocido de la literatura de Cortázar. En un estudio, tan erudito como provocativo, enfoca los vínculos entre poesía, narrativa y ensayística y la trama que enlaza, articula y trasciende estos modos en apariencia distintos de la escritura literaria. Según sus hipótesis, Cortázar habría encontrado en el ritmo la clave de la experiencia poética y, por extensión, de la literatura. Esa asunción, que se advierte desde su primer libro de poemas, puede rastrearse en distintos pasajes de su obra, incluidos varios fragmentos de la célebre Rayuela (1963) hasta el volumen Salvo el crepúsculo (1984), que condensa sus últimas producciones. Este impulso rítmico justificaría también sus afiliaciones con novelas como Paradiso (1966) de José Lezama Lima o Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal que comparten similares procedimientos poéticos.
Otros dos estudios del volumen enfocan los nexos entre animalidad, humanidad y alteridad. Andrea Gremels (Universidad Goethe, Frankfurt) explora las dimensiones de la lógica animal en varios cuentos mientras que Mariola Pietrak (Universidad Maria Curie-Sklodowska, Lublin) rastrea las huellas de este bestiario cortazariano en una de las obras de la escritora argentina Patricia Suárez, Ésta no es mi noche (2005). En ambos trabajos, se pone de manifiesto la actualidad de los temas y las figuras del universo cortazariano que, desde el siglo pasado, ofrecen un repositorio de imágenes y preguntas sobre algunos de los aspectos más acuciantes de la filosofía contemporánea como es hoy la precaria distinción entre lo humano y lo animal.
Las relaciones entre literatura y arte son el tema de otros capítulos del volumen. Enrique Bernales Albites (Arkansas State University) analiza en el célebre cuento “Axolotl” (1952) su relación irónica con las máscaras rituales africanas validadas por el arte parisino de la época. Bruno López Petzoldt (UNILA, Brasil) pone en relación el relato “Cambio de luces” (1977) con la película A hora mágica (1998) del brasileño Guilherme de Almeida Prado y, por extensión, con varios aspectos del cine contemporáneo. La traductora Sabine Giesberg se dedica a una faceta menos explorada de Cortázar: su interés por la traducción y se centra, en especial, en las traducciones de Edgar Allan Poe que realizó en la década de 1950. Miguel Alvarado Borgoño (Universidad de Valparaíso), por su parte, analiza la precursora tesis que el antropólogo Néstor García Canclini dedicó a la obra de Cortázar en 1968.
Desde un punto de vista comparativo, se destacan varios capítulos. El editor del volumen, Roland Spiller (Universidad Goethe, Frankfort), aborda el saber onírico y poético tanto en Cortázar como en Bioy Casares. A partir de la hipótesis de que el sueño cumple una función cognitiva en la medida en que integra la representación de las emociones en un sistema narrativo, Spiller ofrece ejemplos de ambos autores en los que identifica y analiza el carácter metaficcional del sueño. Con un enfoque tributario de Gilles Deleuze y de Carlos Gamerro, Matei Chihaia (Universidad de Wuppertal) compara la obra de los dos autores a los efectos de establecer una tipología provisoria de sus pliegues y la relación que se establece con los conjuntos de espacio-tiempo no orientados. A su vez, Claudia Hammerschmidt (Universidad de Jena) se aboca a la comparación estética y política entre Rayuela de Cortázar y Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, con énfasis en los comentarios tempranos que el primero dedicó a la novela de Marechal y las correspondencias visibles en sus afinidades electivas. Katarzyna Moszczynska-Dürst (Universidad Varsovia) y Meri Torras (Universidad Autónoma de Barcelona) firman un estudio en común sobre los entrecruzamientos literarios de Cortázar y Cristina Peri Rossi a partir de Julio Cortázar y Cris (2014), la interesante biografía intelectual de la autora uruguaya. Leila Gómez (Universidad de Colorado, Boulder) establece un contrapunto entre Rayuela (1963) y Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño en torno de la presencia en ambas novelas de la imaginería propia de Arthur Rimbaud y sus contemporáneos.
Por último, dos capítulos concentran su atención en la obra de Bioy Casares. Ana María Zubieta (Universidad de Buenos Aires) analiza en la novela Diario de la guerra del cerdo (1969) algunos de los motivos que permiten vislumbrar núcleos constantes en toda su obra: el lujo y ocios del dinero, la irrupción de lo popular, una acendrada preocupación por los matices de la lengua y la violencia. Por su parte, Karen Genschow (Universidad de Frankfurt) se centra en una novela escrita en colaboración con Silvina Ocampo Los que aman, odian (1946), en la que se advierte una subversión paródica del género policial y una hipótesis programática sobre la literatura posterior.
En conjunto, el volumen editado por Roland Spiller ofrece un valioso panorama de lecturas que actualizan la recepción crítica de obras que ocuparon un lugar relevante, aunque distópico, en el campo literario del siglo XX y que renuevan su vigencia en las actuales prácticas de escritura y de lectura. La diversidad de enfoques y perspectivas del libro exhiben una muestra acabada del potencial crítico de estos textos y pone de relieve la productividad de las inflexiones teórico-críticas de las últimas décadas. Al mismo tiempo, demuestra un resultado concreto de la interacción académica entre distintos centros universitarios y las posibilidades que surgen cuando se adoptan perspectivas de trabajo abiertas a la cooperación internacional.

Graciela Salto
Universidad Nacional de La Pampa
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, CONICET