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DOI: 10.19137/anclajes-2017-2131

ARTÍCULOS

 

Intervenciones públicas, configuraciones íntimas: escritoras latinoamericanas y caribeñas entre 1870 y 1940

Public Interventions, Intimate Configurations: Latin American and Caribbean Women Writers between 1870 and 1940

 

Lucía Stecher
Universidad de Chile
luciastecher@u.uchile.cl

 

Resumen: Los artículos reunidos en el Dossier “Intervenciones públicas, configuraciones íntimas: escritoras latinoamericanas y caribeñas entre 1870 y 1940” se inscriben en una tradición de crítica feminista que se ha preocupado por rescatar y visibilizar la producción literaria de escritoras latinoamericanas y caribeñas.

Palabras clave: Escritoras; Crítica feminista; Literatura caribeña; Siglo XIX; Siglo XX

Abstract: The articles contained in the volume “Public Interventions, Intimate Configurations: Latin American and Caribbean Women Writers between 1870 and 1940” follow a tradition of feminist criticism focused on the recovery and visualization of the literary production of Latin American and Caribbean women writers.

Keywords: Women writers; Feminist criticism; Caribbean literature; 19th century; 20th century

 

La crítica feminista en América Latina y el Caribe cuenta con por lo menos cuatro décadas de trabajo comprometido con la escritura de mujeres en la región. El trabajo de las primeras críticas –que se remonta a la década de 1980 del siglo XX- puso en evidencia lo que ahora constituye casi un lugar común en el estudio de la escritura de mujeres: que las historias y los canon literarios nacionales y regionales han excluido e invisibilizado a un gran número de autoras. En algunos casos, escritoras que en su tiempo tuvieron gran visibilidad y reconocimiento desaparecieron posteriormente de los estudios literarios, como Clorinda Matto de Turner en el Perú, Gertrudis Gómez de Avellaneda en Cuba y España, Soledad Acosta de Samper en Colombia, por mencionar algunos casos emblemáticos. Un aporte relevante de la crítica feminista fue recuperar a estas escritoras y poner nuevamente en valor su enorme trabajo intelectual y creativo. Para esta crítica ha sido importante confrontar y deconstruir los discursos hegemónicos que explicaban a estas autoras en términos de excepciones a una regla que sentenciaba el escaso aporte femenino a la producción literaria y cultural. El lugar de excepcionalidad otorgado a unas pocas escritoras negaba la existencia de un número mucho mayor de mujeres que en la segunda mitad del siglo XIX, y en las primeras décadas del XX, participaron con sus escritos en diversos debates públicos, ensayaron nuevas formas de configurar el sujeto femenino y de representar sus experiencias. Esto ocurrió en el marco de procesos modernizadores que plantearon a las mujeres nuevos desafíos, al impulsarlas a ingresar a la esfera pública y participar activamente en ella, asumiendo roles tradicionalmente asociados al género masculino. Es en este contexto de retos en el que las escritoras del periodo desarrollaron su labor crítica y artística de manera profesional, lo que implicó comprender su oficio como un ejercicio sistemático, de permanente perfeccionamiento, en el que además debieron conocer las dinámicas de funcionamiento de sus ámbitos letrados, para alcanzar legitimación en los mismos.
En las últimas décadas del siglo XX la crítica feminista no solo demostró la existencia de muchas más escritoras que las reconocidas por los cánones oficiales, sino que también expuso las formas elaboradas en que las escritoras configuraron sus autorías. En este proceso, la crítica feminista desarrolló marcos teóricos y metodológicos que siguen siendo fundamentales para el estudio de la escritura de mujeres. En diálogo con la crítica anglosajona y francesa, investigó las distintas estrategias de las escritoras para ingresar a sus campos literarios e instalar discursos que subvertían el orden de género-sexual aún cuando parecían confirmarlo (el “discurso de doble voz” de Elaine Showalter, “las tretas del débil” de Josefina Ludmer) y para interrogar la especificidad de lo que se dio en llamar como escritura femenina.
Estos desarrollos críticos son fundamentales para el trabajo de las nuevas generaciones de estudiosas y estudiosos de la escritura de mujeres. La recuperación de escritoras y textos ignorados por las historias literarias sigue siendo uno de los ejes centrales de su trabajo, para lo cual la vuelta al archivo se constituye en un movimiento indispensable. Los archivos permiten tanto recuperar voces olvidadas, como completar y enriquecer el conocimiento sobre la obra de escritoras ya visibilizadas por la crítica precedente. Por otra parte, la crítica contemporánea se esfuerza también por releer y recontextualizar la obra de autoras que, si bien ya tienen un lugar en el canon, tienden a ser leídas de forma unidimensional y estereotipada. Es el caso, por citar un ejemplo conocido, de lo que ocurrió en Chile con Gabriela Mistral: fue necesario estudiar nuevamente su obra para dar cuenta de su fuerza, complejidad y carácter subversivo. Por otra parte, el trabajo de archivo ha permitido no solo recuperar textos y autoras perdidas, sino también dar cuenta de los vínculos e intercambios entre escritoras, que configuraron redes que ahora podemos describir en forma cada vez más compleja.
En este dossier reunimos cuatro artículos surgidos a partir de investigaciones que articulan el trabajo de archivo con la relectura y reinterpretación de las producciones literarias de escritoras de la segunda parte del XIX y la primera del XX. Solo una de las escritoras incluidas en este dossier es ampliamente conocida y ocupa un lugar canónico en la historia literaria de su país: se trata de la poeta puertorriqueña Julia de Burgos (1914-1953). Las otras autoras estudiadas –la colombiana Agripina Samper de Ancízar (1831-1894), las puertorriqueñas Ana Roqué (1853-1933) y Carmela Eulate Sanjurjo (1871-1961) y la chilena Georgina Durand (datos desconocidos)– fueron reconocidas en su época pero posteriormente cayeron en el olvido. Los trabajos que se reúnen acá procuran recuperar y reinterpretar el aporte de estas escritoras, y releer sus campos culturales a la luz de sus intervenciones en ellos.
En el artículo “Disciplinando cuerpos y escritura. Agripina Samper sobre George Sand, las mujeres y la literatura (1871)”, Carolina Alzate reconstruye y analiza el debate que la poeta liberal colombiana sostuvo en 1871, a través de la prensa, con el político conservador José María Vergara y Vergara. Las cartas públicas que se enviaron estos personajes le permite a Alzate mostrar cómo el letrado busca dirigir las lecturas de las mujeres –estableciendo una suerte de índice de lo que estas deben y no deben leer, centrándose en este último caso sobre todo en George Sand–, controlar sus cuerpos y sus casas y normar la ortografía de la nación. Agripina Samper, que firmaba con el seudónimo de Pía Rigán, responde a los esfuerzos de disciplinamiento de José María Vergara y Vergara con astucia y sutileza: elige dónde publicar, qué norma ortográfica seguir y qué literatura leer. A partir del análisis de los tres artículos publicados en la prensa a manera de carta en 1871, Alzate ilumina un momento de la historia cultural colombiana que permite profundizar en las dinámicas de imposición de una autoridad patriarcal y la resistencia que contra ella despliega Pía Rigán, autora liberal cuyos escritos recién empiezan a ser estudiados.
“Diálogos textuales y personales: Carmela Eulate Sanjurjo, Ana Roqué de Duprey y el feminismo puertorriqueño a principios del siglo XX” de Natalia Cisterna y Lucía Stecher propone la existencia de una relación intertextual entre las novelas La muñeca de Carmela Eulate Sanjurjo y Luz y sombra de Ana Roqué. Con su relato Ana Roqué, figura central del feminismo puertorriqueño, reescribe la novela de su discípula Carmela Eulate, quien habría dejado insuficientemente claros –e incluso peligrosamente confusos– una serie de mensajes que debían tener una función educativa en sus lectores y sobre todo lectoras. Roqué, activista y pedagoga, concibe la literatura como una herramienta fundamental, tanto para educar como para sumar su voz a los debates en torno a la función social de las mujeres. Al igual que la mayor parte de las feministas puertorriqueñas del periodo de entresiglos, Roqué luchó por el acceso de las mujeres a la educación, a la vez que defendió la centralidad de su rol maternal. Tal como muestran Cisterna y Stecher, el rechazo a la maternidad que expresa Rosario, la protagonista de La muñeca, es uno de los aspectos que se retoma y “corrige” en Luz y sombra. La interpretación que propone este artículo muestra cómo los diálogos entre escritoras pueden desarrollarse también bajo la forma de reescrituras.
Como señalamos anteriormente, Julia de Burgos es la única autora incluida en este dossier que tiene un lugar prominente en la historia literaria de su país, Puerto Rico. Sin embargo, esa posición conlleva reducciones y simplificaciones similares a las que encontramos en el caso de Gabriela Mistral, aunque de signo diverso. Mientras en Mistral se destacó a la maestra abnegada, en Julia de Burgos se explotó la imagen de la artista trágica. Más que sus poemas se leyó su vida, y se destacó sobre todo su muerte de alcohólica solitaria en Nueva York. Tal como muestran Lucía Puppo y Alicia Salomone en “Para entrar a una misma”: la espacialización de la subjetividad en la poesía de Julia de Burgos”, en las últimas décadas han surgido importantes investigaciones que complejizan y subvierten los discursos hegemónicos sobre la poeta. En el bicentenario del nacimiento de Julia de Burgos, celebrado en 2014, salieron a la luz textos hasta ahora inéditos que muestran nuevas facetas de la vida y las relaciones personales de la autora. En su artículo Puppo y Salomone analizan Poema en veinte surcos (1938) y Canción de la verdad sencilla (1939), los dos primeros poemarios de Julia de Burgos, en los que exploran la constitución de una subjetividad femenina que se vuelca sobre sí misma y se constituye en gran medida a partir de la creación de metáforas espaciales. El análisis de estas metáforas les permite a las autoras mostrar cómo la poeta va estableciendo zonas de repliegue en su interioridad, a la vez que dialoga con su contemporaneidad y con las poetas modernistas que la precedieron.
El último artículo de este dossier está dedicado a una periodista, Georgina Durand. Nuevamente se trata de una persona muy presente en el campo cultural de su época de la que, sin embargo, ahora no conocemos ni los mínimos datos biográficos, como son los del nacimiento y la muerte. Claudia Darrigrandi y Antonia Viu se detienen en la obra de esta profesional, que tiene que desempeñarse en un mundo que sigue cuestionando la presencia femenina en el espacio público. En el artículo “Perfiles de artistas e intelectuales en Mis entrevistas (1943) de Georgina Durand”, Darrigrandi y Viu estudian el libro que recoge las entrevistas realizadas por la autora durante las décadas de 1930 y 1940, publicadas originalmente en el diario La Nación. Las autoras muestran cómo a través de las entrevistas realizadas a personalidades de las humanidades, las artes y las ciencias sociales, Durand se construye una posición en el campo cultural, cuyos contornos también contribuye a modelar. Resulta revelador cómo la lectura detenida de las entrevistas –de los escenarios en los que transcurren, de las relaciones que se establecen, de las delimitaciones e imbricaciones entre lo público y lo privado-, les permite a las autoras reconocer la emergencia de una subjetividad escritural.
on este conjunto de artículos, que se detienen en la producción de un grupo de escritoras latinoamericanas y caribeñas, esperamos aportar al conocimiento de autoras y obras que tanto a nivel nacional como regional siguen siendo, en su mayor parte, ignoradas y que consideramos muy significativas para la comprensión de nuestra historia literaria y cultural y, principalmente, del lugar que las mujeres tuvieron en ella.